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LOS SUFRIMIENTOS DE CRISTO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 31 de Enero, 2016

“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (I Pedro 1:10-11).


Los profetas del Antiguo Testamento escribieron por el Espíritu de Cristo. Vez tras vez la Biblia declara que el Antiguo Testamento fue dado por Dios, palabra por palabra. Los profetas escribieron algunas cosas que ellos mismos no entendían. Ellos buscaron por el significado diligentemente. Isaías 53 y Salmo 22 hablan proféticamente de “los sufrimientos de Cristo” (I Pedro 1:10-11).

Ahora quiero que veas muy de cerca esas cuatro palabras al final del versículo once, “Los sufrimientos de Cristo”, “ta eis christon pathemata”, el “pathemata” de Cristo. La palabra Griega significa “dolor” o “sufrimientos”. Es plural – más de un dolor, más de un sufrimiento. “Los sufrimientos de Cristo.”

Pedro habló de los sufrimientos que Jesús pasó al final de Su vida en la tierra. Jesús pasó por muchos sufrimientos para salvarnos de nuestro pecado.

I. Primero, Su sufrimiento en el Huerto de Getsemaní.

Sus sufrimientos empezaron la noche antes de ser crucificado. Era casi medianoche cuando la Última Cena terminó. Jesús llevó a los Discípulos fuera de la casa. A través de la profunda oscuridad ellos fueron. Ellos cruzaron el torrente Cedrón y se movieron por el lado del Monte de los Olivos, y entraron en la oscuridad profunda del Huerto de Getsemaní. Jesús le dijo a ocho de los Discípulos: “Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro” (Mateo 26:36). Se llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan, más adentro del Huerto. Luego Jesús dejó a los tres y fue un poco más lejos, bajo los olivos, donde oró solo a Dios.

Ahora comenzaban “los sufrimientos de Cristo” (I Pedro 1:11). Nota, mano humana no le tocaba todavía. Nota, Sus sufrimientos comienzan cuando está Él solo en la oscuridad, bajo las ramas de los olivos del Getsemaní. Allí, en el Huerto, todo el peso del pecado de la humanidad fue puesto en Él, lo cual Él llevaría “en su propio cuerpo”, a la Cruz por la mañana (I Pedro 2:24). Entonces Jesús dijo:

“Mi alma está muy triste, hasta la muerte…Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa” (Mateo 26:38, 39).

La interpretación moderna de esta oración es que Jesús estaba pidiendo ser librado de la Cruz. Pero no encuentro Escritura que respalde esta opinión. Yo creo que el Dr. John R. Rice y el Dr. J. Oliver Buswell dieron la interpretación correcta. ¡Tanto el evangelista, el Dr. Rice, y el teólogo Dr. Buswell, dijeron que la oración de Cristo: “pase de mí esta copa” significaba la “copa” de morir entonces – ¡del sufrimiento bajo el peso del pecado – allí en Getsemaní!

Jesús se hallaba en un estado de shock. Estaba a punto de morir allí en el Huerto. El Dr. Buswell dijo que Jesús oró “por la liberación de la muerte en el Huerto, para poder cumplir Su propósito en la Cruz” (traducción de J. Oliver Buswell, PhD., A Systematic Theology of the Christian Religion, Zondervan, 1971, parte III, p. 62). El Dr. Rice dijo casi lo mismo, “Jesús oraba para que la copa de la muerte lo pasara de largo esa noche, para Él poder vivir para morir en la Cruz el día siguiente” (traducción de John R. Rice, D.D., Litt.D., The Gospel According to Matthew, Sword of the Lord Publications, 1980, p. 441). “Sin fortalecimiento sobrenatural a Su cuerpo, Jesús sin duda habría muerto en el Huerto esa noche” (Rice, ibíd., p. 442). El peso de tu pecado lo hubiera matado en el Getsemaní.

“Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” (Lucas 22:44).

