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¡UN MENSAJE JUVENIL AUN MAS SORPRENDENTE -
MI RESPUESTA PARA PAUL WASHER!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 16 de Febrero, 2014

“Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre. Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras” (Isaías 30:8-10).


Un joven predicador fino me escribió un correo electrónico largo el otro día. Él es un hombre ordenado. Él ha estado predicando por más de cuatro años. Él está casado y tiene dos hijos. Él dice que fue convertido después de leer nuestro libro, Predicándole a una Nación que Muere [Preaching to a Dying Nation].

Él escribió ciertas cosas muy interesantes y provocativas sobre lo que está mal con la predicación en la mayoría de nuestras iglesias. Yo estoy de acuerdo con mucho de lo que él dijo. ¡No apagues esto! Lo que voy a decir, creo yo, es la cosa más importante que necesitamos oír en nuestro tiempo.

En nuestro texto, Dios le dijo al profeta Isaías que el pueblo era rebelde. Ellos no querían oír “la ley de Jehová” (30:9). Ellos no querían ser confrontados con la verdad de Dios. Ellos querían que los profetas hablaran “cosas halagadoras” – “palabras placenteras” y “mentiras” o “ilusiones”.

El pueblo en el día de Isaías quería oír “cosas halagadoras”. Por lo tanto Dios le dijo al profeta que escribiera Sus palabras “en un libro [o tabla], para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre” (Isaías 30:8). Creo que “día postrero” en parte se refiere a nuestro tiempo. Esto nos recuerda de la profecía del Apóstol Pablo, “que en los postreros días” (II Timoteo 4:1),

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (II Timoteo 4:3-4).

Ahora vivimos en ese “día postrero” (Isaías 30:8). Y ahora vemos a muchos pastores hablando palabras “halagadoras” y placenteras a su pueblo, ¡en vez de predicarles la ley y el Evangelio como nuestros padres en el ministerio solían hacerlo!

Todo esto ha sido notado por el joven pastor que me escribió dicho correo electrónico. Te daré mucho de lo que él me escribió, con mis comentarios.

Él dijo que había hecho una profesión de fe a los siete años de edad, pero más tarde se dio cuenta de que nunca había sido renacido. Más tarde él leyó nuestro libro Predicándole a una Nación que Muere [Preaching to a Dying Nation.] Él estuvo impresionado con las figuras, Dr. W. A. Criswell, Dr. W. A. Tozer y otros dieron, diciendo que la mayoría de gente en la iglesias creyentes Bíblicas estaban perdidas. Él sintió que era uno de ellos. Él fue a un pastor que “lo llevó al Señor. Él fue bautizado dos semanas después.

Él entonces fue a otra iglesia y oyó a un hombre que daba “predicación verdadera”. Él dijo que él sabía que necesitaba oír esa clase de predicación “consistentemente” para “vivir para el Señor”.

Él vino a creer que la doctrina del nuevo nacimiento ha sido “reducida a reconocer que los hechos Bíblicos del Evangelio eran ciertos [Sandemanianism], y luego decir ciertas oraciones sin corazón para aceptar a Cristo”.

Él llegó a la conclusión que la tal llamada “predicación de exposición” no es usada para convertir a muchas personas. Él dijo: “la predicación Bíblica verdadera convierte, despierta, y escudriña el corazón”. Él dijo “No puedes hacer que la gente entre en la salvación con enseñarles. Se les tiene que predicar adentro de la salvación”. Él dijo que muchos pastores están “tratando que la gente entre en la salvación con enseñarles, lo cual normalmente da el resultado de gente orando una oración para recibir a Cristo que en realidad no sabe por qué necesita a Cristo en primer lugar”.

Pero luego dijo algo que me preocupó un poco. Me hizo preguntarme si él entiende completamente lo que está mal con mucho de la predicación hoy día. Él dijo que los predicadores de antaño eran muy serios, “no tenían miedo, y la gente sabía que ellos eran reales y serios. Es por eso que tuvieron avivamiento”. Yo cuestiono eso. Charles Finney era un predicador muy serio y sin miedo. Él predicaba fuertemente en contra del pecado de uno o dos versículos de la Escritura. Él no contaba chistes. Pero un estudio cuidadoso del ministerio del Sr. Finney le mostrará a quien lea con cuidado que la predicación de Finney jamás produjo un avivamiento, avivamiento enviado por Dios. Cuando él acababa, el área donde había predicado era llamada “El distrito quemado”.

