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¡LA BIBLIA Y LA APOSTASÍA!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 15 de Noviembre, 2015


Por favor voltea en tu Biblia a II Timoteo, capítulo tres. Es en la página 1237, en la Biblia anotada de Scofield. Ahora mira hacia acá. Por favor mantén tu Biblia abierta en ese capítulo durante el sermón.

Yo considero que II Timoteo capítulos tres y cuatro son unos de los pasajes más importantes de la Biblia para nosotros hoy. II Timoteo es la última cosa que el Apóstol escribió para la Biblia. Fue escrito más o menos en el año 67. Pablo fue arrestado por el emperador Nerón por ser un maestro Cristiano. Él estaba encadenado en la Prisión Mamertine, a poca distancia del Coliseo. Mi esposa y yo fuimos a esa prisión oscura. Fue allí que Pablo escribió esta epístola. Fue decapitado pocos meses después de que escribió II Timoteo. II Timoteo fue escrita para mostrarnos cómo vivir como Cristianos en una época de apostasía – un momento de incredulidad y rechazo del Cristianismo. ¡Fue escrita especialmente para la época en que vivimos! Los siglos 20 y 21 son el período más impío de la historia del mundo. Mira el capítulo 3, versículo 1.

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos” (II Timoteo 3:1).

Mira hacia acá, por favor. Algunos autores dicen que esto es todo el período de tiempo transcurrido desde la ascensión de Jesús. Yo no creo eso. El Dr. J. Vernon McGee dijo: “Estamos, creo, entrando en los últimos días...Creo que estamos ahora [viviendo] en esos días ‘peligrosos’. No sé cuánto tiempo más va a durar, pero estoy seguro de que va a empeorar” (traducción de McGee, A Través de la Biblia, nota sobre II Timoteo 3:1). Los próximos versos gráficamente ilustran el tiempo en el que vivimos. Mira los versículos 2-7.

“Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (II Timoteo 3:2-7).

Suena como una lista de las personas que dividieron nuestra iglesia después que el Sr. Olivas se fue. Ahora mira los versículos 12 y 13.

“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (II Timoteo 3:12, 13).

Mira hacia acá.

Estos versículos describen un mundo apóstata, un mundo que ha rechazado a Dios y la Biblia, un mundo malvado y sádico donde muchas personas actúan como salvajes, un mundo en el que “todos los que quieren vivir piadosamente” [vidas Cristianas] serán perseguidos de una manera u otra, un mundo donde los buenos Cristianos son despreciados [verso 3]. Estamos viendo todo eso en la actualidad. Los seculares están amenazando a los Cristianos que se oponen a la “revolución sexual”. Asusta a muchos miembros de la iglesia. 200,000 Sureños Bautistas huyeron de sus iglesias el año pasado. Más están corriendo por sus vidas este año – por miedo, en este tiempo “peligroso”, y demoníaco. ISIS está llegando. Las bombas están explotando. El abuso de drogas es altísimo. Las cruces están siendo derribadas. A los niños se les dice que no pueden orar en la escuela. Todo el mundo parece entender que cosas terribles están a punto de suceder en nuestro país y en nuestro mundo.

Tú y yo vivimos en este tiempo terrible. El evangelista Británico Leonard Ravenhill dijo “¡Estos son los últimos días! Segundos después de que escribí esa frase nos enteramos de que ISIS atacó París en varios lugares. Los musulmanes mataron a más de 120 personas a sangre fría. Sólo 24 horas antes Obama dijo, “ISIS está contenido”. ¡Qué payasada! Obama es el presidente más débil que Estados Unidos ha tenido. Él tiene que ser retirado y reemplazado por un hombre fuerte como Ted Cruz, o Donald Trump – lo más rápido posible. ¡Lo siento, pero no podemos dejar que Obama juegue con sus dedos mientras que los musulmanes toman control de todo el mundo! ¡Dile a alguien que dije eso!

