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¡VARONES JÓVENES, ÁLCENSE!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Mañana del Día del Señor, 19 de Junio, 2016


Quiero que abras tu Biblia a Isaías 64:1. Está en la página 740 de la Biblia Anotada de Scofield. Por favor mantén tu Biblia abierta en este lugar durante este sermón. Hace un momento el Sr. Jack Ngann cantó “Enséñame a Orar”. La estrofa dos expresa nuestra gran necesidad hoy.

Dame poder en la oración,
   En este mundo de iniquidad;
Donde las almas se pierden hoy;
   ¡Dame poder Señor a orar!
(“Teach Me to Pray” por Albert S. Reitz, 1879-1966).

Mi pastor de mucho tiempo en la iglesia China fue el Dr. Timothy Lin. Él era un hombre de oración. Él dijo: "El objetivo de la oración es tener la presencia de Dios." También dijo: "La Iglesia de los últimos días debe tener la presencia de Dios si ella quiere crecer, o todos los esfuerzos serán inútiles." Esa es la razón por la que Satanás trabaja tan duro para detenernos de la oración. El Dr. Lin dijo que cuanto más cerca estamos de la Segunda venida de Jesús, "Satanás pondrá más presión contra la oración" (todas las citas son del libro del Dr. Lin, The Secret of Church Growth [El secreto del crecimiento de la Iglesia]). Por eso el Apóstol Pablo nos dijo: "No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra" Satanás y sus demonios (Efesios 6:12). ¿Cómo luchamos contra los poderes de la oscuridad? Pablo responde a esta pregunta en Efesios 6: 18-19,

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio” (Efesios 6:18-19).

Satanás pone presión sobre nuestra mente cuando oramos - especialmente cuando oramos por la presencia de Dios entre nosotros. Este consciente de ello. Fuerza tu mente a pensar acerca de lo que estás orando. ¡Cuando alguien está orando, fuerza a tu mente a escuchar con atención a cada petición, y di "Amén" al final de cada petición cuando los líderes oran! ¡Amén! ¡Eso hace de nuestras oraciones una fuerza poderosa contra Satanás!

Isaías estaba viviendo en un momento muy triste en la historia de su pueblo. En Los Estados Unidos y el mundo Occidental, nosotros también vivimos en un tiempo de gran apostasía y tristeza en las iglesias. Los Bautistas del Sur perdieron cerca de un cuarto de millón de miembros el año pasado. Las reuniones de oración se han convertido en estudios Bíblicos. Los servicios de Domingo por la noche se cierran en un número alarmante en nuestras iglesias. La predicación se ha convertido como en polvo seco de exposición de la Biblia. La predicación evangelística real ha muerto. No la oigo en ninguna de nuestras iglesias. El Dr. Martyn Lloyd-Jones dijo:

     Dios sabe que la iglesia cristiana ha estado en el desierto por muchos años. Si lees la historia de la Iglesia antes de 1830 o 1840, verás que en muchos países había avivamiento regularmente... casi cada diez años más o menos. No ha sido así. No ha habido un avivamiento importante desde 1859. Oh, hemos pasado por un período estéril... Hemos pasado a través de uno de los períodos más estériles en la larga historia de la Iglesia... Nosotros hemos sido esclavos, hemos estado en el miedo, hemos sufrido persecución y burla, y todavía sigue. Todavía estamos en el desierto. No creas todo lo que sugiere que no hemos salido de él, porque no estamos fuera del desierto. La iglesia está en el desierto (Martyn Lloyd-Jones, M. D., Revival, Avivamiento, Crossway Books, edición de 1992, página 129).

Y eso nos lleva a la gran oración de Isaías para que la presencia de Dios volviera a Su pueblo. El profeta vivió en un momento en que el pueblo de Dios estaban en una condición abandonada y desolada. Isaías vio esto. Le preocupaba tanto que se decidió orar a Dios con la oración perseverante, no dando a Dios descanso ni paz, hasta que Él envió un tiempo de avivamiento a Su pueblo. Es mi oración que Dios ponga esa carga en los corazones de varios jóvenes aquí esta noche. ¡Cómo hay que orar una y otra vez y otra vez - sin vergüenza pedir la presencia de Dios, pidiendo, buscando, tocando - hasta que Dios envíe Su presencia entre nosotros! Porque Jesús dijo:

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13).

Y esa era la oración de Isaías. Por favor de pie, y lee Isaías 64:1 en voz alta.

“¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes” (Isaías 64:1).

Se pueden sentar.

