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EL COSTO DEL DISCIPULADO

Un sermón escrito por el Dr. R. L. Hymers, Jr.
Y predicado por el Sr. John Samuel Cagan
En el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 5 de Febrero del 2017

“Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33).


Dietrich Bonhoeffer era un joven pastor Luterano en Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial. Cuando Hitler se elevó a la prominencia Bonhoeffer huyó de Alemania. Sin embargo, después de pasar un tiempo en Gran Bretaña y Estados Unidos, sintió que Dios quería que volviera a Alemania y predicara a su propio pueblo, cosa que hizo. En 1943 fue arrestado por la Gestapo y puesto en una prisión Nazi. Pocos días antes de que los aliados liberaran a Alemania de Hitler, los Nazis tomaron a Dietrich Bonhoeffer, lo esposaron, le colocaron un alambre de piano en el cuello y lo colgaron. Tenía sólo treinta y nueve años cuando murió como un mártir. El libro más famoso de Bonhoeffer es El Costo del Discipulado [The Cost of Discipleship]. No estoy de acuerdo con Bonhoeffer en algunas cosas, ya que él era un Luterano. Tampoco estoy de acuerdo con su punto de vista de Barthian de la Escritura. Pero Bonhoeffer trascendió sus antecedentes liberales y produjo un gran clásico Cristiano, El Costo del Discipulado. He tomado prestado el título de su libro como el nombre de este sermón. ¡Que Dios te bendiga mientras lo escuchas!

Por favor, pónganse de pie para a lectura de la Palabra de Dios.

“Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33).

Pueden sentarse.

Amo la honestidad y franqueza de Jesús. Los predicadores modernos a menudo piensan que pueden hacer que las personas sea buenos Cristianos por un proceso lento. Que hagan una “decisión” primero. Y enséñales la Biblia año tras año. Estos predicadores piensan que es la manera de hacer discípulos fuertes, y buenos Cristianos. ¡Pero no es así como el Señor Jesucristo hizo Sus Discípulos!

En el pasaje que el señor Yancy leyó hace unos momentos, dice:

“Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo…”
       (Lucas 14:25).

Así que esto es lo que el Señor Jesucristo dijo a las personas perdidas, a las personas que nunca habían sido salvas, que nunca se habían convertido en Sus Discípulos. De inmediato, lo primero que Jesús dijo a estas multitudes fue esto:

“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:26, 27).

¡Guau! ¿Te imaginas a un predicador moderno como Joel Osteen, o incluso Franklin Graham, diciendo eso?

Y sin embargo, hay algo refrescante en el método de Jesús – algo limpio y fresco. Comentando esos versos, el Dr. J. Vernon McGee dijo:

Estos versículos simplemente dicen que debemos poner a Dios primero. La devoción de un creyente a Jesucristo debe ser tal que, en comparación, parece que todo lo demás es odiado (traducción de J. Vernon McGee, Th.D., Thru the Bible, Thomas Nelson Publishers, 1983, volume IV, p. 311; nota sobre Lucas 14:25-27).

De manera similar, nuestro texto principal dice:

“Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33).

No significa que tengas que ir a vivir a una cueva sin ropa. Significa que debes entregarte incondicionalmente a Jesús como tu Señor y Salvador. Significa que debes estar dispuesto a renunciar a todo lo que Jesús te llama a renunciar. Este principio fue dado por Jesús en el Sermón del Monte cuando dijo: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33).

Nota que Jesús habló sobre el costo del discipulado a una gran multitud que lo siguió. “Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo” el costo del discipulado (Lucas 14:25). El propósito de Jesús no era reunir una gran multitud de personas no cometidas. Su propósito era reunir unas pocas personas que tuvieran gran cometido – ¡discípulos que arriesgarían sus vidas para llevar Su mensaje hasta los confines de la tierra! El Dr. John R. Rice dijo:

En toda la Biblia está esta enseñanza solemne, que los que sirven al Señor deben contar el costo. Todos aquellos que serían buenos siervos de Jesucristo, predicadores o misioneros aceptables o ganadores de almas como Cristianos laicos, todos los que darían un buen testimonio, deben dar y sufrir, y trabajar y ser perseguidos...Si esperas un “bien, buen siervo y fiel”, cuando encuentres al Salvador, debes estar preparado para sufrir por Él. ¡El tipo de servicio que no [te] cuesta nada no vale nada y no recibirá una recompensa cuando estés frente al Salvador! (Traducción de John R. Rice, D.D., What It Costs to Be a Good Christian, Sword of the Lord Publishers, 1952, p. 10).

“Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33).

Hay al menos tres aplicaciones de este texto.