Estos son tiempos peligrosos. Estos son tiempos apóstatas. Nuestras iglesias están llenas de gente perdida. Los pastores tienen tanto miedo que alguien se vaya de su iglesia que ni siquiera predican el Evangelio – ¡por temor a enojar a una persona perdida! Tus universidades están llenas de profesores que fuman mota quienes te dicen que la Biblia está llena de mentiras. ¡Tú sabes que lo hacen! ¡Tú sabes que tengo razón! ¿Cuál es la respuesta? ¿Qué debemos hacer? El Apóstol nos da la respuesta en el versículo 14,

“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido” (II Timoteo 3:14).

“Persiste tú en lo que has aprendido”. ¡Sigue viniendo a la iglesia, no importa que pase! Ven aquí a la iglesia al banquete de Navidad la noche del Domingo, 20 de Diciembre. Ven a la iglesia el día de Nochebuena, el 24 de Diciembre. Ven aquí a la iglesia en la Víspera de Año Nuevo. “Persiste tú en lo que has aprendido”. El Dr. Lee Roberson (1909-2007) fue un gran patriarca Bautista. Su lema era “Tres para Crecer” – “¡un lema que he estado predicando desde hace más de sesenta años!” – “Fidelidad en la adoración – Domingo por la mañana, Domingo por la tarde y Miércoles por la noche” (traducción de Lee Roberson, D.D., “Three to Thrive Statement,” The Man in Cell No. 1, Sword of the Lord Publishers, 1993, portada de atrás).

¿Qué hay de malo en eso? ¡No hay nada malo con eso! ¡Ven aquí a la iglesia en lugar de salir corriendo a una fiesta salvaje con los incrédulos! ¡Ven aquí en la iglesia, en lugar de salir corriendo a Las Vegas a jugar, o a la malvada ciudad de San Francisco! ¡Ven a la iglesia al banquete de Navidad, la Víspera de Navidad, y la Víspera de Año Nuevo! A medida que la apostasía se hace más oscura, “Persiste tú en lo que has aprendido”. ¡Amén a eso! Ahora mira el versículo 15.

“Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (II Timoteo 3:15).

Dr. McGee dijo:

El único antídoto contra un mundo de apostasía es la Palabra de Dios [la Biblia]. El único recurso y el recurso para el hijo de Dios es la Palabra de Dios.

Si no lees la Biblia todos los días, serás confundido y desconcertado por la apostasía de hoy. Ahora mira el versículo 15,

“Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (II Timoteo 3:15).

Dr. McGee dijo:

Las Escrituras no sólo nos dan la [forma] de ser salvos...pero nos salva en este presente mundo impío...Es mi opinión que el estudio constante de la Palabra de Dios es [la respuesta]. Es capaz de hacernos “sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”. Y...nos hace sabios en saber cómo vivir aquí [en este mundo impío].

¿Por qué debemos leer la Biblia, y obedecerla? Porque la Biblia no es como cualquier otro libro. Mira al versículo 16,

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (II Timoteo 3:16).

El Dr. W. A. Criswell (1909-2002) fue un gran campeón de la Biblia. Él dijo:

La forma más clara de dar el significado de Pablo es traducirlo de la siguiente manera: “Toda la Escritura, porque es inspirada por Dios, es útil...El origen de las Escrituras es afirmado: es inspirada por Dios (theopneustos, Griego), es decir, las palabras de la Escritura deben ser recibidas de Dios Mismo. La doctrina de la Escritura que mantiene la Biblia es que sus palabras son “inspiradas por Dios”...Segunda Pedro 1:21 proporciona evidencia adicional de que el Espíritu Santo comunica a los autores de las Escrituras precisamente aquellas [palabras] que Dios desea transmitir (traducción de W. A. Criswell, Ph.D., The Criswell Study Bible, nota sobre II Timoteo 3:16).