Dijo “Oh”. Esa es una gran palabra. Recuerdo haber leído a Dr. John R. Rice quien dijo que el “Oh” ya no está en nuestras oraciones. Esa palabra muestra que añoramos mucho las cosas que estamos pidiendo. Tenemos sed de ellas. ¡Sentimos que tenemos que tenerlas! Isaías está agarrando a Dios, como lo hizo Jesús en el Huerto de Getsemaní,

“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente” (Hebreos 5:7).

Jesús nos dijo que pidiéramos, tocáramos y llamáramos hasta que la respuesta viniera. En Griego significa "seguir pidiendo", "seguir buscando", "seguir llamando." Algunas personas dicen deberíamos orar sólo una vez por lo que necesitamos orar. Dicen que es un error seguir pidiendo lo mismo. Se olvidan de que Jesús Mismo oró tres veces “diciendo las mismas palabras” (Mateo 26:44). Oró tres veces, “con gran clamor y lágrimas” hasta que Dios le respondió, y envió un ángel para "fortalecerle", para no morir en el huerto de Getsemaní (Lucas 22:43). Oraba "más intensamente" por fuerza suficiente para vivir e ir a la Cruz la mañana siguiente. Y así, con gran seriedad, Isaías oró: "¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras..."

Isaías estuvo profundamente preocupado. Él quería que Dios rompiera los cielos y descendiera. Mira los versículos 10-11. De pie, y léelo en voz alta.

“Tus santas ciudades están desiertas, Sion es un desierto, Jerusalén una soledad. La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, fue consumida al fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido destruidas. ¿Te estarás quieto, oh Jehová, sobre estas cosas? ¿Callarás, y nos afligirás sobremanera?” (Isaías 64:10-12).

Se pueden sentar.

Cuando yo era un joven en mis veinte años vi la depravación de Woodstock, las drogas, lo salvaje. Vi a los motines, el asesinato del presidente Kennedy, el asesinato del Dr. King, los Yippies quemando Chicago durante la Convención Demócrata. Vi las iglesias moribundas, la predicación superficial, las iglesias que se cerraban. Estaba preocupado de día y de noche. Clamé a Dios, “Rompe los cielos y desciende”. ¡Y Él descendió! Nunca olvidaré lo que vi en la Primera Iglesia Bautista China y entre los hippies de San Francisco. ¡Dios bajó! El fuego de Dios en nuestro corazón ardía. ¡Alma tras alma era convertida! ¡Dios descendió! Yo lo vi. Quiero que lo veas también. ¡Quiero que veas el poder y la gloria de Dios abriendo las ventanas de los Cielos y descender entre nosotros!

La senda parece estrecha,
   Lo que tuve se perdió;
Mis planes y ambiciones,
   Cual ceniza yacieron.

El fuego de Dios al altar
   De mi corazón prendió;
No pararé de alabarle,
   ¡Gloria, gloria a Su nombre!

¡Gloria, gloria sea al Padre!
   ¡Gloria, gloria al Hijo!
¡Gloria al Espíritu Santo!
   ¡Gloria a la Trinidad!

Yo le alabo, al Cordero
   Muerto para el pecador.
Dadle gloria todo el pueblo,
   Manchas Su Sangre puede lavar
(traducción de “I Will Praise Him” por Margaret J. Harris, 1865-1919).

¡Oh, hazlo otra vez, Señor! ¡Hazlo otra vez! ¡Para que estos jóvenes vean Tu gloria en la tierra! ¡Necesitan ver tu gloria y poder! ¡Los cambiará para siempre! Las cosas de este mundo se volverán opacas y no los atraerán más. Por favor hazlo por causa de ellos, Señor. ¡Por favor hazlo por Tu nombre! ¡Por favor envía el fuego, Oh Dios mío! ¡Por favor manda el Fuego! ¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes” (Isaías 64:1).

La oración verdadera significa agarrar a Dios y no dejar ir... como lo hizo Jacob cuando luchó toda la noche con Jesús - y dijo: "No te dejaré ir, si no me bendices" (Génesis 32:26). El Dr. Lloyd-Jones dijo: "Agarrando a Dios, rogándole, razonando con Él, e incluso suplicando, y digo que es sólo cuando el Cristiano llega a esa posición que realmente comienza a orar" (Lloyd-Jones, Revival, p. 305).

Cuando Dios desciende: “las montañas fluyen hacia a [Su] presencia" (Isaías 64: 1). Montañas de la incredulidad, montañas de miedo, montañas de duda, montañas de orgullo y egoismo, montañas de la desesperación, montañas de opresión satánica - ¡todas las montañas que se paran con orgullo en contra de nuestro Dios y su Cristo, “que se escurriesen los montes [como lava fundida de una volcán] a tu presencia!"

