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VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 19 de Febrero del 2017

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:13-16).


Hay algo mal con nuestras iglesias hoy en día. El Dr. Carl F. H. Henry lo dijo. Él fue un teólogo muy conocido, pero lo dejó claro. Algo está mal con nuestras iglesias hoy en día. El Dr. Henry dijo: “La desilusión sobre el Cristianismo organizado está aumentando; se puede ver en las estadísticas de la disminución de la asistencia a la iglesia...Los salvajes están revolviendo el polvo de una civilización decadente y se escabullen en las sombras de una Iglesia incapacitada” (traducción de Twilight of a Great Civilization: The Drift Toward Neo-Paganism, p. 17).

¿Tenía razón el Dr. Henry? ¡Sí, por supuesto! “Disminución de la asistencia a la iglesia”. Sí, tenía razón. Los Sureños Bautistas ahora pierden casi un cuarto de millón de miembros cada año. “Los salvajes se escabullen en las sombras de una iglesia incapacitada”. ¡Tenía razón otra vez! Las iglesias son de hecho incapacitadas, arruinadas y no son capaces de convertir a los jóvenes de hoy. ¿Por qué es eso cierto? ¡Porque la sal ha perdido su sabor! Jesús lo dijo. “No sirve más para nada, sino para ser echada fuera” (Mateo 5:13).

La Biblia de Estudio de la Reforma dice: “Los Cristianos deben ser diferentes de aquellos a su alrededor” (p.1732). Pero pocas iglesias producen jóvenes que son “diferentes”. Las iglesias hoy en día están perdiendo casi el 90% de sus jóvenes antes de cumplir los 25 años – y ellos “nunca regresan” (Barna). ¿Por qué ha sucedido esto? ¡Es porque las iglesias han perdido su sabor!

La sal se usaba principalmente como conservante. El propósito de la iglesia es preservar. Cuando las personas perdidas se convierten, se conservan – se salvan. Jesús dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra”. Se supone que las iglesias preservan a los pecadores trayéndoles el Evangelio y asegurándose de que estén “guardados en Jesucristo” (Judas 1). Pero la mayoría de ellos no lo están haciendo hoy. Los jóvenes no están siendo evangelizados por nuestras iglesias hoy. Las iglesias han perdido su sal, son insípidas (NASV). No están preservando a los que están perdidos. Las palabras de Jesús son verdaderas en la mayoría de las iglesias de hoy. Han perdido su sal, son insípidas. Por lo tanto, “no sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” (Mateo 5:13). Jesús habló de las iglesias que han perdido su sal cuando dijo: “te vomitaré de mi boca”. Las iglesias tibias de Laodicea hoy serán vomitadas de Su boca (Apocalipsis 3:16).

David Murrow ha escrito un libro titulado “Por Qué Los Hombres Odian Ir A La Iglesia” [“Why Men Hate Going to Church.”]. Él señaló que los hombres y los jóvenes no vienen a la iglesia porque las iglesias han perdido su sal. Son insípidas. El Dr. Carl F. H. Henry dijo correctamente que “la desilusión sobre el Cristianismo organizado está aumentando [debido a] una Iglesia incapacitada”.

Pero, ¿por qué las iglesias están “incapacitadas”? Porque no están trayendo jóvenes perdidos. Porque la predicación es insípida. Porque no predican el Evangelio de Jesús. La gran iglesia de Spurgeon fue llamada “una trampa del alma”, porque Spurgeon predicaba a Jesús crucificado, porque predicaba la salvación por la Sangre de Jesús, la salvación por Jesús solo. Trabajamos duro para traer a los perdidos. Hemos perdido gente en cada servicio. Es por eso que constantemente predico la salvación por Jesús solo, por medio de la fe en Él solo. Pero la mayoría de las iglesias tienen estudios Bíblicos secos como el polvo, versículo por versículo – no sermones ardientes sobre Jesús crucificado. Es por eso que han perdido su sal. Es por eso que sus servicios son insípidos. Es por eso que, “no sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” y los jóvenes. Hombres y jóvenes ahora odian ir a la iglesia. ¡Por eso las iglesias están muriendo!

Jesús dijo: “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa” (Lucas 14:23). Al negarse a traer a los perdidos, nuestras iglesias están muriendo. Al negarse a predicar a Jesucristo y a éste crucificado las iglesias han perdido su sal y no “sirven más para nada” (Mateo 5:13). Sé lo que está mal con nuestras iglesias. Fui llevado a una iglesia Bautista por unos vecinos cuando tenía trece años. El pastor era mejor que la mayoría de los de hoy. Él predicó el Evangelio, pero no tuvo ningún efecto sobre mí. Sus sermones no me convirtieron. Eran sermones del Evangelio en los años cincuenta. Pero estaban sin vida y aburridos. Quería ser un Cristiano, pero no pude figurarme cómo ser salvo. Tampoco los otros jóvenes de la iglesia. Que yo sepa, ni uno en los grupos de jóvenes en los que estuve fue convertido. ¡Ni uno! Yo mismo no fui salvo, aunque fui a esa iglesia por casi siete años. No podía entender el significado de la salvación. Jesús no fue predicado en pleno poder. Parecía que el pastor temía ofender a las ancianas de la iglesia – así que debilitaba sus sermones. Mantuvo a las ancianas – pero perdió a todos los jóvenes. La tragedia de nuestras iglesias hoy es que han perdido la sal que Jesús exige. Se han vuelto “buenos para nada” a los ojos de Dios.

