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VERDADERA PREDICACIÓN EN UN TIEMPO DE
ENSEÑANZA BÍBLICA SUAVE

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 12 de Enero, 2014

“Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?” (Juan 10:19-21).


Hace un tiempo yo estaba conduciendo a través del estado de Florida con otro pastor. Él encendió la radio varias veces a una estación evangélica. Cada vez, cada uno de los predicadores sonaba exactamente igual. ¡Sus mensajes y sus voces eran todos idénticos! Todos ellos eran maestros Bíblicos evangélicos suaves – ¡a pesar de que algunos de ellos decían ser fundamentalistas!

¡De pronto cambió la estación y oí a un hombre predicar! ¡Él estaba hablando claramente! Le dije: “¿Quién es?” Mi amigo dijo: “Es Oliver B. Greene. Murió hace casi treinta años”.

¡Es una pena que el único predicador decente que oí en la radio en la Florida ha estado muerto durante tanto tiempo! Cuando fui llamado a predicar hace cincuenta y cinco años, cada predicador que oí daba su mensaje en el estilo de Oliver B. Greene. Alguien cambió, ¡y no fui yo! ¡Alguien se puso blando, pero no fui yo! ¡Alguien dejó de predicar y empezó a enseñar, pero no fui yo!

Dios me llamó a predicar como los antiguos predicadores. Pero las iglesias se pusieron tan lujosas que ahora dicen que no se puede predicar de esa manera. Bueno, yo lo hago de todos modos, porque Dios me llamó a ser un predicador anticuado – ¡no un suave maestro de la Biblia del Seminario Fuller!

Un evangelista me dijo que fue a predicar en una misión de un barrio pobre cuando era un estudiante de teología. Fue con un profesor de su escuela Bíblica. Se aprendió de memoria y predicó el sermón del Dr. John R. Rice, “Perseguido por una Bestia Salvaje”, un sermón anticuado, que condena el pecado en Números 32:23: “Sabed que vuestro pecado os alcanzará”. Estos son los puntos:

1. El pecado os alcanzará en tu cara.
2. El pecado os alcanzará en tu cuerpo.
3. El pecado os alcanzará en tu carácter.
4. El pecado os alcanzará en tus hijos.
5. El pecado os alcanzará en tu remordimiento de conciencia.
6. Los pecados salen públicamente, con vituperio.
7. El pecado os alcanzará en el Infierno.
8. Un escape para los pecadores arruinados.

Después de que el joven predicador dio el sermón del Dr. Rice, el profesor de la escuela Bíblica le dijo: “Está bien predicar ese tipo de sermón en una misión de un barrio pobre, pero nunca prediques así en una iglesia”.

Así, un sermón que el mismo Dr. Rice predicó en muchas iglesias en 1944 (cuando el sermón tenía derechos de autor de la espada del Señor) ¡no podía ser predicado en esas mismas iglesias hoy! – ¡porque se han llenado de personas no convertidas que literalmente odian predicación evangelística! Pero tales sermones son necesarios en nuestras iglesias – ¡ahora más que nunca! ¿Por qué? Porque las ancianitas que no quieren ese tipo de predicación están perdidas – el 100% del tiempo, ¡son gente perdida! Predicador, ¿alguna vez has chequeado el testimonio de tu propia esposa, para ver si ella está salva? ¡Nuestras iglesias hoy en día están tan llenas de gente perdida que asustan a nuestros predicadores Bautistas hasta que suenan como sacerdotes Episcopales! ¡Diles que yo lo digo!

El tipo de consejo que le dio el profesor de la escuela Bíblica a ese muchacho predicador, ha producido una generación de predicadores cobardes. Es consejo malvado. No va a ser bendecido con muchas conversiones, y nunca con avivamiento. ¡Nunca ha habido avivamiento en ningún lugar de la tierra bajo una suave enseñanza Bíblica! ¡Nunca! ¡Nunca! ¡Nunca! ¡Y nunca lo habrá! ¡Fuera de la faz de la tierra con tal consejo Satánico! ¡Sería mejor que todas las iglesias se te sean cerradas, al igual que el gran Wesley y Whitefield, que seguir ese malvado, cobarde, egoísta consejo!

Winston Churchill dijo: “Las personas que no están dispuestas a hacer cosas impopulares y desafiar el clamor no son aptos para ser ministros en tiempos de estrés”. Él estaba hablando de los ministros del gobierno, pero sus palabras se aplican igualmente a los ministros del Evangelio en momentos como estos. “Las personas que no están dispuestas a hacer cosas impopulares y desafiar el clamor no son aptos para ser ministros en tiempos de estrés”.

