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ADAN, ¿DÓNDE ESTÁS TÚ?

(SERMÓN #89 SOBRE EL LIBRO DE GÉNESIS)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, Noviembre 27, 2016

“Mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17).


El primer hombre Adán fue creado por Dios en perfecta inocencia. Fue colocado en un hermoso Huerto. Cada árbol en ese Huerto era bueno para comer. Adam podía alcanzar y coger comida deliciosa. No tenía preocupaciones ni enemigos en aquel precioso Huerto. Ya que todos los animales y aves eran vegetarianos, no había ninguno que pudiera lastimar al hombre o hacerle daño de alguna manera. El hombre era vegetariano, así que no tenía necesidad de matar animales para comer su carne. Todo en el Huerto del Edén era pacífico. No había tormentas para esconderse, pues nunca llovía. “Subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra”. (Génesis 2:6). El hombre no tenía nada de qué preocuparse. No tenía enfermedades para enfermarlo. No tenía enemigos que lucharan contra él, ni animales que temer. Era un paraíso perfecto.

Y Adán no tenía pecado que lo molestara. No tenía naturaleza pecaminosa dentro de él, ningún problema psicológico que le preocupara. Adán estaba en paz consigo mismo. Adán estaba en paz con Dios. Era un paraíso perfecto. Ni siquiera necesitaba preocuparse por encontrar una novia. Dios hizo una joven perfecta, hermosa y agradable para consolarlo y ayudarlo. Así que nunca estaba solo. Ya que ella era perfecta, no había posibilidad de que rompiera su corazón, no había posibilidad de que ella lo dejara, ninguna posibilidad de que ella dejara de amarlo o dejarlo. Ya que no había pecado, ella satisfacía su deseo y necesidad sexual sin desagradar a Dios. Era un paraíso perfecto.

Dios le hablaba todos los días en perfecta armonía. Entonces nunca fue tentado. No necesitaba hacer nada para apaciguar la ira de Dios, porque no había ira que apaciguar. Vivía con una mujer hermosa que lo amaba. Vivía en un Huerto lleno de comida deliciosa. Estaba en paz con Dios. Era un paraíso perfecto.

Y Dios le dio una sola ley. Y era una ley muy fácil para él obedecerla. Sólo un mandamiento muy fácil de obedecer. Y Dios le dijo: “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17). Eso es todo lo que Dios le pidió. Todo lo que tenía que hacer era no comer el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Era una ley muy fácil de obedecer. Era un paraíso perfecto.

Sin embargo, había otra persona en el Huerto. Satanás estaba allí. Había sido uno de los ángeles en el Cielo. Pero él se rebeló contra Dios y fue arrojado a la tierra. Satanás era el enemigo de Dios. Pero Adán fue protegido de él por el Señor. La única forma en que Satanás podía herir el corazón de Dios era conseguir que Adán se rebelara contra Dios también.

Había dos árboles que eran los más importantes en ese Huerto. El primero era el árbol de la vida. Si Adán continuaba comiendo el fruto de ese árbol, viviría para siempre en el paraíso del Edén (Génesis 3:22). Pero si comiese el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, moriría. Era un paraíso perfecto – con una sola ley que obedecer – comer del árbol de la vida y vivir para siempre. Ese era el lado positivo de la ley. Comer del árbol de la ciencia del bien y del mal y morir. Era una ley muy simple – y fácil de obedecer. Come de este árbol y vive para siempre. Come del otro árbol y morirás. Era un paraíso perfecto con una, y sólo una, ley que obedecer – una ley muy, muy fácil de obedecer.

Ahora, porque Dios protegía a Adán y a su esposa, Satanás no podía hacerles daño. Todo lo que podía hacer era tentarlos, tentarlos a romper esa simple ley. Satanás no era una serpiente retorcida. Eso sucedió más tarde cuando Dios le maldijo a él y a la serpiente. Pero ahora, en este momento, Satanás había entrado en alguna criatura en el Huerto. Como más tarde, él y sus demonios entraron en los cerdos a las órdenes de Jesús. Aquí, sin embargo, apareció como “un ángel de luz” (II Corintios 11:14).

