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CONSEJO AMOROSO A PECADORES PERDIDOS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, Enero 5, 2014

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David” (Isaías 55:1-3).


El Dr. McGee señaló que Isaías 53 nos habla de el Salvador que sufre, muriendo para pagar por nuestros pecados. Luego dijo que Isaías 54 muestra cómo el Salvador que sufre traerá la salvación a Israel cuando Él venga la segunda vez. Pero en Isaías 55 la invitación del Evangelio se ofrece a todo el mundo. El Dr. McGee dijo: “Esto es notable porque ha habido muy pocos líderes religiosos que han tenido una visión global. El trabajo del siervo que sufre en Isaías 53 hace posible la oferta de salvación a un mundo perdido”, dada en el Capítulo 55 (traducción de J. Vernon McGee, Thru the Bible, Thomas Nelson Publishers, 1982, Tomo III, p. 318, Introducción a Isaías 55).

El gran Reformador Martín Lutero dijo que ciertos versos son “pequeñas Biblias”. Quiso decir que unos pocos versos contenían todo el Evangelio. Lutero dijo eso de Juan 3:16. También pudo haberlo dicho de nuestro texto. Ciertamente es un pequeño Evangelio – porque nos da, en estos versículos, consejos amorosos de Jesús a los que están perdidos.

Mientras hablo sobre Isaías 55:1-3, voy a dividir el texto en cuatro partes. Cada parte contiene consejos amorosos del Salvador ustedes que están perdidos.

I. Primero, la invitación amorosa de Jesús.

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio” (Isaías 55:1).

El verso en Inglés comienza con la palabra “Ho”. Es una partícula Hebrea difícil de traducir. Parece que es una palabra para llamar la atención, como “ey” en Español. Ey, a todos los sedientos: Venid a las aguas...” Era una palabra que los vendedores utilizaban para atraer a los clientes. Para que no pasen de largo del vendedor, él grita: “A todos los sedientos: Venid a las aguas...venid, comprad y comed...sin dinero y sin precio” – como un hombre vendiendo jarras de agua, vino, y leche a los viajeros sedientos.

Hay cinco imperativos en el texto, “venid, comprad y comed, venid, comprad” (traducción de Edward J. Young, The Book of Isaiah, Eerdmans, volumen 3, p. 375). El primer “venid” implica que el hombre sediento no está donde el agua está, y él debe llegar a ese lugar.

Aquí vemos el amor de Jesús hacia los hombres. Jesús viene, no como cualquier vendedor que conocemos – porque Él no pide dinero. Jesús realmente viene como un mendigo, ¡pidiéndole a los pecadores tomar lo que Él ofrece libremente a ellos! Pero el hombre es tan pecador, depravado y rebelde que el Salvador debe venir como un pobre mendigo Árabe que ofrece dar agua, vino y leche de forma gratuita a aquellos que están muriendo de sed espiritual. Piensa también en los corazones deformados y necios de los pecadores, tan arruinados que deben ser rogados por el Salvador para tomar un poco del agua, que Él está regalando aquí en el árido desierto de este mundo seco.

No simples palabras de este predicador, o cualquier otro Cristiano, te llevarán a Jesús. Para usar las palabras de Jesús, Él debe “forzarte a entrar”. Tú preferirías morir de hambre, y morir de sed, que venir al banquete de bodas y disfrutarlo. Oh, la locura de los pecadores perdidos, ¡no tener interés en esta oferta! ¡El Salvador es tan amable y cariñoso, insistiendo en rogarte a tomar Su agua y leche gratis! ¿Cómo puedes ser tan necio e ingrato como para hacerte de oídos sordos ante Él? El Dr. W. A. Criswell dijo de este verso:

