Print Sermon

Estos manuscritos de sermones y videos ahora van a casi 1,500,000 computadoras en más de 215 países todos los meses en www.sermonsfortheworld.com. Otros cientos miran los videos en YouTube, pero rápidamente dejan YouTube y vienen a nuestro sitio de Internet. Los manuscritos de sermones se dan en 36 idiomas a casi 120,000 computadoras cada mes. Los manuscritos de sermones no tienen derecho de autor, así que los predicadores pueden usarlos sin nuestro permiso. Por favor, oprime aquí para aprender cómo puedes hacer una donación mensual para ayudarnos en esta gran obra de predicar el Evangelio a todo el mundo, incluyendo las naciones Musulmanas e Hindúes.

Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




EL CRISTO DE LA CRUZ

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, Octubre 20, 2013

“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (I Corintios 15:1-3).


Esta es la declaración clara y concisa del Apóstol Pablo del Evangelio Cristiano. La palabra “evangelio” significa simplemente “buenas nuevas”. Pablo dijo a la iglesia en Corinto que él les había predicado las buenas nuevas del Evangelio. Dijo que eran salvos por el Evangelio, a menos que tuvieran una conversión falsa, “si no creísteis en vano” (I Corintios 15:2). Luego repitió las buenas nuevas que les había dicho a ellos. El Evangelio tenía tres simples puntos: (1) “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”. (2) “Y fue sepultado”. (3) “Y resucitó al tercer día, conforme a la Escrituras”. Ese es el Evangelio. Esa es la buena nueva que verdaderos predicadores han proclamado a través de los siglos. Cuando fui ordenado, mi certificado de ordenación decía que fui ordenado a “el Ministerio del Evangelio”. Eso significa que fui nombrado o apartado principalmente a predicar el Evangelio. Lo más importante que tengo que hacer en el “Ministerio del Evangelio” es proclamar las buenas nuevas de la muerte, sepultura y resurrección de Jesús. Eso es lo que cada pastor fue llamado, ordenado y apartado a hacer. Y Pablo dijo: “os declaro el evangelio que os he predicado” (I Corintios 15:1). Pero tengo que decir varias cosas acerca de la llamada a predicar el Evangelio

I. Primero, muchos pastores hoy en día hacen algo más que el Evangelio el centro de su predicación.

Hay aquellos que predican sobre la política. Sus sermones se basan en lo que está sucediendo en el ámbito político. Tales predicadores rara vez enfatizan la salvación ya que no creen que sea necesaria. Ellos no son más que hombres políticos. Hace años, en la iglesia China, donde yo era miembro, había un joven que pensó que el Dr. Lin debía predicar en contra de la guerra de Vietnam. Finalmente se fue y se llevó a varios jóvenes con él. Se unieron a la Iglesia Episcopal de Todos los Santos en Pasadena, un suburbio de Los Ángeles. Esa iglesia fue considerada muy actualizada. El pastor, el Dr. George Regas, predicó casi todos los Domingos contra la guerra de Vietnam y otros temas políticos. Pero después de un tiempo los jóvenes de nuestra iglesia se cansaron de tanta charla política. Al final, todos ellos abandonaron la iglesia y se fueron de nuevo al mundo. Que yo sepa ninguno de ellos va a la iglesia ahora. Ese ha sido el caso en todas las llamadas denominaciones “principales”. Predicación de la política de la izquierda no retiene a la gente. Cada una de las principales iglesias ha perdido decenas de miles, incluso millones, de miembros en las últimas décadas, en gran parte debido a que sus sermones se basan en la política y las asuntos sociales.

Luego están los que centran su predicación en la psicología. Sus sermones de autoayuda son como los de Robert Schuller y Joel Osteen. Lanzan un versículo de la Biblia a veces, pero la mayoría de sus sermones no están centrados en la Biblia. Al igual que Oprah Winfrey y Dr. Drew en la televisión, el tema de su predicación es cómo sentirse bien y tener éxito. El Martes pasado hablé con una enfermera Católica que asiste a misa todos los Domingos y también mira a Joel Osteen por la televisión. Ella es una enfermera Filipina que trabaja en un hospital en el que tuve un pequeño procedimiento. Había una sombría mirada en su cara cada vez que la veía. Le dije un par de chistes pero no pude conseguir que sonriera. ¡Cuando por fin le pregunté acerca de su religión, ella me dijo que iba a misa, y también miraba a Joel Osteen todos los Domingos, porque le enseña como ser feliz! ¡Los predicadores como esos hacen que la gente se sienta bien, pero tienen poco impacto en sus vidas personales, y ciertamente poco o ninguno en la salvación de sus almas eternas!

