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¿CUAL NIÑO ES ESTE? – UN SERMÓN DE NAVIDAD

Un sermón escrito por el Dr. R. L. Hymers, Jr.
y predicado por el Sr. Noah Song
en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, Diciembre 18, 2016

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).


El Dr. Philip Schaff famoso historiador dijo:

Jesús de Nazaret, sin dinero y sin armas, conquistó a más millones que Alexander, Cesar, Mahoma y Napoleón.

¡O qué Lenin, Stalin, Hitler, y Mao Tse Tung!

Y hay solamente tres reacciones posibles hacia Jesús. C. S. Lewis dijo:

Lo puedes catalogar de necio, puedes escupirle y matarlo como a un demonio, o puedes caer a Sus pies y llamarlo Señor y Dios.

En este maravilloso pasaje de Navidad, Lucas 2:7, aprendemos de la pobreza de Jesús.

“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Lucas 2:7).

La Biblia nos dice que el Espíritu Santo puso a Jesús en el vientre de la virgen María.

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35).

Pero el Hijo de Dios no nació en un gran palacio. Él nació en una condición muy pobre – en un establo. La Biblia dice que Él

“…se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:7).

Jesús nació en esta condición pobre para cancelar la grandeza del evento de un mundo insensible y pecaminoso, y para revelar la grandeza de ello a aquellos que tenían mente espiritual.

El lugar de nacimiento de Jesús era tan humilde y pobre que eso en sí se les dio a los pastores para que lo identificaran a Él:

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

Los pañales en sí no eran la señal. Todos los bebés Judíos, al nacer, eran lavados en agua, untados de sal y luego envueltos en pedazos de tela o “pañales”. Él no sería solamente envuelto en pañales, sino que también sería acostado en un “pesebre,” en una caja de paja de donde comían los burros en un establo.

Y Matthew Henry dice:

Cuando lo vimos envuelto en pañales y acostado en un pesebre, estuvimos tentados a decir, “Seguramente este no puede ser el Hijo de Dios.” Pero mira su nacimiento atendido, así como se ve aquí, con un coro de ángeles, y decimos, “Seguramente no puede ser otro sino que el Hijo de Dios…” (traducción de Matthew Henry’s Commentary on the Whole Bible, Hendrickson, reimpresión de 1996, comentario de Lucas 2:12).

Un bebé recién nacido, envuelto en pañales, acostado en un pesebre, una caja que se usa para darle comida a los animales. ¡Ni aun estos pobres pastores jamás habían visto a un bebé acostado en una caja donde se le daba de comer a los animales! ¡“Esto os servirá de señal”!

Huestes cantan a Jesús, a Belén venidle a ver;
A Jesús ven a adorar, al recién nacido Rey.

¡En pesebre está Jesús, el Señor de todo es Él!
Con María y José, a Jesús cantémosle.
   (Traducción libre de “Angels We Have Heard on High,” fuente desconocida).

Jesús vino de la gloria del Cielo a nacer en un establo y ser puesto en una caja sucia de paja.

“[Él] se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:7-8).

El Hijo de Dios, el Señor de la creación, nació en un establo. Vivió Su vida en la pobreza. Fue desnudado, y clavado a una cruz. ¿Por qué se permitió pasar por tanta humillación? El Apóstol Pablo lo explicó bien cuando dijo:

“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (II Corintios 8:9).

¿Cuál niño es, que duerme así, en brazos de María?
¿Qué ángeles anuncianle a pastores con alegría?
   (Traducción libre de “What Child Is This?” por William C. Dix, 1837-1898).

¿Qué niño es este? Por favor voltea a Juan, capítulo uno, versículo uno.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:1-3).

Mira hacia acá. “El Verbo.” Jesús es la Segunda Persona de la Trinidad. El verso uno dice que Jesús “era con Dios” y “era Dios.” Desde la eternidad pasada, Él estaba con Dios y siempre ha sido Dios, coexistiendo con el Padre.

Además, el verso tres nos dice que “todas las cosas fueron por él hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Jesús creó el mundo.

Ahora mira el verso diez.

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció” (Juan 1:10).

Jesús creó el mundo, aun cuando Él nació, de bebé, el mundo no lo conoció como su Creador y Señor. Ahora lee el verso catorce en voz alta.

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

“Y el verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.” Esa es la encarnación. Dios el Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad, fue hecha carne en el vientre de la virgen, María. Aquel que hizo el mundo nació en ese establo en Belén.

El Verbo santo en carne aparece;
Venid, adoremos, Venid adoremos;
Venid, adoremos al Señor.
   (Traducción libre de “O Come, All Ye Faithful,”
      traducido al Inglés por Frederick Oakeley, 1802-1880).

