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ORACIÓN UNIDA Y LA PROMESA DEL AVIVAMIENTO

(SERMÓN NUMERO 21 SOBRE AVIVAMIENTO)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles

“De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:18-20).


El contexto de este pasaje (Mateo 18:15-20) muestra que Jesús estaba hablando de la iglesia. Él habla aquí de la autoridad que Él da a una iglesia: “Todo lo que atéis (la iglesia) en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis (la iglesia) en la tierra, será desatado en el cielo” (Mateo 18:18). El Dr. Timothy Lin dijo que Jesús “nunca nos enseñó los métodos para establecer y expandir una iglesia, ni las técnicas para el examen y la formación de un Cristiano. Tales omisiones están efectivamente diciéndole a la iglesia este mensaje – Si [la iglesia] está dispuesta a usar la autoridad que se le dio, y si ella se apropia de la riqueza sin límites de Dios, entonces la sabiduría necesaria para el crecimiento de la iglesia, sin duda se convertirá en su sabiduría subjetiva en lugar de un conocimiento objetivo” (traducción de The Secret of Church Growth, FCBC, 1992, pp. 89, 90). Luego el Dr. Lin dio Santiago 1:5,

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios…y le será dada” (Santiago 1:5).

He pensado en esto por muchos años. En lugar de darnos la “técnica” de cómo hacer discípulos, la Biblia nos dice que debemos orar para que Dios nos dé sabiduría. Una “técnica” que parecía producir discípulos en el pasado, puede que no funcione en otra situación. He estado leyendo un libro que pretende enseñarnos a hacer discípulos. Es muy complicado y difícil. Pero una cosa falta – el libro no entra en detalles acerca de cómo Jesús hizo discípulos. Así, el libro dice que las personas deben ser salvas primero, y a continuación aprender a ser discípulos. Hay muchos libros así. Pero no es así como Jesús entrenó a sus Discípulos. Él hizo lo opuesto. Él los entrenó para ser discípulos primero, y sólo entonces Él sopló “y les dijo: Recibid el Espíritu Santo” (Juan 20:22). El Dr. J. Vernon McGee dijo que fue entonces cuando ellos fueron regenerados (renacidos), la noche del Domingo de Pascua. Por lo tanto, Jesús primero les enseñó a ser discípulos, y sólo entonces fueron convertidos. Creo que esta es una revelación que se nos da de acuerdo con Santiago 1:5.

Otro problema se refiere al bautismo. ¿Deberían las personas sean bautizadas inmediatamente después de su profesión de fe? Muchos hombres buenos dicen que deben ser bautizados inmediatamente porque eso es lo que se hizo en el Libro de Los Hechos. Sin embargo, hay muchas cosas en el Libro de Los Hechos que no hacemos hoy – como poner pañuelos y delantales sobre los enfermos para curar sus enfermedades y echar fuera espíritus malignos (Hechos 19:12). En el Libro de Los Hechos personas tomaron muy en serio el bautismo. Ambos Judíos y Gentiles que eran convertidos eran puestos inmediatamente en gran peligro cuando eran bautizados. Eso no es cierto para nada en el mundo Occidental de hoy. Las personas tratan el bautismo como una cosa muy ligera. Por lo tanto, se debe posponer hasta que sea concluyente de que la persona está verdaderamente convertida. Yo creo que esta fue otra visión que nos fue dada en acuerdo con Santiago 1:5.

Otro problema se refiere al evangelismo. ¿Cómo haces que gente no salva venga a la iglesia y sea salva? Luché con eso durante muchos años. Tratamos tratados. Probamos el método de Evangelismo Explosivo. Tratamos el Cuestionario de la Cruzada Estudiantil. Tratamos de predicar en la calle. Nada funcionó bien. Por último, mientras oraba, Dios parecía decirme que probara una nueva manera – una que nadie usa. Enviamos a todos a hablar con la gente en una conversación informal – no tratados, no Biblias – simplemente hablar a los jóvenes en la calle, en los centros comerciales, en las universidades. Simplemente les pedimos que vengan a una fiesta en la iglesia Bautista. Les pedimos su nombre y número de teléfono. Entonces les llamamos y arreglamos transportes para que ellos vengan a la iglesia. Les decimos todo lo que va a suceder. Yo voy a predicar el Evangelio. El Sr. Griffith cantará. Entonces todos tendremos una comida juntos – ¡y una fiesta de cumpleaños! ¡Funcionó! ¡Decenas de jóvenes vienen a la fiesta todos los Domingos! Sí, la mayoría de ellos no regresa – ¡pero algunos regresan cada semana! Toda nuestra iglesia ahora tiene un propósito y motivo – ¡conseguir que los que tengan oídos para oír vengan con nosotros y se conviertan en ganadores de almas ellos mismos!

