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PEDRO – LLAMADO, CONVENCIDO Y CONVERTIDO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 14 de Febrero, 2016

“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez [convertido], confirma a tus hermanos” (Lucas 22:31-32).


Pregúntale al predicador promedio cuando Pedro fue convertido. ¡Hazlo! ¡Hazlo! Casi todos ellos dirán que Pedro fue convertido cuando Jesús lo llamó a seguirlo (Mateo 4:19). Algunos de ellos pueden decir que Pedro fue convertido cuando dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” y Jesús respondió: “no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:16, 17). Pero ninguno de esos dos casos muestra la conversión de Pedro. Si Pedro fue convertido por seguir a Jesús, eso sería salvación por obras – de modo que no puede ser la conversión de Pedro. Si Pedro fue convertido cuando confesó a Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios, eso sería conversión por creencia doctrinal, por iluminación. Los demonios sabían lo que se le reveló a Pedro, porque leemos, “salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios…porque sabían que él era el Cristo” (Lucas 4:41). ¡Por lo tanto el entendimiento de Pedro no era mejor que la de un demonio! Después de un cuidadoso estudio nos vemos obligados a decir que Pedro aún no era convertido. Él estaba tropezando, tratando de ser un Cristiano, sin ser convertido.

¡Qué imagen tenemos en Pedro de tantos evangélicos hoy! Al igual que Pedro, ellos están tropezando – ¡tratando de seguir a Jesús! Tienen un conocimiento de quién es Jesús, pero no son más convertidos que Pedro el Domingo de Pascua. ¡Muchos predicadores no son convertidos! Ellos tratan de seguir a Jesús. Ellos saben que Él es el Hijo de Dios. Pero están ciegos a la realidad de la conversión. Creo que es una de las principales razones por las que hay tan poca predicación del Evangelio hoy en día. ¡La mayoría de los pastores pierden el tiempo tratando de enseñar a las personas no convertidas cómo vivir la vida Cristiana! ¡Ridículo! ¿Cómo puede una persona que está “muerta en pecados” vivir una vida Cristiana? (Efesios 2:1, 5).

¡Muchos predicadores tienen miedo de tener a alguien que predique el Evangelio a su gente! Yo estaba programado para predicar el Evangelio en una iglesia en el Sur. Era el Día de la Madre. Pensé en predicar un sermón suave para no molestar a nadie, ya que era un invitado en la iglesia. Pensé en dar el testimonio de conversión de mi madre. Sólo hablé por alrededor de 12 a 15 minutos. Le dije a la congregación cómo mi dulce madre confió en Jesús y fue salva. ¡Por la reacción de la congregación podrías haber pensado que prediqué durante dos horas sobre el Infierno! El pastor y su esposa literalmente huyeron de la iglesia sin siquiera darme la mano a mí. ¡Las personas de la iglesia se levantaron y miraron a mi esposa y a mí como si hubiese enseñado alguna nueva doctrina extraña que nunca habían oído! Finalmente una mujer de edad avanzada se acercó y nos dio la mano. Ella sonrió y dijo: “Eso fue un sermón maravilloso. ¡No he escuchado un sermón así durante años!” ¡No fue un sermón en absoluto! ¡Fue sólo un breve testimonio de 12 ó 13 minutos de la conversión de mi dulce madre!

Cuando mi esposa y yo nos fuimos pensé, “¿Es realmente tan malo? ¡Aquí estamos en el Sur, en una iglesia Bautista fundamental independiente, y fueron agitados e “impresionados” por la sencilla historia de la conversión de mi madre!

En otra iglesia Bautista fundamental, di un corto sermón sobre mi propia conversión. Después una anciana le pidió a mi esposa si podía conseguir que yo guiara a su anciano marido a Jesús. Mi esposa le sugirió que le pidiera a su propio pastor que guiara el anciano a Jesús. La mujer dijo: “Oh, él no lo hará. Le he preguntado muchas veces. Creo que tiene miedo de enojar a mi marido”.

¿Es realmente tan malo, Dr. Hymers? ¡Oh sí! ¡Es realmente horrible! Incluso los mejores pastores hablan aburrido, repitiendo palabras, sin pathos, sin emoción, sin compasión – ¡simplemente llenando media hora el Domingo por la mañana, dando palabras insípidas a almas hambrientas! El pastor evangélico promedio habla como un sacerdote Episcopal medio muerto. Nuestros pastores no son mejores. Las personas cierran los ojos y se duermen durante los llamados “sermones expositivos”. No ofrecen retos a los jóvenes ni esperanza a los perdidos. ¡Pastores como esos no son más que encargados de museos! ¡Nada más que encargados espirituales de funerarias! ¡Que Dios nos ayude! ¡Nuestras iglesias no están muriendose – están muertas! ¿Quién predica el Evangelio de Sangre-roja hoy? ¿Quién grita hoy, “Os es necesario nacer de nuevo”? ¿Quién se atreve a ponerse de pie hoy por el mensaje de la Cruz y la conversión de los pecadores? ¡A algunas de las mujeres de mediana edad en la iglesia no les gustará! ¡Oh, no hay que molestar a esas señoras! ¡Así que nuestros jóvenes huyen de las iglesias como ratas escapando de un barco que se hunde!