II Pedro 1:21 dice que “los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. “Inspirados” es de la palabra Griega pherō. Significa “llevar”. La Biblia es infalible porque el Espíritu Santo “llevó, guió” a los autores que hablaron y escribieron las palabras de la Biblia. El Espíritu Santo dio a los autores humanos las palabras para registrarlas sin error. Por lo tanto, las palabras de la Biblia Hebrea y Griega son la Palabra de Dios al hombre. El Dr. Henry M. Morris dijo: ‘“Toda la Escritura’, cada ‘escritura’ individual está incluida...no sólo los pensamientos, sino los escritos reales, las palabras escritas. Así, las palabras son [dadas por inspiración] de Dios...la verdadera doctrina es la inspiración verbal plenaria de las Sagradas Escrituras” (traducción de Henry M. Morris, Ph.D., The Defender’s Study Bible, nota sobre II Timoteo 3:16).

“Plenaria” significa “todas”. “Verbales” significa “palabras”. “Inspiración” significa “sopladas por Dios”. Todas las palabras de la Biblia son dadas por inspiración. Esa es la inspiración verbal plenaria, la doctrina correcta del Cristianismo ortodoxo (Dr. R. L. Hymers, Jr.).

Las palabras Hebreas y Griegas de toda la Biblia fueron “theopneustos” – “Dios sopló” – dadas por inspiración de Dios. Los profetas y Apóstoles escribieron las palabras Hebreas y Griegas mientras sus mentes eran “inspiradas” por el Espíritu Santo.

La inspiración no se extiende a ninguna traducción, incluyendo la RV, pero sólo a las palabras Hebreas y Griegas que fueron escritas por los profetas y los Apóstoles. Los rollos del Mar Muerto muestran extremadamente el alto grado de la conservación de la Biblia Hebrea. El Textus Receptus Griego es una transmisión muy fiable del original Griego del Nuevo Testamento. Al abrir la Biblia Reina Valera estás leyendo una traducción de alta fiabilidad de las palabras sopladas por Dios de la Biblia Hebrea y Griega.

¿Por qué es importante? El Dr. B. B. McKinney fue durante muchos años el jefe del departamento de música de la Universidad de Baylor, una escuela Sureña Bautista. Ya, en la década de 1920, los profesores liberales en Baylor y otras escuelas Sureñas Bautistas estaban enseñando que había errores en la Biblia. Es por eso que el Dr. McKinney escribió esa canción “Sé que la Biblia es Verdad”. El Dr. McKinney era un amigo del Dr. John R. Rice, y él creía en la infalibilidad de las Escrituras. Es por eso que la canción de McKinney dice:

La Biblia vino de Dios yo sé,
   Lo Antiguo y Nuevo es de Él;
Palabra santa, Inspirada fiel,
   Sé que la Biblia es verdad.

Aunque sus enemigos nieguen con un espíritu fuerte
   El mensaje antiguo, pero nuevo;
Sus verdad es más dulce cada vez que se cuenta,
   Yo se que la Biblia es verdad.

Yo sé, yo sé, sé que la Biblia es verdad;
   Y cada palabra Él la inspiró,
Sé que la Biblia es verdad.
   (Traducción libre de “I Know the Bible is True”
      por Dr. B. B. McKinney, 1886-1952).

Aprendí la Biblia de mi pastor de mucho tiempo, el Dr. Timothy Lin, quien fue un impresionante erudito de la Biblia, y enseñó en el departamento de posgrado de la Universidad Bob Jones. Después pasó a ser el presidente del Seminario Evangélico de China, en Taipéi, Taiwán, después de la presidencia del Dr. James Hudson Taylor III, a quien vi en varias ocasiones. Mi otro maestro fue el Dr. J. Vernon McGee, a quien escuché en la radio todos los días durante casi diez años. Aprendí de estos grandes eruditos que la Biblia es literalmente verdad.