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” (Mateo 5:13).

Pero nosotros trabajamos y oramos en esta iglesia. ¡Lo hacemos serio y emocionante al mismo tiempo! No, no con música moderna. La atracción en nuestra iglesia es Jesucristo y éste crucificado. John Cagan dijo en uno de sus sermones que nuestra iglesia está creciendo porque predico el Evangelio de Jesús en cada sermón. No había pensado en eso hasta que lo dijo. Pero es verdad. Durante más de cincuenta años mi principal tema ha sido Jesús crucificado. Domingo tras domingo, mes tras mes, año tras año, década tras década: “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1 Corintios 2: 2).

Eres un pecador por naturaleza. Eres un pecador arruinado. Tu corazón está equivocado. Tu egoísmo ha cegado tu corazón. Puede que te gusten las fiestas y la amabilidad de nuestra gente – pero no pensarás en el hecho de que has rechazado a Jesucristo Mismo. Estás en contra de Él en tu corazón – el cual está arruinado por el pecado original. La naturaleza original del pecado que heredaste de Adán te hace enemigo de Jesús. Tú eres un pecador que rechaza a Jesús. Sí, te ves tan bien por fuera. Pero tu corazón está mal. Debes sentir la dureza de tu corazón. Debes sentir que no conoces a Jesucristo Mismo. Debes estar bajo profunda convicción del pecado de tu propio corazón. Debes nacer de nuevo, o pasarás la eternidad en el fuego del Infierno. Debes ser convertido. Debes nacer de nuevo. Debes dejar de jugar. Debes esforzarte con todo tu poder para venir a Jesús. ¡Debes sentir el pecado de tu corazón y odiarlo! ¡Ódialo! ¡Ódialo! ¡Ódialo! Cuando odies tu corazón pecaminoso y caigas de rodillas y pidas misericordia, Jesús derretirá tu corazón de piedra y te limpiará del pecado con Su Sangre.

¡Deja de intentar figurarlo! ¡Nunca serás capaz de figurarlo! Ven a Jesús por fe. Confía en Él por fe. Él te salvará de tu pecado. Sin Jesús tu vida no tiene sentido. Sin Jesús no tienes esperanza. Entonces serás convertido. Entonces serás salvo de la ira de Dios. Entonces te convertirás en un verdadero Cristiano.

Y eso nos lleva al siguiente punto. Jesús dijo:

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14).

El Dr. Lloyd-Jones dijo: “La verdadera fuerza de la declaración es esta: ‘Vosotros, y sólo vosotros, sois la luz del mundo’; El 'vosotros' es enfático y lleva esa sugerencia...hay ciertas cosas implícitas. La primera es que el mundo está en un estado de oscuridad (traducción de Sermon on the Mount, página 139). El mundo está en un terrible estado de oscuridad. Jesús está diciendo que sólo un verdadero Cristiano convertido puede mostrar a otros cómo escapar de esta horrible tiniebla espiritual. No hay nada de luz en este mundo. La única luz es proporcionada por Cristianos verdaderos y una iglesia como esta. Jesús miró a Su pequeño grupo de Discípulos. Él les dijo: “Ustedes, y solo ustedes, son la luz del mundo”. Él dice eso a la gente común. “Ustedes, y solo ustedes, son la luz del mundo”.

Todos los verdaderos Cristianos pasan por momentos en los que no se sienten como “luz del mundo”. Se sienten ansiosos y deprimidos como cualquier otra persona. Los verdaderos Cristianos se enferman como todos los demás. Los verdaderos Cristianos se sienten solos, como todos los demás. Los verdaderos Cristianos pasan por pruebas, sienten el dolor de la soledad, pierden amigos, tienen hijos que salen mal, e incluso sienten que son abandonados por Dios a veces – y sienten que Dios está ausente y nadie los entiende. Todos los que salvaron nuestro edificio de la iglesia durante el quebrantamiento de iglesia de Olivas han sentido gran pena y dolor. A menudo sentíamos que no podíamos seguir adelante. Nos arrastrábamos a reuniones de oración cuando sentíamos que Dios no escucharía nuestras oraciones. Nos arrastramos a los servicios de la iglesia cuando no teníamos ganas. Nos sentamos solos, sin nadie que nos confortara. Ha habido momentos en que nos escondimos de los demás y lloramos porque sentimos que Dios nos había abandonado. Nuestros amigos nos abandonaron. Nuestros hijos abandonaron la iglesia. Aquellos más cercanos a nosotros dejaron nuestra iglesia para volver a una vida de pecado. Nos hemos sentido como Job que dijo: “Mis días...fenecieron sin esperanza” (Job 7:6). Aquellos más cercanos a nosotros dijeron: “Maldice a Dios, y muérete” (Job 2:9). Nos pareció que no podíamos continuar. Pero de alguna manera seguimos adelante.