Todo predicador tiene que recordar constantemente dos versículos de la Biblia:

“¿Trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10b).

“Así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones” (I Tesalonicenses 2:4b).

J. Gresham Machen (1881-1937) fue profesor en el Seminario Teológico de Princeton antes de irse en 1929 por el liberalismo. Más tarde ese mismo año fundó el Seminario Teológico Westminster. Él fue apartado del sacerdocio por los liberales en 1936, y murió de neumonía un año después.

El Dr. Machen tomó una posición firme por la Biblia en la iglesia Presbiteriana. Su certificado de ordenación fue revocado por los liberales en la denominación por su postura, pero ha sido un héroe para los Cristianos que creen la Biblia desde entonces. El Dr. Machen creía que la predicación moderna había ido por mal camino. Él dijo:

Los predicadores modernos están tratando de traer a los hombres a la Iglesia sin que tengan que renunciar a su orgullo; están tratando de ayudar a los hombres a evitar la convicción de pecado...Tal es la predicación moderna. Se escucha todos los Domingos en miles de púlpitos. Pero es del todo inútil (traducción de J. Gresham Machen, Ph.D., Christianity and Liberalism, Eerdmans, 1983 reprint, p. 68).

Martyn Lloyd-Jones, el gran predicador Galés, fue considerado por muchos como una de las máximas autoridades en el siglo veinte sobre el avivamiento. Iain H. Murray dijo lo siguiente sobre él:

La predicación moderna, el Dr. Lloyd-Jones creía, estaba fundamentalmente equivocada. El vio la principal prueba de ese hecho en el fracaso del púlpito de reconocer que la primera obra del Espíritu Santo es convencer de pecado y de humillar a los hombres en la presencia de Dios. Sabía que cualquier predicación que calma, conforta y agrada a los que nunca han sido llevados a temer a Dios, ni buscar Su misericordia, no es predicación que el Espíritu de Dios posee [bendice]. La verdad es que <él iba a volver a un principio una vez considerado como un imperativo para la predicación poderosa evangelística, es decir, que antes de que los hombres puedan ser convertidos deben estar convencidos de pecado (traducción de Iain H. Murray, David Martyn Lloyd-Jones: the First Forty Years, The Banner of Truth Trust, 1983, p. 206).

El Dr. Lloyd- Jones dijo: “La predicación de hoy en día no salva a los hombres. La predicación de hoy en día ni siquiera molesta a los hombres, pero los deja precisamente donde estaban, sin molestarlos y sin la menor perturbación. Cualquier persona que rompe estas reglas y que produce un efecto perturbador sobre los miembros de su congregación es considerado como una persona desagradable”. (Citado por Iain H. Murray, ibid.).

Cuando me rendí a predicar siendo un adolescente, me pidieron que hablara a un grupo grande de jóvenes en nuestra iglesia en Huntington Park, California. Oré y luego hablé claramente sobre Santiago 2:20, “La fe sin obras está muerta”. No fue un sermón salvaje en absoluto, sólo un sermón evangélico claro a los jóvenes perdidos. Fue mi primer sermón, predicado en la Primera Iglesia Bautista de Huntington Park en la primavera de 1958, cuando tenía diecisiete años.

El Director del coro, quien también dirigía el grupo de jóvenes, me llevó aparte después del sermón y me dijo que estaba equivocado, que no debía predicar así de nuevo. Yo estaba destrozado. Mi corazón estaba tan enfermo que aún hoy en día trae lágrimas a mis ojos, más de cincuenta años después. Pero unos meses después el pecado de este hombre salió a la luz. Él había estado abusando de niños pequeños. Varios padres lo llevaron a la corte. Vi como los jóvenes a los que había hablado se fueron de la iglesia hasta que quedaron sólo unos pocos. Entonces el Señor parecía decirme: “Robert, ve de nuevo allí y predica, le guste a la gente o no. Predica para complacerme a , no para complacer a malvados Bautistas perdidos”.

He tratado de seguir a Dios sobre este asunto durante más de 55 años. Sí, me ha costado malentendidos y la pérdida de algunos amigos. Y sí, la predicación clara me ha puesto fuera de un par de algunas iglesias a través de esos cincuenta y cinco años, donde los miembros de iglesia perdidos y predicadores tímidos acordaron que yo debería ser cesado. Sí, algunos predicadores asociados han dicho de mí, como lo hicieron del Señor, “Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? (Juan 10:20).