Recuerdo haber visitado una gran ciudad en el Medio Oriente, donde hubo quienes caminaban arriba y abajo por las calles vendiendo agua. Su llamado en Árabe fue traducido: “¡Oh Sediento, Agua!” “A todos los sedientos: Venid a las aguas”.
     Hay dos características diferentes, sin embargo, de las [aguas] que Dios ofrece. Primero, lo que Dios ofrece satisface. No hay vacío en lo que Él da. Está lleno, abundante y desbordante. Segundo, Dios dice que si el comprador no tiene dinero, entonces no hay costo o precio – es absolutamente gratis (traducción de W. A. Criswell, Ph.D., Isaiah: An Exposition, Zondervan, 1977, p. 255)

El texto dice: “A todos los sedientos...y los que no tienen dinero”. ¿Alguna vez has deseado ser convertido? ¿Has pensado que te sentirías más cómodo si fueras salvo? Puedes pensar que no eres lo suficientemente sediento. Pero ese es el mismo error que los que no piensan que tienen suficiente convicción. Una persona me escribió una nota en una tarjeta de oración. Esa persona dijo: “Dr. Hymers, por favor ore por mí para tener convicción de mis pecados.” Yo sé que esta persona tiene profunda convicción de pecado. Esa persona se siente muy mal cada vez que predico. ¡Ella no necesita más convicción! ¡No! ¡No! Ella tiene convicción y sed como cualquiera a quien he hablado acerca de la salvación. ¡Ella me pidió que orara por ella para que tuviera más convicción! No oré por su petición. En cambio oré por ella para que actuara en la convicción que ya tiene – ¡y venga a Jesús! ¿Qué crees que Dios tiene que hacerte a ti? ¿Esperas que él te lleve a la locura? ¡Él no lo hará! ¡Yo digo que tienes tanta sed y convicción que más sed y más convicción no te hará ningún bien! ¡Ya tienes suficiente sed! Ahora ven a Jesús – ¡y todas tus preocupaciones y temores se irán! El texto dice: “Venid, comprad y comed...sin dinero y sin precio”.

¡Todo lo que necesitas ya ha sido proporcionado por Jesús! Él te dice: “Venid, que ya todo está preparado” (Lucas 14:17). ¡Su Sangre está allí para limpiarte! ¿No estás contento cuando me oyes decir que Su Sangre está allí, esperando para limpiar a los pecadores? ¿No estás contento cuando me escuchas predicar en contra de la falsa enseñanza de que no hay Sangre? ¿No aplaudiste y sonreíste al escucharme corregir al Coronel R. B. Thieme y John MacArthur? ¿No estabas contento de escuchar que “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”? (I Juan 1:7). ¿No estuvo tu corazón lleno de alegría cuando me escuchaste decir: “Hubo una conversión esta noche?” ¡Por supuesto que te dio gusto cuando otros encontraron la paz al confiar en Jesús! ¡Por qué, hombre, piensa! Si te sentiste feliz cuando otros fueron limpios y salvos por la Sangre – ¡piensa! ¡Piensa! ¡Piensa qué alegría vas a sentir cuando tú, tú mismo seas limpio por la Santa Sangre de Jesús! Otros están sonriendo porque vinieron a Él “sin dinero y sin precio”. ¿No te gustaría sonreír con ellos? ¿No te gustaría sentir algo del gozo que sienten? Si dices “sí” – aunque sea un pequeño “sí” – en tu corazón, entonces por qué no vienes a Jesús y se satisfecho por Él – ¿“sin dinero y sin precio”? ¡Es gratis! ¡Es gratis! ¡Es gratis!

En el mundo no has hallado
   A tu corazón paz;
A Jesús ven, fía en Él,
   Gozo y paz recibirás.

¿Por qué no, por qué no?
   ¿A Jesús no vienes hoy?
¿Por qué no, por qué no?
   ¿A Jesús no vienes hoy?
(Tradución libre de “Why Not Now?”
      por Daniel W. Whittle, 1840-1901).

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” (Isaías 55:1).

Esa es la invitación amorosa de Jesús para ti.

II. Segundo, el regaño amoroso de Jesús.

“¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia?” (Isaías 55:2a).

