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DEL REINO DE LAS TINIEBLAS
AL REINO DE JESÚS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 18 de Octubre, 2015

“El cual nos ha librado de la potestad [del reino] de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1:13-14).


Aquí el Apóstol Pablo nos dice que somos rescatados por Dios del poder del reino de las tinieblas de Satanás – y Dios nos ha trasladado [transferido] al Reino de Su amado Hijo, Jesús, en quien tenemos redención por Su Sangre, el perdón de pecados. Redención del reino de las tinieblas viene a través de la Sangre de Jesús. El Dr. Ryrie dijo: “La redención es siempre por Su sangre” (traducción de Ryrie Study Bible). Redención significa ser librado del poder de las tinieblas de Satanás. A través de la Sangre del Hijo de Dios, Jesús, somos rescatados del poder de las tinieblas de Satanás y traídos al Reino de Jesús. El Dr. Thomas Hale dijo: “Ya no somos siervos de Satanás; ya no somos prisioneros en su reino. Hemos sido librados” (traducción de The Applied New Testament Commentary).

Jesús, libró,
   Su Sangre a mi me compró;
Jesús, libró,
   ¡Su hijo por siempre yo soy!
(Traducción libre de “Redeemed” por Fanny J. Crosby, 1820-1915).

Pero no puedes apreciar esa canción si no has confiado en Jesús. Tú sigues bajo el poder de Satanás en su reino de las tinieblas. Todavía no eres salvo, y estás viviendo en tinieblas demoníacas. Debes experimentar redención a través de la Sangre del Señor Jesucristo.

“El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1:13-14).

I. Primero, una descripción de aquellos en el reino de las tinieblas.

A. Tú eres controlado por Satanás,

“[el] príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2).

El “príncipe de la potestad del aire” es Satanás. Él es el líder de todos los espíritus malignos. Jesús llamó a Satanás “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31). Esto significa que “el mundo entero está bajo el maligno” (I Juan 5:19), o “el mundo entero está bajo el control del maligno” (NVI). El Dr. J. Vernon McGee dijo: “Tú y yo estamos viviendo en un mundo que está dormido en los brazos del maligno – Si miras a tu alrededor hoy, debes de estar de acuerdo con esa declaración” [el Dr. McGee incluyó] “mucha gente en las iglesias” (traducción de J. Vernon McGee, Th.D., A Través de la Biblia, nota sobre I Juan 5:19). Así que, si todavía no eres salvo estás “bajo el control del maligno” (NVI). Como dijo el Dr. McGee, estás, “dormido en los brazos del maligno”.

B. Tú también eres cegado por Satanás.

La Biblia dice:

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (II Corintios 4:3-4).

El Dr. McGee dijo: “Satanás es el dios de esta era. Él está a cargo...él 'cegó el entendimiento de los incrédulos’. Alguna vez has oído a alguien decir: ‘Yo no entiendo el evangelio. Lo he escuchado...pero no significa nada para mí’...El Diablo los ha cegado...El Diablo ha cegado [sus mentes]...Esa es la ceguera que viene de Satanás” (nota sobre II Corintios 4:3-4).

Un joven en nuestra iglesia fue finalmente salvó cuando me oyó predicar sobre II Corintios 4:3, 4. El dijo:

Dr. Hymers predicó sobre cómo Satanás ciega [a las personas]. Dijo que una de las maneras en que Satanás hace eso es trabajando dentro de la mente de una persona perdida haciéndole pensar que debe tener un sentimiento de seguridad para tener algo que decirle al consejero [en el cuarto de consejo]. Me dije a mí mismo: ‘¡Ese soy yo! Eso es exactamente lo que he estado pensando’. ...Yo había estado yendo en círculos y nunca miré a Jesús...Yo estaba en un remolino de dudas y [auto] análisis.

Esta confusión es el resultado de Satanás cegando “el entendimiento de los incrédulos”. Es posible sentarse en la iglesia y escuchar el Evangelio de Jesús por años, y todavía tener tu mente cegada por Satanás, “para que no [te] resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo”. He conocido profesores de seminarios, que enseñaron la Biblia durante muchos años, cuyas mentes aún estaban cegadas al simple Evangelio de Jesús. He conocido a miembros de la iglesia en esta condición por décadas. Cuando intento despertarlos, pelean conmigo como si yo fuera un enemigo. En cierto modo tienen razón. ¡Yo soy un enemigo del Diablo que los ciega! Satanás no quiere que sepan de la libertad que Jesús da, por lo que pone el pensamiento en sus mentes de que soy su enemigo. Así Satanás continúa cegando sus mentes y los esclaviza.

C. Tú también eres engañado.

Otra manera que Satanás utiliza para controlar a su gente es a través del engaño. En Apocalipsis 12:9, la Biblia habla de Satanás,

“...serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero” (Apocalipsis 12:9).

