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PRUEBAS DEL NACIMIENTO VIRGINAL

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 13 de Diciembre, 2015

“He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14).


Esta es una clara profecía del Nacimiento Virginal de Jesús – dada en las Escrituras del Antiguo Testamento. Algunas personas tienen un problema con esta gran doctrina Cristiana. Pero su verdadero problema es que no creen en ninguna clase de milagros. El humanismo secular les ha privado de la posibilidad de milagros – ¡y les ha robado de Dios Mismo!

Nosotros mostramos la película de Ben Stein “Expulsados” en nuestra iglesia hace algún tiempo. La parte más interesante de la película, para mí, fue la entrevista del Sr. Stein con el Dr. Richard Dawkins. Dr. Dawkins es el evolucionista más importante de nuestros días. Él hace un caso para el proceso de evolución que remonta a través de las edades del tiempo. Pero, al igual que todos los evolucionistas, se enfrenta al dilema de cómo explicar el principio de la vida. El Sr. Stein le presionó con esta pregunta. Se podía ver el labio de Dawkins temblar si mirabas con cuidado. Stein lo siguió presionando – “¿De dónde viene la vida en primer lugar?” Gotas de sudor aparecieron en la frente de Dawkins. Finalmente Dawkins dijo que extraterrestres pudieron haber venido de otro planeta y “sembraron” vida en nuestro planeta. El Sr. Stein saltó sobre eso. “¿Quieres decir que extraterrestres de otro planeta podrían haber traído la vida a la tierra?” Creo que Dawkins se olvidó de que estaba siendo filmado cuando dijo: “Sí”. Más tarde trató de demandar al Sr. Stein para que quitara esa parte de la película. Pero el contrato que había firmado le impidió ganar el caso.

¡Qué absurdo! ¡Pequeños hombres en una nave espacial trayendo la primera vida a nuestro planeta! ¡Suena como una historia de ciencia ficción de niños! ¡Incluso si la tonta idea de Dawkins fuera verdad, todavía no explicaría cómo comenzó la vida en el otro planeta! Así hemos visto, en la película del Sr. Stein, la medida extrema y extraña a la que los humanistas seculares deben ir para evitar el milagro de que Dios creó la vida en nuestro planeta.

C. S. Lewis dijo: “Yo uso la palabra milagro para significar una interferencia con la naturaleza por un poder sobrehumano”. Una vez más, C. S. Lewis dijo: “¿Si admitimos a Dios, debemos admitir el Milagro? Claro que sí, claro que sí”. (Traducción de Miracles, pp. 105, 9).

C. S. Lewis quiso decir que si hay un Dios los milagros son posibles. No necesitas que pequeños hombres verdes vengan y den vida a la tierra. Si hay un Dios, Él es capaz de crear vida ex nihilo (de la nada). Jesús dijo: “Todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:27).

Mi madre fue convertida a la edad de 80 años. No había la más mínima razón para pensar que alguna vez sería convertida. Para nada. Podría hablar de eso y decirte por qué sé que su conversión fue un milagro, pero no voy a hacer eso esta noche. Yo te daré el milagro que vino antes de su conversión. Yo estaba en la ciudad de Nueva York con mi familia. Mi madre estaba a tres mil millas de distancia, aquí en Los Ángeles. Yo estaba orando, cuando de repente, en medio de mis oraciones, yo sabía que mi madre sería salva. Llamé a Dr. Cagan y le pedí que fuera y le guiara a Jesús. Él tenía miedo de ir porque ella le había gritado cuando él se acercó a ella antes. Pero yo insistí en que Dios me dijo que ahora ella sería salva. Así que él manejó a la casa de ella y la guió, con bastante facilidad, a Jesús – y toda su vida fue transformada. Sí, eso fue un milagro. Pero ese no es el que quiero enfatizar aquí. ¿Cómo fue que de pronto supe que ella sería convertida? Yo estaba a tres mil millas de distancia de ella. Yo no había hablado con ella por teléfono. Pero yo lo sabía. ¿Cómo? Fue un milagro. Dios me dijo eso por un milagro. Fue tan simple como eso.

Mi propia madre no creía en milagros. Ella era una humanista secular y una evolucionista. Ahí es donde el tercer milagro llegó. Primero, Dios me dijo que sería convertida. Segundo, fue convertida. Pero el tercer milagro fue, en muchos sentidos, el más grande – por lo menos lo fue para mí.

