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¿QUÉ VES CUANDO MIRAS A LA CRUZ?

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, Abril 13, 2014

“Y sentados le guardaban allí” (Mateo 27:36).


Cuando yo era adolescente se me hacía un nudo en la garganta y lágrimas salían de mis ojos cuando oí de la crucifixión. Casi podía sentir los clavos atravesando las manos y los pies de Jesús. Cuando escuchaba la canción que el Sr. Griffith acaba de cantar siempre lloraba. Tenía que voltear la cabeza porque me daba vergüenza. Podía sentir el dolor de Jesús. Me dolía Su sufrimiento. No era falso. No había nada artificial sobre eso. Sentía un dolor agudo en la boca del estómago cuando pensaba en el sufrimiento de Jesús en la Cruz.

Nunca escucho que hoy en día alguien se sienta de esa manera durante un servicio del Domingo. Y a veces me pregunto por qué. ¿Por qué es tan difícil que la gente sienta empatía por el sufrimiento de Jesús? Empatía significa sentir el dolor que otra persona está sintiendo. La mayoría de las personas hoy en día parecen ser indiferentes a los sentimientos de lástima, pena o compasión hacia alguien que está sufriendo. Recuerdo que me sorprendió hace unos años cuando un grupo de jóvenes se rieron al ver a un perro pequeño ser pateado en el estómago. Su risa estaba tan fuera de lugar que me aterrorizó. No hace falta decir, todos ellos se fueron de nuestra iglesia. ¡Se necesitaría un verdadero milagro para que personas de tan duro corazón llegaran a ser Cristianas!

Creo que la causa de este endurecimiento puede ser trazado a lo que ven los jóvenes en la televisión, y en las películas, y en nuestra cultura en general. La Universidad de Michigan publicó un estudio en 1999 que mostró que los jóvenes han visto más de 16,000 asesinatos en la televisión cuando llegan a los 18 años – alrededor de 900 homicidios cada año en la televisión. ¡Y eso es sólo la televisión! ¡No cuenta los asesinatos y matanzas que ven en las películas, los juegos de video, y en los diferentes noticieros! ¡Además de todo ese horror y asesinatos, los jóvenes están muy conscientes de que 3,000 bebés mueren por aborto diariamente en este país! ¡Sí, 3,000 cada día – un millón y un cuarto cada año! Esta matanza, puesta en la mente de los jóvenes tiene que hacer algo con sus emociones. Estoy convencido de que ha hecho esta generación dura y emocionalmente insensible a los sentimientos de otras personas que están sufriendo.

Esta mañana te pido que trates de sentir el horror que Jesús sufrió en la Cruz. ¿Qué ves cuando miras a la cruz de Jesús? El día que Jesús sufrió, había mucha gente cerca de Su Cruz. Nuestro texto dice que los soldados que lo clavaron en la Cruz se sentaron y “le guardaban allí” (Mateo 27:36). Muchos otros estaban allí mirándolo también. ¿Cuál de estas personas es como tú? Piensa en ello. ¿Qué ves cuando miras a Jesús en la Cruz?

I. Primero, los sacerdotes y los ancianos miraron a un enemigo ser asesinado en la Cruz.

“Los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios” (Mateo 27:41-43).

Se burlaron y lo ridiculizaron mientras Él sufría en la Cruz. Ellos lo vieron como un enemigo, y estaban contentos de deshacerse de Él. Hay gente así hoy en día. HBO le paga a un hombre como Bill Maher para ridiculizar a Dios y burlarse de Jesús. ¡A hombres como Richard Dawkins y Christopher Hitchens les va bien atacando a Jesús y la Biblia y a Dios Mismo! Se han convertido en los ancianos y los sumos sacerdotes del ateísmo. Madalyn Murray O'Hair, la atea que hizo que se prohibiera la oración y la lectura de la Biblia en nuestras escuelas, dijo:

“Este sería el mejor de los mundos posibles si todo el mundo fuera ateo”.

“Soy atea porque la religión es una muleta y sólo los paralíticos necesitan muletas”.

“Voy a participar en actividad sexual con cualquier hombre que lo consienta en cualquier momento y en cualquier lugar que me dé la gana”.

¡Eso es lo que los sumos sacerdotes del ateísmo piensan! Eso es lo que muchos de tus profesores de la universidad, en las escuelas seculares, piensan. Dios los rechaza, como lo hizo con esos hombres verdaderamente impíos al pie de la Cruz. Él simplemente dice: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmo 14:1). ¿Eres tú como ellos? ¿Qué ves cuando miras a la Cruz?

II. Segundo, los soldados Romanos miraron una prenda para apostar al pie de la Cruz.

“Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y sentados le guardaban allí” (Mateo 27:35-36).

Estos hombres eran tan materialistas que lo único en lo que podían pensar era en el manto de Jesús. ¡Valía un poco de dinero, y sus mentes estaban tan endurecidas que lo único que podían pensar era en el dinero que podían obtener de los vestidos de Jesús! ¿Dónde está enfocada tu mente? ¿Qué ves cuando miras a la Cruz?

