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EL VERSÍCULO DEL DR. CAGAN

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 29 de Junio de 2014

“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (I Juan 2:17).


Este fue el versículo que Dios usó para llevar a un hombre en nuestra iglesia a Jesús. Era muy joven, en [la década] de sus veinte años de edad. Él estaba haciendo trabajo de postgrado en campo universitario de UCLA. Él planeaba hacer un millón de dólares antes de llegar a la edad de treinta años. Él tenía tres trabajos y estudiaba casi toda la noche. No, él no era Cristiano. ¡Él pensaba que el Cristianismo era sólo para gente de mente débil, no para él! Él iba a ser rico y famoso. Entonces, una noche, pensó, “He leído todos los grandes libros clásicos del mundo occidental, pero no he leído la Biblia”. Se sentó y comenzó a leerla. La leyó toda de un fin a otro en un corto tiempo. Este versículo de la Escritura pareció saltar de la página hacia él. No pudo sacarlo de su mente. Las palabras siguieron rebotando a través de su cerebro, “El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. El versículo lo persiguió, como un fantasma en su cerebro, por dos años enteros – hasta que una noche vino a Jesús. Él dijo: “en unos pocos segundos, vine a Jesús. Yo creí en Él. Fue así de simple”. Tú lo conoces. ¡Su nombre es Dr. Cagan – y él es el pastor asociado de esta iglesia! Acabas de oír a su hijo John Samuel cantar antes de que yo viniera a predicar. Y este es el versículo que convenció al Dr. Cagan de convertirse en un Cristiano,

“El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (I Juan 2:17).

Este versículo contiene una verdad importante para todo joven aquí esta mañana. La mayoría de gente no piensa en ello, pero “el mundo pasa”. El Dr. A. T. Robertson señala que el Griego literalmente significa “está pasando” (Word Pictures in the New Testament, Broadman, 1933, p. 214). El mundo “está pasando”. El “mundo” es de la palabra Griega “cosmos”. Se refiere al sistema de este mundo bajo el control de Satanás, al mundo material y su modo de pensar. ¡Está pasando! ¡Solamente aquellos que hacen la voluntad de Dios permanecerán y vivirán para siempre!

El texto cae naturalmente en dos puntos. Y quiero que todo joven aquí esta mañana piense en ellos. Este versículo hizo una gran impresión en Dr. Cagan, nuestro pastor asociado, cuando era ateo. Ahora es el versículo de su vida. Yo oro que haga una gran impresión en ti también.

I. Primero, el mundo está pasando.

“Y el mundo pasa, y sus deseos” (I Juan 2:17a).

El Dr. Rienecker dice: “está en el proceso de pasar” (Linguistic Key to the Greek New Testament, Zondervan, 1980, p. 788).

Algunos de ustedes quizás ya han visto esto. Las amistades de la preparatoria se gradúan. Dices que se volverán a ver, pero por cierta razón no lo haces. Los amigos con los que contabas pronto se van. Volverá a suceder cuando te gradúes de la universidad. Hasta puede suceder mientras todavía estás en la escuela. Algo sucede y tus amigos se apartan de ti. Una persona joven dijo: “Parece que ahora todos están en mi contra”. Ella nunca imaginó que eso sucedería, pero si pasó. Hablando de su escuela ella dijo: “Voy a estar contenta cuando ya no vaya allí”.

Muchos jóvenes se sienten cortados de sus compañeros aun antes de la graduación. Y será peor después de graduarse. Tú dices que estarán “en contacto”, pero no sucederá. Nunca sucede, sabes.

Josh McDowell señala que “Todo estudiante enfrenta pérdida de relaciones o la separación que trae dolor interior” (traducción de The Disconnected Generation, Word, 2000, p. 154). Él señala que esto sucede por cinco razones:

1. Cuando ellos se mudan o sus amistades se mudan lejos.
2. Cuando sus amistades los rechazan.
3. Cuando se rompen las familias.
4. Cuando el romance termina.
5. Cuando amistades o familiares fallecen (ibid., pp. 155-160).

Él podía haber dado una sexta manera en que la separación viene a los jóvenes.

