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EL PECADO MÁS GRANDE DEL MUNDO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 27 de Octubre de 2013

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).


Estas son las palabras de Juan el Bautista. Todo el propósito de Juan era dirigir a los hombres y mujeres hacia Jesús. Cuando vio que Jesús venía a él, Juan gritó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Este fue el ministerio de Juan el Bautista. El propósito de su predicación era dirigir gente hacia Cristo – y decirles que vieran al Salvador para la salvación del pecado.

Puede que te sorprenda todo lo que Juan sabía acerca de Jesús. Al principio no le conoció. Dos veces Juan dijo: “Y yo no le conocía” (Juan 1:31), “Y yo no le conocía” (Juan 1:33). Pero entonces Juan dijo: “Yo le vi” – “y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios” (Juan 1:34). Cuando Juan bautizó a Jesús, el Espíritu Santo abrió su corazón y “vio” que Jesús era el Hijo de Dios. Juan el Bautista era primo de Jesús. Pero él no sabía quién era Jesús hasta que el Espíritu Santo iluminó su entendimiento espiritual – en su corazón. Mi amigo, tú puedes saber mucho acerca de Jesús, pero nunca conocerás a Jesús Mismo hasta que el Espíritu Santo abra los ojos de tu corazón. Juan el Bautista dijo: “No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo” (Juan 3:27). El Espíritu Santo abre nuestros corazones para que podamos creer lo que Dios ha revelado sobre el Salvador. Los teólogos llaman esto “iluminación”. Sin esta iluminación puedes aprender hechos acerca de Jesús, pero nunca lo puedes conocer personalmente, por ti mismo. Y fue esta experiencia propia que llevó al Bautista a decirte a ti:

“No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo”
       (Juan 3:27).

Ese es el lado divino de la conversión. Dios debe iluminar la verdad a tu corazón. Eso es lo que Dios hace. Pero también está el lado humano – y ése se da en nuestro texto. Juan el Bautista dijo:

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

Este versículo describe el pecado más grande del mundo. ¿Sabes qué es? ¿Sabes qué es el pecado más grande en el mundo? Tú puedes pensar que es matar. Pero Pablo mató a muchos Cristianos, y sin embargo después fue salvo y se convirtió en un gran predicador, teólogo y misionero. Moisés cometió un asesinato. Enterró el cuerpo muerto en la arena, y corrió a esconderse en el desierto. Pero después fue salvo en la zarza ardiente, y se convirtió en uno de los hombres más grandes de Dios en toda la historia.

Alguien más puede decir que el robo es el pecado más grande. Pero eso también está equivocado. Dos ladrones fueron crucificados con Jesús – uno a cada lado de la cruz del Salvador. Uno de los ladrones confió en Jesús, y el Señor le dijo: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Ambos murieron en esas cruces. Pero el ladrón que creyó fue perdonado y se fue al paraíso con Jesús aquella tarde. El otro ladrón fue al Infierno porque se rehusó a creen en Jesús.

Alguien más puede decir el pecado sexual, sexo fuera del matrimonio, es el pecado más grande. Pero Jesús perdonó a una mujer que fue sorprendida en el mero acto de adulterio. Él la perdonó y simplemente dijo: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11).

Entonces, ¿cuál es el pecado más grande en el mundo? El pecado más grande en el mundo es rechazar al Señor Jesucristo. Es posible que hayas robado cosas. Pero eso puede ser perdonado por Jesús. Es posible que hayas tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio. Pero Jesús puede perdonar ese pecado también. Es posible que hayas hecho otros pecados de los que te avergüenzas. Pero también Jesús puede perdonar esos pecados. Ves, Dios envió a su Hijo unigénito del Cielo a morir en la Cruz, en tu lugar, para pagar la pena por tu pecado. Eso es lo que el Apóstol Pablo quiso decir cuando dijo:

“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”
       (I Timoteo 1:15).

Pero si tú rechazas a Cristo y vives tu vida sin confiar en Él, tú has cometido el mayor pecado en el mundo, y pagarás por ese pecado por toda la eternidad en el Infierno.

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

¿Qué haces tú cuando rechazas a Jesús?

I. Primero, por rechazar a Jesús no te permites tener paz interior.

Cuando asistía al Seminario Teológico Bautista Golden Gate, viví allí por un poco más de un año. En la habitación contigua a la mía vivía un estudiante Coreano brillante. Había terminado su maestría en el seminario, pero le permitieron quedarse en el dormitorio mientras trabajaba en su doctorado en el Graduate Theological Union de Berkeley, al otro lado de la bahía de nuestro Seminario Bautista.

