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CÓMO JUDAS ISCARIOTE FUE
DESTRUIDO POR SATANÁS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 13 de Marzo, 2016

“Y después del bocado, Satanás entró en él” (Juan 13:27).


El “bocado” era un pedazo del pan sin levadura que Jesús y los Discípulos comieron en la Última Cena. “Y después del bocado, Satanás entró en él”. Este es uno de los versos más terribles en la Biblia. Nos dice que el mismo Satanás entró en Judas – y él fue poseído por el Diablo. Esto es muy notable porque Judas era uno de los discípulos más cercanos de Jesús. Hay una advertencia en la historia de Judas para todos nosotros – seamos salvos o perdidos.

Judas Iscariote era el hijo de Simón Iscariote. “Iscariote” se refiere a su ciudad natal de Keriot, en el sur de Judea. Por lo tanto Judas era el único de los doce Discípulos que no era de Galilea en el norte. Su nombre se da siempre por último en las listas de los doce Discípulos. Debe de haber sido un Discípulo importante. Él sirvió como su tesorero.

La historia de Judas Iscariote es oscura y temible. Pero es importante ya que está registrada en los cuatro Evangelios, y es necesario que un predicador hable de ella de vez en cuando. Yo voy decir la historia de cómo Judas se volvió poseído por el demonio. He aquí la historia.

En el tercer capitulo de Marcos dice que Jesús subió a un monte y llamó a los Discípulos a Él. Estos eran los hombres que establecerían las iglesias después que Jesús ascendiera de nuevo al Cielo. De aquí en adelante la obra principal de Jesús sería enseñar y entrenar a estos doce Discípulos. Jesús los llamó Apóstoles – lo que significa que eran “enviados”. Él los llamó a estar con Él, a que aprendieran de Su ejemplo y a compartir en Su ministerio. Él les daría autoridad para predicar, para sanar enfermedades y para expulsar demonios en Su nombre. Una de las responsabilidades era vencer el poder de los demonios. Sus nombres están registrados en Marcos 3:16-19. El nombre del primero era Pedro. El nombre del doceavo era Judas Iscariote.

En Mateo 10:1-4, se nos dice que Jesús envió a estos doce Discípulos a echar fuera demonios, a sanar a los enfermos y a predicar. Una vez más todos los nombres de los doce están escritos. De nuevo, el primero de ellos es llamado Pedro, y el último es llamado Judas Iscariote. Mateo 10:1 dice que Jesús dio a todos estos Discípulos “autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera” así como para realizar otros milagros y predicar. A Judas se le dio esta “autoridad” – y él mismo expulsó demonios, sanó a enfermos, y predicó. Judas fue el que después traicionó a Jesús. Pero Jesús le dio a este hombre la autoridad y poder para predicar (Mateo 10:7). También se le dio autoridad para “Sana[r] enfermos, limpia[r] leprosos, resucita[r] muertos, echa[r] fuera demonios” (Mateo 10:8). Este es un punto importante que recordemos hoy. Nos muestra que no todos los que dicen que son Cristianos pueden ser confiados. ¡Aunque puedan sanar a enfermos, expulsar demonios – y sí, resucitar muertos! Algunos hombres malos han podido hacer esas cosas en la historia de la Cristiandad. Toma por ejemplo a Rasputín, un monje Ruso que fue llevado al castillo del Zar para curar a su hijo. Y hoy en día hay que tener mucho cuidado de hombres como Benny Hinn, y otros evangelistas “curadores”. Pueden ser tan malos como Judas Iscariote – que más tarde traicionó a Jesús en el huerto de Getsemaní. Pero Judas no fue poseído por Satanás de inmediato. ¡Hubo pasos que tomó en su camino a la destrucción!

Como dije, Judas era el tesorero de los Discípulos. Él cargaba en una “bolsa” o cartera el dinero que tenían. Él le daba dinero de la bolsa a los demás Discípulos cuando lo necesitaban. La Biblia dice que Judas Iscariote “era ladrón, y teniendo la bolsa [de dinero], sustraía de lo que se echaba en ella” (Juan 12:6).