Tercero, están aquellos que enseñan la Biblia versículo por versículo. Ya que la Biblia tiene muchos temas, estos hombres siempre están saltando de un lado a otro, de una idea a otra, en sus sermones. La mayoría de los pastores conservadores hacen este tipo de predicación hoy. Pero es en gran medida inútil. Está casi siempre tan lleno de pensamientos e ideas que no cambia la vida de las personas. Mi socio, Dr. Cagan, asistió a la iglesia del Dr. John MacArthur durante varios meses, antes de su conversión. El Dr. MacArthur dio exposiciones interesantes, pero el Dr. Cagan no fue motivado a buscar la salvación. Él vino y se fue de esa iglesia sin ser salvo, aunque tenía bastante interés en ser Cristiano. El tema general en las iglesias que enseñan versículo por versículo es la idea de que el estudio de la Biblia en sí mismo es el propósito de la predicación. La Biblia misma es central, más que el Cristo de la Biblia. Esto es llamado Sandemanianismo. Muchas de las personas en esta clase de iglesias se enfrían, pero con conocimiento, como los Fariseos de antaño.

Por último, están aquellos que se centran en la llamada “adoración”. Esto tiene muchos giros extraños. Un pastor amigo y yo fuimos testigos de un indignante servicio de “adoración”, donde las personas rugían como leones, arañándose unos a otros, mientras otros gritaban y rodaban por el suelo como endemoniados enjaulados. En otro servicio de “adoración” mi esposa, nuestros hijos y yo vimos a la gente, literalmente adorar ídolos, mientras se reían y se postraban en el suelo. ¡Nos sentimos tan fuera de lugar como si hubiéramos estado en un manicomio! En otro lugar, en un colegio Cristiano, vi a chicas bailando como prostitutas mientras que un humo rojo salía de una máquina, y la música ensordecía. Otros servicios de “adoración” menos ostentosos son de una hora de canto de un coro una y otra vez hasta que las personas parecen estar hipnotizadas. En esos servicios hay poco tiempo para cualquier predicación real. No hace falta decir, ¡Jesús no tiene la preeminencia en los sermones en estas iglesias!

Y el “Cristo” del que a menudo se habla en estos servicios no es el verdadero Cristo. El Cristo objetivo del Evangelio se transforma en los propios sentimientos subjetivos. En su libro penetrante, Cristianismo Sin Cristo, [Cristless Christianity] el Dr. Michael Horton dijo:

      Por mucho que hablemos de una relación personal con Dios por medio de Jesucristo, en realidad allí no parece haber mucho de una relación, excepto conmigo mismo...Jesús realmente se convierte en mi ego alterado (traducción de Michael Horton, Ph.D., Baker Books, 2008, p. 43).

Un joven que conocí hace poco me dijo: “Yo no necesito la Biblia o la iglesia. Tengo una relación personal con Cristo, y eso es todo lo que necesito”. Mucha de la predicación de hoy produce gente así, que creen que sus propios pensamientos y sentimientos son Cristo. ¡Ese es otro Jesús! ¡Ese es un Cristo falso! ¡Ese no es el Evangelio del que Pablo habló en nuestro texto! Ese tipo de pensamiento, y otras ideas falsas, vienen de demasiados pastores que hacen algo más que el Evangelio el centro de su predicación. El Apóstol Pablo habló de “otro evangelio que el que habéis aceptado” (II Corintios 11:4). Todo lo que he hablado en este punto se centra en “otro evangelio”. Dijo Pablo en nuestro texto:

“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (I Corintios 15:3).

¡Ese es el Evangelio!

II. Segundo, el centro del Evangelio es la cruz de Cristo.

En todos los tipos de predicación que he mencionado hasta ahora, la cruz de Cristo no está en el centro – no es lo más importante – no es la base del Cristianismo. El Dr. W. A. Criswell dijo:

      Toma la muerte de Cristo del...mensaje y no queda nada. El predicador ya no posee las “buenas nuevas”, el evangelio del perdón de nuestros pecados...¿Cuál de estos...tipos de Cristianismo es el Cristianismo del Nuevo Testamento? Sin duda es el Cristianismo de la cruz. (Traducción de W. A. Criswell, Ph.D., In Defense of the Faith, Zondervan Publishing House, 1967, p. 67).

El Apóstol Pablo dijo:

“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (Gálatas 6:14).

