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¡CUENTA TUS BENDICIONES!

(UN SERMÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 22 de Noviembre, 2015

“Venid, aclamemos alegremente a Jehová; Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. Lleguemos ante su presencia con alabanza; Aclamémosle con cánticos” (Salmo 95:1, 2).


“Lleguemos ante su presencia con alabanza” (Salmo 95:2). El Dr. John R. Rice nos dijo sobre el primer Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. Él dijo:

     Los Padres Peregrinos que habían venido a Estados Unidos para hacer una casa en el campo donde tendrían libertad de adorar a Dios...tuvieron la primera cosecha en 1621.
     Así que en Plymouth, Massachusetts, el pequeño puñado de personas devotas, hicieron hogares en el monte en medio de muchos peligros, y seleccionaron un día de acción de gracias para Dios. Aquel día festejaron y dieron gracias.
     El Presidente Lincoln designó el último jueves de noviembre en 1864, como el Día de Acción de Gracias. [Ha sido un día de fiesta nacional en los Estados Unidos desde entonces]. Cada persona que tiene un corazón agradecido debería agradecer a Dios con devoción...y contar sus bendiciones (traducción de John R. Rice, D.D., “Count Your Blessings,” Great Preaching on Thanksgiving, Sword of the Lord Publishers, 1987, p. 65).

Nunca olvidaré la última conversación que tuve con mi madre, Cecilia. Ella estaba en el hospital, después de haber tenido una cirugía. Fue sólo un par de semanas después de Acción de Gracias. Hablamos de la Guerra Civil, y hablamos de su presidente favorito, Abraham Lincoln. Hablamos de como se estableció el día de Acción de Gracias como fiesta nacional, mientras la guerra se acercaba. Entonces Cecilia dijo: “Cantemos esa canción”. Y allí, tarde por la noche, en su habitación del hospital, mi madre y yo cantamos esa pequeña canción,

“Bendiciones tuyas enuméralas,
¡De lo que Dios hizo te sorprenderás!”

Entonces mi madre dijo: “¡Oh, Robert, es realmente sorprendente lo que Dios ha hecho por nosotros!” ¡Sí, es cierto! Ella había sido salva a la edad de 80 años. Teníamos una casa. Teníamos a mi esposa, Ileana, quien era la luz de nuestras vidas. Teníamos dos hijos. Teníamos una buena iglesia. Teníamos amigos maravillosos en la iglesia. Contamos nuestras bendiciones sentado yo al lado de su cama en el hospital. Nunca llegué a tener otra conversación con ella, porque ella tuvo un derrame cerebral más tarde esa noche, que le quitó la vida a los pocos días. Pero doy gracias a Dios por esa experiencia bendecida con mi madre, dando gracias a Dios por Sus bendiciones en nuestras vidas, en nuestra casa y en nuestra iglesia. Y lo último que me dijo cuando salí de su habitación fue esto: “Eres lo mejor que me ha pasado, Robert”. Yo nunca olvidaré eso mientras viva.

“Bendiciones tuyas, cuéntalas,
Bendiciones, cuantas tú verás;
Bendiciones tuyas, cuéntalas,
Lo que Dios ha hecho luego tú verás”.
   (Traducción libre de “Count Your Blessings”
      por Johnson Oatman, Jr., 1856-1926).

“Venid ante su presencia con alabanza” (Salmo 95:2).

En estos pocos momentos que tenemos esta mañana, voy a decirles de las tres bendiciones más grandes que Dios me ha dado a través de los años. Podría añadir muchas más. Yo podría añadir la bendición de contar con la mejor esposa que cualquier predicador podría tener. Podría añadir a Hannah, la niña que mi nuera dará a luz en la primavera. Yo podría añadir a todos los hombres y mujeres maravillosos que me ayudan a liderar nuestra iglesia. Yo podría añadir los nombres de todos los miembros de nuestra iglesia. Pero se necesitaría todo el día para hablar de todas las bendiciones que Dios ha derramado sobre mí en mi larga vida de casi 75 años. Pero he elegido hablar de las tres bendiciones más grandes, más importantes que Dios me ha dado – porque son bendiciones que Él te ha dado también. Y ahora voy a nombrarlas, para que todos podamos “Venid ante su presencia con alabanza” (Salmo 95: 2).