Judas “era ladrón”. Eso significa que tenía el corazón de un ladrón. Él robaba del dinero que había en la bolsa (o cartera) que cargaba. El Comentario de Matthew Henry dice: “Amaba en su corazón manosear el dinero”. No hay nada malo con ganar dinero con trabajo honesto. Pero el Apóstol dijo:

“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (I Timoteo 6:10).

J. C. Ryle habló del “peligro inmenso del amor al dinero…es un lazo para el pobre como también lo es para el rico. Confiar en ello arruina el alma. Estemos contentos con lo que tenemos” (traducción de J. C. Ryle, Expository Thoughts on Mark, Banner of Truth, 1994 paperback, pp. 210, 211; nota sobre Marcos 10:23).

He visto a muchos jóvenes descarriarse porque quieren “seguridad”. Los he visto ir dejando gradualmente un fuerte cometido Cristiano para buscar “seguridad” en una carrera bien pagada. Al escribir estas palabras la otra noche pensaba en mi amigo de mucho antes, que hace mucho tiempo fue tentado por este mundo y se apartó de Jesús. Otra palabra para seguridad es dinero. Es peligroso confiar en el dinero. Jesús dijo: ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en [el dinero]! (Marcos 10:24).

Uno de los versículos de la vida de mi colega, Dr. Cagan, es Proverbios 11:4 “No aprovecharán las riquezas en el día de la ira”. El Dr. Cagan hace poco me dijo que los jóvenes piensan que la palabra “lujuria” solamente se refiere al pecado sexual o las drogas. Dijo: “no se dan cuenta que la lujuria por el dinero y el prestigio es tan peligrosa como el pecado sexual y la heroína – quizás todavía más para los Cristianos jóvenes”. El Dr. Cagan mismo fue tentado por Satanás a vivir por la seguridad y el prestigio. Su gran deseo era ganar un millón de dólares antes de cumplir treinta años. Él dejó esa lujuria cuando fue convertido. Ahora él es el pastor asociado de nuestra iglesia. ¡Sigue el ejemplo de él!

¡Judas Iscariote fue destruido y fue al Infierno porque tuvo lujuria por el dinero en la bolsa que cargaba! ¡Recuerda la Parábola del Sembrador!

“La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas [o dinero] y los placeres de la vida, y no llevan fruto” (Lucas 8:14).

Te puedes enredar tanto en conseguir “las riquezas y los placeres de la vida” que gradualmente eres “ahogado” y te vuelves un Cristiano solo de nombre. Eso fue lo que arruinó a un líder anterior que dividió nuestra iglesia hace años. ¡Huye de eso! ¡Huye de eso! ¡Huye de la lujuria de Judas!

“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

La mayoría de ustedes me han oído decirles acerca de algo que me pasó cuando estaba en la universidad. Me iba muy duro. Tenía que trabajar desde las 8:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde. Luego tomé clases en la Universidad Estatal de Los Ángeles en la noche. Me tomó ocho años obtener mi licenciatura en la noche. A la mitad de la universidad estuve tan cansado y desanimado que fui amargamente tentado por Satanás. En ese momento uno de mis profesores me sugirió que me hiciera maestro. Él era un hombre que yo admiraba, que enseñaba literatura moderna. Me dijo que podía tener una buena carrera como profesor de Inglés. Consideré muy seriamente renunciar a la idea de entrar en el ministerio, y hacerme maestro en vez. Casi lo hice, pero fui a ver a mi pastor Dr. Lin primero. Él dijo que yo nunca iba a estar satisfecho con nada menos que el ministerio. Recuerdo darme cuenta de que la idea de convertirme en un profesor de Inglés era una tentación del Diablo. El Dr. John R. Rice fue tentado exactamente de la misma manera antes de entrar al ministerio. No era pecado para cualquier otra persona hacerse maestro, pero hubiera sido un pecado para . No era lo que Dios quería que yo hiciera con mi vida.