“Cristo murió por nuestros pecados”. Ese fue el tema central de la predicación de Pablo. De hecho, le dijo a la iglesia de Corinto: “Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (I Corintios 2:2). Si es el Cristianismo de la Biblia, es el Cristianismo de la cruz. El gran Spurgeon, “el príncipe de los predicadores”, dijo, “El corazón del Evangelio es la redención, y la esencia de la redención es el sacrificio substituto de Cristo en la cruz”.

Hoy en día muchas iglesias usan el símbolo de una paloma para representar su fe. Para mí eso es un error. La paloma representa al Espíritu Santo. Pero el Espíritu Santo no es el personaje central de la Trinidad en el mensaje del Evangelio. En el capítulo dieciséis de Juan Jesús dijo que el Espíritu Santo “no hablará por su propia cuenta” (Juan 16:13). Una vez más, Jesús dijo: “El me glorificará” (Juan 16:14). La obra del Espíritu Santo no es llamar la atención sobre sí Mismo, sino traer gloria a Jesús. Por lo tanto una iglesia cuyo mensaje central se enfoca en el Espíritu Santo no es una iglesia verdaderamente Bíblica. El Apóstol Pablo dijo que Jesús debe tener la preeminencia en todo nuestro ministerio y toda nuestra predicación. Él dijo que Cristo

“...y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; [que en todo tenga supremacía] tenga por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud…haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:18-20).

Tenemos perdón de pecado, y paz con Dios, “mediante la sangre de su cruz” – ¡y sólo mediante la Sangre de la Cruz de Cristo!

¿A Jesús viniste por limpieza ya?
   ¿Te ha lavado la sangre de Jesús?
¿En Su gracia plena le confiarás?
   ¿Te ha lavado la sangre de Jesús?
¿Eres tú lavado hoy en la sangre que el cordero derramó?
   ¿Son tus ropas blancas? ¿Cual la nieve son?
¿Te ha lavado la sangre de Jesús?
   (Traducción libre de “Are You Washed in the Blood?”
       por Elisha A. Hoffman, 1839-1929).

Precioso es el raudal,
   Que limpia todo mal:
No hay otro manantial,
   Solo de Jesús la sangre.
(Traducción libre de “Nothing But the Blood” por Robert Lowry, 1826-1899).

“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados...” (I Corintios 15:3).

El Dr. Criswell dijo:

      ¿Qué quiere decir con las palabras “primeramente”? Su referencia no tiene mucho que ver con el tiempo sino con la importancia...La doctrina de la expiación vicaria de nuestros pecados por la muerte de Cristo [en el lugar del pecador] es la piedra angular de la gracia, el corazón mismo del Evangelio. No hay otra verdad tan fuerte...Todas las grandes doctrinas de las Sagradas Escrituras conducen a la cruz.
      ¿Un crítico le dijo una vez a Charles Haddon Spurgeon: “Todos tus sermones suenan igual”, a quien el mundialmente famoso predicador de Londres respondió: “Sí, tomo el texto en cualquier parte de la Biblia y hago una línea recta a la cruz”. No hay perdón sin expiación, no hay perdón sin derramamiento de sangre, no hay reconciliación sin el pago de la deuda...
      ¿La predicación de la muerte expiatoria de Cristo es la distintiva, la determinada doctrina del Nuevo Testamento. Ella distingue nuestra fe de todas las demás religiones. El mensaje Cristiano es claramente uno de redención. Su propósito fundamental es recuperar al hombre de la esclavitud del pecado y el juicio...Es primero y ante todo un Evangelio de redención, un anuncio de las buenas nuevas de que Dios por Cristo nos perdonó (traducción de W. A. Criswell, Ph.D., In Defense of the Faith, ibid,. pp. 68-70).

III. Tercero, el Cristo de la cruz nos salva de nuestros pecados.

Los Musulmanes creen en Jesús – en un sentido. Ellos lo llaman “Isa”. El Corán incluso dice que nació de una virgen. Incluso dice que Él ascendió al Cielo. Algunos necios piensan que eso es suficiente. Pero cientos de jóvenes en el mundo Musulmán se están alejando de “Isa” el Jesús del Corán. Más de ellos se están volteando al Jesús de la Biblia hoy en día que en cualquier otro momento en el pasado. Casi siempre pasan por persecución y sufrimiento al confiar en el Jesús del Cristianismo. ¿Por qué sufren, incluso pasan torturas, por confiar en nuestro Jesús? ¡Te voy a decir por qué! El Jesús del Corán no murió en la cruz para pagar por nuestros pecados – ¡por eso! ¡El Corán dice que no murió en la cruz para salvarnos! Pero el Corán no les dice cómo ser perdonados de sus pecados. Les dice que hagan el bien, y que obedezcan las reglas, pero no les dice cómo ser perdonados y ser aceptados como un hijo de Dios. El Corán no les puede decir eso, ¡porque el Corán niega que Jesús murió en la cruz! Sufren gran persecución al creer en nuestro Jesús porque sólo Él les da la paz con Dios, “haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20) .