Unos meses después de que ella fue convertida, la llevé con Ileana y nuestros hijos a visitar a mi primo. Ella tenía varios amigos que eran borrachos. Una de sus esposas estaba medio borracha. Ella sabía que yo era un predicador, por lo que se sentó en la mesa, frente a mí, y empezó a molestarme. “¿Cómo sucedieron esos milagros? ¿Cómo Él alimentó a 5,000 personas con unos pocos peces? ¿Cómo se levantó de entre los muertos? ¿Cómo se partió el Mar Rojo? ¡Jajaja!”

No dije una palabra. Yo no quise empezar una pelea en la casa de mi primo. Mi madre estaba sentada a mi lado. De repente vi sus ojos brillar. ¡Nadie le contestaba a ella cuando sus ojos brillaban de esa manera! Miró a esa mujer borracha y le dijo en voz alta, “Tú crees en Dios, ¿no es así?” La pobre mujer se estremeció. Su rostro se puso pálido. En una pequeña voz dijo: “Bueno, eh...sí”. Mi madre la miró y, con voz aún más fuerte, dijo: “Entonces, ¿cuál es tu problema?” Hubo un silencio total en la casa. ¡Ese fue el final de la discusión sobre los milagros!

Ves, si crees en Dios – entonces como C. S. Lewis señaló – ¡no hay ningún argumento en contra de los milagros! Como Jesús dijo, “Todas las cosas son posibles para Dios”. Y eso nos lleva al Nacimiento Virginal de Jesús. Voy a darte dos “pruebas” del Nacimiento Virginal de Jesús. Pero estas “pruebas” sólo te van a convencer si crees en Dios. No van a convencer a ninguna persona que se niega a creer en la existencia de Dios.

I. Primero, el Nacimiento Virginal de Jesús es probado por el Antiguo Testamento.

La primera profecía del Nacimiento Virginal de Jesús fue en el Huerto del Edén, poco tiempo después de que nuestros primeros padres pecaran contra Dios. Ellos habían escuchado a Satanás tentarlos, y habían pecado. Y Dios dijo a Satanás:

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:15).

Aquí Dios dio la primera profecía del Nacimiento Virginal. La simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente. El erudito Luterano del Antiguo Testamento, el Dr. Claus Westermann (1909-2000) dijo: “Desde la época de Ireneo (130-202) La tradición Cristiana ha entendido el pasaje como una profecía acerca de Jesús (y María). La ‘simiente de la mujer’ se refiere a un descendiente individual [Jesús] quien aplastó la cabeza de la serpiente [Satanás]...Esta explicación viene desde Ireneo a través de la historia de la exégesis, tanto en la tradición Católica como en la evangélica” (traducción de Claus Westermann, Ph.D., Genesis 1-11: A Commentary, Augsburgo, 1984, p 260).

El Dr. Henry M. Morris dijo: “La ‘simiente de la mujer’ sólo puede ser una [referencia] a un futuro descendiente de Eva que no tendría un padre humano. Biológicamente, una mujer no produce simiente...el uso Bíblico siempre habla sólo de la simiente de los hombres. Esta Simiente prometida tendría, por lo tanto, que ser implantada milagrosamente en el vientre [de María]. De esta manera, Él [Jesús] no heredaría la naturaleza de pecado que descalificaría a cualquier otro hijo de Adán de convertirse en un Salvador del pecado. Así claramente esta profecía anticipa el futuro nacimiento virginal de Jesús” (traducción de Henry M. Morris, Ph.D., The Defender’s Study Bible, publicación World, 1995, p 13; nota sobre Génesis 3:15).

Nuestro texto de apertura es también del Antiguo Testamento. El profeta Isaías dijo:

“He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14).

La palabra [en Inglés] “virgen” aquí es traducida de la palabra Hebrea “almah”. Es usada siete veces en el Antiguo Testamento para referirse a una mujer joven y soltera. Edward E. Hindson dijo: “Su [uso] siempre denota una virgen. El uso Bíblico de almah claramente no es de una mujer casada, pero siempre de una soltera” (traducción de Edward E. Hindson, “Emanuel de Isaías”, Grace Journal 10, Otoño, 1969, p. 7). El gran erudito J. Gresham Machen dijo: “No hay un lugar entre las siete apariciones de almah en el Antiguo Testamento donde se usa la palabra de una mujer que no era virgen” (traducción de J. Gresham Machen, Ph.D., The Virgin Birth of Christ, Baker Book House, 1965, p. 288).

