Print Sermon

Estos manuscritos de sermones y videos ahora van a casi 1,500,000 computadoras en más de 215 países todos los meses en www.sermonsfortheworld.com. Otros cientos miran los videos en YouTube, pero rápidamente dejan YouTube y vienen a nuestro sitio de Internet. Los manuscritos de sermones se dan en 36 idiomas a casi 120,000 computadoras cada mes. Los manuscritos de sermones no tienen derecho de autor, así que los predicadores pueden usarlos sin nuestro permiso. Por favor, oprime aquí para aprender cómo puedes hacer una donación mensual para ayudarnos en esta gran obra de predicar el Evangelio a todo el mundo, incluyendo las naciones Musulmanas e Hindúes.

Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




EL CIELO Y EL INFIERNO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
Jueves en la Noche, 3 de Julio de 2014

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:11-12).


Este texto tiene dos partes. La primera mitad es maravillosa, pero la segunda es terrible. Sin embargo, ambas son verdad, yo tengo que predicar sobre ambas esta noche.

I. Primero, la promesa del Cielo.

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos...” (Mateo 8:11).

El Sr. Olivacce preparó el maravilloso vídeo que vimos en el Día del Padre. Él ha añadido más a él [video] y ahora se puede ver en la página principal de nuestro sitio de la red. De todas partes del mundo hemos tenido correos electrónicos diciéndonos cómo el video los bendijo, con la quema de la hipoteca de nuestro edificio. Ellos comentaron la alegría que podían sentir que hay en nuestra iglesia al ver las fotos. Ellos estaban emocionados de ver tantas razas riendo y cantando juntas con alegría. Ellos no saben cómo lo hacemos. Para ser honesto, ¡yo tampoco! ¡Nuestra iglesia es un milagro de la gracia de Dios! ¡Y, por supuesto, ha salido a través de tu incansable labor para Jesús! ¡Que Dios te bendiga!

¡Tantas personas de diferentes razas en una iglesia! ¡Ah, sí, Jesús dijo que así será en el Cielo! “Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán ... en el reino de los cielos...” ¡No nos parece extraño en absoluto a nosotros – porque estamos unidos por Jesús – al igual que los de todos rincones del mundo estarán en el Reino de los Cielos!

Pero nótese que Jesús dijo, “vendrán muchos”. Sé que a veces se siente como que pocos vendrán. Vivimos en una ciudad oscura y demoníaca. Vivimos en un país egoísta y cruel. Un millón y medio de bebés son torturados hasta la muerte aquí cada año. ¡Sin embargo, las iglesias guardan silencio! Yo no me atrevo a decir ni una buena palabra sobre el Cuatro de Julio pagano de los Estados Unidos. Lo que nos hemos convertido me enferma el corazón. ¡Pero Estados Unidos pronto pasará y será olvidado – mas nos gozaremos con millones del pueblo de Dios en el Reino de los Cielos! ¡Esa es nuestra verdadera patria! ¡Ese es nuestro verdadero país! ¡Esa es nuestra nación bajo Dios!

En esa ciudad no hay angustias,
   Las lagrimas no brotan más;
No hay desaliento en el Cielo,
   Ni lucha o envidia allá;
Santificados son los santos,
   En dulce harmonía viven;
En esa ciudad estoy fijo,
   Tendré un día su bendición.

En esa ciudad, blanca cual perla,
   Vestido, corona tengo;
Por ella hoy velo, espero y anhelo,
   La blanca ciudad que pronto bajará.
(traducción literal de “The Pearly White City”
       por Arthur F. Ingler, 1873-1935).

¡No habrá un número pequeño allí! ¡Dios dice que habrá “una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” en el reino de los Cielos! (Apocalipsis 7:9).

En esa ciudad, blanca cual perla,
   Vestido, corona tengo;
Por ella hoy velo, espero y anhelo,
   La blanca ciudad que pronto bajará.

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos...”

¡Vendrán! ¡Vendrán! ¡Y nada en el Cielo o la tierra, ni en el Infierno podrá detenerlos de venir! ¡Tú crees que es difícil venir – pero te digo que será imposible detenerlos a ellos de venir! ¡Como las olas de un gran tsunami la marea de la gracia de Dios barre a Sus escogidos adentro del Reino con gracia irresistible! ¡Las dudas serán barridas! ¡Los miedos serán barridos! ¡La culpa será barrida! “¡Vendrán!” ¡Aleluya! ¡Vendrán!

Ven a Jesús ahora. Él no te echara fuera. ¡Él salvará a cada uno de ustedes que vengan a Él!