El presidente Reagan dijo una vez: “Si olvidamos lo que hicimos, no vamos a saber quiénes somos”. ¡Él decía que a los niños que no se les enseñaba la historia de Estados Unidos crecerían sin saber lo que significa ser un Estadounidense!

Lo que el presidente Reagan dijo también se aplica a los Cristianos: “Si olvidamos lo que hicimos, no vamos a saber quiénes somos”. Hay toda una generación de predicadores jóvenes que no saben nada acerca de los tres grandes despertamientos de los Estados Unidos, o nuestros líderes predicadores, como Jonathan Edwards, Asahel Nettleton, Gilbert Tennent, George Whitefield, o Cotton Mather. Son tan ignorantes de la historia Cristiana Estadounidense que no pueden ni siquiera decir quiénes eran estos hombres, o lo que hicieron.

“Si olvidamos lo que hicimos, no vamos a saber quiénes somos”.

Ese viejo dicho del presidente Reagan estaba completamente correcto – y es la principal razón de que haya tan poca predicación real hoy en día. Nos hemos olvidado de lo que lo hicimos una vez, por lo que ni siquiera sabemos quiénes somos – ¡como fundamentalistas, y como predicadores!

Esta noche recordemos tres cosas sobre predicación histórica y Bíblica.

I. Primero, la predicación Bíblica causa divisiones.

“Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?” (Juan 10:19-21).

Los cuatro Evangelios y el Libro de Los Hechos describen una división tras otra como resultado de la predicación de Jesús y los Discípulos. Por ejemplo, en Hechos 4:2-4 algunas de las personas creyeron, mientras que el resto estaban enojados. La predicación de los apóstoles produce enojo o creencia. No había término medio. En Hechos 13:48-50 hubo una división de las personas que dieron lugar a que los predicadores fueran “expulsados de sus límites”. En Hechos 14:4 leemos: “Y la gente de la ciudad estaba dividida”. En Hechos 17:1-9 leemos de ciertas personas “teniendo celos” “alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas”. Cuando Pablo predicó en Efeso, “endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino… se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos” (Hechos 19:8-9). En Roma, “algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían” (Hechos 28:24).

Clara, predicación simple que hizo que la gente examinara su propia salvación produjo gran división a través del Libro de Los Hechos, mientras los apóstoles seguían el ejemplo de Jesús en Su ministerio de predicación.

Jesús Mismo, a menudo causó tal división por medio de Su predicación (Juan 7:43, Juan 9:16, Juan 10:19). El último verso en esta lista, Juan 10:19, nos dice: “Volvió a haber disensión entre los Judíos por estas palabras”. El sermón de Jesús fue tan penetrante (Él los llamó ladrones y asaltantes en el versículo 1) que a pesar de que entendieron poco de su contenido espiritual, los enfureció y los dividió. En Lucas 12:51 Jesús dijo: “¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión”. El Dr. John R. Rice una vez dijo:

No hay necesidad de culpar a Hollywood y al licor y las drogas por el enredo en el que estamos. La culpa está en el umbral de los predicadores complacientes, aduladores, lisonjeros que conocen la verdad pero se niegan a predicarla por miedo a herir los sentimientos de alguien. No quiere ser impopular. A nadie le gusta ser rechazado. No es una buena sensación saber que no eres apreciado. Pero nuestro Señor pasó por todo eso – y [Jesús] es nuestro ejemplo.

Sí, la predicación de Jesús y Sus apóstoles produjo divisiones entre los salvos y los perdidos necios, de duro corazón. Esto ha ocurrido a lo largo de la historia Cristiana a los hombres que predicaron como lo hizo Jesús y los apóstoles; hombres que hicieron a las personas perdidas examinarse a sí mismos para ver si eran convertidos (II Corintios 13:5).

Recuerda que Lutero fue excomulgado de la Iglesia Católica por esta razón. Recuerda que John Wesley escribió una y otra vez en su diario: “No debo predicar allí más”, cuando una iglesia tras otra le fue cerrada, y finalmente fue obligado a salir al campo a predicar, porque ninguna iglesia lo tendría en su púlpito. Recuerda que George Whitefield fue escarnecido amargamente en el escenario y también expulsado de las iglesias por tal predicación. ¡Recuerda que John Bunyan fue puesto en prisión por tal predicación, y Jonathan Edwards fue despedido de su iglesia por tratar de conseguir que los adolescentes perdidos en su congregación fueran salvos!

