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SALVACIÓN A TRAVÉS DE LA TRINIDAD –
UN SERMÓN DE NAVIDAD

Por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, Diciembre 15, 2013

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amen”. (II Corintios 13:14).


El pasado Martes por la noche fui a mi gimnasio a hacer ejercicio y nadar. Cuando me metí a la piscina ya estaba oscuro. Entonces vi a un hombre que conozco caminando hacia el jacuzzi. Él estaba viendo hacia el frente y no me vio. Después de unos minutos me salí de la piscina y me metí al Jacuzzi con él. Solo habíamos dos allí porque había frio. Mientras hablábamos tuve un profundo sentido de su soledad. Él está jubilado y tiene mucho dinero en el banco. Él tiene como sesenta años y nunca se casó. Él vino aquí hace décadas de la Costa Este, por lo que no tiene familia aquí. Él no tiene amigos tampoco. Podía ver el dolor en su rostro cuando me decía que iba a estar solo durante la Navidad. Trata desesperadamente de llenar su tiempo tomando clases de la universidad. Está tratando de obtener una Maestría, que no necesita. Dejó su iglesia hace más de cuarenta años. Está amargado y enojado contra el Cristianismo. Él está completamente solo en el mundo – sin gracia, sin amor, sin comunión – con Dios, o con cualquier otro ser humano. Mientras le escuchaba, él me dijo que no sabía a quien le iba a dejar todo su dinero cuando muriera. Sentí tristeza por él. Lo he invitado a nuestra iglesia muchas veces, de hecho vino una vez, a la boda de mi hijo. Pero se fue rápidamente poco después de que la boda había terminado. Yo no he podido conseguir que regrese. Qué fría, alarmante forma de vivir – ¡especialmente en Navidad!

Ahí es donde cada vida termina en nuestra cultura rígidamente autónoma. Cada vida que no está centrada en Cristo y la iglesia termina en miseria sin esperanza. Eso es porque la alternativa a Cristo y la iglesia es solo el vacío. Puede que no parezca así al inicio de la vida, pero siempre será así al final. He estado pensando en esto por más de cincuenta años. Yo sé porque lo he visto que es verdad.

Uno de mis tíos trabajaba para Chrysler, en el montaje de automóviles. Él ahorró mucho dinero y se compró una casa en San Clemente, un suburbio caro en la costa, cerca de San Diego. Murió solo en una habitación de esa casa. No encontraron su cuerpo durante una semana – hasta que un vecino vio que su buzón estaba lleno y había hedor a carne podrida. Otro tío, cuya esposa había fallecido, tuvo un derrame cerebral en su dormitorio y se quedó allí paralizado durante una semana hasta que un hombre en su grupo Masónico se dio cuenta de que no había ido a una reunión a la que él nunca faltaba. Tuvieron que derribar la puerta de su dormitorio, porque tenía llave por dentro. Allí estaba en una pila de orina y excremento con una pistola en la mano – porque tenía miedo de los ladrones. Una vecina cercana tenía una hija que les dijo en el hospital que dejaran de alimentar a su madre y la dejaran morir. La historia sigue y sigue. ¡Todos cuya vida está centrada en este mundo vive y muere sin esperanza y sin Dios!

No me hables de Scrooge. Eso nunca sucede. Nadie cambia como Scrooge en “El Cuento de Navidad” de Dickens”. Nadie cambia así afuera de Jesús y la iglesia. ¡Nadie!

Recuerdo haber visto una película, hace unos sesenta años, donde un hombre se hundió lentamente en un pozo de arenas movedizas. Cuanto más luchaba, más la masa blanda de arena húmeda – como avena lo jalaba hacia abajo. Gritó y gritó, pero nadie vino. Al fin sólo quedaba su cabeza fuera de la arena. Respiró por última vez. Entonces fue tragado. Yo era sólo un niño cuando vi esa película. Esto hizo que mi corazón latiera. Agarré mi garganta. ¡Mis manos sudaban mientras yo pensaba en ahogarme en un pozo de arenas movedizas!

¿Serás tragado, y ahogado, en una vida sin esperanza y sin Dios? ¿O vas a escapar? Como digo a menudo, casi nadie se escapa después de la edad de treinta años – ¡casi nadie! Mi madre se escapó a la edad de 80 – pero eso es tan inusual que es equivalente a la división del Mar Rojo – ¡o algún otro milagro totalmente imposible!