6. Cuando te gradúas.

Sí, él tiene razón cuando dice: “Todo estudiante enfrenta pérdida de relaciones o la separación que trae dolor interior”. Eso te sucederá a ti – de una u otra manera. ¿Por qué? Porque el mundo ya está “en el proceso de pasar” (Rienecker, op. cit.).

Mi esposa Ileana y yo estuvimos en Egipto hace unos años. Subimos hasta el final a la cima de la gran pirámide en el interior de un conducto que va desde la parte inferior hacia arriba a la cámara funeraria del Faraón. Me han dicho que ya no puedes hacer eso, pero lo hicimos en ese entonces. Se podía mirar hacia fuera desde esa pirámide. Todavía es magnífica, a pesar de que ha sido devastada por el tiempo. La gran civilización que este Faraón presidía se ha ido. La gente de allí ahora es muy pobre y atrasada. Egipto fue una vez la nación más grande sobre la tierra. Todo eso ya ha pasado. No queda más que la pirámide que se desmorona. Incluso la cámara funeral está vacía. Ladrones destruyeron la momia del Faraón y se robaron su tesoro de entierro hace mucho tiempo. Al mirar esa ya media arruinada pirámide, pensé,

“El mundo pasa, y sus deseos” (I Juan 2:17).

Cuando Ileana y los muchachos y yo estuvimos en Inglaterra visitamos la Abadía Westminster. Muchos de los caballeros Ingleses de todos los tiempos están enterrados allí, grandes poetas y varones de estado y militares. Ellos pelearon batallas famosas, escribieron libros famosos, y poesía muy destacada. Ahora sus huesos están bajo piedras, bajo pisos, y en las paredes de ese augusto edificio. La luz era baja y había gran silencio al caminar por la Abadía Westminster aquella tarde. Este texto pasaba por mi mente.

“El mundo pasa, y sus deseos” (I Juan 2:17).

El Dr. J. Vernon McGee dijo:

Hay una gloria que le pertenece a todo eso, pero ya ha pasado. Inglaterra solo es un poder de tercer grado en el mundo de hoy...Todo eso ha pasado y sus deseos. ¿Adónde están los deseos del [Rey] Henry VIII hoy? Está en una de aquellas tumbas por allá. Solo imagina toda aquella gloria que está enterrada en [la Abadía]Westminster – todo eso ha pasado (traducción de Dr. J. Vernon McGee, Thru the Bible, Thomas Nelson, 1983, tomo V, p. 776).

Churchill trató de salvar el Imperio Británico, pero la hora en que escucharon sus advertencias ya era demasiado tarde para salvar el Imperio. Solo por una gran lucha pudieron salvar a la misma Inglaterra de Hitler y los Nazi.

Y eso le sucederá a los Estados Unidos también. Nuestro tiempo pasará. Nuestra civilización terminará. Muchos eruditos dicen que comenzamos a ver el fin de los Estados Unidos ahora.

“El mundo pasa, y sus deseos” (I Juan 2:17).

La secundaria terminará. No verás a esos amigos otra vez. La universidad acabará. Esos amigos también se irán. Uno por uno tus familiares irán muriendo – tu madre, tu padre, otros familiares. Todo se irá. Al final, tú también te irás.

Eso me sucedió a mí. Todos mis amigos de la secundaria y de la universidad se han ido. Uno de mis familiares murió – mi padre, mi madre, todos mis familiares. Al final, yo también me iré.

“El mundo pasa, y sus deseos” (I Juan 2:17).

Entonces no importará a cual universidad fuiste. Entonces no importará qué dinero ganaste. Entonces no importará qué éxito tuviste. Todo se irá. Nada de eso importará, “porque la apariencia de este mundo se pasa” (I Corintios 7:31).

“Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14).

Otro pastor y yo estábamos viendo algunas imágenes de la película de la Segunda Guerra Mundial en la televisión. Unas partes de esa vieja película de la guerra tenían una narración de Martha Gellhorn, una reconocida periodista de la década de 1940. “¿Sabes quién era ella?” Le pregunté al pastor. “No”, dijo, “¿quién era?” “Ella era la tercera esposa de Ernest Hemingway”. Fue el más famoso novelista en el mundo. Muchas de sus novelas fueron hechas grandes películas de cine famosas. El Presidente Kennedy le pidió a él que hablara en su inauguración. Pero no puedo hacerlo. Su esposa Martha Gellhorn fue una periodista famosa. ¡Ahora nadie sabe siquiera quién era ella! Y casi nadie se acuerda de él, tampoco.