I. Primero, Jesús debe ser amado más que nuestros parientes.

Puede ser que nunca tengas que elegir entre Jesús y tu familia. Pero algunos tienen que hacer eso. Muchos jóvenes Musulmanes tienen que abandonar a sus familias para seguir a Jesús. Muchos jóvenes Judíos Ortodoxos han tenido que elegir entre sus familias y Jesús. Un hombre, cuando era sólo un joven, fue expulsado de su hogar Judío Ortodoxo por confiar en Jesús. No vio a sus padres por muchos años. Finalmente supo que su madre se estaba muriendo. Con un corazón pesado fue a verla en el hospital. Cuando ella lo vio entrando en la habitación, ella le gritó: “¡Fuera! ¡Vete con tu Jesús!” Él nunca volvió a ver a su madre. Doctor Hymers conocía bien a este hombre. Fue un gran Cristiano. Su nombre era Moishe Rosen – y él realizó la ceremonia de su boda. ¡Cuán felices estaban él y su familia cuando tuvieron un almuerzo con él, y tuvieron una dulce comunión con él, poco antes de que él muriera! Cientos de jóvenes Judíos han sido salvados a través de los Judíos para Jesús, el ministerio que él fundó. ¡Pero le costó sus amados padres convertirse en Cristiano!

El Gran Spurgeon dijo: “Tú, tal vez, oíste la historia del mártir [John Rogers, 1500-1555 A.D.], quien iba a ser quemado [en la hoguera] por Jesús; y como sus enemigos habían fallado en alejarlo de su firmeza, hicieron un intento más mientras el buen hombre estaba en camino a [ser quemado]. Ellos trajeron a su esposa y a sus once hijos a su encuentro; y todos lloraban, y arrodillándose delante de él, le rogaban que se retractase. Su esposa suplicó: ‘Esposo mío, no sea tan obstinado; no vaya a ser [quemado] en la hoguera’...y cada uno de los hijos [le dijo:] ‘Padre, vive por mí, y por mí, padre’. Esta fue una prueba que él no esperaba; y mientras estaba allí, rodeado de su [familia], dijo: ‘Dios sabe cuánto los amo a todos, y cuánto de buena gana, por ustedes, haría cualquier cosa...con una conciencia limpia, para hacerlos felices; pero comparado con Jesús y su evangelio, que amo de todo corazón y alma, debo renunciar a todos...y debo ir y entregar mi cuerpo para ser quemado por la verdad de Jesús; Por lo tanto, no llores ni rompas mi corazón’. Fue un gran hecho de su parte; y probablemente puedas tener una mejor idea del significado de mi texto al oír de ese incidente, de lo que yo podría [darles] a ustedes con cualquier palabra que podría usar” (traducción de C. H. Spurgeon, The Metropolitan Tabernacle Pulpit, Pilgrim Publications, 1977, volume XLV, p. 567).

“Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33).

“Yo me rindo a Ti.” ¡Cántala!

Yo me rindo a Ti, Yo me rindo a Ti.
   A Ti Salvador me rindo, Yo me rindo a Ti.
(Traducción libre de “I Surrender All”
   por Judson W. Van DeVenter, 1855-1939).

II. Segundo, Jesús debe ser amado más que nuestras propias vidas.

Cuando Spurgeon habló sobre este tema leyó de una carta de Pliny el Joven (61-112 A.D.) quien escribió sobre los primeros Cristianos. “Dijo que no sabía qué hacer con ellos, porque eran hombres de buen carácter, pero tenían esta peculiaridad, que debían seguir en todo a Jesús. En realidad llegaron con confianza, incluso al asiento del juicio Romano, sabiendo bien que, si fueran condenados por ser Cristianos, serían condenados a muerte; y parecían como si estuvieran ansiosos por morir, tan ansiosos estaban de poner su amor a Jesús antes de cualquier pensamiento de libertad de dolor o escapar de la muerte. Qué torturas fueron a las que se pusieron...Apenas me atrevo a decírtelo. Piensa en uno de ellos forzado a sentarse en una silla de hierro candente; y otros arrastrados a los talones de caballos salvajes, o arrojados de un lado a otro por los toros, o despedazados por bestias salvajes...¿Pero los mártires se estremecían o retrocedían? No, se mantuvieron firmes por amor a Jesús, y arrojaron sus vidas...en vez de ser traidores a Jesucristo, su Señor y Salvador” (Spurgeon, ibid., P.569).

Estoy pensando en un libro terriblemente aterrador. El autor dijo que piensa que los Cristianos tendrán que pasar por estas pruebas de nuevo – aquí mismo en América, y el Occidente. Puede que tenga razón. Es necesario que estemos preparados para ello ahora. Un evangélico que es demasiado perezoso para estar en la iglesia el Domingo por la noche no permanecerá fiel a Jesús cuando lleguen esas pruebas. Un miembro de la iglesia Americana que se pierde la reunión de oración a mediados de semana no será capaz de aguantar en ese mal tiempo. Jesús dijo: “Si alguno viene a mí, y no aborrece… su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:26). Que Dios nos dé la fuerza para seguir el ejemplo de los santos mártires de la antigua iglesia – y los mártires de las tierras Musulmanas de hoy.