Muchos estudiantes universitarios tienen miedo que si se hacen Cristianos eso interferiría con su educación, y no tendrían un buen trabajo al graduarse. ¡Dinero! ¡Dinero! ¡Dinero! Eso es todo lo que muchos jóvenes Chinos piensan. “Me costaría dinero si me convierto en Cristiano”, dicen.

Hace mucho tiempo, cuando yo era miembro de una iglesia China, tomé una decisión que cambió mi vida. ¡Yo decidí que iba a seguir a Jesús sin importar lo que costara! Jesús hizo una gran pregunta cuando dijo:

“¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos 8:36).

Warren Buffett es uno de los cinco hombres más ricos de todo el mundo. Pero él da millones de dólares cada año a Planned Parenthood, para ayudar a exterminar a bebés indefensos en el vientre de sus madres. ¿Qué va a pasar con su alma cuando muera? Él tiene más de 80 años de edad ahora. ¿Qué aprovechará tener tanto dinero y perder su alma en las entrañas del Infierno para toda la eternidad?

Los soldados Romanos sólo vieron el dinero que podían obtener de los vestidos de Jesús. ¿Qué ves cuando miras a la cruz de Jesús?

III. Tercero, uno de los ladrones crucificados con Jesús lo miró a El como un fracaso.

Había dos ladrones, clavados en cruces en ambos lados de Jesús. El primero de ellos miró a Jesús y pensó que era sólo otro criminal. Él pensó que Jesús era sólo un loco que creía que era el Hijo de Dios. Vio a Jesús como un fanático religioso, y se volteó insultándo y burlándose de Jesús.

Hace años tuve un amigo que era una buena persona. Siempre me cayó bien. Una noche le rogué que viniera conmigo a la iglesia a escuchar el Evangelio. Él dijo: “No”. Entonces él dijo: “A cada quien lo suyo, Robert. A cada quien lo suyo”. Mientras viva yo nunca voy a olvidar que él dijo eso. Él quiso decir que yo tenía la iglesia y él tenía un montón de amigos para beber cerveza. Lo que era bueno para mí era diferente de lo que era bueno para él. “A cada quien lo suyo, Robert. A cada quien lo suyo”. Miré su ataúd unos años después. Él no tenía una sola cana en la cabeza. Él no tenía una arruga en su cara. Él sólo tenía un poco más de cuarenta años. De alguna manera sabía que iba a terminar así. A pesar de que estaba en buen estado de salud, él me decía: “Yo nunca voy a llegar a los cincuenta, Robert. Yo nunca voy a llegar a los cincuenta”. Tenía cuarenta y ocho años de edad cuando de repente cayó muerto en la sala de su casa. Lo vi allí en el ataúd y sus palabras pasaron por mi mente, “A cada quien lo suyo, Robert. A cada quien lo suyo”. ¡Mientras dirigía su funeral, no pude dar una palabra de esperanza a su familia y amigos – ni una sola palabra de esperanza! Sólo pude predicar el Evangelio a aquellos que él dejó atrás.

Ese primer ladrón colgado en la cruz al lado de Jesús, murmuraba palabras blasfemas. Él pensó que Jesús era solo otro fanático religioso. Antes de que el sol se pusiera ese día ese hombre estaba en el Infierno. ¿Qué ves cuando miras a la cruz de Jesús?

IV. Cuarto, el segundo ladrón lo miró como el Señor y Salvador.

Este hombre había estado atacando a Jesús con el resto de la gente toda la mañana. Pero al mediodía una extraña tiniebla cayó sobre la tierra. Él escuchó a Jesús orar por aquellos que lo crucificaron.

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

La oración de Jesús para aquellos que lo estaban matando conmovió profundamente el corazón del segundo ladrón. Paró de burlarse de Jesús. Volvió la cabeza y miró al Salvador, y su corazón se derritió. Nunca había conocido a alguien que orara para que sus enemigos fueran perdonados.

“¡Padre, perdónalos!” Él oró,
Mientras allí Su sangre fluyó;
Rogó por viles cuando sufrió –
Solo Jesús así nos amó.
¡Redentor bello! ¡Y tan precioso!
Hoy yo lo veo colgando en la cruz;
Sangrando, herido, por pecadores –
Sordos y ciegos – ¡murió por mi!
   (Traducción libre de “Blessed Redeemer”
     por Avis Burgeson Christiansen, 1895-1985).