“El mundo pasa, y sus deseos” (I Juan 2:17).

Podrías ganarte el premio Pulitzer de literatura, como Hemingway. ¿Qué diferencia habría? Podrías escribir para la revista Time, como Martha Gellhorn. ¿Quién iba a recordarlo? Podrías ser dueño de los Clippers, como Donald Sterling. Dentro de unos cuantos años, ¿quién lo sabría? ¿Quién lo recordaría? Podrías ser un cantante famoso como Beyonce o Miley Cyrus. Dentro de unos cuantos años, ¿quién lo sabría? ¿Qué importancia tendría?

En el Infierno alzarías los ojos y dirías: “¡Era verdad! ¡Qué necio fui en no escuchar!”

“El mundo pasa, y sus deseos” (I Juan 2:17).

II. Pero, segundo, la persona que hace la voluntad de Dios vivirá para siempre.

El texto dice:

“El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (I Juan 2:17).

La segunda mitad del versículo nos dice que la persona que hace lo que Dios quiere, que hace la voluntad de Dios “permanece para siempre”. La palabra Griega traducida “permanece” también significa “permanecer, continuar, quedarse” (Strong’s). Lo podríamos traducir así: “el que hace la voluntad de Dios queda para siempre”.

Todo lo demás que conocemos por nuestros sentidos físicos en este mundo pasará. Se irá todo. Pero la persona que hace lo que Dios quiere que él haga permanecerá para siempre. ¡Qué promesa tan maravillosa en la Palabra de Dios!

“El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (I Juan 2:17b).

¡La maravillosa canción antigua del evangelio que cantamos al principio de este servicio es absolutamente cierta! ¡Nos habla del Cielo!

Veré amigos que tanto amé, Como un río el gozo fluirá;
Pero, yo sé, la sonrisa de Él, Será mi gloria por la eternidad.
Gloria será para mi ser, Gloria será, Gloria será;
Cuando por gracia Su rostro he de ver, Será la gloria, La gloria a mi ser.
   (“O That Will Be Glory” por Charles H. Gabriel, 1856-1932).

Pero la gran promesa en esa canción es solo para los que hacen la voluntad de Dios.

“El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (I Juan 2:17).

¿Cuál es la “voluntad de Dios” que debes hacer para tener la vida eterna? Jesús dijo:

“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:40).

“El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo [por fe], y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”. Toda persona que mire a Jesucristo por fe, y confíe en Él completamente, tendrá vida eterna. ¡Esa es la promesa de Jesucristo – y Él nunca miente!

La voluntad de Dios para ti es que creas en Jesús. Cuando de todo corazón te vuelves a Él, eres salvo instantáneamente. No obtienes la vida eterna después de morir. ¡Oh, no! Tienes vida eterna ahora mismo – cuando crees completamente y del todo en Jesucristo, el Hijo de Dios. Jesús dijo:

“Yo les doy vida eterna [ahora mismo]; y no perecerán jamás” (Juan 10:28).

La voluntad de Dios para ti es que te vuelvas del pecado y creas en Jesús con todo tu corazón. Jesús murió en la Cruz para pagar la pena de tu pecado. Jesús resucitó físicamente de los muertos. Él está vivo ahora a la diestra de Dios en el Cielo. Cuando vengas a Jesús, Él lavará tus pecados con Su Sangre que salva. Tú vivirás para siempre con Él en la gloria de la eternidad.