El Dr. Merrill F. Unger, Th.D., Ph.D., fue profesor de mucho tiempo en la Escuela Gordon Divinity y el Seminario Teológico de Dallas. El Dr. Unger dijo: “Los hombres no regenerados carecen de discernimiento espiritual y están sujetos al engaño demoníaco” (traducción de Biblical Demonology, p. 185).

El joven que cité antes dijo: “Recuerdo que pensé que nunca sería convertido. Pensé, ¿para qué tratar? Incluso empecé a dudar que la conversión fuera verdadera. Esos pensamientos invadieron mi [mente] vez tras vez...todavía estaba pensando en círculos”.

Esa es la forma en que Satanás engaña a una persona perdida. Invariablemente “piensan en círculos”. Ese era yo exactamente. Tuve la idea de Satanás que podía ser Cristiano por ser bueno, haciéndome predicador y misionero. Mi mente iba “en círculos”, durante varios años antes de que Jesús me salvara por Su Sangre. Pero cuanto más intentaba ser bueno, cuanto más lejos estaba de la salvación.

El Diablo “engaña al mundo entero” (Apocalipsis 12:9). La palabra Griega “engañar” es “planaō.” Significa “extraviarse”, “seducir”, “alejarse de la verdad” (Strong). El Dr. Martyn Lloyd-Jones dijo: “El Diablo concentra su ataque sobre las mentes de los hombres...lo hace insinuando dudas...El Diablo trata de alarmarnos y asustarnos...Él lo hace cuando estamos bajo convicción de pecado…él dice, ‘No te das cuenta...que te causará infelicidad...en tu oficina, o en tu profesión o en tu universidad’. Así nos asusta. Esto es parte del trabajo del Diablo” (traducción de Martyn Lloyd-Jones, M.D., “The Wiles of the Devil”). El joven que he estado citando dijo: “me negué a arriesgarme en Él [Jesús]”. ¿Cuál es el riesgo? ¡No hay riesgo! Es el Diablo haciéndote pensar que hay un “riesgo” – ¡asustándote para que no confíes en Jesús!

Entonces, también, el Diablo engaña a muchos diciéndoles que se vean a sí mismos. Siempre están viendo dentro de sí mismos. El Dr. Lloyd-Jones dijo: “Él [el diablo] nos mantiene mirándonos a nosotros mismos y examinándonos a nosotros mismos...no tienes derecho a estar perpetuamente mirando hacia adentro” (ibid., P. 90). El joven que he citado recordó que yo prediqué, “cómo Satanás ciega a los que están sin Jesús...Satanás hace eso trabajando dentro de la mente de una persona perdida haciéndole pensar que debe tener un sentimiento de seguridad”. ¡Qué un engaño! Nunca, nunca me has oído decir que “debes tener un sentimiento de seguridad”, y nunca vas a oírme decir eso. Entonces ¿de dónde vino esa idea? Piensa, ahora. ¿De dónde vino ese pensamiento? ¿No es obvio que vino a ti de Satanás? Siempre te digo que mires lejos de ti – a Jesús. Pero tú escuchas a Satanás. En lugar de mirar arriba a Jesús, sigues mirando abajo a ti mismo – ¡mirando hacia adentro, examinándote a ti mismo! He conocido gente que hace esto constantemente. Nada de lo que digo puede persuadirlos a dejar de mirar dentro de sí mismos. ¡Nada de lo que digo puede persuadirlos a mirar hacia Jesús y dejarlo allí, en las manos de Jesús! El joven dijo: “Nunca pensé...‘la razón es porque nunca confié en Jesucristo Mismo’. No, nunca pensé eso. En vez, yo estaba yendo en círculos...Estaba en un remolino de dudas y [auto] análisis”. Muchas personas Asiáticas (y otros) son engañados por estos pensamientos. Ellos están buscando una experiencia interior, como Nirvana, que piensan que pueden obtener al aprender más. Esto es realmente una forma de magia. Mantiene a la persona en un engaño perpetuo. Mantiene una persona esclavizada a la “potestad de las tinieblas”. Simón el mago dijo: “Dadme también a mí este poder” (Hechos 8:19). Al igual que este mago, ellos piensan de Dios como un “poder” que necesitan, en lugar de darse cuenta de que necesitan tener sus pecados perdonados por la Sangre de Jesús. Una mujer pensaba que podía ser salva por “someterse” a Jesús – como si Él fuera sólo un “dios” oriental al que había que “someterse”. ¡No! ¡Fuera con eso! Yo no le dije que se “sometiera”. ¡No usé esa palabra! ¿De dónde viene? ¡De Satanás! ¡Le dije que creyera en Jesús – confiara en Jesús! “Cree [cree, cree] en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1:14). “Redimido”. ¡Cántala conmigo!

Jesús, libró,
   Su Sangre a mi me compró;
Jesús, libró,
   ¡Su hijo por siempre yo soy!

Y eso nos lleva al segundo punto de este sermón.

II. Segundo, como somos trasladados, o transferidos, del reino de las tinieblas al reino del Hijo de Dios.

A. El Espíritu Santo te convence de tu pecado.

El Espíritu Santo no es una “influencia” o un “poder espiritual”. ¡El Espíritu Santo es Dios! Él es el Espíritu de Dios.