Él era muy liberal en su teología. No creía que Cristo resucitó físicamente de entre los muertos. Él no creía en la segunda venida de Jesús. Pensaba que la Biblia estaba llena de errores. No creía en el nuevo nacimiento. Pero, al trabajar en su doctorado, él estudió en detalle a un gran teólogo de la iglesia primitiva llamado Tertuliano (160-225). Tertuliano creía en la Biblia, y creía en Jesús. De hecho Tertuliano fue el primero que usó la palabra “Trinidad”, y él creía que Jesús era la segunda persona de la Trinidad, el Salvador que murió en nuestro lugar para salvarnos. Mi amigo coreano inconverso sólo estudió a Tertuliano porque tuvo que hacerlo – para sacar su doctorado.

Tuve muchas conversaciones con este talentoso, pero no creyente estudiante Coreano. Siempre terminaba las discusiones riéndose de mí – no en voz alta – pero sonriente y ligeramente ridiculizándome. Él me llamaba “fundamentalista” – y él me sonreía por ser tan tonto de creer en la Biblia y en Jesús. Él decía: “Tú eres igual que Tertuliano. Tú crees todo, como él lo hizo. ¿No crees que es absurdo creer en algo tan anticuado?” Y él iba a su habitación con una sonrisa despectiva en su rostro, burlándose de mí por creer al igual que el antiguo teólogo.

Este estudiante Coreano tenía una novia. Ella estaba en Corea, según me recuerdo. Ella era una joven piadosa, y verdadera Cristiana.

Un año más tarde me fui de la residencia a otro lugar, y yo no vi a mi incrédulo amigo Coreano durante mucho tiempo.

Entonces un día regresé al seminario por alguna razón. Estaba caminando por el salón del dormitorio cuando lo vi. Habían pasado muchos meses desde la última vez que lo vi, y me sorprendió un poco que él estaba caminando hacia mí con lágrimas en los ojos. No había sonrisa burlona en su rostro es ese momento. Estaba serio. Entonces, para mi sorpresa, él extendió sus brazos y me abrazó. El dijo: “Hermano Hymers, ¡estoy salvo! ¡Ahora creo al igual que tú, y al igual que Tertuliano!”

Nos sentamos en un sofá en el salón y me contó la historia. Su novia piadosa había descubierto que, a pesar de que él era un estudiante de teología, era un incrédulo. Ella rompió su compromiso. Me dijo que esto le hizo enfrentarse así mismo, y él no estaba contento con lo que era. Me dijo que aún cuando él se había burlado de mí por ser un creyente de la Biblia, había deseado secretamente tener fe en Jesús como yo. Dijo que en todo ese tiempo no tuvo paz interior – que todo ese tiempo había secretamente deseado poder estar seguro de Jesús, como Tertuliano, a quien él estudió – y como yo, con quien discutió con para encubrir el hecho de que no tenía paz en su corazón.

Entonces, una noche cuando estaba en su habitación, se echó a llorar. Cayó de rodillas y confesó su pecado, y Jesús vino a él, trajo paz a su corazón y lo salvó de su pecado. Nos sentamos juntos en el salón, y lloramos juntos, ¡y nos reímos juntos con gran gozo! El dijo: “Bob, gracias por no darte por vencido conmigo. Gracias por decirme una y otra vez que tenía que ser salvo”.

En resumen, se casó con la chica. Asistí a su boda con gran alegría. A pesar de que todo sucedió hace cuarenta años, en mi mente puedo ver su rostro en la boda, radiante de felicidad. Pero también recordé cómo él no se permitió tener paz interior antes de confiar en Jesús. ¿Eres como él esta mañana? ¿Pones buena cara y vienes a la iglesia, a pesar de que no hay paz en tu corazón? Una vieja canción dice: “Oh, qué paz a menudo perdemos, Oh, qué dolor innecesario llevamos”. ¡Ven a Jesús, como lo hizo mi amigo Coreano! “En Sus brazos te tomará y protegerá, Hallarás consuelo allí” (traducción libre “What a Friend We Have in Jesus” por Joseph Scriven, 1819-1886).

