Print Sermon

Estos manuscritos de sermones y videos ahora van a casi 1,500,000 computadoras en más de 215 países todos los meses en www.sermonsfortheworld.com. Otros cientos miran los videos en YouTube, pero rápidamente dejan YouTube y vienen a nuestro sitio de Internet. Los manuscritos de sermones se dan en 36 idiomas a casi 120,000 computadoras cada mes. Los manuscritos de sermones no tienen derecho de autor, así que los predicadores pueden usarlos sin nuestro permiso. Por favor, oprime aquí para aprender cómo puedes hacer una donación mensual para ayudarnos en esta gran obra de predicar el Evangelio a todo el mundo, incluyendo las naciones Musulmanas e Hindúes.

Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




¡ÉL TE SOSTENDRÁ!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 28 de Junio, 2015

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28).


Recuerdo haber escuchado a un predicador decir que esta promesa nunca debería ser predicada a los incrédulos. Él dijo que la gente perdida estaría demasiado confiada. Que esto los llevaría a pecar. Ellos tenían que ser mantenidos en un estado incómodo, nunca seguros de que podrían “aguantar” hasta el fin. Yo creí eso por un tiempo. Yo sé que muchos Cristianos sinceros sostienen ese punto de vista. Los predicadores que creen eso a menudo tienen miedo de este texto.

Pero en primer lugar debemos mirar a la gente que oyó a Jesús predicar esto. Según el versículo 31 ellos “volvieron a tomar piedras para apedrearle” (Juan 10:31). Ellos odiaban a Jesús por decir esto. Jesús le predicó este mensaje a los incrédulos. Estoy seguro de que hay algunos incrédulos aquí entre nosotros. Trabajamos duro, y oramos mucho, para tener gente que no es salva en todos los servicios. Voy a decirte lo mismo que Jesús dijo a la multitud enojada de hombres no salvos:

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28).

“Yo les doy vida eterna.” El contexto nos dice que “les” se refiere a las ovejas de Jesús. “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27). “Yo les doy vida eterna”. Nosotros no podemos leer la mente de la gente para ver si son o no son ovejas de Jesús. Pero el versículo antes de nuestro texto nos dice cómo podemos saber quién es pueblo de Dios. “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”. Las marcas de un Cristiano verdadero son estas – Oyen a Jesús, lo conocen a Él y Él los conoce a ellos, y ellos Le siguen en obediencia. Estas son las marcas del Cristiano verdadero. Y es de ellos que habla Jesús.

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28).

“La fe que obra por el amor” (Gálatas 5:6) es la marca de la verdadera oveja de Jesús. Es a ellos que Jesús les dice: “Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”. El Dr. Dr. Martyn Lloyd-Jones dijo: “En Jesús no nos encontramos en un estado de probación, y no hay posibilidad de caernos de la gracia” (traducción de Seguridad (Romanos 5), The Banner of Truth Trust, 1971, p. 236).

Alguien puede decir: “Yo estoy en el tornillo de banco del Evangelio. Yo sé que tengo que venir a Jesús, y a la vez no puedo. Tengo que pero no puedo. ¿Qué debo hacer?” La respuesta es simple, sométete a Jesús. Clama a Él. Él responderá a todas sus preguntas. Él romperá el tornillo de banco del Evangelio con un martillo y salvará tu alma. Té dices: “No lo entiendo”. Por supuesto que no. Esto es un misterio. La palabra Griega es “musterion”. Significa algo que no puede ser comprendido por la mente del hombre, pero que es verdad en la Biblia. El Apóstol Pablo dijo: “Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos..." (I Corintios 2: 7). Lánzate en Jesús. Confia en Él. Todas tus preguntas serán contestadas en Él. Él te salvará por Su Sangre y justicia. ¡Y Él te sostendrá hasta el final. Él te mantendrá a pesar de todo. Serás una de las ovejas de Jesús!

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28).

Las tres cláusulas de nuestro texto dan tres razones para creer en la seguridad eterna de las ovejas de Jesús.

I. Primero, está el don de Jesús.

Primero el Salvador dice: “Yo les doy vida eterna”. La vida eterna viene a cada uno de nosotros como un don. No teníamos vida eterna al nacer. Nacimos como hijos de Adán. Nacimos para morir. No nos la ganamos por algún acto. No podemos ganarla con hacer lo bueno. No podemos ganarla con aprender versículos de la Biblia. No podemos ganarla con decir las palabras de una oración. Es un don. Ya que es un don no la podemos ganar. Cuando una persona recibe la vida eterna en su alma, es un don gratuito. No lo recibimos como una recompensa. Es un don gratuito.

Dios sabe el final desde el principio. Cuando Él da vida eterna a un hombre, Él sabía toda la imperfección y fallas en el hombre. Él sabe de antemano cómo fracasá el hombre algunas veces. Él nunca le hubiera dado vida eterna al hombre y luego se la hubiera quitado por alguna falla – ya que Él sabía las fallas que el hombre tenía antes de darle el don.