No sabemos cómo era la serpiente original. Pero sabemos que tenía piernas. Y sabemos que debe haber sido una criatura que veían en el Huerto del Edén, porque Eva no le tenía miedo. También sabemos que Satanás entró en este animal y habló por su boca a la esposa de Adán. Ella no se sorprendió cuando habló con ella. Probablemente había hablado con ella muchas veces y se había acostumbrado a hablar con ella. Es así como lo hace hoy. Él habla a los pecadores en sus mentes, hasta que se acostumbran a él, y no le tienen miedo.

Un día Eva estaba sola en el Huerto. Adán estaba en otro lugar atendiendo el Huerto “para que lo guardara y lo labrase” (Génesis 2:15). Eva estaba en medio del Huerto, mirando el árbol de la ciencia del bien y del mal. Fue entonces cuando Satanás vino a ella. Fue entonces cuando la serpiente le susurró: “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Génesis 3:1). Entonces la serpiente cuestionó la Palabra de Dios. Eso es lo que Satanás hace aún hoy. Él nos tienta a no creer la Palabra de Dios en la Biblia. Él nos tienta a no creer lo que Dios nos dice. Él nos tienta a no creer lo que un pastor nos dice mientras nos predica la Palabra de Dios. Pero, más que eso, Satanás torció la Palabra de Dios insinuando que ella también podía comer del árbol mortal, ya que Dios había dicho, “De todo árbol del huerto podrás comer”. Shakespeare dijo, “El Diablo puede citar la Escritura a su propósito”. Aquí el Diablo dejó fuera la segunda parte del mensaje de Dios: “Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17). La serpiente dejó fuera esa parte de la Palabra de Dios. Dos veces en la Biblia se nos advierte que no dejemos de lado ninguna de las Escrituras, en Deuteronomio 12:32 y en Apocalipsis 22:19, donde dice: “Si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad…” Este mal se enseña en cada seminario liberal del mundo. A los jóvenes que estudian para el ministerio se les enseña que partes de la Biblia no son ciertas. Esto me fue enseñado en el seminario liberal al que asistí. Arruina el ministerio de un hombre si cree esta enseñanza malvada. El Apóstol Pablo dijo: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil...” (II Timoteo 3:16). Cada palabra de las Escrituras fue inspirada por Dios en el original Hebreo y Griego. Es por eso que me atengo estrictamente en la Biblia en Inglés King James. Las Biblias modernas dejan fuera las palabras “y ayuno” en Marcos 9:29, o cambian “virgen” a “mujer joven” en Isaías 7:14. Estos cambios se basan en gran medida en sólo dos copias antiguas de la Escritura, que creo que fueron contaminados por el incipiente Gnosticismo de lo que las copiaron.

En el seminario liberal que asistí nos dijeron que trajéramos una Biblia Revisada a la clase. Pero yo les desobedecía y siempre llevaba la Biblia en Inglés King James conmigo. Yo no confío en las “nuevas” traducciones en absoluto, y tú tampoco debes hacerlo. A veces cito de ellas donde corresponden a la Biblia en Inglés King James, pero nunca las uso en mi lectura privada o como el texto principal en ninguno de mis sermones. ¡He hecho que sea un hábito de toda la vida seguir con la Biblia en Inglés King James, y así debes hacerlo tú con la Reina Valera!

La Serpiente cuestionó y retorció la Palabra de Dios pura cuando tentó a Eva en el Huerto ese día. Dios había dicho claramente a la pareja que no comiera el fruto prohibido. Pero sólo no comer. Dios no les dijo nada acerca de “no tocar”. Cuando Eva dijo: “No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis”, ella le agregó a la Palabra de Dios. Esto violó Deuteronomio 12:32, donde Dios dijo: “Todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás” (Deuteronomio 12:32). Esta orden fue dada de nuevo en Apocalipsis 22:18,

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22:18).

Los liberales retuercen y dejan fuera partes de la Palabra de Dios. Cultos como los Mormones añaden a la Palabra de Dios en el Libro de Mormón. Así, la tentación era dejar fuera parte de la Palabra de Dios, o añadirle. El Corán deja fuera la crucifixión de Jesús. Los cultos le añaden, al igual que los Científicos Cristianos, añadiendo los escritos de Mary Baker Eddy. La manipulación de la Palabra de Dios está en la raíz de todas las enseñanzas falsas. Así, añadir o dejar fuera partes de la Biblia replican la tentación de Eva hasta el día de hoy, y están en el corazón de todas las herejías.