¡Si yo hubiera cedido a la tentación ninguno de ustedes estaría aquí esta noche! El Sr. Griffith no hubiera sido salvo. El Dr. Chan no hubiera sido salvo. Tampoco lo sería el Sr. Lee, o cualquiera de los líderes de nuestra iglesia. Tú tampoco hubieras sido salvo. ¡De hecho, muchos de ustedes no hubieran nacido! Muchos de sus padres se conocieron aquí. Ellos no se hubieran casado y tú nunca hubieras nacido. No existiría esta iglesia. Yo nunca hubiera conocido a mi esposa maravillosa. Mi hijo no hubiera nacido, y su hija Hannah nunca habría vivido.

La iglesia que Empecé en el Norte de California no existiría. No existirían las cuarenta iglesias que salieron de ella. Cientos de personas no serían salvas – y los manuscritos de sermones y videos en nuestro sitio web nunca se hubieran predicado o publicado en todo el mundo. Literalmente miles de vidas hubieran cambiado para mal si hubiera cedido a la tentación de hacerme profesor de Inglés en algún colegio o universidad.

Después, cuando me gradué de la universidad y fui al seminario, fui tentado fuertemente otra vez a dejar el ministerio. En realidad dejé el ministerio por unos cuantos días. Pero Dios me volvió a llamar una noche. A través de mucha soledad y dolor de corazón seguí adelante – y me alegro de que lo hice. Esta iglesia vale más para mí que todo el oro en la tierra. ¡Este ministerio mundial en el Internet vale más para mí que millones de dólares! ¡Te puede parecer cosa pequeña a ti, pero esta iglesia es la cosa más importante en el mundo para mi!

Mi alma, amor a Él yo doy,
   A Jesús quien murió por mi;
O que le sea siempre fiel,
   Mi Salvador y Dios.
Yo viviré por mi Jesús,
   Feliz será mi vida así,
Yo viviré por mi Jesús,
   Mi Salvador y Dios.
(“I’ll Live For Him” por Ralph E. Hudson, 1843-1901;
      alterada por Dr. Hymers).

No sólo veo qué tesoro esta iglesia es ahora – también veo lo que esta iglesia debe ser, lo que puede ser, y lo que por la gracia de Dios será. ¡En mi mente puedo ver todos los rincones de este auditorio lleno de gente joven feliz! Puedo ver al Espíritu de Dios que desciende. ¡Veo las caras brillantes de los jóvenes llorando y orando, y gritando de alegría! Puedo ver a los jóvenes dando sus vidas al ministerio – y algunos yendo a los campos extranjeros como misioneros. ¡Puedo ver una iglesia poderosa, a punto de explotar – con el amor de Dios saliendo desde este lugar a los rincones oscuros de nuestro país y nuestro mundo! ¡Puedo ver a Cristo Jesús alzado y vertiendo Su amor a cientos y cientos de almas en toda la tierra! Los puedo oír cantando,

Yo viviré por mi Jesús,
   Feliz será mi vida así,
Yo viviré por mi Jesús,
   Mi Salvador y Dios.

Judas una vez se sintió así. Pero él era un amante dividido de Jesús. Partido en dos maneras. Una parte de él quería a Jesús. Pero otra parte de él quería las cosas de este mundo. La Biblia dice: “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:8). Y así, Judas mete la mano en la pequeña bolsa de dinero que los Discípulos tenían. No era mucho - sólo un puñado de monedas que la gente había dado amablemente a Jesús cuando fueron benditos por él. Pero Judas tocó el dinero una y otra vez. De vez en cuando robó unas cuantas monedas para sí mismo.

