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ENTRANDO AL REINO
A TRAVÉS DE MUCHA TRIBULACIÓN

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 24 de Abril, 2016

“Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:21-22).


Hace poco oí a dos jóvenes decir que debería dejar de hablar de la gran división que nuestra iglesia pasó hace 25 años. Ellos me dijeron que debería predicar sobre el futuro y no hablar de esas cosas terribles que nuestra gente pasó en el pasado. Siempre escucho las críticas, especialmente las críticas de los amigos. Y estos dos jóvenes son mis amigos. ¡Pero están equivocados! ¡Completamente equivocados! De hecho, no he predicado sobre esa terrible división de iglesia lo suficiente. Y Dios me mostró que debo predicar sobre ello una y otra vez, y otra vez – ¡hasta que su mensaje te penetre el corazón y cambie tu vida! ¡Y luego tengo que predicarlo más! ¡Sí, cada vez más y más – una y otra vez!

La historia es simple. Teníamos cerca de 500 personas en nuestra iglesia en aquel entonces. Pero había un cierto “líder” de nuestra iglesia que decía que yo era demasiado negativo. Dijo que yo exigía demasiado de las personas.

Me llamó un tirano y un dictador porque yo predicaba lo que Jesús predicó – “Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:27). Y así cuatrocientas personas dejaron nuestra iglesia, para tener una vida “más fácil”. ¿Qué les pasó a ellos? Pues bien, el “ex-líder” sólo mantuvo alrededor de catorce o quince de ellos en su pequeña iglesia “fácil” de solo Domingo por la mañana. Los otros se dispersaron a los cuatro vientos. Ninguno de ellos se convirtió en Cristianos vencedores, o hizo algo para Dios. Sus vidas espirituales se secaron, y fueron arrastrados como hojas de otoño. Jesús dijo: “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:62).

Sí, voy a predicar sobre “las 39” personas que salvaron este edificio. ¡Voy a predicar sobre los cuatrocientos que se fueron de la iglesia y regresaron de nuevo al mundo! ¡Sí lo haré! Algunos niños de iglesia rebeldes y reincididos dicen: “Es un anciano con cáncer y no va a decir mucho”. ¡No cuentes con eso! ¡No estoy muerto aún! ¡Y odio el antinomianismo y el débil nuevo-evangelicalísmo exactamente igual esta mañana como lo hice hace cuarenta años! Sí, odio es la palabra correcta. ¡Lo odio! ODIO – ¡odio! ¡Con un odio santo, porque Jesús Mismo lo odia! La Biblia dice: “Aborreced el mal, y amad el bien” (Amós 5:15).

Jesús le dijo a esos débiles de Laodicea, antinomios, perezosos nuevos-evangélicos – esto es lo que Jesús dice: “Te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:16). ¡Sí! “Te vomitaré de mi boca” (Ryrie, el margen NASV). “¡Te vomitaré! ¡Te vomitaré! ¡Te voy a vomitar, escupir, vomitarte – de mi boca!” El Dr. Charles C. Ryrie dijo de ese versículo, “La iglesia tibia o neutral o que da concesión...es repugnante para el Señor, y perjudicial para Su propósito” (traducción de Ryrie Study Bible; nota sobre Apocalipsis 3:16).

¿Cuál es el remedio para la tibieza de Laodicea? ¿Cuál es la cura para la pereza y rebeldía del nuevo-evangélico? La cura está allí mismo en nuestro texto:

“Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

El Apóstol Pablo y su asistente Bernabé volvieron a Listra, Iconio y Antioquía. Volvieron a esas ciudades para enseñar a los nuevos Cristianos allí. El Dr. Thomas Hale dio estos comentarios. Él dijo:

No es suficiente predicar el Evangelio en un lugar sólo una vez. Es necesario también enseñarles a los nuevos creyentes y establecerlos en la fe. Y esto es lo que hicieron Pablo y Bernabé. Advirtieron a los nuevos [conversos] que para entrar en el reino de Dios tendrían que pasar dificultades. Si querían ser coherederos con Jesús tendrían que sufrir por Él

(traducción de Thomas Hale, M.D., The Applied New Testament Commentary, Chariot Victor Publishing, 1997; nota sobre Hechos 14:22).

