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¡CAMINANDO EN MEDIO DEL FUEGO
CON EL HIJO DE DIOS!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 29 de Diciembre de 2013

“Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante [al hijo de Dios]” (Daniel 3:25).


Voy a comenzar este sermón en la manera equivocada. Se nos enseñó en el seminario dar algo dramático, para llamar la atención de la gente, en el comienzo de un sermón. Pero voy a romper todas las reglas de la homilética y daré una lección de la hermenéutica. Homilética y Hermenéutica – tú no conoces esas palabras, y tomando el riesgo de aburrirte, las voy a definir. Homilética se refiere al estudio de la predicación. Es el estudio de la preparación y entrega de un sermón. La hermenéutica es el estudio de cómo interpretar la Biblia - las reglas de interpretación de las Sagradas Escrituras. El Dr. M. R. DeHaan (1891-1965) dio estas tres reglas de la hermenéutica:


(1)  Toda la Escritura tiene una interpretación primaria.

(2)  Toda la Escritura tiene varias aplicaciones prácticas.

(3)  La mayoría de los pasajes de la Escritura también tienen una revelación profética.

(M. R. DeHaan, M.D., Daniel the Prophet, Kregel Publications, reimpreso 1995, p. 73).


Voy a utilizar tres reglas hermenéuticas del Dr. DeHaan de interpretación de la Biblia como un bosquejo de este sermón.

I. Primero, toda la Escritura tiene una interpretación primaria.

Nabucodonosor era el rey de Babilonia. En el siglo VI antes del nacimiento de Cristo, Nabucodonosor envió a sus ejércitos para sitiar Jerusalén. Sus soldados se llevaron al rey de Judá en cautiverio y lo deportaron a su tierra. Saquearon el templo Judío y se llevaron los utensilios de la casa de Dios a Babilonia. El rey también ordenó a sus ejércitos tomar la mayoría de los Judíos en cautiverio a Babilonia como esclavos. Pero Nabucodonosor ordenó a su siervo Aspenaz que tomara a los jóvenes más inteligentes y mejores y les enseñara el idioma Caldeo y la ciencia Babilónica, para poder estar en el palacio del rey como sus siervos especiales. Estos cuatro hombres se llamaban Daniel, Sadrac, Mesac y Abednego. Dios bendijo a estos cuatro jóvenes Judíos de una manera especial. Cuando Nabucodonosor, el rey, los interrogó,

“los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino” (Daniel 1:20).

El rey aprendió a confiar en el juicio de ellos y a depender en ellos como consejeros. De hecho, el rey hizo a Daniel gobernador, regidor sobre toda Babilonia, segundo solamente al mismo Rey. El rey también dio a Sadrac, Mesac y Abednego los puestos más altos en el gobierno, bajo el liderazgo de Daniel.

Ahora el rey hizo una enorme imagen de oro que medía noventa pies de altura, y la puso para que la gente la adorara. Todos los líderes de Babilonia iban allí cierto día. El heraldo del rey proclamaba que todo aquel que no se postrara y adorara al ídolo “sería echado dentro de un horno de fuego ardiendo” (Daniel 3:11). Sadrac, Mesac y Abednego adoraban al Señor Dios, Jehová, el Dios de Israel. Así que no se postraban ante el ídolo del rey.

Los astrónomos Caldeos ya estaban celosos de estos Judíos. Así que fueron al rey y le dijeron:

“Estos varones, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado” (Daniel 3:12).

El rey Nabucodonosor estaba furioso. Enfurecido mandó llamar a Sadrac, Mesac y Abednego. Les dijo que si no se postraban a adorar a su ídolo los echaría en un horno de fuego ardiendo. La respuesta de ellos para el rey es clásica. Nuestro diácono Sr. Mencía sabía cuanto me gustaba la respuesta de ellos, así que mandó a hacer una placa para mí con las palabras de ellos, la cual ha estado en mi escritorio aquí en la iglesia por varios años. Ellos dijeron:

“He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (Daniel 3:17, 18).

Nuestro Dios nos puede liberar, ¡pero si no, todavía no adoraremos a su ídolo!