Igual que todos los Discípulos él había pensado que Jesús iba a establecer Su reino terrenal de inmediato. Incluso después de resucitar de entre los muertos, dijeron, “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). Ellos estaban planeando cuál de ellos sería el mayor en el reino. Discutían entre ellos: “sobre quién de ellos sería el mayor” (Lucas 9:46).

“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los sacerdotes y de los escribas, y ser muerto ...” (Mateo 16:21). Creo que Judas comenzó a pensar que Jesús iba a morir y no establecer su reino – que no tenía nada que ganar con seguir a Jesús más. El Diablo se acercó más y más a Judas mientras pensaba en estas cosas.

Ahora, la fiesta de la Pascua se acercaba. Los principales sacerdotes y los escribas buscaban alguna manera de matar a Jesús. “Y entró Satanás en Judas…y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría. Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero” (Lucas 22: 3-5). “Y entró Satanás en Judas”. Quien había querido el dinero todo el tiempo. Ahora, el Diablo juega con su punto débil, y Judas cedió – “Y entró Satanás en Judas” – y él fue a los principales sacerdotes para entregarles al Salvador. ¡Judas Iscariote traicionó a Jesús por dinero! ¡La codicia arruinó su alma!

Dr. Cagan dio un poderoso sermón esta mañana sobre “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida” ( I Juan 2:16). El Dr. Cagan dijo: “¿Qué quiero decir con ‘los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida’? Estoy hablando del dinero y de lo que puede comprar – una casa, un carro, buena ropa, viajes lujosos, todo lo demás…Cuando el dinero y lo que puede comprar atrapa tu ojo y se vuelve tu meta principal, y vas por más y más, has sido capturado y esclavizado por los deseos de los ojos. También estoy hablando de las alabanzas de la gente perdida. Estoy hablando acerca de honores y promociones y títulos y certificados, y todas las cosas buenas que la gente diga de ti. Sí, debes salir bien en la escuela. Sí, debes conseguir un trabajo y hacerlo bien. Pero cuando los honores y las promociones y los títulos y las alabanzas apartan tu cabeza de las cosas de Dios, has sido capturado por la vanagloria de la vida”

Luego Dr. Cagan habló de personas que el Diablo usará para tentarte. El Dr. Cagan dijo: “Él va a usar a la gente que te agrada y respetas. Utilizará la gente ...de la cual aprendiste – los que se llaman ‘mentores’ en el mundo de los negocios. Él va a utilizar a las personas en tu universidad que admiras y respetas – a tus profesores y otros mentores”' en tu vida. Vas a escucharlos y a seguir sus consejos. No pensarás en ellos de esta manera, pero ellos se convertirán en tu verdadero pastor - tu pastor, tu guía ...No vas a pensar que es una tentación. Para ti se verá bien. Pero alejará tu amor de Jesús...Cuando eras joven, Jesús y la iglesia parecían muy importantes, pero ahora empezarás a ponerlas en un estante en una parte más pequeña de tu vida... ¡Y así sucesivamente - y se va - hasta que estés cautivo – como Sansón, con los ojos cegados, moliendo en un molino de ruedas del mundo!” (traducción de Christopher L. Cagan, Ph.D., “El Mundo de la Iglesia o El Vasto Mundo?”, La Mañana del Día del Señor, 13 de Marzo de 2016).

Cuando leí ese gran sermón del Dr. Cagan pensé, "¡Oh, Dios! ¡Yo debería haber predicado eso hace mucho tiempo!” ¿Esto sólo se aplica a uno o dos de nuestros jóvenes? Pensé en eso por un tiempo. Luego escribí en un pedazo de papel los nombres de los doce jóvenes en nuestra iglesia que fueron conducidos a la ceguera Satánica por tentaciones parecidas a las que menciona el Dr. Cagan. ¡Mi corazón estaba enfermo cuando me di cuenta de que mi predicación había fallado en este punto, ya que esos doce jóvenes fueron absorbidos por la mundanalidad por el mismo espíritu maligno que condujo a Judas Iscariote, paso a paso, para traicionar al Salvador!