Pusieron drogas en su comida. Ya no podía orar. No podía recordar el Padre Nuestro. Sólo podía decir “Jesús” antes de perder el conocimiento. Lo pusieron en una celda, a treinta pies bajo tierra. Las ratas mordían sus pies. Pasó meses y años sin oír una voz humana. Fue permanentemente dañado en cuerpo y mente. Lo torturaron. Le pusieron fierros calientes en la espalda. Le golpearon las plantas de los pies hasta que apenas podía caminar. Su nombre era Richard Wurmbrand. Él fue el Cristiano más grande que he conocido. De alguna manera Richard continuó. ¡Cómo lo amaba! Fue torturado por Jesús y pasó 14 años en una prisión comunista por predicar el Evangelio de Jesús. Cuando lo arrestaron por primera vez, era un joven apuesto. Cuando finalmente fue liberado de la cárcel, era un anciano. Tenía los dientes quebrados. Tenía el pelo blanco. Parecía más un esqueleto que un hombre. Tenía que sentarse en una silla cuando predicaba en nuestra iglesia. No podía hablar de pie porque sus pies estaban demasiado dañados por las palizas. Su esposa también había sido arrestada. La hicieron trabajar como una esclava. Tanto Richard como su esposa pensaron que el otro estaba muerto. Sin embargo, sonreían y reían cuando llegaban a nuestra iglesia. Puedes ver una fotografía de ellos sosteniendo a nuestros dos hijos en sus brazos. Puedes ver esa foto en la pared cuando entras al cuarto del compañerismo arriba. Cuando estoy muy deprimido y solitario leo el libro de Richard Wurmbrand, “Torturado por Jesús”. Es un libro horrible, pero me alegra el corazón. Me hace pensar, “Si Richard Wurmbrand pasó por todo eso y salió sonriendo, tal vez yo también pueda hacerlo”.

Jesús dijo: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder...Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:14, 16).

El Apóstol Pablo también pasó por tiempos horribles. Lee la lista de los horrores por los que pasó. Está en II Corintios 11:23-30. Además de todo eso Pablo tenía una terrible enfermedad, un “aguijón en mi carne”. Él oró fervientemente que Dios se lo quitara, pero Él no lo quitó. En vez, Jesús dijo a Pablo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Entonces Pablo dijo: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (II Corintios 12: 9, 10).

Richard y Sabina Wurmbrand fueron una luz para el mundo. El Apóstol Pablo fue una luz para el mundo. Y tú puedes ser una luz para el mundo también. Jesús no te ofrece una vida fácil. Aquellos que toman el camino fácil en la vida nunca se convierten en “la luz del mundo”. Sólo aquellos que sufren por Jesús se convierten en luces en las tinieblas de este mundo malo. Es por el sufrimiento por Jesús que te haces “la luz del mundo”. No hay otra manera. Ahora tenemos un sitio de internet que llega a un millón y medio de personas cada año. Los videos y los manuscritos de sermones salen en 34 idiomas. Tenemos un ministerio mundial como luz para el mundo.

Te exhorto a que vengas a Jesús. Confía en Jesús y Él te salvará de tu pecado. Él murió en la Cruz como tu sustituto, para pagar la pena por tu pecado. Él derramó Su Sangre para limpiarte de todo pecado. Jesús ha resucitado. Él está sentado a la diestra de Dios en el Cielo, en otra dimensión. Confía en Jesús y Él te salvará del pecado. No me atrevo a decir que Él te dará una vida despreocupada en este mundo. Pero puedo decir con valor que Jesús te hará y te moldeará en un Cristiano vencedor como Pablo, como Richard y Sabina Wurmbrand. Ven y confía en Jesús como lo hicieron ellos y Jesús te hará una luz a este mundo oscuro.

Al cielo buscaré entrar
   Con gran comodidad,
Cuándo otros premios ganarán,
   ¿Su sangre al derramar?
Debo luchar, si he de reinar;
   Dadme valor, Jesús;
Carga y dolor podré aguantar,
   Al ser guiado en Tu luz.
(Traducción libre de “Am I a Soldier of the Cross?”
     por Dr. Isaac Watts, 1674-1748).


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(FIN DEL SERMÓN)
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El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Am I a Soldier of the Cross?” (por Dr. Isaac Watts, 1674-1748).