¿Qué hace el Espíritu de Dios en la obra de la salvación? El Dr. Lloyd-Jones dijo: “[Jesús] nos dice que el Espíritu Santo...nos habla...cómo Él puede convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (traducción de Revival, p. 50). Jesús dijo: “Cuando él venga, convencerá [convencerá, NVI] al mundo de pecado” (Juan 16:8). La primera obra del Espíritu de Dios es convencerte de tu pecado. Tú no eres Cristiano todavía. Pero no te molesta mucho – no hasta que el Espíritu Santo te muestra tu corazón malvado de incredulidad, tu malvado y egoísta corazón – ¡lleno de lujuria y rebelión y pecado! El Espíritu de Dios te hace estar “hastiado” contigo mismo – hasta que sientas que estás perdido completamente en el pecado – hasta que pienses, “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24). Hasta que seas convencido del pecado de tu corazón no harás ningún progreso. ¡Ninguno en absoluto! Muchas personas piensan que convicción es sentir lástima por ti mismo. Pero esa no es la convicción. La convicción es estar consciente de que eres un pecador y que mereces ser castigado por tu corazón y mente pecaminosa. El Dr. Lloyd-Jones lo llamó una “crisis” – “una gran conmoción” (Evangelistic Sermons, p. 166). “¡Yo soy un pecador! ¡Estoy condenado! ¡Yo soy miserable! ¡Merezco la ira de Dios!” No hay ninguna esperanza de que seas convertido hasta que sientas algo de eso, ¡ninguna esperanza que alguna vez puedas ser Cristiano de verdad!

El joven dijo: “Me convenció de muchos pecados que había cometido...la oscuridad de mi corazón era tan evidente, sin embargo, me resistía a mirarlo. Era demasiado terrible para verlo o reconocerlo. Al mismo tiempo el Espíritu Santo descendió...y me hizo darme cuenta de que yo era indigno...Todas mis palabras y acciones no tenían ningún valor a los ojos de un Dios santo. No tenía nada que ofrecer a Dios. Nada para borrar mi récord. El Espíritu Santo me convenció totalmente de mi desesperada necesidad de Jesús, mi necesidad de Su Sangre y justicia para cubrir todo mi pecado”.

B. El Espíritu Santo entonces te revela a Jesús.

Jesús dijo del Espíritu Santo, “El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:14 RV, NVI).

El joven dijo: “Dr. Hymers, en el cuarto de consejo, dijo que sólo debo confiar en Jesús y solo Él. Nadie más y nada más...Ahora el Evangelio me parecía claro...¡Ahora Jesús estaba delante de mí! ¡Ahora el Salvador estaba dispuesto a tomarme en Sus brazos!...¿Cómo podía aferrarme a mi pecado y no mirar a Jesús, el que amaba mi alma? ...¡Fui al Salvador que esperaba! No esperé a experimentar ningún sentimiento. No esperé a escuchar las mentiras de Satanás. Sabía que necesitaba a Jesús en ese momento. No debía esperar...Tuve que ir a [Jesús] para la limpieza del pecado. ¡Así que fui a Él! Él me tomó y me limpió...Los pensamientos de encontrar seguridad en mi mismo se habían ido. Jesús se convirtió en mi seguridad y esperanza. Jesús quitó mi...pecado. Él limpió mi récord...Alabado sea Dios, quien dio a Su Hijo, Jesús, para rescatarme y perdonar mi pecado con Su sangre”.

Jesús, libró,
   Su Sangre a mi me compró;
Jesús, libró,
   ¡Su hijo por siempre yo soy!

¡El testimonio de ese joven es un ejemplo perfecto de nuestro texto! Dios “nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados” (Colosenses 1:13-14).

Sólo hay una cosa que me queda por decir. ¿Confiarás en Jesús y serás limpiado de tu pecado por Su Sangre? Amén. Dr. Chan, por favor, guíenos en oración.

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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Colosenses 1:9-14.
El Solo Cantado por el Sr. Mr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Then Jesus Came” (words por Dr. Oswald J. Smith, 1889-1986;
música por Homer Rodeheaver, 1880-1955).


EL BOSQUEJO DE

DEL REINO DE LAS TINIEBLAS
AL REINO DE JESÚS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“El cual nos ha librado de la potestad [del reino] de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1:13-14).

I.   Primero, una descripción de aquellos en el reino de las tinieblas.
A. Tú eres controlado por Satanás, Efesios 2:2; Juan 12:31; I Juan 5:19.
B. Tú también eres cegado por Satanás, II Corintios 4:3-4.
C. Tú también eres engañado, Apocalipsis 12:9; Hechos 8:19; 16:3.

II.  Segundo, como somos trasladados, o transferidos, del reino de las tinieblas al reino del Hijo de Dios.
A. El Espíritu Santo te convence de tu pecado, Juan 16:8; Romanos 7:24.
B. El Espíritu Santo entonces te revela a Jesús, Juan 16:14.