Pero la oración de avivamiento viene de hombres como Isaías, hombres que dicen con el profeta: “Heme aquí, envíame a mí” (Isaías 6:8), hombres que están dispuestos a sacrificar sus vidas en el servicio de Dios. El Dr. A. W. Tozer dijo:

En este momento la iglesia necesita hombres, la clase correcta de hombres. Se dice que necesitamos avivamiento…pero Dios no avivará a ratones. Él no alimenta conejos con el Espíritu Santo. Perecemos [en debilidad por falta de] hombres que se sientan dispensables en la guerra del alma, que no pueden ser asustados…porque ya han muerto a [las atracciones] de este mundo. Tales hombres estarán libres de compulsiones que controlan a otros que son débiles…Si la Cristiandad ha de vivir deberá tener hombres otra vez, la clase correcta de hombres. Debe repudiar a debiluchos que no se atreven a alzar la voz…debe buscar…a hombres hechos de lo mismo que están hechos los profetas y los mártires…serán varones de Dios y hombres de valor…por sus labores [Dios] enviará el tardado avivamiento (traducción de We Need Men of God Again, por A. W. Tozer, D.D.).

Eso es lo que necesita nuestra Iglesia en esta hora – “Hombres de Dios, y hombres de valor”. Necesitamos hombres jóvenes que han visto la vanidad de este mundo, hombres jóvenes que quieren sacrificio en vez de “seguridad”, hombres jóvenes que están libres de temor, hombres jóvenes que van a decir con el profeta: “Heme aquí; envíame a mí” (Isaías 6: 8), hombres jóvenes que oran desde el fondo de sus almas,

“Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes, como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia!” (Isaías 64:1-2).

Jóvenes, álcense y entreguen sus labios a orar la oración de Isaías con celo y poder. ¡Varones jóvenes, álcense y sacrifiquen sus vidas por Jesús! ¡Varones jóvenes, álcense y batallen con todas sus fuerzas para la que gloria de Dios descienda en lluvia de avivamiento! El himno de William Merrill lo dice bien:

¡Alzaos, hombres de Dios!
Lo que es menor dejad;
Dad tu mente, fuerza y ser
Al servicio del Rey.

¡Alzaos, hombres de Dios!
La iglesia te espera,
Su tarea es mas que su fuerza;
¡Alzaos, y hazla grande!
(Traducción de “Rise Up, O Men of God!”
   por William P. Merrill, 1867-1954).

Hombres jóvenes, yo también fui joven, pero ahora soy viejo. Así son nuestros líderes. Nos trajeron a través de los largos años de la división de la iglesia. Ellos trabajaron para hacer esta iglesia tan buena como lo es. Ellos pagaron el precio. Ellos pagaron por el ministerio en todo el mundo que tenemos en Internet. ¡Pero ya no tenemos la energía para dirigir esta iglesia al siguiente nivel! ¡Ya no tenemos el vigor para crear el nuevo Tabernáculo Bautista! ¡Debes hacerlo tú, o no se hará! Y por eso digo a nuestros jóvenes:

¡Alzaos, hombres de Dios!
La iglesia te espera,
Su tarea es mas que su fuerza;
¡Alzaos, y hazla grande!

Por favor de pie, y canta el himno número siete.

Mi visión llena, oh, Salvador, Que solo vea a Jesús hoy;
   Aunque el valle me guíes pasar, tu gloria sin fin me rodeara.
Mi visión llena, bello Jesús, haz que tu gloria brille en mi ser.
   Mi visión llena, que vean todos tu imagen santa reflejada en mi.

Mi visión llena, todo desear sea por tu gloria, inspírame,
   Con tu perfección, tu santo amor, mi senda inunda con celestial luz.
Mi visión llena, bello Jesús, haz que tu gloria brille en mi ser.
   Mi visión llena, que vean todos tu imagen santa reflejada en mi.

Mi visión llena, que nada vil oscurezca la luz interior,
   Que vea solo tu bella faz, susténtame con tu gracia eternal
Mi visión llena, bello Jesús, haz que tu gloria brille en mi ser.
   Mi visión llena, que vean todos tu imagen santa reflejada en mi.
(Traducción de “Fill All My Vision” por Avis Burgeson Christiansen, 1895-1985).

De pie para la oración.


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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: Isaías 64:1-4
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Jack Ngann:
“Teach Me to Pray” (por Albert S. Reitz, 1879-1966).