¡Estoy convencido de que nuestras iglesias no tendrán un impacto en nuestra nación sin antiguos sermones del Evangelio! ¡Nuestra iglesia está llena de jóvenes de edad universitaria! Predico sobre el pecado – el Infierno – ¡y la conversión real todos los Domingos! ¡Los jóvenes del mundo están fascinados! ¡Ellos nunca han escuchado nada igual! Y tenemos muchas conversiones entre ellos. En el último par de semanas hemos tenido siete conversiones – jóvenes de origen no Cristiano.

Una de las maneras en que podemos aprender acerca de las conversiones reales es al estudiar las conversiones en la Biblia. Voy a hacer eso esta mañana. Vamos a pensar sobre la conversión de Simón Pedro. Pedro fue uno de los más grandes Cristianos de todos los tiempos. Pero, ¿cómo fue convertido? ¿Cómo se convirtió en Cristiano?

I. Primero, Pedro fue llamado.

El Evangelio de Mateo dice:

“Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron” (Mateo 4:18-20).

¡Eso fue bastante fácil! O al menos eso parecía. Dejando al instante las redes, siguieron a Jesús. ¿Por qué fue tan fácil para Pedro dejar la red y seguir a Jesús? La Biblia dice:

“Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder” (Salmo110:3).

A los que Dios ha escogido salvar están dispuestos a dar el primer paso, como lo hizo Pedro.

Justo cuando estaba escribiendo esta frase, mi esposa me trajo una tarjeta postal del garaje. La reconocí de inmediato. Tenía una fotografía de mi primera iglesia en Huntington Park. Fue fechada a finales de 1950, antes de ser convertido. La tarjeta era de la directora de la Escuela Dominical, la señora Bocker. Ella escribió,

Querido Bob,

Espero que no estés enfermo, como muchos de nuestra gente lo están. Te extrañamos, por favor regresa, sea cual sea tu razón para permanecer lejos.

         Sra. Bocker

Esa buena mujer estaba tratando de conseguir que volviera a la iglesia. Yo era apenas un adolescente, perdiendo el tiempo. Pero me di cuenta de la fecha en la tarjeta. Sólo unos meses más tarde no hubieras podido haber hecho nada para mantenerme fuera de la iglesia. ¿Qué ocurrió en esos pocos meses? Sólo puedo decir que Dios me llamó con un llamamiento eficaz. Me ofrecí voluntariamente en el día de Su poder

“Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder” (Salmo110:3).

Cuando Dios me atrajo, yo no necesitaba que la señora Bocker o cualquier otra persona me trajera de regreso a la iglesia. ¡Cuando el poder de Dios me atrajo, no me hubieras podido mantener fuera de la iglesia ni con un grupo de caballos salvajes!

Y así fue para Pedro. Él no era salvo todavía. Pero tampoco lo era yo cuando la señora Bocker me envió esa tarjeta. Pero el poder de Dios me hizo dispuesto – y así fue con Pedro. Todavía estaba tan perdido como yo, pero Dios lo hizo dispuesto a seguir a Jesús. Y así, Pedro al instante dejó sus redes y siguió a Jesús. Pero no quiere decir que era salvo todavía.

¿Te has preguntado por qué algunas personas jóvenes que traemos a la iglesia entran tan rápido? Es porque el poder de Dios los atrajo. Pero eso no quiere decir que son salvos. Jesús dijo: “Muchos son llamados, más pocos escogidos” (Mateo 20:16; 22:14). Dios llama a muchos. Él te llamó esta mañana. Es por eso que obtuvimos tu nombre y número de teléfono. Es por eso que enviamos un carro a recogerte. “Muchos son llamados” – así como tú fuiste llamado. “Más pocos escogidos”. No lo entiendo todo. ¡Pero sé por una larga experiencia que si eres uno de los elegidos de Dios, Él te traerá de nuevo, y Él te tendrá aquí, hasta que seas convertido! Si no eres uno de los elegidos de Dios, tarde o temprano vas a dejar la iglesia – ¡porque “muchos son llamados, pero pocos escogidos”!