Si escapas de las arenas movedizas de la vida sólo hay una manera posible. ¡Marca lo que digo! Sólo hay una manera de escapar de las arenas movedizas de la vida – ¡una sola manera! ¡Y ninguna otra! Aquí está –

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”. (II Corintios 13:14).

La iglesia en Corinto estaba en mal estado. Hubo una gran división de iglesia, peleas y divisiones, falsa doctrina, pecado sexual, y muchos miembros de la iglesia perdidos (13:5, 6). Pablo dio esta maravillosa bendición a todos ellos, terminando el texto, “con todos vosotros”. Esta fue su oración por todos ellos porque sabía que nada más podía sacarlos de las arenas movedizas de una vida sin esperanza. Esto es lo que tú también necesitas.

I. Primero, tú necesitas la gracia del Señor Jesucristo.

La gracia del Señor Jesucristo…sea con todos vosotros” (II Corintios 13:14).

Él está hablando de la Trinidad aquí. Él está hablando de Jesucristo, y Dios el Padre, y el Espíritu Santo. Y él está orando para que “La gracia del Señor Jesucristo” sea con todos ellos. Esa es la primera cosa por la que el Apóstol ora, porque esa es la primera cosa que necesitamos. Esta es un oración para salvación a través de la Trinidad.

Observa que el Apóstol dio “la gracia” de Jesús antes de “el amor de Dios”. Nota también que el título y el nombre completo de Jesús es dado, “el Señor Jesucristo”. Esto indica Su naturaleza divina, porque Él es nuestro Señor. Indica Su naturaleza humana, porque Él es Jesús. Apunta a Su cargo, como el Cristo, porque Él es el Mesías. Él es el Señor Jesucristo. Es la gracia de esta persona divina y humana que necesitamos. Y es esta persona, el Señor Jesucristo, quien provee gracia para nosotros. Todo aquel que es salvo sabe muy bien que fue salvo por la gracia del Señor Jesucristo.

Los que están perdidos no ven la necesidad del Señor Jesucristo. Ellos lo pisoteen con el pie (Hebreos 10:29). Ellos lo desprecian y lo rechazan, y ocultan el rostro de Él (Isaías 53:3). Se niegan a venir a Él (Juan 5:40). Ellos lo odian y aborrecen (Isaías 49:7).

La gente habla bien de Gandhi y John Kennedy, quienes eran adúlteros. Hablan bien de Mahoma, quien era un pederasta y asesino poseído por un demonio. Ellos hablan bien del Che Guevara, quien era un asesino y un ladrón. Pero cuando vienen a Jesús, lo detestan. Si estás en la universidad sabes que tengo razón. ¡Los catedráticos de la universidad literalmente odian el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo!

Ellos no prohíben esqueletos y brujas y gatos negros, el 31 de Octubre. Ellos no prohíben la palabra “Día de las Brujas” de las tiendas o las escuelas. Pero prohíben la palabra “Navidad” de todas las escuelas en los Estados Unidos, y de muchas tiendas, porque en Inglés tiene la palabra “Cristo” en ella. Ellos aman a las brujas y esqueletos en el Día de las Brujas – pero odian el nombre de Cristo. Y ellos odian el nombre de “Navidad”. Este año he visto el nombre de “Navidad” solamente una vez. ¡Sólo una vez en todo el centro de Los Ángeles! Dice: “Feliz Navidad” al lado de “The Pantry”, un antiguo restaurante que es propiedad del ex alcalde Richard Riordan, una de las pocas figuras públicas que todavía va a la iglesia el Domingo. Solía ser reconfortante ver las ventanas iluminadas de la Alcaldía en la ciudad de Los Ángeles en forma de una cruz en la época Navideña. Pero no más. Un pequeño grupo de ateos militantes lo arrancó, ¡y ningún Cristiano tuvo el suficiente coraje para detenerlos! Hoy el Señor Jesucristo es despreciado, burlado, y odiado – ¡incluso en tiempo de Navidad! Un gran letrero de neón en Times Square en Nueva York fue pagado por los “Ateos de América”. Dice: “¿Quién necesita a Cristo durante la Navidad? ¡Nadie! Ellos serían atacados si hubieran puesto, “¿Quién necesita a Mahoma en Ramadán? ¡Nadie!” Serían correctamente llamados antisemitas si hubieran puesto: “¿Quién necesita a Israel en Hanukkah? ¡Nadie!” ¡Pero está bien que los hipócritas políticamente correctos insulten a Jesús en Su cumpleaños en Navidad! ¡El hombre en el pecado odia a Jesucristo!