En sus comentarios sobre el versículo 23, el Dr. Hale señaló que todos a los que Pablo y Bernabé enseñaron eran nuevos Cristianos. Dijo que incluso los “ancianos” en estas iglesias “eran ellos mismos nuevos creyentes” (ibid., verso 23). Pablo y Bernabé enseñaron a estos nuevos Cristianos “que es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22). El comentario de Matthew Henry dice: “No sólo ellos deben, sino nosotros debemos: debe contarse con que todos los que irán al cielo deben esperar tribulación y persecución...Uno podría pensar que sería más bien un choque para ellos, y los desanimaría. No...Les ayudará a confirmarlos, y fijarlos a Jesús...‘Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús [van a] padecer persecución’...todos los que son discípulos de Jesús deben tomar su cruz” (traducción de Matthew Henry’s Commentary on the Whole Bible; nota sobre Hechos 14:22).

O, Jesús, mi cruz hoy llevo, Todo dejo y sigo a ti;
   Despreciado, abandonado, Eres todo para mí.
Toda la ambición perezca, Lo que quise y conocí;
   ¡Más cuan rica es mi vida, Dios, el cielo diste a mí!
(Traducción libre de “Jesus, I My Cross Have Taken”
      por Henry F. Lyte, 1793-1847).

“Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

I. Primero, la tribulación de la conversión.

El texto habla de ella, “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”. La palabra Griega traducida “tribulación” es “thlipsis”. Significa “presión, angustia, cargado, turbado” (Strong). Piensa en las grandes conversiones prototípicas en la Biblia. La conversión de Jacob es una de ellas.

“Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba…tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba” (Génesis 32:24, 25).

El “hombre” que luchó con Jacob era Dios Hijo, y Jacob dijo: “Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera” (Génesis 32:30, 31). Jacob cojeó por el resto de su vida porque él fue herido en la noche de su conversión, cuando su nombre fue cambiado de Jacob a Israel “que significa ‘él lucha con Dios’” (traducción de Ryrie Study Bible). Piensa en tu propia conversión. ¿No luchaste con Dios? ¿No hubo una lucha antes de que confiaras en Jesús?

Entonces piensa en la conversión de Pablo. Él se encontró con Jesús, que dijo: “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 9:5). El Dr. Henry M. Morris dijo que estaba “comportándose como un animal terco, rebelándose contra el dolor causado por los aguijones en su arnés” (traducción de The Defender’s Study Bible). Y él temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga?” (Hechos 9:6). Pablo entonces pasó por tres días de ceguera y ayuno antes de ser convertido (Hechos 9:17).

A continuación, lee sobre las grandes conversiones de la historia Cristiana – de Agustín, de Lutero, de Bunyan, de Whitefield, de Wesley, de Spurgeon. Todos ellos pasaron por tribulación, presión, angustia, carga del pecado, profundamente perturbados – antes de confiar en el Salvador. ¿Crees que realmente puedes ser convertido sin al menos un cierto sentido de presión, angustia y carga de tu pecado? Puedes hacer una decisión falsa. Pero ningún hombre es convertido verdaderamente sin convicción de pecado. El Diablo les dice a algunos hombres que son débiles si derraman lágrimas. Por lo que por “hombría” se resisten a la convicción. ¡Eso no es hombría! ¡Eso es ser necio obstinado – resistiendo al Espíritu de Dios! Resistiendo al Jesús que murió en la Cruz para salvarlo. Ese hombre no es mejor que un Musulmán, que piensa que tiene hombría cuando explota a niños pequeños, viola mujeres, y corta las cabezas de los hombres jóvenes con una espada. ¿Alguna vez has derramó una lágrima por tus pecados? “Nunca vas a conseguir que haga eso”, dices. “No vas a hacerme débil. ¡No soy un llorón!” Presumes. Yo digo que no eres mejor que el Diablo – ¡que se negó a inclinarse ante Dios Todopoderoso! Un hombre que tiene miedo a derramar una lágrima por sus pecados es un cobarde en el fondo. Eso no es ser “macho”. Eso no es ser “hombre macho”. ¡Eso es ser cobarde chillón que tiene miedo a confesar sus pecados ante Dios Todopoderoso!

“Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

II. Segundo, la tribulación de santificación.

No sólo hay tribulación en el momento de la conversión – también se requiere la tribulación para convertirse en un Cristiano maduro. El Apóstol Pablo dijo:

“La tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:3-5).

No estoy de acuerdo en absoluto con John MacArthur sobre la Sangre de Jesús. ¡Él está muy equivocado sobre ese tema importante! Pero sus comentarios sobre Romanos 5:3-5 están exactamente correctos. El dijo, “Tribulación, una palabra que se usa para la presión, como la presión que se hace al exprimir el líquido de las aceitunas o las uvas. Aquí no son las presiones normales de la vida, pero los problemas inevitables que vienen a los seguidores de Jesús...Tales dificultades generan ricos beneficios espirituales...paciencia, esta palabra se refiere a la resistencia, la capacidad de permanecer bajo un enorme peso y presión sin sucumbir...los Cristianos pueden gloriarse en las tribulaciones por lo que esos problemas producen” (The MacArthur Study Bible).

Llegamos a ser Cristianos fuertes a través de tribulación, a través de presión y pruebas y angustia. Cuando oí a esos dos jóvenes decir que no debería hablar de la división de Olivas, sabía que era la voz de Satanás que puso eso en sus mentes. Yo sabía que estaban totalmente equivocados. Y me hizo más decidido que nunca predicar acerca de la terrible prueba nuestra gente fiel pasó para salvar esta iglesia. ¿Cómo puedes esperar convertirte en un Cristiano fuerte si te niegas pasar a través de esas pruebas mismo? Llamamos a las personas que salvaron nuestra iglesia “los 39”. Cerca de 39 personas sufrieron para que tú pudieras tener este bonito edificio de iglesia. Ellos sacrificaron sus vidas por ti. ¿Cómo te atreves a decirme que no hable de ellos? ¡Cómo te atreves! ¡Nunca has sacrificado nada para Dios! ¡No es de extrañar que Dios no parezca real para ti! ¡No es de extrañar que te sientes mal, y has perdido tu celo y fe! Debes pasar por tribulación para ser un buen Cristiano como “los 39”. ¿Qué tribulación has pasado? ¡Ninguna! ¡Tomas a la ligera que todo está proveído para ti! Si te niegas a pasar por pruebas, sacrificios y llevar tu cruz, nunca, nunca serás un Cristiano fuerte como la Señora Salazar, o Carla Bebout, o Dr. Cagan, o Ben Griffith, o Abel Prudhomme, o el Señor Song, la Señora Hymers. ¡Nunca serás un buen Cristiano si te niegas a sacrificar tu vida por Jesucristo!

A algunos de ustedes no les gustó el sermón que Dr. Cagan predicó sobre mi vida la otra noche. Algunos de ustedes pensaron que era demasiado negativo. “¿Quién querría pasar por todo eso?” Tú pensaste. Bueno, te voy a decir, ¡si no hubiera pasado por todo eso no habría ningún edificio de iglesia aquí esta mañana! ¡Si no hubiera pasado por todo eso tampoco estarías aquí! ¡Ustedes “niños de iglesia” no estarían aquí! ¡Ni siquiera existirías si no hubiera pasado por todo eso! Yo guié tus padres a Jesús. Yo realicé sus bodas. Yo les pastoreé a través de una división de iglesia infernal. ¡Ustedes niños de iglesia ni siquiera estarían vivos si no hubiera pasado por todo ese dolor y sufrimiento!