¿Pasarías persecución para confiar en el Cristo de la cruz? ¿Arriesgarías tu propia vida para encontrar la paz con Dios “mediante la sangre de [la] cruz”? Ellos lo hacen. Lo hacen todos los días. ¿Pasarías por el fuego del odio Musulmán para encontrar el perdón de tus pecados por la Sangre de Cristo derramada en la cruz para salvarte a ti? Ellos lo hacen. Lo hacen todos los días.

Hace tiempo en la revista del Pastor Wurmbrand vi el rostro de una joven Musulmana en Indonesia. Arrojaron ácido en su cara cuando ella confió en Jesús. Su rostro ahora era horrible, casi indescriptible. Pero ella estaba sonriendo. Dijeron que ella sonreía todo el tiempo. ¡Ella sintió que valía la pena perder su rostro para ganar la cruz de Cristo! ¿Por qué? Debido a que:

“Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”
       (I Corintios 15:3).

Mi culpa – oh, feliz el glorioso pensar,
   Completa mi culpa tomó –
En la cruz está, ya no está en mí,
   ¡Oh, mi alma, alabad al Señor!
(Traducción libre de “It Is Well With My Soul”
     por H. G. Spafford, 1828-1888).

Sí, Cristo ascendió al Cielo. ¡Pero el Corán dice eso! Si tienes la ascensión de Jesús al Cielo sin la cruz – no tienes salvación. ¡Debes tener la cruz! Porque es en la cruz que Jesús pagó el precio por tu pecado. Sin la cruz no hay pago por el pecado, y no hay paz con Dios. ¡Sólo el Cristo de la cruz puede salvarte del pecado! Sólo el Cristo de la cruz derramó Su santa Sangre para limpiarte de todo pecado. Sí,

“Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”
       (I Corintios 15:3).

Millones de mártires y santos han dicho: “¡Me daré a mí mismo por el Cristo de la cruz! ¡Daré mis manos y mis pies por el Cristo de la cruz! ¡Daré mi cuerpo a las fieras para el Cristo de la cruz! ¡Daré mi vida entera por el Cristo de la cruz!”

La vil espada encontraron,
   Al sangriento león;
Sus cuellos dieron a morir:
   ¿Quién sigue en pos de ellos?
(Traducción libre de “The Son of God Goes Forth to War”
   por Reginald Heber, 1783-1826).

Ellos dijeron que valía la pena todo eso y más para que sus pecados fueran perdonados y limpiados por el Cristo de la cruz.

¿Vas a recibir a Jesús? ¿Vas a confiar en Él ahora, esta misma mañana? ¿Vas a decir con el Dr. Watts: “Aquí, Señor, me entrego todo, es todo lo que puedo hacer”? Tú dices: “Estoy dispuesto a entregarme al Cristo de la cruz, que murió para salvarme de mi pecado”. Entonces deja tu silla y camina hasta la parte de atrás del auditorio. El Dr. Cagan te llevará a otro lugar donde puedas consagrar tu vida a Él quien murió para salvarte de tu pecado. Ve ahora a la parte de atrás del auditorio. Dr. Chan, por favor, ore para que alguien confíe en el Cristo de la cruz esta mañana. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
Puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

Puedes escribirle a Dr. Hymers a rlhymersjr@sbcglobal.net (Oprime Aquí) – o puedes
escribirle a P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015.
O llamarle a (818)352-0452.

Estos sermones manuscritos no tienen derechos de autor. Puedes usarlos sin la autorización de Dr. Hymers.
Sin embargo, todos los mensajes en video de Dr. Hymers tienen derechos
de autor y sólo pueden ser usados con autorización.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: I Corinthians 15:1-4.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“The Old Rugged Cross” (por George Bennard, 1873-1958).


EL BOSQUEJO DE

EL CRISTO DE LA CRUZ

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (I Corintios 15:1-3).

I.   Primero, muchos pastores hoy en día hacen algo más que el
Evangelio el centro de su predicación, II Corintios 11:4.

II.  Segundo, el centro del Evangelio es la cruz de Cristo,
Gálatas 6:14; I Corintios 2:2; Juan 16:13,14;
Colosenses 1:18-20.

III. Tercero, el Cristo de la cruz nos salva de nuestros pecados,
Colosenses 1:20.