Brian Edwards dijo: “Alguna de la oposición más feroz al avivamiento ha venido de la iglesia profesante”. Yo sé que eso es verdad. Yo mismo lo vi al Norte de Irlanda y en otros lugares. Brian Edwards señaló que “cada iglesia fue cerrada a Bakht Singh”, el gran evangelista de la India. En Cambuslang, Escocia, en 1742, el Presbiterio Asociado llamó a George Whitefield “un miembro del Anti- Cristo”, y extendió “mentiras, informes calumniadores e historias ridículas” para que las personas tuvieran prejuicios contra su predicación. El evangelista Escocés Duncan Campbell fue acusado de hipnotizar a la gente en la década de 1940. El gran evangelista Howel Harris de Gales, declaró: “Yo casi fui asesinado una vez, y dos veces estuvo en peligro mi vida, además de estar ante el juez”. ¡Este tipo de oposición a la verdadera predicación evangelística es casi universal en la historia del Cristianismo!

Cuando hoy retomamos la tarea desesperadamente necesitada de la predicación, “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe”, debemos esperar una respuesta negativa. Debemos esperar tener oposición como Jesús, los Apóstoles, Lutero, Wesley, Whitefield, Bunyan, Edwards, Howel Harris, Bakht Singh, Duncan Campbell, y tantos otros predicadores fieles. Debemos esperar que Protestantes y Bautistas no convertidos de duro corazón nos rechacen, hablen mal de nosotros a nuestras espaldas, y nos pongan fuera de sus iglesias.

En este día de apostasía, suave lisonjera, nueva evangélica “enseñanza Bíblica” un verdadero predicador antiguo será rechazado. Él caminará solo entre los muertos. Su camino será así descrito por el poeta del siglo diecinueve Thomas Moore:

Me siento como uno
Quien camina solo
En un salón de banquetes desierto,
Cuyas luces huyeron,
Cuyas flores murieron,
Y todo, excepto él se fue.

El Presidente Reagan dijo:

“Si olvidamos lo que hicimos, no vamos a saber quiénes somos”.

No debemos olvidar lo que dijeron de ese antiguo predicador, Jesucristo. Las personas lo llamaron fuera de sí y endemoniado porque él predicó demasiado duro para complacerlos:

“Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?” (Juan 10:19-21).

Así, al igual que su Maestro Jesús, el predicador antiguo será considerado raro o inestable por algunos. Después de que Pablo predicó el evangelio a él, Festo a gran voz dijo, “Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco” (Hechos 26:24). Festo dijo que Pablo estaba loco después de que predicó. Esta fue la misma respuesta a la predicación de Jesús, registrada en Juan 10:20. Muchas personas que escucharon a D. L. Moody predicar lo llamaban “Loco Moody”. Esto va a ser a veces la reacción a cualquier predicador que habla con tanta fuerza como Jesús, Pablo, Whitefield o Moody sobre la necesidad de que los Protestantes y Bautistas sean convertidos. Jesús dijo:

“Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán” (Juan 15:20).

Mi regla es la siguiente: Si nadie nunca dice que estás predicando demasiado duro – ¡entonces debes pensar en la posibilidad de que tu predicación está mal! Si nunca enojas a nadie, como la predicación que Jesús hizo – si nunca enojas a los pecadores, como la predicación de los Apóstoles hizo – ¡simplemente no es predicación Bíblica! ¡Punto y aparte! ¡Simplemente no puedes enseñarles a los pecadores perdidos a ser Cristianos! ¡Deben ser predicados a una verdadera conversión! “¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” (Romanos 10:14). La palabra Griega traducida “predicador” significa “heraldo, pregonero” (Strong). Una palabra totalmente diferente se utiliza para “maestro”. Romanos 10:14 dice que ellos no van a oír sin un predicador – ¡no un maestro!

En el Libro de Los Hechos, los predicadores fueron apedreados, expulsados de las ciudades, puestos en prisión, insultados y escupidos por los que los oían. Pero multitudes también fueron salvos. ¿Eso ha cambiado? Antes de responder, piensa cuidadosamente acerca de esta lista de grandes Cristianos que fueron rechazados, echados de sus iglesias, por predicar fuerte:

Crisóstomo fue exiliado por la emperatriz Eudoxia.
   Lutero fue expulsado de la Iglesia Católica.
     Baxter fue encerrado en la Torre de Londres.
       Bunyan fue enviado a prisión durante doce años.
         Los Wesley fueron expulsados de la iglesia Anglicana.
           Whitefield fue desterrado de todas las iglesias de Londres.
            Edwards fue despedido y sacado de su propio púlpito.
               Spurgeon fue censurado por la Unión Bautista de Londres.
                 Machen fue apartado del sacerdocio por la Iglesia Presbiteriana.
                     John R. Rice fue vetado por los oficiales Sureños Bautistas.