Jesús experimentó horror tremendo cuando nuestros pecados fueron cargados en Su cuerpo esa noche. Su agonía fue tan abrumadora que “grandes gotas” de sudor como sangre brotaban de su piel. El profeta dijo:

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores” (Isaías 53:4).

“Mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6).

Con qué prisa leemos Juan 3:16,

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16)

¡para que pasara por el dolor, el sufrimiento y el terror de Getsemaní! ¡Qué poco pensamos en el terrible dolor que Jesús pasó cargando nuestro pecado esa noche! Joseph Hart dijo:

A Jesús mirad sufrir,
   ¡Sudando sangre en dolor!
¡Tan profundo ese amor!
   ¡Oh, qué amor el del Señor!
(Traducción libre de “Thine Unknown Sufferings”
   por Joseph Hart, 1712-1768; a la melodía de
      “En Los Olivos Noche Es”).

“Los sufrimientos de Cristo” (I Pedro 1:11).

A menudo pienso que el primer sufrimiento fue el más grande, allí en Getsemaní. Ninguna mano humana le había tocado todavía. Pero cuando Dios puso tu pecado sobre Él Su mente casi se quebrantó – ¡y la Sangre brotó libremente de los poros de Su piel! William Williams dijo:

La culpa humana
   Cayó sobre el Salvador;
Vestido de dolor
    adornó el pecador,
Le adornó el pecador.
   (Traducción libre de “Love in Agony” por William Williams, 1759;
      al son de “Majestic Sweetness Sits Enthroned”).

“Los sufrimientos de Cristo” (I Pedro 1:11).

Primero, Su sufrimiento en el Huerto de Getsemaní.

II. Segundo, Su sufrimiento de humillación.

“Los sufrimientos de Cristo” sólo habían comenzado. Había muchos más por venir. Los guardias vinieron con antorchas al Huerto de Getsemaní. Arrestaron a Jesús con una acusación falsa. Lo llevaron al Sumo Sacerdote.

“Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó” (Mateo 26:67-68).

“Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas” (Marcos 14:65).

Joseph Hart dijo:

¡Ved cuan paciente está Jesús!
   ¡Insultado en ese lugar!
Al Poderoso ataron,
   Al Creador escupieron.
(Traducción libre de “His Passion”
   por Joseph Hart, 1712-1768; a la melodia de
      “En Los Olivos Noche Es”).

“Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía. Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias” (Marcos 15:16-19).

A través del profeta Isaías, Jesús dijo:

“Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos” (Isaías 50:6).

El profeta Miqueas dijo:

“Con vara herirán en la mejilla al juez de Israel” (Miqueas 5:1).

“Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza” (Mateo 27:27-30).

No hubo corona de oro o plata para Él,
   Ni una diadema para coronarlo a Él;
Pero sangre adornó Su frente y con orgullo la llevó,
   Y los pecadores le dieron la corona que llevó.
Una cruz se volvió Su trono,
   Su reino estaba solo en los corazones;
Él escribió Su amor en rojo carmesí,
   Y llevó las espinas en Su cabeza así.
(Traducción libre de “A Crown of Thorns” por Ira F. Stanphill, 1914-1993).

“Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó” (Juan 19:1).

Por medio del profeta Isaías Jesús dijo:

“Di mi cuerpo a los heridores” (Isaías 50:6).

Golpearon Su espalda hasta hacerla trizas. Se vio horrible. Mucha gente moría a de tal azote. Podías verle las costillas. Le cortaron la espalda hasta los huesos.

Espinas rasgaron Su piel,
   De todo el cuero Él sangró;
Su espalda duro golpearon,
   Peor se hirió Su corazón.
(Traducción libre de “His Passion”
   por Joseph Hart, 1712-1768; a la melodía de
      “En Los Olivos Noche Es”).

“Los sufrimientos de Cristo” (I Pedro 1:11).

Primero, Su sufrimiento en Getsemaní. Segundo, Su sufrimiento de humillación.

