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SALVACIÓN Y SANTIFICACIÓN –
¡LA BUENA OBRA DE DIOS!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, Febrero 1, 2015

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).


Este versículo es especial para mí. Fue el “verso de vida” de mi pastor, el Dr. Timothy Lin. También fue el “verso de vida” del Dr. J. Vernon McGee, de quien aprendí mucho de lo que sé por escucharlo en la radio todos los días en la década de 1960. Dr. Lin y el Dr. McGee fueron mis verdaderos maestros, ya que casi todo lo que aprendí en los seminarios liberales a los que asistí no tuvo ningún valor. El Dr. Lin y el Dr. McGee fueron mis maestros, y ambos pensaron en este verso como el verso más importante en su vida – por lo tanto, lo llamaron su “verso de vida”.

A estos dos hombres les fue muy difícil convertirse en ministros. Esa es una de las razones por las que los entendía y amaba tanto – porque yo también estoy sorprendido (aún hoy) que logré terminar la universidad y el seminario, ¡y también obtuve varios doctorados! El Dr. McGee también estaba sorprendido. Y también el Dr. Lin.

Ahora escucha el testimonio del Dr. McGee. Su padre murió en un accidente cuando tenía catorce años. Tuvo que trabajar tiempo completo en una ferretería ese año, solo tenía catorce años. Él trabajaba ocho horas al día o más. Él tenía que levantarse a las 5:00 de la mañana. Él quería ir a la escuela pero no pudo. Más tarde, un hombre mayor que tenía un hijo que era un borracho, se convirtió en una figura paterna para él. Este hombre le ayudó a conseguir un mejor trabajo y pudo ir a la universidad. Él dijo: “Cada año pensé que sería mi último año”. Al igual que yo, el Dr. McGee le fue muy difícil trabajar para pagarse la universidad y mantenerse. En ese tiempo no había préstamos para estudiantes, o alguna otra cosa para ayudar a los estudiantes, tampoco había cuando yo fui a la universidad. Yo pagué mi universidad trabajando tiempo completo y asistiendo a las clases por la noche. Él dijo: “El último año que estuve en la universidad fue durante la depresión...no podía conseguir trabajo y no tenía dinero”. Quería entrar en el ministerio, por lo que tuvo que pasar por tres años de estudios de posgrado en un seminario. Él dijo a un amigo: “No tengo un centavo para ir al seminario el próximo año”.

Entonces dos viudas de edad avanzada en su iglesia le dieron $500, que era una enorme cantidad de dinero durante la Gran Depresión, lo cual hoy valdría $25,000. Cuando estaba a punto de salir de su iglesia e ir al seminario, algunas personas en su iglesia le dieron una fiesta de despedida. En la fiesta alguien le dio este versículo. Él dijo: “Ese ha sido mi verso de vida desde aquella noche” (traducción de J. Vernon McGee, Th.D., A Través de la Biblia, tomo V, Thomas Nelson Publishers, 1983, p 292; nota sobre Filipenses 1: 6).

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

Cuando se graduó de la universidad, el Dr. McGee dijo: “pude ver a esos niños ricos ser abrazados por sus padres. No había nadie allí para abrazarme...Pensé que estaba acabado. Me sentí llamado al ministerio, pero no había manera posible de que fuera al seminario. Sin embargo, tuve un maravilloso Padre celestial, que a través de Filipenses 1:6, puso Sus brazos alrededor de mí y dijo: ‘Iré contigo’...Y quiero dar testimonio hoy que Él sigue manteniendo Su promesa. [Ese verso] ha sido un consuelo para mí ya que he tenido varios episodios de cáncer...Él ha dicho: ‘¡Todo lo que tengo para ti, lo perfeccionaré hasta el día de Jesucristo!’ Así que estoy en Sus manos. Este es un gran versículo de la Escritura. Oh, me he aferrado a este [versículo] durante más de una noche oscura cuando la tormenta afuera golpeaba contra mi pequeña arca. ¡Estupendo, que maravilloso [es] tener un Padre celestial así!” (Ibid., Pp. 292, 293).