Solo por gracia fue,
   Que yo salvo fui.
Por nuestro pecado murió Jesús,
   Y Jesús murió por mí.
(Traducción libre de “Grace! ‘Tis a Charming Sound”
   por Philip Doddridge, 1702-1751; coro por el Pastor).

II. Segundo, Pedro fue convencido.

Estoy omitiendo la mayor parte de los tres años que Pedro siguió a Jesús. Pedro tuvo muchas experiencias durante esos tres años. Pero la única cosa que realmente tuvo un impacto en su vida fue su confesión de quién era Jesús. Lo mencioné antes, al principio de este sermón. Pedro dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. “Le respondió Jesús…no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:16, 17).

Esto se llama “iluminación”. ¡Puede suceder antes de la conversión, durante la conversión, y después de la conversión! En el caso de Pedro Dios le iluminó la verdad de quien Jesús era antes de que Pedro fuera convertido. Eso fue lo que me pasó a mí también. Durante años pensé que Jesús era un buen hombre, que fue matado como un mártir por Sus enemigos. Sólo unos pocos días antes de mi conversión, Dios me reveló que Jesús es Dios encarnado. Vino a mi mientras cantaba el himno de Charles Wesley – “Grandioso amor, ¿cómo es que fue, que Tú mi Dios, murieras por mí?” Ese himno iluminó mi mente, aunque no era convertido aún. ¡Tampoco lo era Pedro!

Ahora ve a Lucas 18:31-34 y verás claramente que Pedro y los otros discípulos aún no eran salvos.

“Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará. Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía” (Lucas 18:31-34).

Esta es la tercera vez que Jesús explicó el Evangelio a Pedro y los otros. Él sería azotado y condenado a muerte, y al tercer día resucitaría de entre los muertos. Ese es el Evangelio – el mensaje básico del Cristianismo, como se proclama en I Corintios 15:1-4. Pero Pedro no entendió ninguna de estas cosas, y esta palabra le era “encubierta” a él. Pedro no creía el Evangelio.

Si todavía no eres salvo – ¿no es tu caso similar al de Pedro? Fuiste “llamado” a esta iglesia. Fuiste traído aquí, ya sea por tus padres o por otra persona. Viniste a las fiestas de cumpleaños. Has almorzado y cenado con nosotros todos los Domingos. Incluso te mandamos al evangelismo. Me has oído predicar dos veces cada Domingo. Me has oído hablar acerca de la crucifixión de Jesús, sobre Su Sangre, acerca de cómo Él se levantó de entre los muertos. Pero tu mente se distrajo cuando hablé de la Sangre de Jesús y Su resurrección. Lo oíste una y otra vez pero no te “agarró”. ¡No parecía real o tan importante! Sea lo que hayas pensado – no era claro por qué estas cosas eran tan importantes. ¡Estás igual que Pedro estaba antes de ser convencido de pecado!

“Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará. Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía” (Lucas 18:33-34).

Ahora pónganse de pie y volteen en su Biblia a Lucas 22:31. Está en la página 1065 de la Biblia anotada de Scofield.

“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez [convertido], confirma a tus hermanos. El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces” (Lucas 22:31-34).

Se pueden sentar.

He estado leyendo un libro muy interesante titulado, Simón Pedro en la Escritura y Memoria [Simon Peter in Scripture and Memory] (Baker Academic, 2012). Fue escrito por el Dr. Markus Bockmuehl. Es profesor de Estudios Bíblicos y Primeros Cristianos de la Universidad de Oxford en Inglaterra. Este famoso erudito va directo al punto. Sin temor nos muestra que Pedro no era convertido la noche antes de que Jesús fuera crucificado. ¡Y él está exactamente correcto! Otros comentaristas evaden esto o lo omiten. ¡No el Dr. Bockmuehl! ¡Lo explica con claridad! Escúchalo a él.

“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto [convertido], confirma a tus hermanos” (Lucas 22:31-32).

“Aquí hay una referencia clara a la lucha [que pronto vendría] a Pedro en contra de Satanás, en la que él sería severamente probado [y fallaría], por lo tanto la referencia a una vez ‘vuelto’. Cabe destacar aquí que ‘una vez vuelto’, aunque favorecido por muchos traductores, no tiene soporte en el Griego” (Dr. Bockmuehl, ibid., pp. 156, 157).