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

Jesús vino del Cielo a esta tierra. Pero Él no vino del modo en que lo esperaban. Él no vino como un gran rey. Él vino como un pequeño bebé. Él nació en las condiciones más bajas. Lo acostaron en la paja, en medio de vacas y burros.

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

Esto muestra que Jesús era completamente humano. Él era completamente Dios y completamente hombre al mismo tiempo.

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

El pobre y humilde nacimiento de Jesús en aquel establo antecedió Su muerte pobre, humillante. Ellos lo arrestaron por predicar la verdad. Le taparon los ojos y lo golpearon en el rostro. Le escupieron, y le arrancaron las barbas. Lo azotaron casi hasta la muerte al flagelar Su espalda. Le quitaron todas sus ropas y lo clavaron desnudo a una cruz. Él colgó ahí muriendo entre dos criminales comunes, que estaban crucificados, uno a cada lado de Él. Para ver una descripción horrible de la tortura y muerte que Jesús atravesó, voltea conmigo a Marcos 15:16-20.

“Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía. Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias. Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle” (Marcos 15:16-20).

¡Clavaron Sus manos y pies en una cruz!

Pero, ¿por qué murió Jesús en la Cruz? Él murió en la Cruz para pagar la pena por tu pecado. Sí, por tu pecado. A menos que tu pecado sea cancelado por la muerte de Jesús pasarás la eternidad en el Infierno. ¿Crees que Jesús descendió y fue clavado en una cruz para que pudieras divertirte y cantar algunos himnos? Te equivocas si piensas eso. Esta mañana nuestro pastor, Dr. Hymers predicó sobre el Infierno. Él dijo: “Jesús no nació para darnos árboles de Navidad y luces brillantes. Él nació para morir en una cruz para que los pecadores como tu pudieran ser salvos del fuego del Infierno. Para que pecadores como tú puedan ser lavados por la Sangre que derramó sobre esa cruz. Cuando quitas el Infierno la Navidad se convierte en una fiesta pagana”. Eres un pecador. No piensas en tu corazón pecaminoso. No piensas en los pecados que escondes. No piensas en los pecados que no querrías que tu madre supiera. ¡Pero Dios conoce todo pecado que cometes!

Jesús murió en la Cruz para pagar por tu pecado. Él pasó por el Infierno en la Cruz para salvarte de arder en el Infierno por toda la eternidad. Jesús no vino a condenarte. Él vino para que tú seas “salvo por Él” (Juan 3:17). Pero debes arrepentirte y confiar en Jesús, o no serás salvo por Él. Yo confié en Jesús y Él me salvó. Tú puedes hacer eso también.

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

Él no está en aquel pesebre hoy. Él no está en la Cruz hoy. Este Domingo de Navidad Él está resucitado – físicamente de entre los muertos. Él ha ascendido a la diestra de Dios en la gloria del Cielo arriba. Tú puedes venir a Él, como lo hicieron aquellos pastores. Tú puedes arrodillarte delante de Él y Él cancelará tus pecados y te dará un expediente limpio, y salvará tu alma.

¿Vendrás a y confiarás en Jesús el Hijo de Dios? ¿Serás salvo por Él, del pecado y de la tumba? ¿Recibirás la vida eterna de Él?

El Apóstol Pablo dijo:

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”
       (Hechos 16:31).

¿Creerás en Él completamente? ¿Confiarás en Él con tu vida? ¿Serás salvo por Él? Oro que lo hagas.

Y asegúrate de hacer tiempo para el Hijo de Dios en la Víspera de la Navidad, la noche antes de Navidad, aquí en la iglesia. Dale tu corazón completo al Señor Jesucristo, y muéstralo estando con Su gente aquí en la iglesia ¡en la Víspera de la Navidad y en la Víspera del Año Nuevo! ¿Por qué estar solitario? ¡Ven al hogar – a la iglesia! ¿Por qué estar perdido? ¡Ven a casa a Jesucristo – el Hijo de Dios! Pongámonos de pie y cantemos el himno número 5 en tu cancionero.

Venid fieles todos, de gozo triunfantes,
¡Venid sí, venid sí pronto a Belén!
Venid contempladle, el Rey ha nacido,
Venid, adoremos, venid adoremos;
Venid, adoremos al Señor.
   (Traducción libre de “O Come, All Ye Faithful,”
      traducido al Inglés por Frederick Oakeley, 1802-1880).


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(FIN DEL SERMÓN)
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El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón: “What Child Is This?” (por William C. Dix, 1837-1898).