El Dr. Timothy Lin tuvo una vida igualmente dura. El padre del Dr. Lin fue un misionero que estuvo lejos de su casa la mayor parte del tiempo cuando él era un niño muy pequeño. El Dr. Lin fue enviado a una escuela misionera y rara vez fue a casa, incluso durante las vacaciones de verano. Se convirtió en un pastor cuando tenía sólo 24 años. Se casó con una chica llamada Daisy, y tuvieron una niña llamada Beibei. Entonces los Japoneses los atacaron en aviones. El Dr. Lin puso a los estudiantes de la escuela que dirigía a un bote para escapar. El bote fue atacado desde el aire y su esposa y la bebé murieron. El Dr. Lin fue la última persona que subió al bote. Cuando los aviones comenzaron a disparar, él saltó y cayó por una colina y se rompió el cuello. No había ningún médico, por lo que puso unos trapos viejos alrededor de su cuello hasta que los huesos sanaron. Nunca más pudo mover su cabeza de lado a lado después de eso. Cuando la madre del Dr. Lin recibió una carta que hablaba de la muerte de su esposa y su hija, su hermano menor dijo: “Cuando nuestra madre recibió [su carta que hablaba de sus muertes] se echó a llorar. Pensar en eso ahora todavía me pone triste”.

Estos son algunos detalles que no sabía hasta que leí lo que escribió su hermano menor después de que el Dr. Lin murió. El Dr. Lin salió de China en 1948 para estudiar teología en los Estados Unidos, con su segunda esposa Gracie y su hijo. Mientras estaba de pie en el muelle viendo la salida en barco, su hermano dijo: “No me podía imaginar que estábamos despidiéndonos de ellos para siempre...[no lo he visto en 61 años]. Él fue obligado a permanecer lejos [de China], debido al actual régimen [Comunista]” (Haz click aquí para leer el relato en Inglés del hermano del Dr. Lin).

Podría seguir y decirte de las grandes dificultades que el Dr. Lin tuvo que pasar después de que él salió de China, pero voy a parar aquí y simplemente voy a decir que no es de extrañar que Filipenses 1:6 fuera su “verso de vida”. Mi hijo Leslie me recordó que el Dr. Lin citó ese verso casi cada vez que predicó en nuestra iglesia.

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

Durante el dolor y contra el mal,
Sus hijos Dios guía en amor;
Enemigos por gracia podremos vencer,
Sus hijos Dios guía en amor.
Algunos por agua, o fuego también,
Más todos por sangre deben pasar;
A todo el que sufre Dios da Su canción,
En toda la noche y el día también.
   (Traducción libre de “God Leads His Dear Children Along”
      por George A. Young, 1903).

El Dr. Martyn Lloyd-Jones dijo esto acerca de la carta de Pablo a los Filipenses: “Es la más lírica, la carta más feliz que el Apóstol jamás escribió” (traducción de Martyn Lloyd-Jones, M.D., The Life of Joy, Hodder and Stoughton, 1989, p. 9). Este pequeño libro alegre de Filipenses está lleno de felicidad y esperanza para los Cristianos. También contiene mi propio “verso de vida” – Filipenses 4:13,

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

La palabra “fortalece” es de la palabra Griega “dunamis”, que significa “poder”. Cuando sentí que ya no podría seguir, ¡Jesús siempre me ha dado el poder de hacer lo que yo nunca podría hacer! Pero yo no estoy hablando de mi propio “verso de vida”. Estoy hablando sobre el “verso de vida” del Dr. McGee y el Dr. Lin,

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

La “buena obra” que Dios ha comenzado en nosotros se refiere a nuestras conversiones. De hecho, es una “buena obra”, y es una “obra” que nosotros mismos jamás habríamos logrado hacer. ¿Por qué no? Porque “estando nosotros muertos en pecados” (Efesios 2:5). Estábamos tan completamente “muertos en pecados” que estábamos “sin esperanza y [estábamos] sin Dios en el mundo” (Efesios 2:12). Tratamos casi todas las formas posibles para ser salvos. Pero todo fue un fracaso. ¡Tratamos de ser buenos, pero no pudimos ser lo suficientemente buenos! ¡Tratamos de aprender, pero no pudimos aprender lo suficiente! Tratamos de “sentir”, pero no pudimos “sentir” lo suficiente. ¡Estábamos perdidos! Estábamos “¡muertos en pecados!” Entonces, después de la lucha y el fracaso, Dios “nos dio vida juntamente con Cristo” ¡y fuimos salvos solo por gracia! (Efesios 2:5). ¡Esa es la verdadera conversión! ¡Esa es la vida de entre los muertos! ¡Esa es la salvación por gracia! Eso “es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8, 9). ¡Eso es lo que queremos decir cuando cantamos el himno antiguo de Newton!

Sublime gracia que salvó,
   Tan vil ser como yo.
Fui ciego más hoy miro yo,
   Perdido y Él me halló.

Su gracia me enseñó a temer,
   Mis dudas ahuyentó.
¡O, cuán preciosa gracia hallé,
   Cuando mi alma creyó!