III. Tercero, Su sufrimiento en la Cruz.

Después de sudar como grandes gotas de Sangre en el Huerto de Getsemaní, Jesús fue golpeado en la cara. Después Él fue azotado hasta que la carne de Su espalda fue hecha tiras. Después una corona de espinas fue puesta cruelmente sobre su cabeza, haciendo que la sangre corriera en Sus ojos.

Ya estaba medio muerto cuando le llevaron a ser crucificado:

“Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera… allí le crucificaron” (Juan 19:17-18).

Ellos clavaron grandes clavos a través de Sus manos y pies en la madera de la Cruz. Levantaron la Cruz y Jesús colgó allí con dolor y sufrimiento. Joseph Hart dijo:

Clavado desnudo en la cruz,
   Expuesto a todo mundo y ser,
Retrato de sangre y dolor,
   Demostración de herido amor.

¡Oíd! Cuando al alzar Su voz
   Los Ángeles se afectaron;
Ni un amigo le quedó,
   ¡Y aún Su Dios le abandonó!
(Traducción libre de “His Passion” por Joseph Hart, 1712-1768;
      a la melodía de “En Los Olivos Noche Es”).

“Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46).

Nuestra mente no puede comprender esto. Lutero dijo que no podía explicarse con palabras humanas. De una manera que no podemos comprender por completo, ¡el Padre se apartó del Hijo – y Jesús murió para pagar el precio por nuestros pecados solo!

“Porque… también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios…” (I Pedro 3:18).

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).

Esa es la doctrina gloriosa de la expiación vicaria – Jesús muriendo en la Cruz para expiar por los pecados de los hombres. ¡Él murió en tu lugar, para pagar la pena por nuestros pecados! La Biblia dice:

“Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (I Corintios 15:3).

“De dolores el varón”,
   Oh, que nombre al que murió
¡Para darnos salvación!
   ¡Aleluya! ¡Jesús salva!

Vituperios aguantó,
   Condenado en vez de mí;
Con Su sangre me compró;
   ¡Aleluya! ¡Jesús salva!

Levantado Él murió,
   “Consumado es”, declaró;
Todo el cielo lo exaltó;
   ¡Aleluya! ¡Jesús salva!
(Traducción libre de “Hallelujah, What a Saviour”
   por Philip P. Bliss, 1838-1876).

¿Quieres ser salvo de la culpa y la pena de tu pecado? Entonces tú debes venir a Jesús en fe simple. Ven a Él que está ahora a la diestra de Dios en el Cielo. Te ruego, con todo mi corazón y alma, ¡Ven a Jesús ahora! Descansa en Él. Confía en Él. Él lavará cada uno de tus pecados. Él te dará un expediente limpio. Él salvará tu alma por todo el tiempo, y por toda la eternidad – mundo sin fin. ¡Tú! ¡Sí, tú! Puedes ser salvo de la culpa y la pena de tu pecado por “los sufrimientos de Cristo” (I Pedro 1:11). Ven a Jesús. Él limpiará tus pecados y salvará tu alma. Amén.


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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Isaías 53:1-6.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“A Crown of Thorns” (por Ira F. Stanphill, 1914-1993)/
“Love in Agony” (por William Williams, 1759).


EL BOSQUEJO DE

LOS SUFRIMIENTOS DE CRISTO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (I Pedro 1:10-11).

I.   Primero, Su sufrimiento en el Huerto de Getsemaní, Mateo 26:36;
I Pedro 2:24; Mateo 26:38, 39; Lucas 22:44; Isaías 53:4, 6;
Juan 3:16.

II.  Segundo, Su sufrimiento de humillación, Mateo 26:67-68; Marcos
14:65; Marcos 15:16-19; Isaías 50:6; Miqueas 5:1; Mateo 27:27-30;
Juan 19:1.

III. Tercero, Su sufrimiento en la Cruz, Juan 19:17-18; Mateo 27:46;
I Pedro 3:18; Isaías 53:5; I Corintios 15:3.