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CÓMO DAR TU TESTIMONIO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 8 de Septiembre de 2013

“Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído” (Hechos 22:15).


El Apóstol Pablo dio el testimonio de su salvación muchas veces. Está registrado tres veces en el Libro de los Hechos, y se habla de él varias veces en este pasaje. Yo no voy a entrar en los detalles esta mañana. Solamente mostraré la cosa central de lo que Pablo habló cuando él dio su testimonio.

El día que fuimos salvos es el día más importante en nuestras vidas. Si en verdad eres renacido tú verás atrás al tiempo en que fuiste salvo y te regocijarás por él. Y cuando das tu testimonio debe estar centrado en ese tiempo, y en lo que Jesús hizo por tí entonces.

Cuando Pablo fue salvo un hombre llamado Ananías vino y oró por él. Él recibió su vista ese día. Ananías le dijo más de Jesús, a quien él llamó “al Justo” (Hechos 22:14). Luego Ananías dijo:

“Serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído” (Hechos 22:15).

Esa pequeña frase, que Ananías habló al recién convertido Pablo, nos da la esencia de lo que todo Cristiano debe enfocarse cuando da su testimonio. En este sermón quiero decirte cómo dar tu testimonio como “testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído”. Hablaré, muy simplemente, primero sobre la manera errónea de dar tu testimonio, y luego sobre la manera correcta de darlo.

I. Primero, la manera errónea de dar tu testimonio.

¡Por supuesto, si todavía no eres convertido, no tienes un testimonio de salvación, y por lo tanto no debes tratar de dar uno, o inventar uno! Ananías le dijo a Pablo que él sería testigo de Jesus “a todos los hombres, de lo que has visto y oído”. Ya que todavía no eres convertido, no has visto ni oído nada que ayude a un pecador perdido a confiar en Jesús y ser salvo. Lo mejor para ti es no decir nada. Cualquier cosa que digas será errónea, ya que nunca has visto ni oído nada acerca de Jesús que te salvó a tí, a tí mismo.

Lo mejor que hagas es admitir que no eres Cristiano todavía, y no trates de dar un testimonio para nada. Solo trata de conseguir que la persona con la que hablas venga a la iglesia a oír el Evangelio predicado. Eso es todo lo que puedes hacer si no eres salvo.

Sin embargo hay unos que tratan de dar un testimonio, pero lo hacen del modo erróneo. A veces la gente piensa que discutir con los pecadores es lo mismo que dar un testimonio. Pero están equivocados. El Apóstol Pedro dijo:

“Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (I Pedro 3:15).

Lo que quiero sacar a luz aquí es las palabras: “con mansedrumbre y reverencia”. La traducción moderna lo pone: “con gentileza y reverencia”. Tu testimonio nunca debe verse como un argumento. Es por eso que particularmente no me agrada que la palabra “defensa” reemplace “respuesta” [en la] KJV en la NASV. Es cierto que la palabra Griega se podría traducir “defensa”. Pero el contexto vuelve la palabra “respuesta” una mejor opción. Y yo creo que por eso la NIV mantiene “respuesta”. Una “defensa” punza con negatividad. Ese no es el significado aquí, como vemos de los calificativos al final del versículo, “con mansedumbre y reverencia” (o “con gentileza y reverencia”, NVI).

También la “respuesta” no debe ser forzada a la persona perdida cuando queramos. El versículo dice que debemos estar listos a responder “con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.

Cuando yo era muy joven me irritaba cuando oía a alguien hablar contra Jesús o la Biblia. Yo los defendía en cada oportunidad. Pero no tenía efecto en ganar gente para Jesús. Al ir envejeciendo fui esperando la oportunidad correcta. La gente a menudo te pregunta sobre tu fe. Cuando lo hagan, respóndeles con mansa y reverentemente. Ellos pensarán en tu respuesta por semanas, y hasta meses y años, si les respondes dulce y reverentemente.