Conclusión:

“El mundo pasa, y sus deseos”. El mundo ya está pasando. Ya estás perdiendo los amigos que tenías en el mundo. Los pierdes cuando te gradúas de la escuela secundaria. Los pierdes cuando terminas la universidad. Los pierdes en la turbulencia de la vida. Los pierdes cuando mueren. Pronto todos sus amigos se irán, de una manera u otra, a menos que sean verdaderos Cristianos. ¡Pero si tienes amigos que son verdaderamente salvos, los disfrutarás a ellos para siempre en el Reino de Dios! Esa es la razón por la que decimos: “¿Por qué estar solo? ¡Ven a casa a la iglesia! ¡Ven al hogar a Jesús!” Tú y tus amigos salvos en la iglesia tendrán vida eterna. Se van a conocer unos a otros cuando lleguen al Cielo. Podrás disfrutar de su amistad por la eternidad. ¡Qué maravillosa promesa!

Pero tienes que hacer la voluntad de Dios. Debes alejarte del pecado y venir a Jesucristo, “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

“El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (I Juan 2:17).

¿Dejarás al mundo y su pecado, y vendrás a Jesús? Jesús te llama a venir a Él. Él dice:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Escucha el testimonio de una chica llamada Lara. Ella está aquí en el servicio. Lara, por favor, póngase de pie. Se puede sentar. Lara dijo:

     Yo vine a la iglesia el 28 de Abril de 2011. En la iglesia me sentí muy bienvenida, pero esto no me quitó el peso del pecado. Cuando escuché a Dr. Hymers predicar me sentí convicta de pecado de inmediato en el primer sermón que oí. Sentí que ese sermón estaba dirigido a mí como si yo estuviera estado bajo la luz y Dr. Hymers me estuviera predicando solo a mí. Por dos semanas, me fui a casa con el corazón pesado, luego comencé a ir al cuarto de consejo. Por la predicación y el cuarto de consejo, me sentí peor por mis pecados. Odiaba mis pecados, me sentía sucia, malvada, inútil, e inquieta de que no había nada bueno en mi. Yo supe allí y entonces que yo merecía el Infierno a causa de mis pecados. Por muchos días, no pude dormir y sentí miedo de morir en mis pecados. Todas las noches, yo oré seriamente que Dios tuviera misericordia de mi.
     Pero seguí orando que el Señor tuviera misericordia de mí, pecadora miserable que era yo. También, oré que Jesús me perdonara y lavará mis pecados con Su Sangre.
     El 18 de Junio de 2011, Sábado en la noche, Dr. Hymers dijo en su predicación: “Jesús te ama”. El amor de Jesús se volvió real para mí por la primera vez. Todo acerca del sufrimiento de Jesús en la Cruz para salvarme a mi, una pecadora indigna, por la primera vez se volvió real. Cuando me llamaron al cuarto de consejo, yo supe por primera vez que Jesús verdaderamente me amaba. ¡Y entonces, cuando Dr. Cagan me pidió que viniera a Jesús, yo vine por fe, y Jesús me salvó! ¡Su Sangre lavó mis pecados! Su dolor y sufrimiento en la Cruz vino de Su amor por mí. Y por vez primera, no hubo lágrimas de emoción en mis ojos. Yo vine a Jesús por fe simple, y Él me salvó.

Si deseas hablar con nosotros sobre ser limpiado de tu pecado por Jesús, por favor camina a la parte de atrás del auditorio ahora. Dr. Cagan te llevará a otro salón donde podremos hablar contigo acerca de ser salvo. Ve ahora mismo. Dr. Chan, por favor ore para que alguien confíe en Jesús esta mañana.

(FIN DEL SERMÓN)
tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com o www.rlhsermons.com.
Oprime en “Sermones en Español”.

Puedes enviar un correo electrónico a Dr. Hymers en Inglés a
rlhymersjr@sbcglobal.net – o puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Ángeles, CA
90015, Estados Unidos.
Llámale por teléfono a (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: I Juan 2:15-17.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. John Samuel Cagan: “In Jesus”
(por James Procter, 1913).


EL BOSQUEJO DE

EL VERSÍCULO DEL DR. CAGAN

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (I Juan 2:17).

I.   Primero, el mundo está pasando, I Juan 2:17a; I Corintios 7:31;
Santiago 4:14.

II.  Segundo, la persona que hace la voluntad de Dios vivirá para siempre,
I Juan 2:17b; Juan 6:40; 10:28; 1:29; Mateo 11:28.