Pereceré si voy;
   Estoy resuelto a tratar.
¡Porque si me quedo lejos de Jesús
   para siempre moriré!

¡Ah, no te pierdas de ir a aquella ciudad blanca! No te pierdas poder cantar con nosotros:

En esa ciudad, blanca cual perla,
   Vestido, corona tengo;
Por ella hoy velo, espero y anhelo,
   La blanca ciudad que pronto bajará.

II. Segundo, la advertencia del Infierno.

Lamentablemente, debemos darte la segunda mitad del texto. ¡Casi quise dejarla afuera! Pero es mi deber predicártela.

“Mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:12).

Hay un hombre anciano con una pluma en su sombrero que trota cerca de nuestra casa todos los días. Solía ir en viajes de vacaciones largas con su esposa a Sudamérica cada año. Dueño de una hermosa casa con piscina en el patio trasero. Un predicador llamado Curtis Goldman se alojaba en nuestra casa mientras este anciano pasaba trotando. El Predicador Goldman salió a la calle para testificarle a él, pero él se corrió, como si estuviera siendo perseguido por un fantasma. Goldman corrió tras él, gritando: "¡Alto! ¡Usted va al infierno, viejo! ¡Deténgase! ¡Usted va para el Infierno!” Pero el anciano con la pluma en su sombrero corrió más rápido. Anteanoche el viejo con una pluma en su sombrero no podía dormir. Se puso su traje de baño y se fue a su piscina para nadar un par de vueltas. Pero se tropezó y se golpeó la cabeza, y cayó en la piscina – cerca de las dos de la mañana. Alguien encontró a su frío, cadáver flotando en el agua la mañana siguiente. Las últimas palabras que escuchó de un predicador fueron estas: “¡Alto! ¡Usted va al infierno, viejo! ¡Deténgase! ¡Usted va para el Infierno! “Curt era un anciano agradable. Era un buen hombre. Me caía bien. Sentí un gran dolor cuando me enteré por medio de Ileana como murió. Me enteré justo antes de escribir este párrafo.

¡No sacudas esto pensando que él era viejo – y tú eres joven! No te atrevas a hacer eso. Yo leo las esquelas necrológicas de dos diarios de cada mañana. Dejé de leer las caricaturas. Solíamos llamarlos los “tiras cómicas”. Pero ya no son divertidas. Son tristes y sin esperanza – tan tristes y sin esperanza como los ancianos que viven solos en las casas bonitas en área en que yo vivo. Jóvenes, nunca dejen que su padre o su madre vivan solos. Es una manera horrible de vivir. Prométeme ante Dios que llevarás a tu madre anciana o padre a tu casa cuando estén solos. ¡Prométeme! Léeles este punto en el sermón, que se titula “El cielo o el Infierno”. ¡No dejes que tus padres vivan una vejez solitaria triste, con sólo una llamada telefónica o un mensaje de texto tuyos cada dos días! Mueve a tu madre o padre contigo cuando su cónyuge muera. ¡ESA ES LA ÚNICA COSA VERDADERAMENTE CRISTIANA que hacer! Por lo menos tratar de hacerlo. Por el amor de Dios, no dejes que tu madre se marchite y muera sola – mientras tú disfrutas de tu vida solo. Si lo haces, cosecharás lo que siembras. Tú también morirás solo, e irás al Infierno solo, como el anciano con la pluma en su sombrero lo hizo ayer, cuando se tropezó y se ahogó en su piscina.

“Los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:12).

Hay algunos de ustedes aquí esta noche que tienen madres Cristianas. Algunos de ustedes le están rompiendo el corazón a su pobre madre. Nosotros trajimos a mi madre a vivir en nuestra casa y mi esposa la amó, y cuidamos de ella, los últimos cuatro años de su vida. Pero hay niños de iglesia aquí esta noche que van a romper el corazón de su madre y a convertir su pelo en color gris antes de tiempo. ¡Vas a seguir y seguir y seguir haciendo lo único que atormenta el corazón de su madre por la noche! Ella tal vez nunca te lo diga, pero tú eres su única esperanza. Vertió su vida en ti. Ella se esclavizó desde la mañana hasta la noche para asegurarse de que tuvieras una vida mejor que la que ella tuvo. ¡Pero te niegas a darle lo único que pide de ti! Ni siquiera te lo dice, porque ella te ama tanto que ella no quiere molestarte. ¡Pero, en realidad, lo único que realmente quiere de ti es ver que confíes en Jesús y estar allí para sonreír y celebrar cuando te bauticen! ¿No puedes darle a tu pobre madre eso? Ella sentirá como si su vida se ha perdido, que su vida no valió nada, si no vienes a Jesús, eres bautizado, y la haces sentir orgullosa de ti.