Cuando yo estuve en el seminario liberal Bautista del Sur yo ya había aprendido esta gran verdad. Aunque le había respondido a los profesores agudamente, había aprendido a dar mi propio testimonio de lo que Jesús hizo por mí, “con mansedumbre y reverencia” a la persona perdida en mi clase. Como resultado Dios usó mis palabras de testimonio en las vidas de dos estudiantes graduados que eran liberales. Ambos de ellos me buscaron, después de haber sido salvos, y me agradecieron con lágrimas por testificarles sobre lo que Jesús hizo por mí. Así que, el primer error es pensar que tu testimonio debe tomar forma de debate o de argumento. “¡Le mostraré a esos sucios pecadores que están mal!” Esa actitud no ganará a nadie a Jesús.

El segundo error es hacer que tu testimonio se centre en tu pecado. A menudo hemos oído a gente que decía que daba un testimonio acerca de Jesús, cuando en realidad estaban dando un testimonio de su pecado. He oído gente hablar y hablar sobre sus pecados, dando muchos detalles “jugosos”. Yo recuerdo a un hombre que entró en grandes detalles sobre las diferentes chicas con las que tuvo sexo. ¡Mantuvo la atención de todos – pero no glorificó a Jesús ni ayudó a nadie a ser salvo! El Apóstol Pablo dijo que el pecado sexual, la inmundicia “ni necedades” “ni aun se nombre entre vosotros” (Efesios 5:3-4). Un tal llamado “testimonio” que se centra en dar una larga lista de pecados no ayudará a nadie a ser salvo. Oí a una persona hablar sobre un demonio con gran vividez. Pero después de una vívida descripción de sus encuentros con el demonio, ella simplemente dijo: “Luego vine a Jesús” y se sentó. ¡Lo que ella en realidad hizo fue dar un testimonio sobre un demonio – con la más breve posible mención de Jesús al final! Testimonios centrados en el pecado y el diablo no ayudarán a nadie a interesarse en hallar a Jesús. Si tales testimonios hacen algo, será causar que la persona perdida tome mayor interés en el sexo ilícito o en lo oculto. ¡Este tipo de “testimonio” no hará a nadie interesado en Jesús!

Terceramente, un testimonio centrado en “reincidir” hará más daño que bien. Si hablas de ser salvo, luego de entrar profundamente en el pecado, y finalmente rededicar tu vida, no ayudarás a pecadores perdidos a ser salvos. ¡Solamente los confundirás! El Apóstol Pablo dijo: “Hágase todo para edificación” (I Corintios 14:26). Un “testimonio” que se enfoca en “reincidir” no edifica a nadie. Además, le dice a los perdidos, de antemano, que pueden reincidir ellos también. ¿Por qué hacer eso? No creo que testimonios que se enfocan en reincidir deban permitirse en ningún servicio. ¡Simplemente no edifican a nadie! ¡Y ciertamente no causan que pecadores perdidos quieran a Jesús! ¿Por qué deberían ellos estar interesados en un Jesús que significa tan poco que una persona reincide de Él? ¡Testimonios que se centran en reincidir no ayudarán a pecadores perdidos a buscar a Jesús! ¡Un testimonio así puede hacer feliz a una mujer nueva-evangélica en la iglesia, pero no ayudará a un pecador perdido!

Cuartamente, un testimonio que se centra en la historia de tu vida no beneficiará a una persona perdida. No te digo que no debes decir nada de tu vida. En un testimonio debes decir algunas cosas sobre tu vida y experiencia. Pero debes elegir solo las partes de tu vida que glorifican a Jesús. Como Ananías dijo a Pablo: “Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído” (Hechos 22:15). Debes ser “testigo Suyo” – diciéndole a otros lo que has visto y oído, y experimentado, sobre Él.

Dr. Chan sabe cómo hacer esto muy bien. Él dice cómo era un muchacho enfermo, confinado por meses a un cuarto de hospital, pensando sobre el significado de la vida. Él dice: “Mi vida estaba muy vacía. En verdad me dolía”. Luego él dice que estudiaba muy duro, que buscaba solo calificaciones de A para poder ir a la Facultad de Medicina, y complacer a su madre haciendose doctor. Pero volverse doctor no lo satisfizo. Luego él supo que nada en este mundo le daría paz jamás.