Sé que estoy hablando con algunos de ustedes que han estado espiritualmente hambrientos por largo tiempo. Necesitas pan que va a satisfacer tu alma. Has anhelado estar satisfecho, pero trabajas para lo que no satisface, y nunca te va a satisfacer. Ahora, ¿Quiénes son los que hacen eso? Los describiré. ¡Si se aplica, aplícalo a ti mismo!

Ellos son los que tratan de satisfacer sus almas con la religión exterior. Vienes a la iglesia por costumbre. Has estado viniendo a la iglesia durante mucho tiempo. Sabes muchos himnos de memoria. A menudo ni siquiera tienes que mirar el cancionero. Puedes encontrar el lugar en la Biblia rápidamente. Hasta pueda que sepas el verso de memoria. Pero nada de eso, por sí solo, puede darte paz y salvar tu alma. ¡Y esas cosas no pueden satisfacerte ni salvarte! ¡Nunca! ¡Nunca! ¡Nunca!

Has ido ganar almas. Pero tu alma no está salva. Has venido repetidamente a la reunión de oración, pero tu corazón no está satisfecho. Has dado dinero a la obra del Señor, pero tu corazón es miserable.

Sé exactamente dónde estaba la primera vez que escuché el gran himno de Toplady. Sólo tenía 15 años. No sabía lo que significaba, pero sabía que era importante. Cómo habla a aquellos de ustedes que son fieles a todas las reuniones de la iglesia – pero todavía están perdidos. Es la segunda estrofa. Dice,

Con mis manos al obrar
   Tu ley no puedo agradar;
Puede el celo sin parar,
   Y mi llanto sin cesar,
¿El pecado en mi lavar?
   Solo Tú puedes salvar.
(Traducción libre de “Rock of Ages”
      por Augustus M. Toplady, 1740-1778).

Es una pena que las iglesias “progresistas” han tirado los libros de himnos con grandes canciones clásicas como ésta. Ningún coro “moderno” habla al corazón sobre este sujeto como esto, como este himno,

Con mis manos al obrar
   Tu ley no puedo agradar;
Puede el celo sin parar,
   Y mi llanto sin cesar,
¿El pecado en mi lavar?
   Solo Tú puedes salvar.

Nada Te puedo ofrecer,
   Solo me aferro a Tu cruz;
Incapaz, desnudo estoy,
   Veo abrigo y gracia en Ti:
Sucio a la fuente voy,
   ¡Límpiame o muerto soy!
(Traducción libre de “Rock of Ages”
      por Augustus M. Toplady, 1740-1778).

Escucha el gentil regaño del Salvador, “¿[Por qué] gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia?” (Isaías 55:2). Nada para lo que trabajas, nada en lo que gastas el dinero, nada de lo que compras – nada de esto jamás va a satisfacer los deseos espirituales profundos de tu alma. Creo que ya lo sabes, ¿verdad? Entonces, ¿por qué no dejas de tratar de ser satisfecho de esa manera? ¿Por qué no simplemente vienes a Jesús?

III. Tercero, el mandato amoroso de Jesús.

“Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura” (Isaías 55:2b).

Ese mandato amoroso es muy sencillo – “Oídme”. Sólo significa “escucha”. ¡Oh, pero eso no es todo lo que dice! La siguiente palabra es lo más importante – “atentamente” – “Oídme atentamente”. Yo creo en la inspiración divina de todas las palabras de la Biblia. El Hebreo y el texto Griego de la misma fue dada por Dios a través de la inspiración, palabra por palabra, a los profetas y a los Apóstoles. Eso es “inspiración verbal, plena”, que todos los grandes predicadores del pasado creyeron. Aquí Dios nos dio dos palabras, “oídme” y “atentamente”. La palabra Hebrea traducida “atentamente” es “qashab”, que significa “poner mucha atención”, (Strong). “Oídme atentamente” – escucha con mucha atención – no al profeta, sino como el Dr. Gill dijo, al “Señor”.

Cuando se obedece Su mandato amoroso no estás lejos de ser salvo. “¿Pero no todos escuchan la predicación de la Palabra de Dios?” Preguntas. Sí, de una manera lo hacen, pero no “atentamente” – con mucha atención. Ha sido mi experiencia, cuando veo a alguien en la congregación escuchando así, encontrar que ha sido convertido por oír ese sermón.