Pero la mayor prueba de que “almah” significa “virgen” es de los rabinos de 200 años antes de Jesús. Setenta de los más grandes rabinos en el mundo tradujeron la Biblia Hebrea del Antiguo Testamento al Griego, la lengua hablada por la mayoría de los Judíos en el mundo Romano. Estos rabinos eran considerados los más grandes eruditos Hebreos en el mundo en ese momento, 200 años antes de Jesús. Estos rabinos Judíos tradujeron la palabra Hebrea “almah” en Isaías 7:14 con las palabra Griega “parthenos” – que sólo puede referirse a una virgen – una mujer que nunca ha tenido relaciones sexuales con un hombre. Los 70 rabinos tradujeron el Antiguo Testamento al Griego. Se llama la Septuaginta. El Dr. Ben Witherington III dijo que si “almah” no significa “virgen”, “Es difícil si no imposible, ver por qué los traductores [rabinos] de la LXX [Septuaginta] utilizaron ‘parthenos’ como el equivalente Griego” (traducción de Ben Witherington III, Ph.D., “El Nacimiento de Jesús,” Dictionary of Jesus and the Gospels, InterVarsity Press, 1992, p. 64).

Todas estas pruebas muestran que los rabinos estaban correctos cuando tradujeron Isaías 7:14 como

“He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14).

La única mujer en la historia que era virgen, y fue impregnada por medios sobrenaturales, fue María, la madre de Jesús.

II. Segundo, el Nacimiento Virginal de Jesús es probado por el Nuevo Testamento.

Por favor voltea en tu Biblia a Mateo 1:23.

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:23).

José estaba comprometido con María. Antes de casarse “se halló que había concebido del Espíritu Santo” (Mateo 1:18). Naturalmente José pensó que ella había fornicado. Él no quería que ella fuera humillada al desecharla y no casarse con ella. Él pensaba en este problema al irse a dormir. El ángel del Señor le apareció a él y le dijo: “no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”. Entonces el ángel le citó Isaías 7:14 a José:

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:23).

Por cierto, la traducción Septuaginto fue traído a Mateo 1:13 por el Espíritu Santo. Así que “parthenos” se volvió la Palabra inspirada de Dios.

Decidí ver el Nuevo Testamento para ver que pensaba la gente que conocía mejor a Jesús de Su nacimiento virginal. Apunté en un papel lo que la gente que vivía con Él opinaba.

Comencé con su padrastro, José. José creía en Su nacimiento virginal.

“Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS” (Mateo 1:24-25).

La siguiente fue María. Igual que José, ella comenzó sin creer en el nacimiento virginal.. Ella dijo: “¿Cómo será esto? pues no conozco varón.” (Lucas 1:34).

“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35).

“Porque nada hay imposible para Dios” (Lucas 1:37).

Entonces María misma creyó en el nacimiento virginal, porque dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia”.

“El Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35).

Luego estaba Jesús Mismo. Jesús Mismo dijo:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Jesús dijo que Él era el “Hijo unigénito” de Dios. Luego, estaba Dios Mismo. Juan Bautista sumergió a Jesús en el agua del Río Jordán en bautismo. Entonces la voz de Dios habló desde el Cielo y dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17). Entonces Juan el Bautista dijo: “Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios” (Juan 1:34). José, María, Jesús Mismo, Juan el Bautista y Dios el Padre – todos dijeron que Él era el Hijo de Dios – mostrando que Él fue nacido de una virgen.

“El Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35).