¿Cómo sería posible que se te diera vida eterna y luego murieras? Cuando Jesús dijo “eterna” quiso decir “eterna”. Spurgeon dijo: “No es posible que yo peque de tal modo que yo pierda aquella vida espiritual de ninguna manera”. Es “vida eterna”.

Cuando Jesús le habló a la mujer en el pozo, Él le dijo:

“El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14).

La Biblia de Estudio Reformación dice: “El agua viva en el Antiguo Testamento [habla de] agua que salta – usada como ilustración refiriéndose a la actividad [de Dios]”. “Que salte” muestra la abundancia; ¡La “vida eterna” es sin fin y fluye abundantemente para siempre! ¡Es la misma vida de Dios dentro del alma del hombre! ¡Jesús da a Sus ovejas la vida eterna de Dios dentro de sus corazones – saltando siempre – nunca terminando – siempre fluyendo! Es un don. No se puede ganar. Es un don de Jesús. ¡Él nunca quita lo que Él ha dado!

Alguien dice: “Pero, ¿qué si no soporto? ¿Qué si me rindo?” ¡Oh, amigo, todavía piensas como un Católico medieval! ¡No te la ganas! ¿Cómo podría ser? Tú estás “muerto en pecados”. ¿Cómo podría un hombre muerto aguantar? Gracias a Dios, la Biblia dice:

“Aun estando nosotros muertos en pecados, [Dios] nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Efesios 2:5).

La vida eterna es dada a un alma muerta. ¡La vida eterna es un don, dado a hombres y mujeres que están muertos en pecado! ¡Esas son las buenas nuevas del Evangelio! ¡Gloria a Dios! “Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás” (Juan 10:28).

No me dejará perdido, Él me sostendrá;
   Me compró a tan caro precio, Él me sostendrá
Él me sostendrá, Él me sostendrá;
   Porque me ama el Salvador, Él me sostendrá.
(“He Will Hold Me Fast” por Ada R. Habershon, 1861-1918).

Spurgeon dijo: “Esperamos que el creyente se sostenga hasta el fin, porque la vida que Dios ha plantado dentro de él es de aquella naturaleza que tiene que continuar existiendo, tiene que conquistar todas las dificultades, tiene que madurar…tiene que llevarlo a la gloria eterna” (traducción de C. H. Spurgeon, [Perseverancia Sin Presunción] “Perseverance Without Presumption,” MPT, Número 1,055). ¡Tiene que! ¡Tiene que! ¡Tiene que llevarte a la gloria eterna! ¡Es un don! ¡Es el don de Jesucristo! Él dice: “Yo les doy vida eterna”. ¡Alabado sea Su santo nombre! ¡Él nos da vida eterna! Nosotros no pagamos por ella. ¡Jesús pagó por ella por Su muerte en la Cruz! ¡Jesús la consiguió para nosotros al resucitar de los muertos!

¡Aleluya, hecho está! Yo creo en el Hijo;
¡Yo soy salvo por la Sangre del Crucificado!
   (traducción de “Hallelujah, ‘Tis Done” por Philip P. Bliss, 1838-1876).

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28).

La vida eterna es don de Jesús.

II. Segundo, está la promesa de Jesús.

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás…” Él dice: “Yo hago esto”. ¡Qué promesa tan maravillosa! “[Ellas] no perecerán jamás”. Me alegra que Él dijo eso. Algunas personas han dicho que pueden salirse por su propia decisión. Pueden decidir irse de Él. Pero esta frase acaba con esa idea – “No perecerán jamás”. Esto incluye todo el tiempo. “No perecerán jamás”. ¿Son creyentes jóvenes con poco conocimiento? ¿Es la fe de ellos pequeña porque son convertidos nuevos? “No perecerán jamás”.Cuando sean mayores y los problemas de la vida rodeen su fe temprana, ¿se volverán mundanos y perderán su fe? “No perecerán jamás”. Perecerían si la maldad pudiera esclavizarlos otra vez, pero no lo hará. “No perecerán jamás”. Todo el tiempo se incluye con la palabra “Jamás”. ¿Qué si fuesen tentados grandemente? “No perecerán jamás”. ¿Qué si se enfrían tanto que su amor y celo se van? “No perecerán jamás”. El pecado jamás volverá a tener control completo sobre ellos. “No perecerán jamás”. Yo he sido Cristiano por cincuenta y cuatro años. Hubo tiempos cuando Dios parecía estar lejos. Hubo tiempos cuando hasta yo dudé mi propia salvación. Hubo tiempos cuando pensé que mi pie resbalaría y estaría perdido para siempre. Pero Jesús siempre me sacó adelante. Jesús siempre me apartó del borde de la desesperación. Yo no fui criado en un hogar Cristiano. Yo no tuve buen ejemplo que seguir. Los vientos del terror soplaron a mi alrededor. Casi fui acabado. Yo había visto a tantos caer. Yo sentí que sería barrido con ellos. Yo era demasiado débil para continuar. Me sentí como un rechazado. Me sentí como David se sintió cuando estuvo en una cueva, escondiéndose del Rey Saúl.

“Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida” (Salmo 142:4).

“Cuando yo decía: Mi pie resbala, Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba” (Salmo 94:18).

Yo lo sé por experiencia. “Cuando yo decía: Mi pie resbala, tu misericordia, oh Jehová me sustentaba”. Yo sé por experiencia que Jesús dijo la verdad. “No perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”. Esto no es solo una doctrina para mí ahora. Es una verdad viva – de la boca del Señor Jesucristo. “Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás”.

Yo no podría sostenerme, Él me sostendrá;
   Mi amor se enfría a menudo, Él me sostendrá.
Él me sostendrá, Él me sostendrá;
   Porque me ama el Salvador, Él me sostendrá.

Jóvenes, yo he sido joven y ahora ya estoy mayor. Yo sé que la promesa de Jesús es verdad. ¡Yo sé que es verdad en la médula de mis huesos! “Cuando yo decía: Mi pie resbala, Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba”. Yo sé que Jesús dijo la verdad:

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.”

Él me ha sostenido en pie. Él me ha sostenido firme. ¡Yo sé que Él puede hacer lo mismo por ti! Es por eso que puedo decirte atrevidamente que confíes en mi Salvador Jesús. Yo confié en Él hace muchos años, y nunca he perecido. ¡Si tú confías en Él, Él jamás te dejará perecer tampoco! ¡Esa es la promesa de Jesús Mismo!

III. Tercero, está el poder de Jesús.

“Ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28b). La palabra “hombre” está en letras itálicas en la traducción King James [en Inglés]. Eso significa que los traductores de la Versión King James pusieron la palabra “hombre” – porque no está en el texto Griego. La palabra Griega es “tis”. Significa “nadie” (George Ricker Berry) o “ninguna persona u objeto” (Strong). Así el gran erudito del Griego A. T. Robertson dice de este versículo: “Las ovejas se pueden sentir seguras…ni un lobo, ni ladrón, ni bandido, ni asalariado, ni demonio, ni aun el diablo mismo puede arrancar las ovejas de mi mano” (traducción de Word Pictures; nota sobre Juan 10:28). El Dr. Robertson da una referencia a Juan 6:39:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero” (Juan 6:39).

Otra vez, el Dr. Robertson dio una referencia a Juan 17:12, “Yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió…” Y otra vez da referencia a Colosenses 3:3: “vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”. La Nueva King James lo tiene así: “Tampoco nadie los arrancará de mi mano”.

Spurgeon dijo: “Sabes, en el texto anterior no necesitamos leer la palabra ‘hombre’ porque no está en el original [Griego]…así que podemos leer – tampoco ninguno las arrancará de mi mano’. No solo – ningún ‘hombre’, sino ningún diablo tampoco…no incluye solamente al hombre, que a veces es nuestro peor [enemigo]…También incluye a espíritus caídos, cualquiera de sus esquemas, para apartarnos de ser su…propiedad, sus hijos amados, sus hijos protegidos. ¡Oh, qué bendita promesa! (ibid.).

Recuerda al Pastor Wurmbrand. Tal vez te preguntes por qué he leído su libro, Torturado por Cristo, una y otra vez. Podrás preguntarte por qué me encanta leer un libro tan horrible. Aquí está la razón. Yo no lo leí de un interés morboso, o el amor de la sangre y la tragedia. Leí sus libros porque me atraen al mostrar el poder que Jesús tiene para cumplir Su promesa. Los fanáticos Comunistas torturaron al Pastor Wurmbrand por predicar el Evangelio. Golpearon las plantas de sus pies hasta que no pudo soportar predicar de pie. Cuando habló aquí en nuestra iglesia tuvo que quitarse los zapatos y sentarse en una silla, debido a las profundas cicatrices en sus pies. Pusieron dieciocho hoyos profundos en su cuerpo con hierros al rojo vivo. Lo hicieron estar de pie por horas. Lo dejaron aguantar hambre. Lo encerraron en una celda infestada de ratas. Lo pusieron en condena solitaria donde nunca oyó una voz humana por meses. Sin embargo, él pasó a través de todo – y habló varias veces en nuestra iglesia. Tú dices: “Él debe haber tenido una voluntad de hierro”. No, él sería el primero en decirte que era un hombre muy débil. ¡Él pasó a través de toda aquella tortura porque la promesa de Jesús es verdad!

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28).