Nos faltó sabiduría. ¡Pero oramos, y Dios nos dio sabiduría para usar este método nuevo. Nuestro lema es el versículo: “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar” (Lucas 14:23). “Tráiganlas”. ¡Cántala!

Tráiganlas, tráiganlas,
   Tráelas del campo del pecar;
tráiganlas, tráiganlas,
   A Jesús trae las ovejas.
(Traducción libre de “Bring Them In” por Alexcenah Thomas, 19th century).

¡Pero ninguno de estos nuevos métodos funcionará sin la presencia de Dios – el poder del Espíritu Santo! Estamos aprendiendo la gran lección de nuestro texto principal. Jesús dijo:

“De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:18-20).

Versículo 18 dice:

“De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo” (Mateo 18:18).

Dr. Lin dio este comentario: “Aquí la Biblia usa la forma plural de ‘tú’ (‘Os digo’ – plural; ‘atéis” – plural; y ‘desatéis’ – plural)...El Señor nos ha dado...en Su propia iglesia la autoridad que atar y desatar” (ibid., p. 91).

El versículo 19 dice: “Que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. Dr. Lin dijo, “Nuestro Señor enfáticamente nos recordó que [atar y desatar viene] a través del esfuerzo empresarial ejecutado [por] toda la iglesia. En otras palabras, sólo cuando los Cristianos oran en un acuerdo [en] toda la iglesia, la iglesia puede entonces con eficacia utilizar y disfrutar de tal autoridad divina. La iglesia de los últimos días, sin embargo, no puede ver la realidad de esta verdad, o recordar el procedimiento adecuado para la apropiación del poder de Dios. ¡Qué gran pérdida! Ella tiene la autoridad divina del cielo, pero no el conocimiento de su administración, sin embargo, ella quiere atar la obra de Satanás, para desatar a los oprimidos, y experimentar aún más la realidad de la presencia de Dios. ¡Ay, no se puede hacer!” (Ibid., Pp. 92, 93).

El poder de la oración unida es explicado por Jesús en Mateo 18:19, “Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. La palabra clave aquí es “de acuerdo”. La palabra Griega es “sumphōnēō.” Viene de dos palabras Griegas – “phōnē” – para dar un sonido, y “sumphŏnŏs” – suenan juntos. Obtenemos de ella nuestra palabra en Español “sinfonía”. Para que una pieza de música sea agradable cada músico en la orquesta debe obedecer el conductor. Entonces cada nota y acorde tocarán en armonía. El Dr. Lin dijo: “Una reunión de oración es similar. ¡La única diferencia entre una sinfonía y una reunión de oración es que una sinfonía tiene la armonía de sonidos, mientras que una reunión [espiritual] de oración tiene la armonía de los corazones!” (Ibid., Pp. 93, 94).

Voltea a Hechos 1:14, “Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego”. El Dr. Lin dijo que la Biblia China lo traduce “en un acuerdo” como “con el mismo corazón y mente” (ibid.). Cuando todos en la reunión de oración oran con el mismo corazón y mente, “La reunión de oración será entonces exitosa y otros ministerios también funcionarán sin problemas” (ibid.).

Es por eso que es tan importante decir “amén” de corazón mientras un hermano está guiando en oración. Esto es rara vez escuchado en las reuniones de oración en Estados Unidos. Estoy convencido de que esa es la razón por la que nuestras iglesias pierden el 88% de sus jóvenes – y no son capaces de ganar a los perdidos del mundo.

Pero no debemos mirar a otras iglesias. Nosotros mismos necesitamos el poder de Dios. En su libro, Fuego del Cielo [Fire From Heaven], el reverendo Paul E. Cook, correctamente dijo: “Aparte de las visitas divinas [del Espíritu Santo] ningún progreso real podía esperarse dentro de la vida de la iglesia o la prosperidad del evangelio”. También dijo: “El evangelismo por sí solo no puede producir resultados duraderos, si no va acompañado por un movimiento del Espíritu Santo” (traducción de Paul E. Cook, Fire From Heaven: Times of Extraordinary Revival, EP Books, 2009, pp. 41, 108.).

Sabemos cómo hacer evangelismo. Sabemos cómo traer una multitud de jóvenes a la iglesia. Pero no tendremos el poder para convertirlos si el Espíritu Santo no está presente con nosotros. Escucha de nuevo a Paul Cook, “El evangelismo por sí solo no puede producir resultados duraderos, si no va acompañado de un movimiento del Espíritu Santo”. La Biblia dice:

“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6).