Mi esposa y yo cantamos la próxima estrofa al Dr. Lin cuando estaba en su lecho de muerte. ¡Él no podía hablar, pero él sonrió cuando la cantamos!

En los peligros o aflicción,
   Que aquí he tenido yo;
Su gracia siempre me libró,
   Y al cielo llevará.
(Traducción libre de “Amazing Grace” por John Newton, 1725-1807).

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

Pablo dijo que la conversiones de la gente en Filipo era “una buena obra”. ¡La conversión es la obra de Dios en el corazón del pecador, que lo trae bajo convicción de pecado, y luego lo lleva a Jesús para limpieza en Su Sangre! La misma “buena obra” de Dios que lo salvó lo mantendrá vivo durante toda su vida – ¡no importa lo que le suceda!

Durante el dolor y contra el mal,
Sus hijos Dios guía en amor;
Enemigos por gracia podremos vencer,
Sus hijos Dios guía en amor.
Algunos por agua, o fuego también,
Más todos por sangre deben pasar;
A todo el que sufre Dios da Su canción,
En toda la noche y el día también.

Aquellos de ustedes que han estado tratando de “ser” salvos por aprender algo, hacer algo, o sentir algo – están (espero) empezando a ver que eso no va a pasar por aprender, sentir, o hacer. ¡La salvación es un milagro! ¡El Apóstol Pablo sabía eso! Él sabía que su propia conversión fue un milagro. Y debido a que había experimentado el milagro de la conversión él podía hablar de esta “buena obra” que Dios había hecho en su corazón y vida – trayéndolo a confiar en Jesús. ¡Él sabía por su propia experiencia que el Dios que lo convirtió, seguiría haciendo una buena obra hasta el día en que Jesús viene para llevarnos al Cielo! ¡Él estaba “persuadido” de ello! Esa es la palabra que usó, “persuadido” – “pepoithōs” = ¡persuadido de ello, seguro de ello!

¡Ah, se me olvidó decirte, Pablo estaba encadenado en un calabozo en Roma cuando escribió esta hermosa, alentadora epístola a los Cristianos en Filipo! He estado en ese calabozo – la prisión Mamertine – cerca del gran Coliseo. ¡Ileana y yo entramos en ese agujero oscuro, húmedo! Fue allí, en ese lugar horrible, que Pablo escribió Filipenses lo que el Dr. Lloyd-Jones llamó ¡¡¡“la carta más feliz que el Apóstol jamás escribió”!!! Y él le dijo a los Cristianos en Filipo que estaba persuadido, absolutamente seguro, de que Dios, quien les había dado el nuevo nacimiento y la conversión verdadera, la perfeccionará (completará). El Dr. Vincent dice que significa que Dios “la llevará a su conclusión y perfección” (traducción de Marvin R. Vincent, Ph.D., A Critical and Exegetical Commentary on the Epistles to the Philippians and Philemon. In the International Critical Commentary, Clark, 1955; 1:6 nota sobre Filipenses 1: 6).

Creo que el Dr. Thomas Hale tenía razón cuando dijo: “Dios, por Su gracia, ha comenzado en cada [Cristiano] una buena obra [la obra de conversión]...Ese fue el principio de la obra de Dios. Y al final, al igual que la fruta se madura en un árbol, Dios traerá su ‘nueva creación’ a la conclusión – a la perfección... ¿Cuándo será completada la obra de Dios en nuestras vidas? Se completará ‘en el día de Jesucristo’– es decir, el día que Jesús venga...Sólo después de que Jesús venga de nuevo en gloria la obra que Dios ha comenzado en nuestra vida será completa. En ese momento la redención de nuestros cuerpos se llevará a cabo (Romanos 8:23) y seremos como Jesús” (traducción de The Applied New Testament Commentary, Kingsway Publications, 1996, p. 792; nota sobre Filipenses 1: 6.).

Lejos de la arcilla, y el lodo también,
Sus hijos Dios guía en amor;
Arriba en gloria de eternidad,
Sus hijos Dios guía en amor.
Algunos por agua, o fuego también,
Más todos por sangre deben pasar;
A todo el que sufre Dios da Su canción,
En toda la noche y el día también.