Yo sé que es verdad, porque yo también he experimentado la verdad de ella en los problemas menores de mi propia vida. Descansa en Jesús y tú tendrás vida eterna. Jesús no puede mentir.

Ahora debo terminar citando al gran Spurgeon otra vez: “Mientras todavía era joven yo vi a muchos jóvenes prometedores hacer un fracaso total temprano en sus vidas por caer en vicios graves [y pecados]. Yo sentía en mi alma un [odio] hacia los pecados que oí que ellos habían cometido. Yo había sido librado de ellos [por mis padres]. Pero yo temía aun que los pecados que estos jóvenes habían hecho podían domarme a mí. La depravación de mi propio corazón me hizo desconfiar de mí mismo. Yo estaba convencido que a menos que yo fuera convertido, nacido de nuevo, y recibiera vida nueva, yo no tendría seguridad. De otro modo podría comer la carnada del diablo. Tenía miedo de desgraciarme moralmente, como algunos de los muchachos que yo conocía lo habían hecho. La idea me daba horror. Pero cuando oí que Jesús me guardaría de caer, la doctrina me encantó y me hizo tener esperanza de que él podía salvarme. Yo pensaba, ‘Si voy a Jesús y conseguía de él un corazón nuevo y un espíritu recto, yo sería guardado del pecado en el cual otros habían caído; yo seré guardado por él’. Ese pensamiento me atrajo a confiar en Jesús. Yo estaba contento de oír que Jesús era un fiel guarda de todos aquellos que estaban cometidos a él; que él era capaz y estaba dispuesto a tomar a un joven y hacerlo limpiar su camino y guardarlo hasta el final. O jóvenes, no hay seguridad de vida como creer en Jesucristo” (traducción de C. H. Spurgeon, ibid., simplificado brevemente por Dr. Hymers para el oyente moderno).

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28).

Un pensamiento más. Yo digo que ningún enemigo humano y ningún demonio puede arrebatarte de la mano del Salvador. “Pero”, dices tú: “¿Qué si yo mismo me volteo de Jesús? ¿Qué si yo mismo me voy de la iglesia y regreso al mundo?” Querido amigo, “yo mismo” está incluido en la palabra “nadie”. Yo conozco a muchos otros que tuvieron conversiones falsas y regresaron a la mundanalidad. Pero también sé que nunca tuvieron las marcas de las ovejas de Jesús. Ellos nunca oyeron Su voz. Él nunca los conoció a ellos. Ellos nunca lo siguieron a Él. Ellos solamente hicieron una decisión superficial, y se echaron atrás. Pero no te pido que hagas eso. Te estoy pidiendo que vengas a Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios. Te estoy pidiendo que confíes en Él y descanses en Él. Spurgeon dijo: “¡Oh! Pecador, que fueras llevado hoy a descansar en Jesús y en Jesús solo, y entonces toma el texto. No tengas miedo de eso – ‘Yo le doy vida eterna a mis ovejas; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (ibid.).

Él te sostendrá, Él te sostendrá;
   Porque te ama el Salvador, Él te sostendrá.

Padre, yo oro que alguien que oye o lee este sermón halle descanso por confiar en Jesús, quien les dará vida eterna. En Su nombre, Amén.

Si este sermón te bendijo por favor envía un correo electrónico
a Dr. Hymers y dile – rlhymersjr@sbcglobal.net (Haz click aquí).
Puede escribir al Dr. Hymers en cualquier idioma, pero
escribe en Inglés si es posible.

(FIN DEL SERMÓN)
tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com o www.rlhsermons.com.
Oprime en “Sermones en Español”.

Puedes enviar un correo electrónico a Dr. Hymers a rlhymersjr@sbcglobal.net
(Oprime Aquí) – o puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Ángeles, CA 90015,
Estados Unidos. O llámarle por teléfono a (818)352-0452.

Estos manuscritos de sermones no tienen derechos de autor. Los puedes usar sin la
autorización de Dr. Hymers. Sin embargo, todos los mensajes de video de Dr.
Hymers sí tienen derechos de autor y solo pueden ser usados con autorización.

La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme antes del Sermón: Juan 10:22-29.
El Solo Cantado por el Sr. Jack Ngann antes del Sermón: “He Will Hold Me Fast”
(por Ada R. Habershon, 1861-1918).


EL BOSQUEJO DE

¡ÉL TE SOSTENDRÁ!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28).

(Juan 10:31, 27; Gálatas 5:6; I Corintios 2:7).

I.   Primero, está el don de Jesús, Juan 10:28a; 4:14; Efesios 2:5.

II.  Segundo, está la promesa de Jesús, Juan 10:28a; Salmo 142:4;
Salmo 94:18.

III. Tercero, está el poder de Jesús, Juan 10:28b; 6:39; 17:12;
Colosenses 3:3.