Todo lo que el ladrón conocía era la crueldad de la multitud, el tierno amor de Jesús por ellos, y la inscripción clavada encima de la cabeza de Jesús que decía: “Este es el Rey de los Judíos” (Lucas 23:38). ¡De repente este hombre lo creyó! De seguro había oído hablar de personas que habían sido sanadas y restauradas por Jesús. De seguro había oído lo que Jesús había estado predicando. Ahora todo tuvo sentido en su mente. ¡Este es el Rey de los Judíos! ¡Este es el Mesías! ¡Este es el libertador! Él no tenía todos los hechos. Pero, ¿cuántos de nosotros tenemos todos los hechos acerca de Jesús? Yo sé que no tengo todos los hechos – y tampoco nadie más, en mi opinión. El Dr. Lloyd- Jones dijo: “Los hechos no son suficientes”. ¡Hay mucho que aprender acerca de Jesús que nunca entenderemos plenamente con nuestras pequeñas mentes! Pero este ladrón sabía que era un pecador. ¡Lo sentía en su corazón! Él le dijo al incrédulo ladrón, “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo” (Lucas 23:41). De hecho, “los hechos no son suficientes”. Aquí es donde creo que algunos de nuestros hermanos Reformados se equivocan. El Dr. Lloyd- Jones tenía razón, “Los hechos no son suficientes”. Si estás buscando por hechos para probarte a ti mismo Jesús, morirás en tus pecados, y nunca serás salvo. La Biblia dice claramente: “Porque con el corazón se cree para justicia” (Romanos 10:10).

Ahí es donde muchos predicadores modernos se equivocan. Le predican a la cabeza y no al corazón. ¡Oh, por favor Dios, no me deje hacer eso! ¡Por favor Padre, ayúdeme a predicarle a sus corazones! “Porque con el corazón se cree para justicia”. Este pobre ladrón moribundo volteó la cabeza y miró a Jesús – y dijo:

“Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42).

¡Antes de que esas palabras salieran de su boca, el segundo ladrón ya era salvo! Sabía muy poco de la doctrina. No tuvo ningún sentimiento especial, o prueba de que Jesús era el Señor y Salvador. Pero él confió en Jesús, y “con el corazón se cree para justicia”. ¡ÉL SIMPLEMENTE CONFIÓ EN JESÚS! ¡Eso es todo lo que Dios requiere!

En el momento que el pecador cree,
Y confía en su Dios crucificado,
Su perdón recibe ahí,
¡Completa redención por Su Sangre!
   (“Traducción libre de The Moment a Sinner Believes”
      por Joseph Hart, 1712-1768).

¡El ladrón creyó en Jesús, y fue salvo en un momento! ¡Así es como todos nosotros fuimos salvos, ya sabes! Creímos en Jesús. Confiamos en Él. ¡Fuimos salvos! Y Jesús le dijo al ladrón que fue salvo:

“De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).

¡Ese mismo día que el ladrón moriría en la cruz iría con Jesús al paraíso!

¡De Jesús la sangre que a mí me salvó!
Ya estando librado nueva [vida] tengo,
Al Padre y al Hijo cantémosles hoy,
¡De Jesús la sangre que a mí me salvó!
¡Salvo! ¡Salvo! Borró mis pecados,
¡Mi culpa quitó!
¡Salvo! ¡De Jesús es la sangre que a mi me salvó!
   (Traducción libre de “Saved by the Blood” por S. J. Henderson, 1902).

En el momento en que crees en Jesús, y confías en Él en tu corazón, serás tan salvo como el moribundo ladrón – en la cruz al lado del Salvador. Jesús salvó al ladrón. ¡Jesús limpió todos los pecados del hombre con la Sangre que derramó en la Cruz ese día! ¡Y Su Sangre está disponible para limpiar tus pecados esta mañana! No le creas a ningún predicador que te diga que no hay Sangre. El Dr. Lloyd-Jones dijo: “No es suficiente hablar de la cruz y la muerte. ¡La prueba es ‘la sangre!’”

¡Si simplemente confías en Jesús esta mañana serás limpiado de todos tus pecados por Su Sangre! ¡Serás salvo! ¡Serás un verdadero Cristiano! ¡Estarás listo para el Cielo! ¡Tendrás una nueva vida en Jesús! ¡Arrepiéntete y confía en el Salvador ahora!

Si deseas hablar con nosotros acerca de ser salvo y ser un verdadero Cristiano, por favor deja tu asiento y camina hasta la parte de atrás de este auditorio ahora. El Dr. Cagan te llevará a otro cuarto en donde podamos orar y hablar. Si estás aquí por primera vez, y tienes una pregunta sobre este sermón, ve a la parte de atrás del auditorio ahora. Yo mismo hablaré contigo. Ve rápidamente. Dr. Chan, por favor ore para que alguien confíe en Jesús esta mañana. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: Mateo 27:35-44.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Blessed Redeemer” (por Avis B. Christiansen, 1895-1985).


EL BOSQUEJO DE

¿QUÉ VES CUANDO MIRAS A LA CRUZ?

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Y sentados le guardaban allí” (Mateo 27:36).

I.   Primero, los sacerdotes y los ancianos miraron a un enemigo morir
en la Cruz, Mateo 27:41-43; Salmo 14:1.

II.  Segundo, los soldados Romanos miraron una prenda para apostar
al pie de la Cruz, Mateo 27:35-36; Marcos 8:36.

III. Tercero, uno de los ladrones cruficado con Jesús lo miró como un
fracaso en la Cruz.

IV. Cuarto, el segundo ladrón lo miró como el Señor y Salvador en la Cruz,
Lucas 23:34, 38, 41; Romanos 10:10; Lucas 23:42, 43.