¡Esos hombres eran verdaderos predicadores! “¿Quién los seguirá?"

“Si olvidamos lo que hicimos, no vamos a saber quiénes somos”.

La verdadera predicación de la Biblia a menudo produce ira y divisiones – ponlo en tu mente y recuérdalo.

II. Segundo, la predicación Bíblica causa que la gente se examine a sí misma – para ver si están salvas o no.

En II Corintios 13:5 la Biblia dice, “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe”.

La predicación que no hace que la congregación se examine a sí misma no es predicación Bíblica. El hombre puede leer un versículo de la Biblia. Incluso puede gritar. ¡Pero si él no hace que la gente se pregunte si es salva, ese hombre no es un predicador Bíblico! ¡Ese hombre no es un fundamentalista de verdad! ¡Diles que yo lo digo! ¡Adelante! ¡Diles lo que he dicho! ¡Ellos no están predicando como Jesús, y ellos no están predicando como Pablo! ¡No son predicadores Bíblicos! Predicadores deben decir cosas como estas:

(1) Yo digo que si no estás en una iglesia que cree la Biblia todos los Domingos, debes cuestionar tu salvación.

(2) Yo digo que si dejas tu iglesia o dejas de venir, debes cuestionar tu salvación.

(3) Yo digo que si estás viviendo una vida de pecado, debes cuestionar tu salvación.

(4) Yo digo que la gran mayoría de los evangélicos y la gran mayoría de los fundamentalistas están perdidos – y yo digo que es probable que estés perdido – por lo que debes cuestionar tu salvación.

(5) Yo digo que es probable que hayas hecho una “decisión” en vez de ser convertido a Cristo – ¡por lo que debes cuestionar tu propia salvación, predicador!

A menos que los predicadores hablen de puntos como estos, nunca más volveremos a tener un avivamiento en nuestra nación. Hablan sobre II Crónicas 7:14. ¡Bah! Eso nunca hace nada. ¡Eso es cosa del Antiguo Testamento! Predica sobre esos cinco puntos y habrá una gran división...¡y tal vez un avivamiento! ¡Predica en contra de los pecados de la gente delante de ti!

III. Tercero, la predicación Bíblica es usada para abrir los ojos de los ciegos.

En nuestro texto, leemos que criticaban a Jesús por predicar muy duro.

“Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí [es decir, loco]; ¿por qué le oís?” (Juan 10:20).

Pero había otros en la multitud ese día que dijo esto:

“Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?” (Juan 10:21).

La verdadera predicación Bíblica es usada por Dios para abrir los ojos de los pecadores perdidos

(1) Para ver su pecado.
(2) Para venir a Jesús para la salvación.

Y eso es exactamente lo que pasó con las personas que oyeron predicar a Jesús, registradas en el décimo capítulo de Juan.

Tú puedes decir: “¿Por qué ese hombre grita y predica y me condena a mí?” La respuesta es simple: quiero que seas salvo. Quiero verte venir a esta iglesia local y nunca dejar de hacerlo. ¡Quiero verte venir a Jesucristo, el Hijo de Dios resucitado, para que tus pecados puedan ser lavados en Su sangre! ¡Me gustaría verte confiar en Jesús esta noche! ¡Me preocupo por tu alma! ¡Por eso predico así!

Si deseas hablar con nosotros acerca de ser salvo, por favor deja tu asiento y ve al cuarto de consejo ahora. ¡Dr. Chan, por favor ore para que alguien sea salvo esta noche! Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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Oración Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“The Price of Revival” (por Dr. John R. Rice, 1895-1980).


EL BOSQUEJO DE

VERDADERA PREDICACIÓN EN UN TIEMPO DE
ENSEÑANZA BÍBLICA SUAVE

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?” (Juan 10:19-21).

I.   Primero, la predicación Bíblica causas divisiones, Juan 7:43; 19:16; 10:19;
Lucas 12:51; Hechos 4:2-4; Hechos 13:48-50; 14:4; 17:1-9;
Hechos 19:8-9; 28:24; 28:24; Romanos 10:14.

II.  Segundo, la predicación Bíblica causa que la gente se examine a sí misma,
II Corintios 13:5.

III. Tercero, la predicación Bíblica es usada para abrir los ojos de los ciegos,
Juan 10:20, 21.