Así que, cuando fui a la Universidad Cal State, Los Ángeles, a sacar mi licenciatura, no fui confundido por los liberales que rechazaban la Biblia que enseñaban allí. Yo sabía que estaban equivocados, y que la Biblia estaba correcta. Después saque una Maestría en Divinidad en el Seminario Teológico Bautista Golden Gate cerca de San Francisco. Virtualmente cada profesor allí era un liberal que rechazaba la Biblia. Odiaba estar allí. Era frío, sin vida, muerto. Fui enseñado por profesores que estaban “muertos en delitos y pecados” (Efesios 2:1) – profesores que tenían su “entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos [había], por la dureza de su corazón” Efesios 4:18.

Me aprendí de memoria las mentiras que dijeron y les di las respuestas que querían en los exámenes que tomé. Pero yo no creí una sola palabra de la basura liberal que nos enseñaron. Tres versículos del Salmo 119 me ayudaron a pasar a través de los horribles tres años que estuve en ese seminario impío,

“¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación” (Salmo 119:97-99).

Cerca del final de mi estudio en esa ratonera demoníaca del liberalismo, me sentí casi como un muerto. Lo único que me permitió seguir fue la Biblia. Más de una noche fría y solitaria me fui a dormir con mi Biblia abierta al Salmo 119 – sobre mi pecho. Estoy totalmente de acuerdo con el Dr. McGee cuando dijo: “El único antídoto contra un mundo de apostasía es la Palabra de Dios. El único recurso y el recurso para el hijo de Dios es la Palabra de Dios...que adecuadamente satisface nuestras necesidades...Toda la Escritura es inspirada por Dios – es soplada por Dios. Dice lo que Dios quiso que se dijera, y ha dicho todo lo que Él quiere decir. Por esta razón satisface las necesidades del corazón humano” (McGee, ibid.; nota sobre II Timoteo 3:14-17).

Te he estado guiando a que memorices esas palabras benditas de Dios,

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal” (Proverbios 3:5-7).

Memoriza esos versículos. Repítelos a ti mismo. “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Salmo 119:130). El siguiente pasaje que te voy a dar a memorizar es el Salmo 119:97-99. Está en la página 630 en la Biblia anotada de Scofield. Pongámonos de pie y leámoslo voz alta.

“¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación” (Salmo 119:97-99).

Pueden sentarse.

Cómo oro para que esas palabras, dadas por Dios Mismo, te ayuden a pasar a través de una educación secular sin ser desviado por los profesores malvados, liberales. Esas palabras te van a proteger de los libros que niegan a Dios que debes leer para graduarte de una universidad secular.

En estos días malos de apostasía y pecado, oro que leas la Biblia todos los días. Aprenderás a amarla. Se convertirá en tu mejor amigo en tiempos de soledad y dolor que todos nosotros pasamos en la vida. Mi mentor y amigo Abraham Lincoln dijo: “La Biblia es el mejor regalo que Dios ha dado al hombre. Toma todo lo que puedas de este libro en razón y el resto por fe, y vivirás y morirás siendo un mejor hombre”.

Y una cosa más. Haz lo que dice la Biblia y serás convertido. La Biblia dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). Cuando crees en Jesús, cuando confías en Él con todo tu corazón, serás salvo. Él murió, clavado en una cruz, en tu lugar, para pagar el castigo por tu pecado. Su Sangre fue derramada de las cinco heridas dolorosas en Su cuerpo. Esa sangre fue derramada para limpiarte de todo pecado. Ven y confía en Jesús, y serás salvo por toda la eternidad. La Biblia lo dice – y la Biblia no puede mentir, ¡porque es la Palabra del Dios vivo!

El mejor amigo que he conocido,
Tu constancia he probado;
Cuando todos eran falsos, encontré en ti verdad,
Mi consejero y guía.

Las minas de la tierra no dan tesoros,
Que pudieran comprar este volumen,
Al enseñarme la manera de vivir,
¡Me ha enseñado como morir!

¡El precioso, inalterable Salvador Jesús es revelado a nosotros en las páginas de este libro sagrado! ¡Amén!


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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: II Timoteo 3:13-17.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Thy Word is a Lamp to My Feet” (por Ernest O. Sellers, 1869-1952).