Ahora la Serpiente había tentado de tal manera a Eva que ella escuchaba el ataque de Satanás a la Palabra de Dios. Él le dijo: “No morirás” si comes el fruto prohibido.

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Génesis 3:6, 7).

Habían desobedecido la Palabra de Dios. Ahora sabían que eran pecadores desnudos. En vez de arrepentirse y pedirle misericordia a Dios, “cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Génesis 3:7). Eso es exactamente lo que hacen los pecadores hoy. Ellos tratan de cubrir sus pecados de varias maneras, haciendo “buenas obras” o tratando de salvarse a sí mismos teniendo “apariencia de piedad” (II Timoteo 3:5).

Y cuando oyeron la voz de Dios llamándoles: “El hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová…Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:8, 9). El Dr. W. A. Criswell dijo:

La frase más triste que Dios ha pronunciado es esta: “¿dónde estás tú?” [Antes de esto] el hombre y la mujer habían encontrado al Señor con entusiasmo celestial...siempre fue una hora feliz y gloriosa cuando [Dios] vino a hablar con ellos. No tenían miedo. Pero ahora [habían pecado]. El hombre estaba asustado. Ambos estaban avergonzados. Y el Señor llama con un sollozo en su voz, “¿dónde estás, y qué has hecho?” La respuesta a esa pregunta de corazón roto es toda la historia del pecado, la gracia y la expiación (traducción de W. A. Criswell, Ph.D., Basic Bible Sermons on the Cross, Broadman Press, 1990, p. 55).

Dios te llama esta noche, “Oh pecador, ¿dónde estás tú?”

“Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9).

Aplicación

Ahora les daré la aplicación de este pasaje y este texto. ¿Dónde estás esta noche?

1.  ¿Te escondes de Dios? Todos los que se niegan a arrepentirse y venir a Jesús se esconden de Dios. ¿Eres tú? ¿Te escondes de Dios cuando el Espíritu Santo te llama a Jesús? ¿Es ese tu pecado esta noche?

2.  ¿Te estás escondiendo de Dios porque te niegas a creer en la Biblia? ¿Te ha hecho Satanás pensar que la Palabra de Dios es sólo un libro antiguo? ¿Que no tienes que creerlo? ¿Te ha dicho que no hay Cielo que ganar y ningún Infierno que temer? ¿Es ese tu pecado esta noche?

3.  ¿Piensas que estás viviendo una vida buena y moral? ¿Crees que eres lo suficientemente bueno, que no necesitas confesar tu pecado y ser salvo por la expiación de Jesús? ¿Es suficiente tu vida moral y moral para salvarte? ¿Es esa la mentira que Satanás te ha dicho? ¿Es eso lo que crees? ¿Es ese tu pecado esta noche?

4.  Cuando Dios descendió en avivamiento, ¿te sentiste culpable de tu pecado, el pecado de tu mente y corazón malo? ¿Miraste a aquellos que lloraron por su pecado y piensas que eran débiles o necios? ¿Crees eso ahora? ¿Te ha hecho Satanás pensar que los que lloran y se arrepienten son necios? ¿Es ese tu pecado esta noche?

5.  Cuando escuchaste a John Cagan luchar con el pecado hasta el punto de no poder dormir, ¿creíste que era un poco extraño? ¿Pensabas que esto no era necesario, que era sólo un joven tonto preocupado por el pecado? ¿Te ha hecho Satanás pensar que John Cagan era demasiado emocional? ¿Que nada de eso es necesario en tu alma? ¿Es ese tu pecado esta noche?

6.  Cuando te digo que en una conversión real tendrás que luchar contra el pecado y sentir profunda tristeza por tu pecado, ¿escuchaste a Satanás? ¿Has rechazado lo que dije, y crees que estás bien como eres? ¿Es ese tu pecado esta noche?

7.  Cuando me escuchaste decir eso, ¿pensaste que los pecados que cometes son muy pequeños y no te condenarán al Infierno? ¿Creíste a Satanás cuando puso ese pensamiento en tu mente? ¿Crees que tus pecados son tan pequeños que Dios no te juzgará? ¿Es ese tu pecado esta noche?