El rey estaba furioso con ellos por contestarle así. Él hizo que sus siervos calentaran el horno mucho más. Él mandó a sus soldados que llevaran a los tres Judíos y los echaran en el fuego ardiente. Al fin el rey miró dentro del horno. ¡Él estuvo estupefacto con lo que vio! Él dijo:

“Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante [al hijo de Dios]” (Daniel 3:25).

El rey los sacó del horno. Bendijo al Dios de ellos, el Dios de Israel. Él dijo que Dios envió “su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él” (Daniel 3:28). Además, Nabucodonosor restauró a esos tres hombres a sus trabajos anteriores. El rey también mandó un decreto que nadie hablara contra el Dios de Israel, y dijo: “por cuanto no hay dios que pueda librar como éste” (Daniel 3:29).

Esa es la interpretación primaria de esos versos. ¡Pero hay más!

II. Segundo, toda la Escritura tiene varias aplicaciones prácticas.

“Una interpretación, pero muchas aplicaciones” – esa es la regla de hermenéuticas – la ciencia de explicar la Biblia. Yo puedo pensar en varias aplicaciones importantes de esta cuenta.

La primera aplicación, por supuesto, era a los Judíos que habían sido deportados a Babilonia. Ellos fueron tentados a asimilar, a mezclarse con la cultura pagana alrededor de ellos, y cesar de ser el pueblo de Dios. Los relatos de Daniel en la cueva del león, y los tres Hebreos en el horno ardiente, se dieron primero para enseñarle a los Judíos en la cautividad Babilónica que no debían abandonar su herencia y su religión.

Pero esta historia también se les aplica a los Cristianos. Estamos viviendo en un tiempo de apostasía creciente en nuestras iglesias evangélicas. He observado, en mi propia vida, cómo nuestras iglesias abandonaron su reunión de oración a mediados de la semana, y cerraron sus servicios en la noche. He visto la predicación evangelística, de hecho toda clase de verdadera predicación, desaparecer de casi todas nuestras iglesias. Los hombres dan pequeños estudios Bíblicos suaves, en vez de predicar sermones, hasta en nuestras iglesias fundamentales. Yo he visto como las iglesias desechan los himnarios, y los grandes himnos de nuestra fe. Las he visto introducir coros huecos que no alimentan el alma. He visto a los pastores desechar sus corbatas, usar camisas deportivas en el púlpito, y le han pedido a la gente que los llamen por su primer nombre. El poder y la dignidad del pulpito se han vuelto una cosa del pasado. He visto que dejan a sus jóvenes entrar en la iglesia, los muchachos en camisetas, y las chicas en minifaldas. ¡Los jóvenes en nuestras iglesias ahora se ven más como proxenetas y prostitutas, y drogadictos, que Bautistas fundamentales! Estamos siendo asimilados. Estamos siendo tragados por el mundo. ¡Nos estamos volviendo tanto como el mundo que ya no puedes ver la diferencia entre un evangélico y un pagano! ¡Sí, está tan mal! Los tres Hebreos en el libro de Daniel nos dicen: “No seremos asimilados. Trabajaremos con el mundo, iremos a la escuela con el mundo, y seremos amables con el mundo. ¡Pero solo hasta allí – y no más allá – no importa lo que cueste!”

“He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos… Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” (Daniel 3:17, 18).

Nos pararemos y defenderemos la Biblia cuando sea atacada. Responderemos a los maestros de universidad que tratan de empujar la evolución y el ateísmo en nuestra garganta. No iremos al desfile de Las Rosas, ni lo veremos siquiera por cinco minutos si ponen propaganda anti Cristiana en una de sus carrosas. ¡Nunca volveremos a ver el Desfile de las Rosas mientras presenten carrosas que ataquen y rechacen la base Bíblica de nuestra fe! ¡Y si eso nos trae problemas – que así sea!

“¡Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado!” (Daniel 3:18).

Y le decimos al mundo perdido, “¡No asistiremos a los bailes en tu escuela! ¡No fumaremos tu mota, aun si es legal! ¡No miraremos tu pornografía! ¡No seguiremos tu ejemplo y abortaremos a nuestros bebes! ¡No faltaremos a la iglesia para ir a tus fiestas! ¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás haremos esas cosas!”

“¡He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos… Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos [tu] estatua que has levantado!”

¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás!

¡Fe de los padres! Cual vive aun,
   Que foso, espada y fuego venció:
Cómo se alegra nuestro corazón
   Al escuchar, “su fe triunfo”.
¡De nuestros padres, santa fe,
   Fiel te seremos siempre aquí!
(Traducción libre de “Faith of Our Fathers”
     por Frederick W. Faber, 1814-1863).

¡Caminaremos por el horno de fuego ardiendo con el Hijo de Dios! ¡Caminaremos por ese fuego aun si Dios nos deja quemar! No nos postraremos ante tus dioses de sexo, pornografía, drogas y materialismo. ¡Caminaremos por el horno de fuego ardiendo con el Hijo de Dios!

¡De nuestros padres, santa fe,
   Fiel te seremos siempre aquí!

Luego, también, hay una aplicación para esos Cristianos que están atravesando fuertes tribulaciones. No dejes que nadie te diga que la vida de un Cristiano verdadero es fácil. Jesús nos dijo:

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24).

Y el Apóstol Pablo dijo: “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22). Si eres un discípulo verdadero de Jesús, atravesarás muchas tribulaciones. Pero Jesús dijo:

“Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5:11-12).

No importa qué tribulaciones y pruebas atravieses, Jesús dice: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5). Recuerda que hubo un cuarto hombre en el horno de fuego ardiendo con aquellos tres Hebreos “y el aspecto del cuarto es semejante [al Hijo de Dios]” (Daniel 3:25). ¡Jesús, el Hijo de Dios, estaba con ellos en el horno de fuego ardiendo! Jesús, en Su forma pre-encarnada, los llevó a través del fuego sin que padecieran ningún daño. Confía en Él, y Él te llevará a salvo a través de las tribulaciones de fuego ardiente de la vida. ¡Un gran himno de nuestra fe pone estas palabras en la boca de Jesús, y lo hace correctamente!

La llama no puede dañarte jamás,
   Si en medio del fuego te ordeno pasar;
El oro de tu alma más puro será,
   Pues solo la escoria se habrá de quemar”.
(Traducción libre de “How Firm a Foundation”,
     Autor desconocido).

Pero el Dr. DeHaan nos dio un punto hermenéutico más.

III. Tercero, la mayoría de pasajes de la Escritura también tienen
una revelación profética.

El Dr. DeHaan dijo correctamente que “Los tres jóvenes Hebreos son una imagen de Israel entre los Gentiles. Arrojados dentro el horno de la aflicción y la persecución, según todos los estándares humanos parecería que ellos hubieran perecido, pero milagrosamente fueron salvados, incluso en el horno de fuego del odio racial [el antisemitismo] y la persecución, ya que son el pueblo del pacto de Dios y finalmente serán librados maravillosamente y exaltados entre las naciones” (ibid., pp 73-74).

Toda nación Gentil en algún momento ha perseguido a los Judíos. Egipto, Babilonia, Grecia, Roma, España, Francia, Rusia, y Alemania – cada una de ellas han perseguido a los Judíos, y han tratado de exterminarlos. ¡Pero han fracasado porque Israel es la nación eterna de Dios! ¡Ahora, Irán piensa que sí puede destruir a Israel! Y así lo han dicho vez tras vez. Pero yo les digo a ellos: “Naciones más grandes que tú han tratado de exterminar a los Judíos. ¡Todos han fracasado – y también!” ¡Dios siempre ha estado con Israel en el horno de la aflicción, y Dios no les fallará ahora! Ves, Dios hizo un pacto con Abraham que no puede ser quebrantado. ¡Dios le dijo al patriarca que la tierra de Canaán fue dada a los Judíos para siempre!

“En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates” (Génesis 15:18).

“Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos” (Génesis 17:8).

¡A través de las edades, los Judíos han sido perseguidos – a menudo por Cristianos falsos, porque ningún Cristiano verdadero dañaría jamás al pueblo del pacto de Dios! ¡Pero Yeshua (Jesús) siempre ha sido el cuarto hombre en el horno, sufriendo con el pueblo Judío – y finalmente dándoles un gran triunfo sobre los paganos Gentiles! Al final, la profecía del Apóstol Pablo será literalmente hecha realidad. Porque él dijo: “Y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad” (Romanos 11:26).