Si tu madre es Cristiana o no, por favor, por Dios, joven – ven a Jesús ahora, mientras tu corazón aún está tierno y joven. No continúes sin Jesús – hasta que al fin corras de Jesús – como lo hizo el hombre del sombrero con pluma – y como lo harás si no confías en Jesús ahora, mientras todavía estás joven – y mueras y te hundas hasta el Infierno, tal vez en una piscina, a morir en agua y hundirte hasta la oscuridad de afuera, donde no hay una gota de agua para refrescar tu lengua en las llamas eternas.

Spurgeon habló de una mujer que tuvo un sueño que le contó a sus hijos. Soñó que llegó el día del juicio. Los grandes libros se abrieron y Dios dijo: “Pon los no salvos en el lado izquierdo, y a los convertidos a la derecha”. Un ángel vino, y tomó a la madre, diciendo: “Ella es Cristiana y debe ir a la mano derecha. Pero sus hijos son perdidos. Son cabras. Tienen que ir a la izquierda”. Soñó que los niños lloraban y le decían: “Madre, ¿tenemos que dejarte?” Ella los abrazó y les dijo: “Hijos míos, si fuera posible los llevaría conmigo. Pero no es posible porque no confiaron en Jesús. Les rogué que confiaran en Él y fueran salvos, pero no me escucharon ni obedecieron. Ahora tengo que separarme de ustedes para siempre. “En un momento el ángel vino por ella. Sus lágrimas habían desaparecido, superando el afecto natural, sobrenaturalmente tranquila y resignada a la voluntad de Dios. Ella se volvió y le dijo a sus hijos: “Yo los llevaba a la iglesia. Les enseñé la Biblia en casa. He orado por ustedes en la noche. Sin embargo, rechazaron a Jesús. Ahora todo lo que tengo que decir es Amén a su condenación eterna”. Entonces fueron arrebatados de ella y los vio ser arrojados a las tinieblas de afuera, a las llamas eternas.

Joven, qué pensarás cuando venga el día final, y oigas a Jesús decir: “Apartaos, malditos, a las llamas eternas”. Y oigas otra voz decir: “Amén”. Y cuando preguntes de quién salió ese amén, te des cuenta de que era la voz de tu madre. O, muchacha, cuando seas echada a la oscuridad de afuera al Infierno tal vez oigas una voz decir “Amén”, y halles que vino de la boca de tu propio padres.

Muchos réprobos salvos, borrachos, prostitutas, homosexuales convertidos, y drogadictos penitentes entrarán al Cielo. Y “los hijos del Reino”, como tú, un joven que vino a la iglesia toda su vida, pero rechazó a Jesús, será arrojado a la oscuridad de afuera y a las llamas del Infierno. ¡Y ahí no habrá esperanza para siempre jamás – jamás – jamás! ¡Perdido para siempre!

¡Y era tan fácil escapar de este horror! ¡Todo lo que tienes que hacer es confiar en Jesús – tan simple – tan fácil – “Sólo confía en Él, sólo confía en Él, sólo confía en Él ahora! Él te salvará, Él te salvará, Él te salvará ahora”. ¡Simplemente confía en Él y tus todos pecados serán todos limpiados por la Sangre de Jesús derramada en la Cruz! ¡Ven a la Cruz de Jesús y sé limpiado en Su Sangre! Este sermón fue adaptado y condensado de uno de C. H. Spurgeon, el “Príncipe de los Predicadores”, que predicó a una gran multitud en un campo cuando sólo tenía veinte años de edad. Él sería el primero en decir que esta canción es verdad:

Hay lugar para ti en la cruz,
   Hay lugar para ti en la cruz,
Aunque ya millones vinieron, hay lugar para uno –
   Sí, hay lugar en la cruz para ti.
(“Room at the Cross For You” por Ira F. Stanphill, 1914-1993).

¿Te gustaría hablar con nosotros acerca de ser limpiado del pecado por fe en la Sangre de Jesús? Si es así, ve al cuarto de consejo ahora. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com o www.rlhsermons.com.
Oprime en “Sermones en Español”.

Puedes enviar un correo electrónico a Dr. Hymers en Inglés a
rlhymersjr@sbcglobal.net – o puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Ángeles, CA
90015, Estados Unidos.
Llámale por teléfono a (818)352-0452.


EL BOSQUEJO DE

EL CIELO Y EL INFIERNO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:11-12).

I.   Primero, la promesa del Cielo, Mateo 8:11; Apocalipsis 7:9.

II.  Segundo, la advertencia sobre el Infierno, Mateo 8:12.