“De dolores el varón”,
   Oh, que nombre al que murió
¡Para darnos salvación!
   ¡Aleluya! ¡Jesús salva!

Vituperios aguantó,
   Condenado en vez de mí;
Con Su sangre me compró,
   ¡Aleluya! ¡Jesús salva!
(Traducción libre de “Hallelujah! What a Saviour!”
      por Philip P. Bliss, 1838-1876).

Oh, ¡qué dolor siento cuando pienso que hay algunos jóvenes, que asisten a nuestra iglesia todos los Domingos, que no aman a Jesús lo suficiente como para confiar en Él! Oh, ¿cómo puedes experimentar la gracia de Dios, si estás al lado del Diablo? ¡Cómo puedes ser salvo si sigues menospreciando a Jesús, si no lo amas lo suficiente para confiar en Él! ¿Cómo puedes experimentar la gracia y el favor de Dios si continúas rechazando al Señor Jesucristo? Algún día serás como ese anciano en el jacuzzi – solo y sin esperanza, en la Navidad.

¡La gracia es exactamente lo que necesita cada pecador culpable, contaminado, indefenso! Y nadie más que Jesús tiene la gracia que necesitas. ¡Ve a Él ahora, antes que sea demasiado tarde! Entonces podrás decir con el Apóstol Pedro,

“Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos” (Hechos 15:11).

II. Segundo, tú necesitas el amor de Dios.

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios…sean con todos vosotros” (II Corintios 13:14).

El Dr. Charles Hodge, un gran teólogo del siglo 19, dijo: “En un punto de vista [una manera de verlo] el amor de Dios es la fuente de la redención. Dios manifestó su amor al dar a su Hijo por nosotros,

‘Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros’ (Romanos 5:8).

Pero en otro punto de vista [otra manera de verlo] el amor de Dios para con nosotros se debe a la gracia y obra de Jesús. Es decir, la manifestación de ese amor en el perdón, la santificación y la salvación de los hombres, estaba condicionada a la obra de Jesús. Somos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo. Su muerte como la satisfacción por nuestros pecados fue necesaria con el fin de introducir nuestro ser al compañerismo de Dios y ser hechos partícipes de su amor. Por tanto el Apóstol pone la gracia de Jesús antes de el amor de Dios, ya que, en el sentido mencionado, la condición necesaria de su manifestación” (traducción de Charles Hodge, Ph.D., 1 and 2 Corinthians, The Banner of Truth Trust, reimpreso 2000, p. 689; nota sobre II Corintios 13:14).

Como William R. Newell lo puso,

Oh, ¡el amor y plan de salvación!
   Oh, ¡gracia que al hombre dio!
Oh, ¡el gran golfo que dios cerró en el Calvario!
   (Traducción libre de “At Calvary” por William R. Newell, 1868-1956).

¿No es esa la forma en que experimentamos el amor de Dios? El Dr. Lenski señaló que “el orden de las personas así como el orden de sus dones son significativos”. Primero recibimos la gracia del Señor Jesucristo, y entonces experimentamos el amor de Dios. Recibimos la gracia de Jesús primero, y entonces conocemos el amor de Dios (traducción de R. C. H. Lenski, Ph.D., The Interpretation of St. Paul’s First and Second Epistles to the Corinthians, Augsburg Publishing House, edición de 1969, p. 1339; nota sobre II Corintios 13:14).

Esa fue mi propia experiencia, y es (o será) la tuya también. Primero fui atraído a Jesús. Sólo después de que experimenté la gracia del Señor Jesucristo, empecé a conocer y comprender el amor de Dios. Si todavía estás perdido, debes venir a Jesús primero. ¡Después de venir a Cristo comenzarás a conocer el amor de Dios! El Dr. Lenski dijo: “El amor de Dios ocupa adecuadamente el segundo lugar en esta bendición” (ibid.). Primero, debes venir a Jesús. ¡Entonces conocerás el amor de Dios! ¡Esa es la manera que los pecadores son salvos! ¡Ven a Jesús, y entonces empezarás a saber lo mucho que Dios te ama!