La otra noche vi a una joven escuchando “atentamente” cuando predicaba. Después de un rato, casi parecía que éramos las únicas dos personas en la reunión. Cuando la miré, ella estaba escuchando “atentamente” a la predicación de la Palabra de Dios. Yo pensé: “Esa joven va a ser salva esta noche”. ¡Y ella fue! ¡Ella confió en Jesús después del sermón! Ella no estaba escuchando con indiferencia, como muchos lo hacen, dejando que sus mentes vayan y vengan. Ella estaba escuchando “atentamente”. Efectivamente, ella fue salva esa noche.

“Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura – Escuchadme cuidadosamente y comed del bien, y se deleitará vuestra alma en mi abundancia” (Isaías 55:2b).

¡Si escuchas la predicación de la palabra de Dios de esa manera, en lugar de pensar tus propios pensamientos, pronto confiarás en Jesús y tu alma va a “deleitarse” en Su rica abundancia! Así que Jesús te manda, no sólo que oigas atentamente a la palabra de Dios, sino también que comas, es decir, que recibas el Evangelio en tu propia alma. En el siguiente versículo Jesús dice: “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma” (Isaías 55:3 a). Escucha como si tu vida dependiera de ello – ¡y ven a Jesús! ¡Tu alma vivirá! ¡Serás salvo! ¡Serás regenerado! ¡Vivirás de entre los muertos! “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1). ¡Alabado sea Dios! ¡Esa es una conversión verdadera!

IV. Cuarto, el estímulo amoroso de Jesús.

“…y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David” (Isaías 55:3b).

Tú puedes temer que nunca serás salvo, que vas a morir en la desesperación. Pero si escuchas el Evangelio atentamente, y viene a Jesús, vivirás. ¡No vas a estar en un estado de muerte espiritual! ¡No! ¡No! Vivirás – ¡y vivirás para siempre en el reino de Dios!

¡Gracias a Dios, Jesús lo dice! Yo haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David”. Cuando eres salvo, tienes un “pacto eterno” con Jesús. ¡Cuando tú estás en ese pacto, nunca puedes salirte de él! Lo último que David dijo fue “...él ha hecho conmigo pacto perpetuo…Toda mi salvación y mi deseo” (II Samuel 23:5). ¡Este pacto eterno es lo que Dios ha prometido hacer con todo pecador que se acerca a Jesús y confía en Él!

¡Oro que oigas atentamente, y vengas a Jesús ahora mismo, esta noche! ¡Su Sangre limpiará tu pecado, y serás salvo para siempre, en un pacto eterno con el Hijo de Dios! Amén y Amén.

Si deseas hablar con nosotros acerca de confiar en Jesús, por favor deja tu asiento ahora y ve al cuarto de consejo. Dr. Chan, por favor ore para que alguien confíe en Jesús esta noche. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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en www.realconversion.com o www.rlhsermons.com.
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Puedes enviar un correo electrónico a Dr. Hymers en Inglés a
rlhymersjr@sbcglobal.net – o puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Ángeles, CA
90015, Estados Unidos.
Llámale por teléfono a (818)352-0452.

Estos manuscritos de sermones no tienen derechos de autor. Usted puede usarlos
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La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: Isaías 55:1-3.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Ho! Every One That is Thirsty” (por Lucy J. Rider, 1849-1922).


EL BOSQUEJO DE

CONSEJO AMOROSO A PECADORES PERDIDOS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David” (Isaías 55:1-3).

I.   Primero, la invitación amorosa de Jesús, Isaías 55:1; Lucas 14:17;
I Juan 1:7.

II.  Segundo, el regaño amoroso de Jesús, Isaías 55:2a.

III. Tercero, el mandato amoroso de Jesús, Isaías 55:2b, 55:3a; Efesios 2:1.

IV. Cuarto, el estímulo amoroso de Jesús, Isaías 55:3b; II Samuel 23:5.