I. Primero, doy gracias a Dios por la Biblia.

Sin este libro sagrado, soplado por Dios yo sé que estaría muerto – o sería un hombre viejo solo y sin esperanza, solo esperando morir. Pero este libro santo me ha llevado por sendas de justicia y esperanza. Puedo decir con David: “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación” (119:97). “Para siempre, oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos” (119:89). “La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples” (119:130). “Sumamente pura es tu palabra, Y la ama tu siervo” (119:140). “Apartaos de mí, malignos; Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios” (119:115). “Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación” (119:99). “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino” (119:105). “Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré” (119: 46). “En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti” (119:11).

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”.

“Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal” (Salmo 19:7, 10).

La Biblia me llevó a Jesús. La Biblia me dio fuerza en mi debilidad. La Biblia me dio esperanza cuando no tenía esperanza – me dio sabiduría cuando era insensato – fue mi amiga cuando todos me abandonaron. En la oscuridad y el nebuloso seminario liberal, me fui a dormir muchas noches con la Biblia abierta sobre mi pecho.

El mejor amigo que he conocido,
Tu constancia he probado;
Cuando todos eran falsos, encontré en ti verdad,
Mi consejero y guía.

Las minas de la tierra no dan tesoros,
Que pudieran comprar este volumen,
Al enseñarme la manera de vivir,
¡Me ha enseñado como morir!
   (Autor desconocido).

“Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8). “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación” (Salmo 119:97).

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (II Timoteo 3:16, 17).

Sí, ¡demos gracias a Dios por la Biblia!

II. Segundo, doy gracias a Dios por Jesús, Su Hijo unigénito.

“En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz” (Efesios 2:12-15).

“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Efesios 2:5-7).

De Dolores el Varón,
   Oh, que nombre al que murió
¡Para darnos salvación!
   ¡Aleluya! ¡Jesús salva!
(Tradución libre de “Man of Sorrows” por Philip P. Bliss, 1838-1876).

Atormentado Él me vio,
   Y allí me rescató;
La vergonzosa Cruz cargó,
   Con todo mi dolor,
Con todo mi dolor.
   (Traducción libre de “Majestic Sweetness Sits Enthroned”
      por Samuel Stennett, 1727-1795).

El mundo entero no será,
   Dádiva digna de ofrecer;
Amor tan grande y sin igual,
   En cambio exige todo el ser.
(Traducción libre de “When I Survey the Wondrous Cross”
      por Dr. Isaac Watts, 1674-1748).

¡Hermoso Salvador! ¡Señor de naciones!
   ¡Hijo de Dios y del hombre!
Gloria y honra,
   Toda alabanza,
¡Hoy y siempre mereces Tú!
      (Traducción libre de “Fairest Lord Jesus,” from the German, 17th century).

Sí, ¡démosle gracias a Dios por Jesús, nuestro Salvador!

“Lleguemos ante su presencia con alabanza” (Salmo 95:2).

III. Tercero, doy gracias a Dios por nuestra iglesia.

Antes de sentarme a escribir este punto en mi manuscrito, estaba hablando por teléfono con Dr. Cagan. Hablamos de nuestra iglesia, de cómo nos estamos enfrentando a un gran reto, ya que nuestra iglesia está en el centro de la ciudad y es muy difícil para nosotros añadir gente del mundo. Al colgar el teléfono sentí que una ola de tristeza y desesperanza vino sobre mí. Tomé un libro de Leonard Ravenhill, pero no encontré consuelo allí. Luego abrí una revista y miré una fotografía de un pastor de Nigeria de pie delante de las ruinas de su iglesia, bombardeada por musulmanes Boko Haram. Justo antes de la llegada de los musulmanes el pastor colocó sus manos sobre las cabezas de los niños de la iglesia y dijo:

“[Cuando] vengan aquí, no nieguen a Jesús. Si matan a tus padres, nunca niegues a Jesús. Si te llevan al Bosque Sambisa, nunca niegues a Jesucristo” (World magazine, July 15, 2015).

Unos minutos más tarde, alguien gritó: ¡Ahí vienen!” Entonces las balas volaban. El pastor asociado fue asesinado a tiros. Al menos 40 miembros de la iglesia murieron en el ataque. El resto de ellos huyó al monte que les rodeaba. Los musulmanes tomaron el pueblo por los próximos cinco meses.