Judas nunca imaginó que terminaría de esta manera, ya que cedió a la tentación poco a poco. Por fin, Satanás entró en él y él traicionó a Jesús. ¿Sabes la cantidad de dinero que recibió por traicionar a Jesús? Obtuvo solo 30 monedas de plata. El Diccionario Davis de la Biblia (The Davis Dictionary of the Bible) dice que era "como $19.50, el precio normal de un esclavo”. ¡El Diablo consigue la mayoría de la gente barato! Rara vez paga caro. ¡Consigue a la mayoría de la gente barato! Extrañamente, conté 12 jóvenes en nuestra iglesia que el Diablo consiguió de esta manera. ¡Luego volví treinta años atrás en mi mente, y anoté los nombres de exactamente 12 personas que una vez fueron trabajadores asalariados en nuestra iglesia –que Satanás arruinó de la misma manera! ¡Oh mi Señor, he de predicar sobre este tema una y otra vez! ¡Sí Dios, prometo que daré la tentación de la mundanalidad un lugar más destacado en mi predicación de esta noche en adelante!

Así que Judas llevó a los enemigos de Jesús al Huerto de Getsemaní aquella terrible noche. Entonces arrastraron a Jesús a ser azotado y crucificado. Así Judas consiguió sus 30 piezas de plata – que valían como $19.50.

Más tarde aquella noche “Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió [sintiendo remordimiento] las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo:

Yo he pecado entregando sangre inocente…

Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó” (Mateo 27:3-5). ¡Él se puso una soga al cuello y se colgó! Ese fue el versículo Bíblico que yo memoricé: “Yo he pecado entregando sangre inocente” (Mateo 27:4). Yo memoricé ese versículo y lo dije cuando hice la parte de Judas Iscariote en una gran obra de teatro en la Primera Iglesia Bautista de Huntington Park, California. Yo tenía dieciocho años. Ese versículo me persiguió hasta que fui convertido dos años más tarde. “Yo he pecado entregando sangre inocente”.

Esta noche te pregunto, ¿traicionarás a Jesús en tu vida? ¿O le darás a Jesús y a la iglesia el primer lugar en tu corazón y en tu vida? ¿Confiarás en Jesús y vivirás por Él, y para Él solamente? ¿Dentro de treinta años podrás todavía cantar aquella canción de corazón?

Mi alma, amor a Él yo doy,
   A Jesús quien murió por mi;
O que le sea siempre fiel,
   Mi Salvador y Dios.
Yo viviré por mi Jesús,
   Feliz será mi vida así,
Yo viviré por mi Jesús,
   Mi Salvador y Dios.

Oh, joven, dale tu corazón y tu vida a Jesucristo – ¡y nunca te alejes de Él a las tentaciones de este mundo! Canta el himno conmigo. Es el número tres en la hoja de canciones.

Mi alma, amor a Él yo doy,
   A Jesús quien murió por mi;
O que le sea siempre fiel,
   Mi Salvador y Dios.
Yo viviré por mi Jesús,
   Feliz será mi vida así,
Yo viviré por mi Jesús,
   Mi Salvador y Dios.

Amén.


A Dr. Hymers le gustaría saber de ti si este sermón te bendijo. CUANDO LE ESCRIBAS A DR. HYMERS DEBES DECIRLE DE QUE PAÍS LE ESTÁS ESCRIBIENDO O ÉL NO PODRÁ CONTESTAR TU CORREO. Si estos sermones te bendicen por favor envía un correo electrónico a Dr. Hymers y díselo pero siempre incluye de qué país estás escribiendo. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net (oprime aquí). Puedes escribirle a Dr. Hymers en cualquier idioma, pero escribe en Inglés si es posible. Si deseas escribirle a Dr. Hymers por correo postal, su dirección es P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Puedes llamarle por teléfono al (818) 352-0452.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Juan 13:21-30.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Yield Not to Temptation” (por Horatio R. Palmer, 1834-1907).