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

II. Segundo, por rechazar a Jesús tu vida tendrá un final amargo.

Antes de unirme a la Primera Iglesia Bautista China era miembro de una iglesia Bautista en Huntington Park, California. Yo tenía un amigo allí que era un año más joven que yo. Hicimos muchas cosas juntos. Incluso fuimos bautizados juntos, en el mismo servicio. Ahora sé que ninguno de los dos éramos salvos en ese momento. El “Decisionismo” estaba tomándonos a nosotros, y fuimos bautizados sin que el pastor, o alguien más, nos hiciera una pregunta para ver si éramos salvos. Tal vez ni siquiera creíamos en la existencia de Dios. Ellos nunca preguntaron. Asumieron que éramos salvos porque “pasamos al frente” al final de un sermón. Te voy a decir la verdad, yo no venía de un hogar Cristiano – y no tenía idea por qué nos estaban bautizando. Seguí a mi amigo al frente cuando dieron la invitación. Mirando hacia atrás, estoy seguro de que mi amigo no tenía mejor idea que yo de por qué lo estaban bautizando.

Yo tenía trece años, y él tenía unos doce años. Los dos íbamos a la Escuela Dominical. Los dos cantábamos en el coro de jóvenes los Domingos por la noche. Hicimos varias obras Cristianas. Nos divertimos mucho. Pero hubo una terrible división de iglesia. La iglesia se dividió airadamente en tres grupos – los Bautistas Americanos, los Bautistas Conservadores, y los Sureños Bautistas. Fue un verdadero desastre, un tiempo horrible. Vimos y oímos cosas en esa iglesia que ningún niño debería haber visto. Los que dividen iglesias no parecen darse cuenta de la terrible impresión de que están haciendo en los niños. Decenas de miles de niños Bautistas son arruinados de por vida por estas divisiones en la iglesia. Los adultos siguen su camino feliz – ¡pero sus hijos son arruinados por eso! Los adultos en nuestra iglesia pelearon, se gritaron y se tiraron los himnarios unos otros. Mi amigo y yo nos fuimos con los Sureños Bautistas. Poco tiempo después un líder de los jóvenes de los Sureños Bautistas huyó de nuestra iglesia cuando se descubrió que había estado abusando de los niños pequeños. ¡Qué desastre fue ese!

Sabes, estoy seguro de que mi amigo nunca superó esa división de iglesia. Estoy seguro, hasta la fecha, que lo daña. Poco a poco se fue de la iglesia y se casó con una hermosa chica. No lo volví a ver por mucho tiempo, de hecho fueron varios años. En esos años fue de un matrimonio a otro. No hace mucho su tía me dijo al oído: “Él ha estado casado cinco veces, Robert”. La última vez que lo vi era un hombre enojado, amargado, con un oscuro ceño fruncido en su rostro. Hace unos meses traté de llamarlo por teléfono, pero su hermana me dijo: “Robert, no sabemos dónde está. Hemos perdido todo contacto con él”. ¡Él está en alguna parte en el desierto o en las llanuras, un hombre de unos setenta años, vagando solo hacia la tumba!

Les digo esta historia con tristeza, porque yo siempre lo consideré mi amigo, y los que me conocen, saben que me odio perder a un amigo.

Pero esta es la lección que aprendí de él – no debes mirar a la gente mala en una iglesia. Es posible que hayas visto a gente hacer cosas en la iglesia que están mal. Creo que casi todos en un momento u otro lo han hecho. Pero hay que mirar más allá de las malas personas para ver a Jesús. ¡Ellos no son Jesús! Si todo lo que miras es a ellos, nunca verás más allá de ellos y no tendrás un verdadero encuentro con Jesús. Y si nunca has tenido un verdadero encuentro con Él tu vida tendrá un final amargo, infeliz en este mundo, ¡y dolor y tristeza sin fin en el mundo por venir! Lo he visto suceder una y otra vez.

En la primavera habré sido un miembro de la iglesia Bautista por sesenta años. Podría contarte una historia tras otra para ilustrar la verdad de nuestro texto,

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

Te daré una más de estas historia reales.

III. Tercero, si confías en Jesús tus pecados serán perdonados y tendrás vida eterna.

Después de graduarme de la universidad me fui de Los Ángeles al Condado de Marin, al norte de San Francisco, para asistir al Seminario Bautista. Estuve allí en el programa de maestría por tres años. El primer año manejé a Sacramento todos los Viernes por la tarde y me quedé en la casa de una pareja de Chinos mientras ayudaba a Wilfred Chung iniciar una nueva iglesia. Pero en el segundo año empecé a trabajar con el Rev. Mike Riley y Rev. Roger Hoffman para iniciar una iglesia para los Hippies que estaban siendo salvos durante el “Movimiento de Jesús”. Sé que algunos predicadores hablan despectivamente del Movimiento de Jesús, pero yo creo que había elementos de verdadero avivamiento allí.