Estoy pensando de nuevo de ese anciano en mi gimnasio. Años atrás él se alejó de Jesús y su iglesia – y ahora él está solo en el mundo en tiempo de Navidad – ¡sin el amor de Dios! ¡No dejes que eso te suceda a ti! ¡Ven a Jesús ahora, y empezarás a experimentar el amor de Dios!

III. Tercero, tú necesitas la comunión del Espíritu Santo.

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”. (II Corintios 13:14).

La palabra Griega traducida “comunión” aquí es la palabra cálida y amigable koinonía. Significa “unión con” o “compañerismo”. Debo citar al Dr. Lenski aquí de nuevo, porque él lo dijo tan bellamente. Él dijo:

El Espíritu Santo se inclina hacia nosotros y nos envuelve en su comunión en la que se encuentra toda la gracia y el amor. No desde lejos son éstos extendidos a nosotros si no en una unión que está más allá de nuestra comprensión (ibid., pag. 1341).

Elisha Hoffman habló de la comunión o el compañerismo con el Espíritu Santo en “En los Brazos de mi Salvador”. Escucha,

Dulce comunión, la que gozo ya,
   En los brazos de mi Salvador;
Qué gran bendición, en Su paz me da,
   Oh, yo siento en Su tierno amor.
Libre, salvo, del pecado y del temor;
   Libre, salvo, en los brazos de mi Salvador.
(Traducción libre de “Leaning on the Everlasting Arms”
      por Elisha A. Hoffman, 1839-1929).

A mi madre le encantaba esa antigua canción. La cantamos juntos muchas veces después de que ella fue salva. ¡Esa es la comunión, ese el compañerismo, que tenemos con el Espíritu Santo cuando somos salvos por Jesús! ¡Libre, salvo, en los brazos de mi Salvador!

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”. (II Corintios 13:14).

El Dr. Hodge dijo: “Este pasaje es un claro reconocimiento de la doctrina de la Trinidad, que es la doctrina fundamental del Cristianismo. Para el Cristiano es uno que busca y disfruta de la gracia del Señor Jesús, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo” (ibid., pág. 690).

Sentí mucha tristeza por ese anciano en mi gimnasio cuando se salió del jacuzzi y se alejaba en la oscuridad. Perdió la alegría de conocer la Santísima Trinidad. El gran predicador, el Dr. W. A. Criswell lo dijo bien.

Cuando un hombre adora al verdadero Dios, cuando él se inclina ante el Señor Jesucristo, cuando acepta en su corazón el testimonio del Espíritu Santo que apunta a la gracia salvadora de Jesús, el hombre es exaltado, él es elevado, él es edificado. Todo lo que concierne a su vida es santificado y hecho celestial y santo. Hay un solo Dios y Su nombre es Dios Padre nuestro, y Dios nuestro Salvador, y Dios en nuestras almas – la gracia conmovedora y el testimonio del Espíritu Santo. Amen (traducción de W. A. Criswell, Ph.D., Great Doctrines of the Bible – Volume 2, Zondervan Publishing House, 1982, p. 77).

Oro que vengas a Jesús esta noche. Él te salvará de una vida desperdiciada de egoísmo y pecado. Él te limpiará con la Sangre que derramó en la Cruz. Ven a Jesús y conocerás el amor de Dios, y la comunión entrañable del Espíritu Santo.

Si deseas hablar con nosotros acerca de venir a Jesús, por favor deja tu silla ahora mismo y camina hacia l aparte de atrás del auditorio. El Dr. Cagan te llevará a otro lugar donde podamos hablar y orar. Dr. Chan, por favor venga y ore para que alguien confíe en Jesús esta noche. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: II Corintios 13:11-14.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“O Little Town of Bethlehem” (por Phillips Brooks, 1835-1893).


EL BOSQUEJO DE

SALVACIÓN A TRAVÉS DE LA TRINIDAD –
UN SERMÓN DE NAVIDAD

Por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”. (II Corintios 13:14).

I.   Primero, tú necesitas la gracia del Señor Jesucristo, II Corintios 13:14a; Hebreos 10:29; Isaías 53:3; Juan 5:40; Isaías 49:7; Hechos 15:11.

II.  Segundo, tú necesitas el amor de Dios, II Corintios 13:14b; Romanos 5:8.

III. Tercero, tú necesitas la comunión del Espíritu Santo, II Corintios 13:14c.