Durante la Inquisición Católica, decenas de miles de Protestantes fueron quemados en la hoguera, les pusieron plomo derretido por la garganta, y fueron torturados en un estante, por aquellos Católicos. Eso no suena como el gentil Hijo de Dios. ¡Jesús fue firme, pero no fue cruel! Él lloró por aquellos que se negaron a seguirle, “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella” (Lucas 19:41). “Yo me rindo a Ti”. ¡Cántala de nuevo!

Yo me rindo a Ti, Yo me rindo a Ti.
   A Ti Salvador me rindo, Yo me rindo a Ti.

III. Tercero, Jesús debe ser amado más que cualquier otra cosa.

“Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:25-27).

Spurgeon dijo que la enseñanza de este texto puede resumirse como “Jesús debe ser amado más que cualquier otra cosa o no podemos ser Sus discípulos”. Si se nos diera la oportunidad de tener el mundo entero o Jesús, “Gracias a Dios, habría muchos de nosotros que no queremos esperar un minuto [a elegir a Jesús]”. “Así que el significado de [esos versículos] es que Jesús debe tener servidores de todo corazón; y si vienes a él para ser Su discípulo, debes llevar contigo toda tu [vida]”. Sólo en una verdadera conversión puede alguien ver que Jesús nos ama, y que Él exige nuestra lealtad plena como nuestro Señor y Rey – ¡ambos al mismo tiempo!

Spurgeon dijo: “El diablo está dispuesto a compartir su reino con Jesús... Pero Jesús no lo quiere así; si vamos a ser sus [seguidores], él gobernará sobre nosotros desde la corona de nuestras cabezas hasta la planta de nuestro pie, y no permitirá que Satanás tenga un solo baluarte dentro de nosotros que él pueda llamar suyo. [Satanás debe irse y Jesús debe estar en el trono de nuestros corazones]. ¡Él ha venido quien es el Rey de Reyes y Señor de Señores! La corona se sienta en su frente, no permitirá [un rival] ni siquiera una hora. Entonces, ¿qué dices? ¿Estás de todo corazón para Jesús? Si no, no eres uno de Sus discípulos. Escucha mientras leo el texto otra vez: ‘Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo”’, Lucas 14:26 (Spurgeon, ibid., P.570).

Y yo animaría a todo nuevo creyente – por encima de todo, ¡nunca te avergüences de Jesús! Jesús Mismo dijo: “El que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria” (Lucas 9:26). ¡Contiende por Jesús donde quiera que estés! Nunca permitas que ningún incrédulo derribe a Jesús. ¡No! ¡Contiendan por Jesús! ¡Cántala!

Contiendan por Jesús, Soldados de la cruz,
Alzad su real bandera, Vencida no será;
“Los hombres hoy servidle”, Pelead al enemigo;
Sed bravos y contended la fuerza con fuerza.
   (Traducción libre de “Stand Up, Stand Up For Jesus”
      por George Duffield, 1818-1888).

“Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33).

La aplicación real de nuestro texto es ésta – ¿eres un discípulo de Jesús? ¿Amas a Jesús más que a tu propia familia y tu propia vida? ¿Lo amas más que cualquier otra cosa en este mundo? ¿Te has sometido a Jesús de todo corazón? ¿Pruebas tu lealtad a Él por la forma en que vives? ¿Eres un verdadero discípulo de Jesús? Si no, ¡te exhorto a someterse a Jesús de inmediato! Recuerda, Jesús dijo:

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Marcos 8:34-37).

¡Abandona todo lo que disgusta a Dios! Ven con tu vida entera a Jesús. ¡Deja de confiar en este mundo, y confía completamente en Jesús! Él te limpia de todo pecado con la Sangre que Él derramó, cuando Él murió en tu lugar, para pagar por tus pecados, en la Cruz.

Si quieres hablar con nosotros acerca de convertirte en un verdadero Cristiano, un verdadero discípulo de Jesús, deja tu asiento y ven hacia el púlpito ahora. Dr. Hymers, por favor venga y cierre este servicio.


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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Aaron Yancy: Lucas 14:25-33.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“All for Jesus” (por Mary D. James, 1810-1883).


EL BOSQUEJO DE

EL COSTO DEL DISCIPULADO

Un sermón escrito por el Dr. R. L. Hymers, Jr.
Y predicado por el Sr. John Samuel Cagan

“Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33).

(Lucas 14:25, 26-27; Mateo 6:33)

I.   Primero, Jesús debe ser amado más que nuestros parientes.

II.  Segundo, Jesús debe ser amado más que nuestras propias vidas,
Lucas 19:41.

III. Tercero, Jesús debe ser amado más que cualquier otra cosa,
Lucas 14:25-27; 9:26; Marcos 8:34-37.