Así, la NVI, NASV, ESV y otras traducciones modernas están equivocadas. “‘Una vez vuelto’, aunque favorecido por muchos traductores, no tiene soporte en el Griego”. El Dr. Bockmuehl continúa diciendo que la palabra Griega “epistrephō” debe ser traducida como “convertido” aquí. ¡Así, una vez más, encuentro que la Versión King James en Inglés está correcta y las traducciones modernas son confusas! Pero el Dr. Bockmuehl continúa:

“Pero, ¿cuándo, dónde, cómo el giro [conversión] de Pedro ocurrió? Es aquí donde llegamos a la raíz del problema. Incluso en la última noche de su ministerio, Jesús en Lucas [todavía habla de] la conversión de Pedro como en el futuro

(ibid., p. 156).

“En Lucas 22:32 la conversión parece estar en el futuro” (ibid.).

Una vez [convertido] [futuro]” (ibid., P. 156). “Jesús, evidentemente mira en el futuro la conversión de Pedro como algo que todavía está en el futuro en la Última Cena” (ibid., P. 158).

Pero Pedro está convencido de que no necesita ser convertido. Él dice:

“Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte” (Lucas 22:33).

Jesús responde: “Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces” (Lucas 22:34). Pedro cree que puede pararse contra el Diablo y vivir para Jesús sin ser convertido (epistrephō). ¡Qué equivocado está! ¡Y qué equivocado estás!

Ellos arrestan a Jesús y lo arrastran a la casa del sumo sacerdote. “Y Pedro le seguía de lejos” (Lucas 22:54). Pedro se sentó entre la gente afuera. Una joven le dijo: “También este estaba con [Jesús]” (Lucas 22:56). Pedro dijo: “No lo conozco”. Después de un rato un hombre dijo que Pedro era uno de los seguidores de Jesús. Pedro dijo: “Hombre, no lo soy”. Después de una hora una tercera persona señaló a Pedro y dijo: “Éste estaba con él”. Pedro dijo: “Hombre, no sé lo que dices”. Mientras aún hablaba Pedro el gallo cantó.

Mi esposa y yo hemos estado en el lugar de Jerusalén donde esto ocurrió. El guía nos mostró donde Jesús estuvo de pie y donde Pedro estuvo de pie. Y Jesús volteó la cabeza y miró a Pedro. Y Pedro miró a los ojos de Jesús.

“Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente” (Lucas 22:62).

Ahora, por fin Pedro está bajo convicción de pecado. No hay ninguna esperanza de tener una conversión verdadera hasta que tengas la experiencia de convicción que Pedro tuvo.

“Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente” (Lucas 22:62).

III. Tercero, Pedro fue convertido.

Por favor voltea a Lucas 24:34. Parece un versículo insignificante, pero el Dr. Bockmuehl dice que aquí es cuando Peter fue convertido. “Jesús se vuelve y mira a Pedro para convencerlo de su culpa (Lucas 22:61), y la mañana de Pascua al ver Pedro a Jesús (Lucas 24:34) se voltea de la oscuridad a la luz” (Bockmuehl, p. 163). El Apóstol Pablo también nos dice acerca de la reunión de Pedro con Jesús la mañana de Pascua. Pablo dice: “...Y que apareció a Cefas [Pedro], y después a los doce” (I Corintios 15:5).

¿Por qué la Biblia nos dice tanto acerca de la llamada de Pedro, su tropiezo, su falta de fe, y su ceguera en relación con el Evangelio y el sufrimiento de Jesús? ¿Por qué gasta un capítulo entero diciéndonos acerca de Pedro negando a Jesús y llorando amargamente bajo convicción? Y luego, después de todo eso, nos da sólo un pequeño versículo para mostrar la conversión de Pedro: “Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón [Pedro]”. Por qué – porque el tropiezo y la convicción son las cosas más importantes en una conversión verdadera. Hasta que eres llevado fuera y “lloras amargamente” por tu pecado, hay poca esperanza para ti. Hasta que te sientas como se sintió Pedro, ¡el Evangelio no significará nada para ti! Es casi seguro que morirás en tus pecados. Tienes que sentir tu necesidad de Jesús antes de confiar en Él y ser limpiado de tu pecado por Su Sangre. Amén.


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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Lucas 22:31-34.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Grace! ‘Tis a Charming Sound” (por Philip Doddridge, 1702-1751;
coro por el Pastor).


EL BOSQUEJO DE

PEDRO – LLAMADO, CONVENCIDO Y CONVERTIDO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez [convertido], confirma a tus hermanos” (Lucas 22:31-32).

(Mateo 4:19; 16:16, 17; Lucas 4:41; Efesios 2:1, 5)

I.   Primero, Pedro fue llamado, Mateo 4:18-20; Salmo 110:3;
Mateo 20:16; 22:14.

II.  Segundo, Pedro fue convencido, Mateo 16:16, 17; Lucas 18:31-34;
Lucas 22:31-34; 54, 56, 62.

III. Tercero, Pedro fue convertido, Lucas 24:34; I Corintios 15:5.