Un joven llamado Mark había estado vendiendo drogas – y él era adicto a ellas. Llegó a los estudios Bíblicos y luego se trasladó a una “Casa cristiana” con algunos otros. Ellos dijeron que había dejado las drogas por completo.

Yo sólo lo había visto de lejos. Pero un día me pidieron que llevara a Mark a San José. Yo no creo que él tenía licencia de conducir porque yo manejé todo el tiempo. Llevábamos algo a San José a un mercado, pero no recuerdo lo que era. Lo que sí recuerdo es que él habló sin parar durante todo el camino de ida y todo el camino de regreso. Recuerdo claramente haber pensando – “¡Este joven anda en onda! ¡Es un drogadicto! ¡Está loco!” ¡Casi grité que se callara! ¡Luego recuerdo claramente haber pensando que no había esperanza para este tipo! ¡Las drogas le habían arruinado!

Pero estaba equivocado. El año pasado Leslie, Ileana y yo volvimos al condado de Marin para el 40 aniversario de la iglesia que empezamos allí. Me pidieron que hablara como el pastor fundador de la Iglesia. Mark también estaba allí. Ahora tiene un poco más de sesenta años. Él es pastor de una gran iglesia que comenzó en Phoenix, Arizona. Tuvo varios hijos. Mientras lo miré allí en esa reunión, la forma de su rostro, los ojos azules y el pelo gris, le dije a mi hijo: “¡Parece más presidente que el hombre que está en la Casa Blanca!” Lo vi cantar y lo vi orar. Le dije a mi hijo: “Él es un hombre de profunda espiritualidad y amor a Jesús”. Leí una carta que envía cada mes llamada “Reflexiones”. Casi sin excepción me conmueve hasta las lágrimas. Mark se ha convertido en un destacado hombre de Dios. Su vida prueba la primera mitad de nuestro texto:

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna”. Ese hombre Coreano, quien era un incrédulo, se arrepintió, confió en Jesús, tuvo sus pecados perdonados, ¡y recibió vida eterna! También lo hizo Mark. Pero trágicamente mi amigo por sesenta años no lo hizo. Él está vagando por el desierto solo esta mañana. “El que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”.  Si él lee este sermón, yo oro que él se ponga en contacto conmigo. Me encantaría verlo experimentar una conversión verdadera.

Te ruego esta mañana – por favor no continúes por la vida como estás. Por favor, te ruego, voltéate a Jesucristo, el Hijo de Dios. Él murió en la Cruz para pagar por tus pecados y Él resucitó de entre los muertos para darte vida.

En Jesús pon tus ojos,
   Tan lleno de gracia y amor,
Y lo terrenal sin valor será,
   A la luz del glorioso Señor.
(Traducción libre de “Turn Your Eyes Upon Jesus”
   por Helen H. Lemmel, 1863-1961).

Ven a Jesús por fe. Confía en Él con todo su corazón. ¡Nunca te arrepentirás si lo haces! Él te perdonará, y te limpiará del pecado, y te dará vida eterna. Entra en esta iglesia, y ven aquí cada vez que la puerta esté abierta. Haz nuevos amigos aquí. Pero más que nada, asegúrate de que confiar en Jesús para ser salvo del pecado por Él.

Si deseas hablar con nosotros y orar con nosotros acerca de convertirte en un verdadero Cristiano, por favor deja tu silla ahora y ve a la parte de atrás del auditorio. El Dr. Cagan te llevará a otro lugar donde podamos hablar. Ve a la parte de atrás del auditorio ahora. Dr. Chan, por favor ore que Dios traiga a alguien a Jesús esta mañana. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
Tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

Puedes escribirle a Dr. Hymers a rlhymersjr@sbcglobal.net (Oprime Aquí) –
o puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015.
O llamarle a (818)352-0452.

Estos manuscritos de sermones no tienen derechos de autor. Usted puede usarlos
sin el permiso Dr. Hymers. Sin embargo, todos los mensajes de video Dr. Hymers
sí tienen derechos de autor y sólo se pueden utilizar con autorización.

La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: John 3:31-36.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“I Will Sing of My Redeemer” (por Philip P. Bliss, 1838-1876).


EL BOSQUEJO DE

EL PECADO MÁS GRANDE DEL MUNDO

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

(Juan 1:29, 31, 33, 34; 3:27; Lucas 23:43; I Timoteo 1:15)

I.   Primero, por rechazar a Jesús no te permites tener paz interior.

II.  Segundo, por rechazar a Jesús tu vida tendrá un final amargo.

III. Tercero, si confías en Jesús tus pecados serán perdonados y tendrás
vida eterna.