Pasé por el Nuevo Testamento. Vi que los demonios “clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” ¡Sí, hasta los demonios sabían que Él era el Hijo de Dios nacido de una virgen! Cuando Jesús le preguntó a Sus Discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Respondiendo “Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). También el Apóstol Juan, que lo conocía mejor que todos. El Apóstol Juan dijo: “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios” (Juan 20:31). Otra vez, Juan dijo: “nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (I Juan 1:13). Sí, el Apóstol Juan, quien lo conocía mejor, dijo que Jesús era el Hijo de Dios nacido de virgen. Él llamó a Jesús “el unigénito Hijo” de Dios (Juan 1:18). Cuando el Apóstol Pablo fue convertido, “En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios” (Hechos 9:20). E igual hicieron todos los Discípulos, porque todos sabían que “el santo Ser” que era nacido de la Virgen María era “llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35). Las últimas palabras de Jesús en la Cruz lo afirmaron, porque “clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46). Entonces el centurión que lo clavó en la Cruz cayó de rodillas y dijo: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Marcos 15:39).

Los únicos que se burlaban de que Él era el Hijo fueron los que le crucificaron. Aquellos malvados “procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre” (Juan 5:18). Ellos le gritaban mientras Él sufría: “si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz” (Mateo 27:40). Pero si Él hubiese bajado de la cruz hubiera mostrado lo opuesto. ¡Hubiera mostrado que Él no era el Hijo de Dios!

El santo, Hijo de Dios nacido de la virgen descendió del Cielo, al vientre de María, naciendo para morir en la Cruz para pagar la pena de nuestros pecados. Él vivió entre nosotros, pobres pecadores, y derramó Su Sangre santa para limpiarnos de todos nuestros pecados.

Pero aun no he comentado sobre la última parte de nuestro texto. Daré Isaías 7:14 según está citado en la Septuaginta en Mateo 1:23:

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:23).

Eso es lo que la palabra Emanuel significa. Significa “Dios con nosotros”. Significa “Dios con nosotros”. Ese es el niño nacido de la virgen. Él es “Dios con nosotros”.

Cuando yo era niño sabía que había un Dios, escondido entre las flores en el huerto de mi abuela. Yo hablaba con Él, pero no lo conocía. ¡Solo sabía que tenía que haber un Dios que había creado aquellas flores preciosas! Yo sabía que había un Dios cuando yo estaba en las afueras en el desierto de Arizona, solo – con la lluvia cayendo en la tierra seca – con el fantástico, rico olor de la tierra mientras bebía la lluvia. Tenía que haber un Dios que hizo tales maravillas. Pero yo no lo conocía. Yo sabía que había un Dios cuando yo caí, sudando y llorando en el pasto, el día que mi abuela fue sepultada. Yo podía sentir a Dios bajar. Tenía que haber un Dios. Pero yo no lo conocía a Él.

Pero una mañana Jesús bajó a mí y salvó mi alma. ¡Esa es la diferencia! ¡Su nombre es Emanuel – Dios con nosotros! Su Sangre nos limpia. Su Palabra nos consuela. Su presencia calma nuestros temores. ¡Jesús – nuestro Emanuel – Dios con nosotros! ¡Me encanta el himno Navideño de Charles Wesley (1707-1788)!

Todo el cielo le adora,
   ¡Al que siempre existió!
A Su tiempo es Su venir,
   De la virginal matriz:

En la carne a Dios mirad;
   Es velada Deidad,
Con nosotros mora Él,
   ¡Jesús, nuestro Emanuel!
¡Ángeles, anúnciale!
   “Gloria al nacido Rey”.
(Traducción libre de “Hark, the Herald Angels Sing”
por Charles Wesley, 1707-1788).

Yo oro que confíes en Jesús y seas salvo del castigo y el pecado, limpiado de toda iniquidad por Su Sangre santa. Padre celestial, yo oro que alguien venga a tu Hijo y sea salvo por Él esta noche. ¡Amén!


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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: Mateo 1:18-25.
El Solo Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Hark, the Herald Angels Sing” (por Charles Wesley, 1707-1788).


EL BOSQUEJO DE

PRUEBAS DEL NACIMIENTO VIRGINAL

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14).

(Marcos 10:27)

I.   Primero, el Nacimiento Virginal de Jesús es probado por el
Antiguo Testamento, Génesis 3:15.

II.  Segundo, el Nacimiento Virginal de Jesús es probado por el Nuevo
Testamento Mateo 1:23, 18; 24-25; Lucas 1:34, 35, 37; Juan 3:16;
Mateo 3:17; Juan 1:34; Mateo 16:16; Juan 20:31;
I Juan 1:3; Juan 1:18; Hechos 9:20; Lucas 23:46; Marcos 15:39;
Juan 5:18; Mateo 27:40.