Él nos dice cómo me oyó predicar el Evangelio cuando tenía viente. Él dijo que yo prediqué el Evangelio tan fuerte y convincentemente que él se sintió impactado con asombro. Él dijo: “Yo supe que tenía que tener a Jesús”. Él dijo que él se sintió irresistiblemente atraído a Jesús. “Él me encontró, y yo sabía que mis pecados fueron lavados en Su Sangre, y que me completó. Yo sabía que tenía una nueva vida con Cristo en nuestra iglesia local. Yo sabía que mi vida nunca sería la misma. La experiencia fue tan real para mí, y permaneció tan viva en mi mente, que parecía haber ocurrido solamente ayer”.

Este es un testimonio centrado en Jesús. Esta es la clase de testimonio que todos deberíamos poder dar, diciéndole a la gente perdida cómo era antes de que fuéramos salvos, y luego diciéndoles lo que Jesús ha hecho por nosotros. Dr. Chan no nos dijo la historia completa de su vida. Él sólo dijo a las partes de su vida que muestran cómo la vida es miserable y desesperada sin Jesús, y cómo conocer a Jesús personalmente trae vida y paz. Estos son los elementos que deben ser centrales en un testimonio de conversión. Tú debes dejar fuera muchos detalles de tu vida, y sólo enfocarte en el mensaje central – lo que se siente estar perdido y sin esperanza, y cómo Cristo perdona nuestros pecados y nos da una vida nueva y mejor. Un testimonio que se enfoca en los detalles de toda la vida aburrirá a las personas. Sus mentes vagarán mientras estés hablando. Pero estarán muy interesados si les dices lo que se siente estar perdido, y lo que se siente estar salvo por Jesús. Como Ananías dijo a Pablo “serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído” (Hechos 22:15).

El quinto error que la gente hace es que su testimonio se centre solamente en su iglesia. Es una cosa invitar a la gente a una fiesta en la iglesia Bautista. Pero ese no es un testimonio. Está bien hablar de pasar un buen rato en la iglesia cuando invitas a la gente a venir. Pero cuando eres llamado a dar tu testimonio, no debes centrar lo que dices en la iglesia. Debes poder hablar de Jesús, sobre cómo era cuando estabas perdido – y sobre lo que Jesús ha hecho para salvarte, perdonar tus pecados, y darte esperanza y gozo. “Porque serás testigo suyo…de lo que has visto y oído”. Tú puedes decir unas cuantas palabras sobre la iglesia, pero no debe ser mucho.

Si no puedes decir cosas que inspiran y gozosas sobre el Jesús que has encontrado, si todo lo que puedes hablar es de la iglesia, entonces probablemente muestra que Jesús nunca te ha salvado. Todo lo que puedes hablar es lo que pasa en la iglesia. No puedes decir nada emocionante y que inspira sobre Jesucristo, porque nunca lo has conocido personalmente. Y entonces, un “testimonio” centrado en la iglesia probablemente revela que aun tienes un corazón inconverso.

Lo mismo es cierto de aquellos cuyos testimonios se centran en la sanidad divina de su cuerpo, o una gran respuesta a la oración, o algún otro fenómeno espiritual. Si alguna de esas cosas son centrales, y las más prominentes en su testimonio, no es un testimonio de la salvación – no es un testimonio que honra a Jesús, y no va a inspirar a las personas perdidas a confiar en Jesús y ser salvas. Tales testimonios a menudo hacen más daño que bien ya que hacen que las personas perdidas piensen en un fenómeno espiritual en vez de Jesucristo. ¡Él debe tener el primer lugar! ¡Él debe ser central. ¡Él debe ser el que nos inspira con esperanza y paz, y la alegría que el mundo no conoce!