¡Sólo un niño de iglesia me envió una tarjeta en mi cumpleaños No. 75! Todos los “39” me ha enviado cartas y notas de agradecimiento. Pero sólo un niño de iglesia me envió una tarjeta. Él es un niño que nació y fue salvo en nuestra iglesia, y sólo él, de todos los niños de iglesia, me envió una tarjeta de cumpleaños. Y sólo él escribió estas palabras para animar mi corazón:

Querido Dr. Hymers:

     Feliz cumpleaños No. 75. ¡Que Dios le bendiga por todo su fiel servicio y ministerio para Jesús! ¡Le doy gracias a Dios por un pastor como usted! Gracias por mantenerse y vivir para Jesús. ¡Su vida es un testimonio maravilloso para Jesús! Gracias por ser un ejemplo Cristiano fiel. Gracias a Jesús su vida es una vida maravillosa, porque su vida toca a tantos otros. “Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre”. ¡Dr. Hymers, usted me recuerda ese verso, y es mi oración que esta iglesia siga adelante y trate de llevar su visión de esta iglesia y que este encendida para Jesús! Dios le bendiga y lo guarde, En el Nombre de Jesús, (y firmó su nombre). Bajo su nombre puso I Juan 2:17,

“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

No estoy molesto con el resto de ustedes jóvenes. De ningún modo. Solamente temo por sus almas. Estoy orando por ustedes, a veces toda la noche. Temo por ustedes porque sé que,

“Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

Sé que si no aprecias a “los 39” – si no los amas y sigues su ejemplo de auto sacrificio – nunca serás parte de la gran iglesia de mis sueños y visiones. Una persona que endurece la cerviz y dice: “Nunca lo haré”, es una persona que está en peligro de no entrar en el reino de Dios. La Biblia dice: “El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá para él medicina” (Proverbios 29:1). Jesús dijo:

“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” (Apocalipsis 2:5).

Por favor pónganse de pie y canten el himno número 3 en su cancionero.

¡A Jesús le sea todo! Todo dentro de mí ser:
   Todo pensamiento y hechos, Mi noche y mi amanecer.
¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer;
   ¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer.

Que su voluntad yo haga, Y que le imite a Él;
   Que a Jesús vean mis ojos, Y mis labios gloria den.
¡A Jesús le sea todo! Y mis labios gloria den;
   ¡A Jesús le sea todo! Y mis labios gloria den.

Desde que a Jesús yo veo, Nada más quiero mirar;
   Mi visión encadenada, Al crucificado a ver.
¡A Jesús le sea todo! Al crucificado a ver.
   ¡A Jesús le sea todo! Al crucificado a ver.
(Traducción libre de “All For Jesus” por Mary D. James, 1810-1883).

Jesús murió en la Cruz para pagar por tus pecados. Él derramó Su Sangre para limpiarte de todo pecado. Él se levantó de entre los muertos para darte vida eterna. Él está en el Cielo a la diestra de Dios. Cuando te volteas del pecado y confías en Jesús, Él te salva inmediatamente. Si deseas hablar con nosotros acerca de ser salvo por Jesús por favor sigue a Dr. Cagan a la parte de atrás del auditorio ahora. Amén.


A Dr. Hymers le gustaría saber de ti si este sermón te bendijo. CUANDO LE ESCRIBAS A DR. HYMERS DEBES DECIRLE DE QUE PAÍS LE ESTÁS ESCRIBIENDO O ÉL NO PODRÁ CONTESTAR TU CORREO. Si estos sermones te bendicen por favor envía un correo electrónico a Dr. Hymers y díselo pero siempre incluye de qué país estás escribiendo. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net (oprime aquí). Puedes escribirle a Dr. Hymers en cualquier idioma, pero escribe en Inglés si es posible. Si deseas escribirle a Dr. Hymers por correo postal, su dirección es P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Puedes llamarle por teléfono al (818) 352-0452.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Hechos 14:19-23.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith, Antes del Sermón:
“Living For Jesus” (por Thomas O. Chisholm, 1866-1960).


EL BOSQUEJO DE

ENTRANDO AL REINO
A TRAVÉS DE MUCHA TRIBULACIÓN

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:21-22).

(Lucas 14:27; 9:62; Amos 5:15; Apocalipsis 3:16)

I.   Primero, la tribulación de la conversión, Génesis 32:24, 25, 30, 31;
Hechos 9:5, 6, 17.

II.  Segundo, la tribulación de santificación, Romanos 5:3-5;
I Juan 2:17; Proverbios 29:1; Apocalipsis 2:5.