Finalmente el pasado Febrero el ejército tomó de vuelta el lugar. El pastor regresó a su iglesia incendiada y encontró un cadáver en descomposición bajo un árbol. Entró en una de las habitaciones bombardeadas y sólo vio cenizas. Él dijo: “Esta fue mi biblioteca. Coleccioné esos libros durante 29 años. Lloré por dos semanas [antes] que Dios me diera paz”.

Se estima que 13,000 personas, en su mayoría Cristianos, han sido asesinados. Las mujeres han sido violadas, las niñas han sido secuestradas. Ha sido la peor persecución en el siglo 21. Pero los Cristianos permanecen. El pastor dijo: “Dios no hizo un error en ponernos aquí. Es el deseo de nuestro corazón que la iglesia permanezca aquí hasta que Jesús regrese”.

Los musulmanes balacearon a la esposa de un hombre y a él lo atacaron con un machete. Él vivía sin su brazo derecho, y sus cinco hijos sin madre. Cuando los obreros Cristianos le preguntaron cómo podían orar por él, dijo: “Oren para que yo me mantenga firme”. Una mujer cuyo marido y sus dos hijos fueron asesinados, y quien sobrevivió una severa herida de machete en su brazo y garganta, dijo: “Oren para que yo me agarre de Jesús con las dos manos”.

Con lágrimas en los ojos, me sentí reprendido. Para nosotros es tan fácil. Nuestro único enemigo es el Diablo – quien nos susurra a nosotros no sacrificarnos para salvar a nuestra iglesia. “¡No te rindas demasiado! ¡No seas fanático! ¡No pierdas tu vida por esto!” Susurra. ¡Fuera con Satanás! ¡Que el deseo de nuestro corazón sea hacer una iglesia aquí en esta ciudad que sea lo suficientemente fuerte para que permanezca hasta que Jesucristo regrese!

Demos gracias a Dios que lo tenemos tan fácil. Digamos con ese pastor de Nigeria, “Dios no hizo un error en ponernos aquí. Es el deseo de nuestro corazón que la iglesia permanezca aquí hasta que Jesús regrese”.

¡Gracias a Dios por nuestra iglesia! ¡Gracias a Dios por la vida fácil que tenemos! ¡Jóvenes, vengan y den su vida para salvar nuestra iglesia y hacerla grande! Volteen al himno número 4 en tu cancionero. ¡Cántalo!

¡Amarte más, Jesús, amarte más!
   Oye mi oración de rodillas;
Mi ruego es con fervor, amarte más Señor,
   ¡Amarte más, amarte más!

Antes al mundo amé, La paz busqué;
   Hoy solo busco a Ti, Dad lo mejor;
Es toda mi oración: ¡Amarte más, Jesús,
   Amarte más, Amarte más!

Obre tristeza aquí, Manda dolor;
   Dulces mensajes son, Vienen de Ti,
Conmigo al cantar: ¡Amarte más, Jesús,
   Amarte más, Amarte más!

En mi aliento final te alabaré;
   Este sea mi clamor al expirar,
Aun será mi oración: ¡Amarte más, Jesús,
   Amarte más, Amarte más!
(Traducción libre de “More Love to Thee”
      por Elizabeth P. Prentiss, 1818-1878).


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(FIN DEL SERMÓN)
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Estos manuscritos de sermones no tienen derechos de autor. Pueden ser usados
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La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: Salmo 95:1-6.
El Solo Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“More Love to Thee” (por Elizabeth P. Prentiss, 1818-1878).


EL BOSQUEJO DE

¡CUENTA TUS BENDICIONES!

(UN SERMÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Venid, aclamemos alegremente a Jehová; Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. Lleguemos ante su presencia con alabanza; Aclamémosle con cánticos” (Salmo 95:1, 2).

I.   Primero, doy gracias a Dios por la Biblia, Salmo 119:105;
Salmo 119:97, 89, 130, 140, 115, 99, 46, 11;
Salmo 19:7, 10; Isaías 40:8; II Timoteo 3:16, 17.

II.  Segundo, doy gracias a Dios por Jesús, Su Hijo unigénito,
Efesios 2:12-15, 5-7.

III. Tercero, doy gracias a Dios por nuestra iglesia.