Lee el Libro de Los Hechos y verás cómo oraban, y como Dios envió el Espíritu Santo para convertir a los pecadores perdidos,

“Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego” (Hechos 1:14).

Una traducción moderna lo expresa así: “Todos éstos estaban unánimes, entregados de continuo a la oración” (LBLA). El Dr. Lin dijo que la Biblia China lo traduce como una oración “con el mismo corazón y mente”.

Tenemos que admitir que somos impotentes frente a las iglesias en China. ¿Qué las hace tan fuertes en el evangelismo? Ustedes han visto en los videos cómo oran, a menudo con lágrimas, por la presencia y el poder del Espíritu Santo. Y oran con una mente y corazón.

Robert Murray McCheyne sólo tenía treinta años de edad cuando murió. Pero este joven pastor Presbiteriano vio grandes avivamientos en su iglesia. McCheyne dijo,

La Palabra de Dios nos lleva a esperar al Espíritu Santo como “ríos sobre la tierra árida” (Isaías 44:3). Tales “tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19) y conversiones simultáneas extensas han ocurrido repetidamente en la historia de la iglesia, como para demostrar de manera concluyente que los extraordinarios despertares religiosos y conversiones simultáneas no deben ser considerados como propios del Día de Pentecostés, pero como parte del funcionamiento normal de gran propósito de la gracia de Dios, para la convicción y conversión de los impíos y por último, “llevando muchos hijos a la gloria”, Hebreos 2:10 (traducción de Robert Murray McCheyne, 1813-1843, “The Outpouring of the Holy Spirit”).

La gente de Robert McCheyne oró por un derramamiento del Espíritu Santo. Y Dios respondió a sus oraciones unidas, y muchos pecadores perdidos fueron convertidos. Oh, vamos todos a orar, en oración unida, por el Dios de Robert McCheyne que descienda en medio de nosotros – que nos avive a todos – ¡y convierta a los pecadores perdidos a Jesús! El gran Spurgeon dijo que nuestras oraciones para el Espíritu deben ser que Él atraiga a los pecadores a Jesús, para el perdón a través de Su Sangre. Spurgeon dijo: “No queremos que ninguna otra doctrina – Jesús levantado sobre la Cruz...Este es el remedio en el que creemos. Deja que otros elijan música dulce, imágenes, [música rock, luces intermitentes], o ritos humanos; nosotros los aborrecemos y los rechazamos. En cuanto a nosotros, nuestra única esperanza está en [Jesús] un sustituto de los pecadores...la gloriosa verdad de que Cristo Jesús vino al mundo para buscar y salvar a los pecadores...La predicación de Jesús es el camino por el cual [los pecadores perdidos] serán salvos” (traducción de C. H. Spurgeon, 1834-1892, “Preparation for Revival,” a sermon delivered on October 30, 1864, at the Metropolitan Tabernacle, London).

Pero puedo decirle a la gente perdida que la muerte de Jesús en la Cruz es un sustituto por sus pecados – ¡y no lo creerán! Les puedo decir que la Sangre de Jesús puede limpiarlos de todo pecado – ¡y no lo creerán! Puedo decirles que Jesús resucitó de entre los muertos y está orando por ellos en el Paraíso – ¡y no lo creerán! Puedo decirles que vengan a Jesús con simple confianza y Él los salvará – ¡y no lo creerán!

¡Sólo cuando el Espíritu de Dios descienda creerán! ¡Sólo cuando el Espíritu de Dios descienda se convencerán y horrorizarán de su pecado! ¡Sólo cuando el Espíritu de Dios descienda se voltearán de su falsa esperanza y se lanzarán a la misericordia de Cristo Jesús! ¡Sólo cuando el Espíritu de Dios descienda encontrarán descanso y paz y seguridad en la sangre de nuestro Redentor crucificado! ¡Por lo tanto debemos unir nuestros corazones en oración y súplica para que el Espíritu Santo descienda para dar convicción, convencer y convertir a los pecadores perdidos en medio de nosotros! ¡Dios puede hacerlo! ¡Lo he visto! ¡Dios puede hacerlo! ¡Lo he visto! Créelo y ora en una oración unida hasta que Dios lo haga de nuevo. Amén.

Manda avivamiento, oh, Señor,
   Manda avivamiento, oh, Señor,
Manda el Santo Espíritu que prometido fue,
   Y manda avivamiento, oh, Señor.

Manda avivamiento;
   Manda avivamiento,
Manda avivamiento,
   ¡Que venga Señor de Ti!


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(FIN DEL SERMÓN)
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