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

¡Tú eres un trabajo en progreso, si eres salvo! Fuiste salvo de la pena del pecado por el poder de Dios. Tus pecados fueron lavados inmediatamente por la Sangre de Jesús. Pero todavía tenías algunos pensamientos que eran malos, y algunos hábitos que eran malos. Durante un período de tiempo, el mismo Dios que te convirtió poco a poco te hará más y más como Jesús. Cuando seas raptado, para encontrarte con Jesús en el aire, serás completado por Dios, como una traducción moderna dice: “Estoy seguro de esto, que el que comenzó la buena obra en ustedes la completará hasta el día de Jesucristo”. Recuerdo a un amigo que era gracioso. Él dijo: “¡No me juzgues todavía! ¡Soy una obra en progreso!”

Pero aquí es donde no estoy de acuerdo con muchos maestros evangélicos. Ellos dicen que crecerás como Cristiano a través de muchos estudios Bíblicos versículo por versículo. No estoy de acuerdo. Yo no estoy en contra del estudio Bíblico. ¡Lejos de ello! Lo que digo es que el estudio Bíblico por sí solo no te hará un Cristiano maduro. Dios nos ha dado la Biblia para iluminarnos y aumentar nuestra fe. ¡Pero Él nos ha dado la iglesia local para perfeccionarnos y llevarnos a la madurez Cristiana! He conocido personas que han estudiado la Biblia toda su vida y aún son inmaduros, porque no participaban completamente en una iglesia local. ¡He conocido a otros que han sido salvos, y fueron a trabajar en la iglesia de inmediato! ¡Estos son los que se convirtieron en tremendos Cristianos! Los otros nunca parecieron volverse en Cristianos sólidos.

Me han llamado un “de marca” Bautista porque creo firmemente en la absoluta necesidad de ir a una iglesia local y totalmente involucrarse en ella. Al final de casi todos los sermones le digo a los que miran los videos en el Internet que encuentren una buena iglesia local, preferiblemente una que tiene servicios Domingo por la mañana y Domingo por la noche. Les digo que vayan a la iglesia “cada vez que la puerta esté abierta, y lleguen a conocer el pastor”. La Biblia nos dice que los líderes de las iglesias son dados “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación [construcción] del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto [maduro], a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:12, 13). Estoy de acuerdo con esta nota en la Biblia de Estudio de la Reforma:

El Nuevo Testamento asume que todos los Cristianos van a participar en la vida de una congregación local, adorando en el cuerpo, aceptando su cuidado y disciplina, y compartiendo su ministerio y testimonio. Los Cristianos que se niegan a unirse a otros creyentes desobedecen a Dios y espiritualmente se empobrecen a sí mismos (Hebreos 10:25) – nota en la pág. 1709.

Toda nuestra gente asiste a la reunión de oración. Toda nuestra gente va a evangelizar a los perdidos y los traen a la iglesia. Es a través de la participación en estos ministerios de la iglesia local que las personas maduran en Jesús.

Lejos de la arcilla, y el lodo también,
Sus hijos Dios guía en amor;
Arriba en gloria de eternidad,
Sus hijos Dios guía en amor.
Algunos por agua, o fuego también,
Más todos por sangre deben pasar;
A todo el que sufre Dios da Su canción,
En toda la noche y el día también.

Ahora voy a cerrar diciendo unas palabras a los que todavía no son salvos.

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

La “buena obra” que comienza la vida Cristiana es cuando Dios te muestra que eres un pecador, y entonces te atrae a Jesús para la limpieza en Su Sangre.

Pero algunos se detienen de confiar en Jesús al pensar que Dios les está pidiendo que sean perfectos al principio – en vez de darse cuenta de que la perfección (madurez) viene a través del proceso a lo largo de la vida de santificación. Ellos piensan que tienen que ser santificados al principio. Así que tropiezan una y otra vez cuando les pedimos que confíen en Jesús. Déjame decirte lo más fuerte posible – Dios te está llamando a simplemente confiar en Jesús. El proceso de convertirse en un Cristiano maduro en realidad no comienza hasta que te voltees a Jesús y confíes en Él. Jesús murió en la Cruz para pagar por tus pecados. Él se levantó de entre los muertos para darte vida. No te preocupes por ser “perfecto”. ¡El Diablo usará eso para detenerte! No pienses en ser perfecto. Piensa sólo en Jesús. Voltéate a Él. Confía en Él. ¡Él te perdonará en ese momento! Después de que Él te haya salvado, “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará [terminará, traerá a la realización] hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1: 6). ¡Él comenzará el proceso de madurez en el momento que confías en Jesús y eres limpio de tu pecado por Su Sangre! Dr. Chan, por favor guíenos en oración

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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Filipenses 1:1-6.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermon:
“God Leads His Dear Children Along” (por George A. Young, 1903).