En conclusión, pensemos en el cuarto hombre en el horno con nuestros tres amigos Hebreos. Nabucodonosor dijo que era “un ángel” (Daniel 3:28). “Ángel” simplemente significa “mensajero”. El “mensajero de Jehová” en el Antiguo Testamento es a menudo una aparición de Jesús pre-encarnado. Por ejemplo, el “ángel de Jehová” se apareció a Manoa, el padre de Sansón. La Biblia dice:

“Entonces conoció Manoa que era el ángel de Jehová. Y dijo Manoa a su mujer: Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto” (Jueces 13:21, 22).

Por lo tanto, el ángel de Jehová era Dios, Jesús la Segunda Persona de la Trinidad, apareciendo en el Antiguo Testamento antes de Su encarnación en el vientre de María.

Además, aquí en Daniel 3:25, el rey miró en el horno de fuego y dijo: “y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses”. Dijo el Dr. J. Vernon McGee, “Yo creo que el cuarto hombre era el Hijo de Dios, el Cristo pre-encarnado” (traducción de J. Vernon McGee, Th.D., Thru the Bible, Thomas Nelson Publishers, 1982, tomo III, p, 547; nota sobre Daniel 3:25).

¡Qué característico de Jesús bajar y compartir el sufrimiento y el rechazo de su pueblo escogido – y al final rescatarlos! Él bajó del Cielo, al vientre de la Virgen María. Él no “bajó” como “Señor de Señores y Rey de Reyes” cuando nació en Belén en la primera Navidad. Él vendrá como Rey de Reyes en el futuro – en Su segunda venida. ¡Pero Él bajó al vientre de María para salvarnos – al igual que Él bajó al horno de fuego para salvar a esos tres valientes héroes Judíos!

¡Jesús bajó del Cielo a sufrir en este mundo, para salvar a Su pueblo del horno de fuego del Infierno! Todos nosotros hubiéramos pasado la eternidad en el “fuego que nunca se apagará”. Pero Jesús vino a sufrir y morir en la Cruz para pagar el castigo por nuestras trasgresiones. Dios puso todos nuestros pecados “en su cuerpo sobre el madero” – en la cruz (I Pedro 2:24). Y así, Jesús expió por todos los pecados de Su pueblo.

Él estuvo muerto, en la tumba por tres días. Pero, temprano ese primer Domingo de Pascua, Jesús se levantó físicamente – carne y huesos – de entre los muertos. Él ascendió al Cielo, y ahora está orando por ti, sentado a la diestra de Dios Padre.

Cuando confías en Jesús en tu corazón, Él perdona tus pecados y los limpia con Su Sangre. Cuando confías en Jesús en tu corazón, Él te salva del pecado, y te saca de una vida perdida y sin esperanza – ¡al igual que Él libró a los tres Hebreos del horno de fuego! ¡Amén!

Si deseas hablar con nosotros acerca de convertirse en un verdadero Cristiano, por favor deja tu asiento y camina hasta la parte de atrás del auditorio ahora. El Dr. Cagan te llevará a otro cuarto donde podamos orar y responder a cualquier pregunta que puedas tener. ¡Dr. Chan, por favor, ore para que alguien sea salvo por Jesús hoy! Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Daniel 3:16-25.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Faith of Our Fathers” (por Frederick W. Faber, 1814-1863).


EL BOSQUEJO DE

¡CAMINANDO EN MEDIO DEL FUEGO
CON EL HIJO DE DIOS!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante [al Hijo de Dios]” (Daniel 3:25).

I.   Primero, toda la Escritura tiene una interpretación primaria, Daniel 1:20;
Daniel 3:11, 12, 17, 18, 25, 28, 29.

II.  Segundo, toda la Escritura tiene varias aplicaciones prácticas,
Daniel 3:17, 18; Mateo 16:24; Hechos 14:22;
Mateo 5:11-12; Hebreos 13:5.

III. Tercero, la mayoría de pasajes de la Escritura también tienen
una revelación profética, Génesis 15:18; 17:8; Romanos 11:26;
Daniel 3:28; Jueces 13:21, 22; I Pedro 2:24.