Una persona que esté interesada en la diferencia entre el avivamiento verdadero y el “[sistema de] avivamiento” de Finney debe leer: Revival and Revivalism: The Making and Marring of American Evangelicalism 1750-1858, por Iain H. Murray [en Inglés] (The Banner of Truth Trust, 1994). También deben leer y estudiar, The Old Evangelicalism: Old Truths for a New Awakening por Iain H. Murray [en Inglés] (The Banner of Truth Trust, 2005). El primer libro muestra el error del mensaje y los métodos de Finney. El segundo libro muestra la razón por qué predicar la ley – ¡para hecer sentir a la gente su necesidad de Jesús! Este es un problema grande, uno que hoy casi nadie ve. El Capitulo Uno es importante. Pero el Capitulo 2 es de igual importancia. Se titula “Spurgeon y la Conversión Verdadera”. Pero el Capitulo 3 y 4 también deben estudiarse muy cuidadosamente, y leerse varias veces. El propósito de la ley no es solo causar que los pecadores enmienden sus vidas, como Finney creía y predicaba. ¡El propósito de la ley es hacer que los pecadores sientan su incapacidad y su necesidad de Jesús y Su expiación de Sangre, sobre la Cruz!

Luego este joven pastor dijo que los únicos hombres “que puedo escuchar hoy y que me pueden desafiar y convencer son tú y un hombre llamado Paul Washer…él cree que la mayoría de Cristianos profesantes hoy no están endurecidos con el Evangelio, sino en vez son ignorantes del Evangelio”. Él dijo que el Sr. Washer habló en el seminario del Dr. John MacArthur, pero habló tan fuerte que “tal vez el Hermano Washer no será invitado a volver después de su sermón”. Mientras yo escribía este sermón mi asociado, Dr. C. L. Cagan, miró ese sermón en el Internet y tomó notas detalladas. Al revisarlo nos dimos cuenta que lo que el Sr. Washer predicó en el seminario del Dr. MacArthur se podía haber dado un poco más vigoroso, pero aun era el mensaje básico del Dr. MacArthur – llamado “Salvación por Señorío”. He aquí la evaluación de Dr. Cagan sobre el sermón del Sr. Washer en el seminario del Dr. MacArthur:

      Washer hace referencia a la depravación del hombre, la gracia de Dios, la expiación, y la regeneración. Pero (aquí está la diferencia entre nosotros) la gracia y la expiación no son los puntos principales de su énfasis. Para Washer (y MacArthur, y la audiencia en el seminario) el énfasis central es ir a Dios (particularmente por medio del estudio) y luego proclamarle al pueblo de Dios (quienes se presume que ya son Cristianos) lo que has aprendido, y predicarle a ellos para que lo apliquen en sus propias vidas (ya) vidas Cristianas.
      En contraste, nuestro énfasis es proclamar las riquezas del Evangelio a gente perdida para que puedan ser convertidos. Nosotros relativamente tenemos poca predicación y enseñanza dirigida solo a los Cristianos. Nicodemo seguramente estudiaba las Escrituras, oraba, vivía una vida religiosa y limpia, y le enseñaba a otros. Él hubiera sido aprobado por Washer y MacArthur si Jesús no hubiera dicho especificamente que él necesitaba nacer de nuevo (traducción de Christopher L. Cagan, Ph.D., M.Div., Ph.D.).

Es necesario meditar en esa evaluación de Dr. Cagan para entender mejor lo que involucra. Debemos recordar que Dr. Cagan asistió a la iglesia de Dr. MacArthur por más de un año, así que él sabe por su propia cuenta lo que él está diciendo. Junto con sus dos doctorados, Dr. Cagan también tiene una Maestría del seminario Talbot Seminary.