8.  ¿Tienes amigos perdidos? ¿Crees que Dios te bendecirá y te salvará, aunque tengas amigos que no son cristianos? Cuando oísteis que la Biblia, dice: “Cualquiera…que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4) ¿renunciaste a tus amigos mundanos? ¿O crees que es bueno ser amigo de ellos? ¿Satanás puso eso en tu corazón? ¿Es ese tu pecado esta noche?

9.  ¿Continuas pensando en tener relaciones sexuales con alguien que conoces – incluso alguien en esta iglesia – Satanás te dijo que estaba bien pensar eso e inflamar tu lujuria con ellos? ¿Es ese tu pecado esta noche?

10.  ¿Crees que está bien pasar horas jugando juegos de video? ¿O Satanás te dijo que era sólo diversión inofensiva? ¿Es ese tu pecado esta noche?

11.  ¿Tienes miedo de mí como pastor? ¿Por qué tienes miedo de mí? ¿Es porque soy demasiado estricto? ¿Es porque encuentras alguna falta en lo que digo o hago? ¿Te ha hecho Satanás temerme porque te estás escondiendo de Dios, y por lo tanto, me culpas por no ser perfecto? ¿Puedes decir con John Cagan lo que dijo acerca de mí en su sermón esta mañana, “¡Gracias a Dios por Nuestro Pastor!”? ¿Me amas por “velar por tu alma”? – ¿O me tienes miedo y ocultas tu vida secreta, como portavoz de Dios, como Adán se escondió de Dios para que su vida secreta no fuera reprendida? ¿Satanás te ha hecho temer de mí? ¿Es ese tu pecado esta noche? (Hebreos 13:17).

12.  ¿Deseabas tener a cierta persona como tu novio o novia sin hablar con el pastor? ¿Confiaste en el pastor que dirige la iglesia, o te escondiste de él, como lo hizo Adán en el Huerto? ¿Es ese tu pecado esta noche?

13.  Hay algo oscuro en tu corazón que mantiene tu boca cerrada cuando te preguntamos: “¿Confiarás en Jesús?” ¿Es eso lo que Satanás te ha dicho? ¿Te ha dicho que si no dices nada, serás excusado por rechazar a Jesús? ¿Es ese tu pecado esta noche?

14.  ¿Tienes celos de alguien en la iglesia? ¿Tienes celos de que sean alabados pero tú no lo eres? ¿Es ese tu pecado esta noche?

15.  ¿Te niegas a venir cuando se da la invitación? ¿Rechazas lo que la Biblia dice, “El camino del necio es derecho en su opinión; Mas el que obedece al consejo es sabio”? ¿Eres tan necio que te niegas a ser aconsejado al final de un sermón? ¿Es ese tu pecado esta noche?


¿Es esto o cualquier otro pecado que he mencionado lo que te impidió confiar en Jesús durante el tiempo del avivamiento en nuestra iglesia este año? “¿Dónde estás tú?” ¿Oíste la voz de Dios hablarte de tu pecado? ¿Y dijiste con Adán: “Oí tu voz...tuve miedo...y me escondí”? Te dejo con dos versículos de la Escritura,

“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (I Juan 1:7).

Por favor, pónganse de pie. Dr. Cagan, John Cagan y yo estaremos aquí delante del púlpito para aconsejar a cualquiera que esté listo para abandonar el pecado y confiar en el Señor Jesucristo – y ser limpiado de todo pecado por Su preciosa Sangre. Mientras cantamos el himno número 7, simplemente deja tu asiento y ven aquí al frente. Es el número 7.

Mi visión llena, oh, Salvador,
   Que solo vea a Jesús hoy;
Aunque el valle me guíes pasar,
   Tu gloria sin fin me rodeará.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.

Mi visión llena, todo desear
   Sea por Tu gloria; inspírame
Con Tu perfección, Tu santo amor,
   Mi senda inunda con celestial luz.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.

Mi visión llena, que nada vil
   Oscurezca la luz interior.
Que vea solo Tu bella faz,
   Susténtame con Tu gracia eternal.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.
(Traducción libre de “Fill All My Vision”
       por Avis Burgeson Christiansen, 1895-1985).


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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Noah Song: Genesis 3:8-10.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Search Me, O God” (Salmo 139:23-24)/
      “I Am Coming, Lord” (por Lewis Hartsough, 1828-1919; el coro solamente).