II. Segundo, la manera correcta de dar tu testimonio.

¡Debes tener un testimonio de salvación o no puedes dar uno! ¡Mucha gente no puede testificar acerca de Jesús ya que nunca han sido salvos por Él en el primer lugar! ¡No pueden ser testigos de lo que han visto y oído hablar de Él, porque nunca han visto u oído de Él! Lo único que pueden hacer es entrar en una discusión. Lo único que pueden hacer es hablar acerca de su pecado. Lo único que pueden hacer es hablar de reincidir. Lo único que pueden hacer es hablar acerca de los detalles de su vida. Lo único que pueden hacer es hablar de su iglesia. Lo único que pueden hacer es hablar acerca de que Dios curó su cuerpo. Todo lo que pueden hablar es una respuesta a la oración, o alguna otra experiencia espiritual. ¡Ellos no pueden dar un testimonio acerca de ser salvo por Jesús – simplemente porque nunca han sido salvos por Jesús! ¡Por lo tanto, la forma correcta de dar tu testimonio no puede ser aprendida hasta que realmente tengas un testimonio de ser salvo por Jesús!

¡Eso es lo que la gente perdida quiere oír! ¡Quieren oír lo que el Señor Jesucristo puede hacer por ellos! Sí, debemos decirles que Jesús murió en la Cruz para pagar por sus pecados. Pero ¿cómo les afecta eso a ellos? ¡Ellos quieren saber cómo te afectó a ! Sí, debemos decirles que Jesús resucitó físicamente de los muertos. Pero ¿cómo cambia eso sus vidas? ¡Ellos quieren saber cómo cambió tu vida!

Dr. John R. Rice hizo exactamenete lo que Ananías le dijo a Pablo que hiciera:

“Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído” (Hechos 22:15).

Escucha la gran canción del Dr. Rice, “Jesus, Only Jesus.” En esta canción el Dr. Rice da un testimonio perfecto centrado en Jesucristo Mismo. Escucha las palabras de su testimonio centrado en Jesús. Luego haz este un patrón para tu propio testimonio, la próxima vez que lo des.

Traté de complacerme, busqué enriquecerme,
Mas paz que es sin medida, la hallé en Jesús tan solo.
Mis culpas perdonadas, y desencadenadas,
Mi corazón es dado, solo a Jesús, a él solo.

Fallome el orgullo, sin cura mi pecado,
El Espíritu venciome a que en Jesús confiara.
Mis culpas perdonadas, y desencadenadas,
Mi corazón es dado, solo a Jesús, a él solo.

Jesús, amor por siempre, bendición rebosante,
Del temor me libraste, te alabo y amo, Jesús.
Mis culpas perdonadas, y desencadenadas,
Mi corazón es dado, solo a Jesús, a él solo.
(Traducción de “Jesus, Only Jesus” por Dr. John R. Rice, 1895-1980).

¿Te gustaría que Jesús te de la paz? ¿Te gustaría tener todos tus pecados perdonados por Jesús? ¿Dejarás todos tus pecados sobre Jesús? Si deseas estas cosas de Jesús, y estás dispuesto a venir a él en fe simple esta mañana, por favor deja tu asiento en este momento y camina hasta el fondo del auditorio. Dr. Cagan te llevará a un lugar tranquilo para orar. Dr. Chan, por favor, ore para que alguien venga a Jesús, y de su corazón a Él esta mañana. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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Puedes enviar en correo electronico al Dr. Hymers en Ingles a rlhymersjr@sbcglobal.net – o
puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015, Estados Unidos.
Llamale por telefono a (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: Hechos 22:6-15.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Jesus, Only Jesus” (por Dr. John R. Rice, 1895-1980).


EL BOSQUEJO DE

CÓMO DAR TU TESTIMONIO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído” (Hechos 22:15).

(Hechos 22:14)

I.   Primero, la manera errónea de dar tu testimonio, I Pedro 3:15; Efesios 5:3-4; I Corintios 14:26.

II.  Segundo, la manera correcta de dar tu testimonio, Hechos 22:15.