¿Cómo podemos predicar evangelísticamente a los perdidos todos los Domingos – por la mañana y por la noche? Simplemente de la misma manera que Spurgeon lo hizo. Nuestra gente hace grandes esfuerzos para traer a los perdidos a cada servicio. Tratamos con ellos muchas veces, hasta que ellos sienten el impacto en sus vidas de la depravación total, la gracia y la expiación de Jesús. Sólo cuando estén bajo la convicción de pecado verdaderamente vendrán a Jesús y serán limpiados de sus pecados por Su Sangre preciosa. El objetivo de nuestra predicación no es sólo con el fin de que tengan convicción. ¡Queremos que ellos tengan convicción para que en realidad vengan a Jesús! Predicamos la convicción como un motivo para venir a Jesús. De esa manera, la cosa “grande” no es la convicción, sino Jesús Mismo. Mis sermones suelen comenzar con la ley, mostrando a la gente que son pecadores perdidos. ¡Pero, entonces, la segunda mitad de mis sermones los apunta hacia Jesús, Su sufrimiento en Getsemaní y en la Cruz; Jesús, y Su expiación de Sangre; Jesús, y Su ascensión y oración por nosotros, a la diestra de Dios! Por lo tanto, seguimos la antigua forma de la predicación del Evangelio. Comenzamos con la ley para la convicción, y terminamos con el Evangelio y Jesús para el perdón.

Dr. Cagan también observó y tomó muchas notas del sermón popular del Sr. Washer, “El Mensaje Juvenil Sorprendente” (dado en 2002 y que se vio en YouTube). Dr. Cagan dice que Washer cree la doctrina correcta, sobre temas como la imputación y la sustitución. Pero él dice que el Sr. Washer es esencialmente un predicador de la ley (como C. G. Finney), no un predicador del Evangelio como C. H. Spurgeon. Spurgeon daba la ley para señalar a los hombres hacia Jesús. El Sr. Washer da la ley para apuntar a los hombres a lo que él llama “arrepentimiento”. El arrepentimiento es lo central en el sermón del señor Washer, como lo fue con Finney. La muerte de Jesús en la Cruz es el mensaje central de mis sermones, como lo fue con Spurgeon. Dr. Cagan dice que la esencia del mensaje de Washer es – “El pecado es malo, necesitas voltearte de él y seguir a Jesús y vivir la vida Cristiana”. Nuestro mensaje es – “El pecado es malo. ¡Estás esclavizado a él y no lo puedes dejar, porque estás perdido! Debes dejar de tratar de salvarte por la obediencia. Tienes que sentir que eres impotente y sin esperanza – y confiar en Jesucristo solo. ¡Ningún acto de arrepentimiento te puede salvar! ¡Sólo el crucificado y resucitado Salvador Mismo puede salvarte!”

El Sr. Washer mezcla la ley y el Evangelio en su sermón. Pero lo termina con dar solamente la ley. El sermón del Sr. Washer tiene elementos fuertes de Pelagianismo – la idea de que el hombre en pecado, el hombre en depravación, el hombre que está “muerto en pecado” puede de alguna manera obedecer a Dios y guardar la ley. Esto se llama “Salvación por Señorío” y también el Dr. MacArthur lo cree. El Dr. MacArthur y el Sr. Washer dicen que están predicando la Cristiandad Reformada, pero está bastante manchada con el Pelagianismo (la herejía temprana que el hombre puede hacer algo para hacerse aceptable con Dios). El Sr. Washer y el Dr. MacArthur son sinergistas (que el hombre coopera con Dios en su salvación). Los Reformadores y evangelistas de los Grandes Despertamientos, desde Whitefield a Nettleton, a C. H. Spurgeon, eran monergistas. Jesús hace todo el salvar de hombres y mujeres que están “muertos en delitos y pecados” (Efesios 2:1).

¡Disculpame! ¡Pero estoy harto del Pelagianismo y del sinergirsmo! ¡Estoy harto de Finney y de todo los que se relaciona a él! ¡Estoy harto de la “oración del pecador”! ¡Estoy harto de Bautistas que bautizan a niños pequeños que no son convertidos! ¡No son mejores que los Católicos Romanos medievales! ¡Muchas veces hasta son peor! ¡Al menos aquellos Católicos temían a Dios! ¡Pero también estoy harto de John MacArthur, que menosprecia la preciosa Sangre de Jesús, y Paul Washer, que le dice a los jovenes que pueden trabajar su camino al Cielo por mezclar la ley y la gracia! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Afuera con todas estas ideas del hombre – no nos han hecho ningún bien y nunca lo harán!

Los Discípulos dijeron: “¿Quién, pues, podrá ser salvo? Para los hombres es imposible” (Marcos 10:26, 27).

¡Nada que tú hagas, o aprendas, o pares de hacer te puede salvar! ¡Confía en Jesús Mismo! ¡Solo Jesús Mismo te puede salvar! Jesús sufrió en el Huerto de Getsemaní. Cuando Dios puso tu pecado en Jesús Él sudó grandes gotas de Sangre y casi murió allí en ese Huerto. Él clamó hacia Dios y fue librado para poder ir a la Cruz la mañana siguiente como tu sustituto. Él murió en tu lugar, para expiar por tus pecados. Él derramó Su santa Sangre para limpiar tu pecado. Él resucitó de los muertos para darte vida en el nuevo nacimiento. ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! Solamente Jesús te puede salvar – “a fin de que nadie se jacte en su presencia” (I Corintios 1:29). Jesús y solo Jesús “el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor” (I Corintios 1:30, 31). Es por eso que:

“Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (I Corintios 2:2).

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (I Corintios 1:18).

¿Qué me puede dar perdón?
   Solo de Jesús la sangre.
¿Y un nuevo corazón?
   Solo de Jesús la sangre.
¡Preciosos es el raudal
   que limpia todo mal;
No hay otro manantial,
   Solo de Jesús la sangre.
(“Nothing But the Blood” por Robert Lowry, 1826-1899).

Muchos predicadores piensan que sólo hay dos posibilidades – o crees en la salvación a través de una “oración del pecador”, o crees en la salvación por medio de un cometido de Señorío. Nunca parecen pensar que hay una tercera manera – la manera de la Reformación – ¡la convicción de pecado que mueve al pecador a descansar en Jesús solamente, en una conversión de crisis! ¡Esa es la urgente necesidad de los jóvenes de hoy! ¡Fuera con lo que enseña Wahser! ¡Fuera con lo que enseña MacArthur! ¡Fuera con la mezcla de gracia y obras!

¡Oh, Dios, envíenos hombres que predican las doctrinas de la gracia, las doctrinas de la Reformación, sin mezcla de la ley! ¡Salvación es solo en Jesús, en una conversión de crisis como la de Lutero, Bunyan, Whitefield y Spurgeon! ¡Que ese sea el gran tema de toda nuestra predicación y todos nuestros testimonios! ¡Que Jesús sea el centro de todo lo que decimos y todo lo que predicamos! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡DILO CONMIGO! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús!

“Para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18).

¡Tenemos decenas de miles de jóvenes a quienes se les ha dado todo excepto Jesús Mismo! ¡Ven directo a Jesús! ¡No vengas a una oración o a un versículo Bíblico! ¡No solo creas una doctrina! ¡Ven directamente al hombre Jesucristo! Él está a la diestra del Padre en el Cielo. ¡Ven directo a Él! ¡Confía en el hombre Cristo Jesús! Él limpiará tu pecado con Su preciosa Sangre. ¡Él te salvará del pecado por todo el tiempo, y toda las edades eternas!

Por favor voltea al himno número 7 en tu hoja de canciones. Es por el Dr. Oswald J. Smith. ¡Cántalo!

Por la gratis salvación, que en Calvario el compró,
   En Jesús confío yo – ¡En Jesús tan solo!
A Jesús que vea yo, solo a Él quien me salvó,
   Siempre sea mi canción – ¡De Jesús tan solo!
(Traducción de “Jesus Only, Let Me See”
   por Dr. Oswald J. Smith, 1889-1986).

En Jesús confío yo – ¡En Jesús tan solo!

Si deseas hablar con nosotros acerca de ser salvo de tus pecados por Jesús, por favor deja tu asiento y camina hacia la parte de atrás del auditorio. El Sr. John Samuel Cagan te llevará a otro salón donde podremos orar y hablar. Si deseas oír más acerca de volverte un Cristiano verdadero, ve ahora mismo. Dr. Chan, por favor ore que alguien confíe en Jesús esta noche. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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rlhymersjr@sbcglobal.net – o puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Ángeles, CA
90015, Estados Unidos.
Llámale por teléfono a (818)352-0452.

Estos manuscritos de sermones no tienen derechos de autor. Usted puede usarlos
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Isaías 30:8-15.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Jesus Only, Let Me See” (por Dr. Oswald J. Smith, 1889-1986).