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MALINTERPRETANDO EL HIJO PRODIGO

(SERMÓN NÚMERO 2 SOBRE EL HIJO PRÓDIGO)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 25 de Agosto, 2013

“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse” (Lucas 15:24).


La Parábola del Hijo Pródigo es una de las historias más queridas de la Biblia. Y sin embargo es uno de los pasajes más incomprendidos en la actualidad. Voy a dar una breve explicación de la parábola, y luego te diré cómo ha sido pervertida y distorsionada, incluso por predicadores bien intencionados.

Al dar el mensaje de esta noche, voy a tratar con esta parábola de dos maneras. Primero, voy a mostrar cómo ha sido pervertida por el “decisionismo”. Segundo, voy a mostrar lo que realmente significa. Y luego voy a mostrar cómo se aplica a ti. Pero vamos a empezar por ir por toda la parábola.

Jesús dijo que había un hombre que tenía dos hijos. El hijo más joven fue a su padre y le pidió su parte de la herencia ya, antes de que su padre muriera. El padre estuvo de acuerdo, y le dio al hijo menor su mitad de la herencia. El hijo menor tomó todo y se fue de casa. Se fue muy lejos a una provincia lejana y malgastó toda la herencia viviendo disoluta y pecaminosamente.

Cuando hubo gastado todo el dinero, hubo gran hambre y comenzó a faltarle. Se fue a un ciudadano de ese país que lo mandó a apacentar cerdos. Tenía tanta hambre que quería comer las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada de comer.

Luego volvió en sí y se dio cuenta de que los jornaleros de su padre tenían suficiente pan para comer, mientras que él se moría de hambre. Decidió volver a la casa de su padre, y decirle: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”. Él se levantó y vino a su padre. Mientras se acercaba, su padre corrió y lo abrazó y lo besó. Su padre le puso un traje caro, un anillo en el dedo y calzado en los pies. El padre mató un ternero e hizo un gran banquete. El padre dijo:

“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse” (Lucas 15:24).

Ese es el esquema básico de la parábola. Ahora, voy a volver y les mostraré cómo ha sido malinterpretada en nuestros días, y luego les voy a mostrar lo que realmente significa.

I. Primero, la manera que esta parábola ha sido malinterpretada por muchos predicadores modernos.

Odio decir que el Dr. J. Vernon McGee malinterpretó esta parábola, pero lo hizo. El Dr. McGee dijo: “Esta no es una ilustración de un pecador que se salva...En esta historia que nuestro Señor contó nunca hubo ninguna duda en cuanto si el joven era un hijo o no... Él fue un hijo todo el tiempo...El único que quiere ir a la casa del Padre es un hijo; y un día el hijo dirá: ‘me levantaré e iré a mi Padre’” (traducción de J. Vernon McGee, Th. D., Th.D., Thru the Bible, Thomas Nelson Publishers, 1983, tomo IV, pp 314, 315, nota sobre Lucas 15:11-19).

Así, el Dr. McGee dijo erróneamente que este joven era salvo todo el tiempo. Se rebeló y se fue a una vida de profundo y prolongado pecado, pero todavía era salvo. Más tarde se arrepintió de su pecado y volvió a dedicar su vida.

Lamento decir que esto demuestra cómo el Dr. McGee fue influenciado por el “decisionismo” moderno. Esa es la manera que muchos predicadores modernos, como Billy Graham, han interpretado la parábola. ¿Por qué han hecho eso? Lo hicieron porque decenas de miles de personas han hecho “decisiones” y han regresado de nuevo al pecado. La única manera que estos predicadores pueden explicar eso es diciendo que son como el Hijo Pródigo, y algún día van a despertar y re-dedicarse. Los has oído decir que hay alcohólicos “salvos”, drogadictos “salvos”, e incluso prostitutas “salvas”. Ya que el 88% de todos los “niños de iglesia” dejan su iglesia “para nunca volver” (Barna) y todos ellos han hecho una “decisión”, los pastores les dan a los padres una falsa esperanza diciéndoles que son pródigos, salvos pero reincididos. Dicen que todas estas personas, que viven en profundo pecado y no asisten a la iglesia, están “salvas” de todos modos. Todo lo que tienen que hacer es volver y dedicarse de nuevo en algún momento en el futuro. Pero incluso si no lo hacen, siguen siendo salvos. Como el Dr. McGee dijo: “Nunca hubo ninguna duda en cuanto si el joven era un hijo o no. Él era un hijo todo el tiempo”. Entonces, Bill Clinton, un Bautista era “un hijo”, aún cuando estaba teniendo sexo en la Oficina Oval con Mónica Lewinsky. Así, otro Bautista, Jimmy Carter, era “un hijo” ¡aún cuando estaba negando la infalibilidad de la Biblia y dijo que los Mormones son Cristianos verdaderos! Hace unos años una mujer que dirigía una casa de prostitución aquí en Los Ángeles dijo que era una “Cristiana renacida”. Un líder evangélico me dijo” “No la juzgues”. ¡Qué locura! Esta clase confusa del evangelicalismo se llama “antinomianismo”, y viene de la creencia de que uno puede vivir en profundo pecado y ser un hijo de Dios al mismo tiempo. Ellos son los tales llamados “Cristianos carnales”. Pero el Dr. Martyn Lloyd-Jones dijo: “Es una mala interpretación [de Romanos 8:5-8] decir que ‘los que son de la carne’ son los tales llamados Cristianos ‘carnales’, porque vemos que el Apóstol dice algo acerca de ellos que hace imposible que sean Cristianos...el Cristianismo, como el Apóstol nos ha dicho tantas veces, implica un cambio radical, completo, en la naturaleza del ser humano” (traducción de D. Martyn Lloyd-Jones, M.D., Exposition of Romans 8:5-17, “The Sons of God,” The Banner of Truth Trust, reimpresión 2002, p. 3).

Realmente odio corregir al Dr. McGee. Él me enseñó mucho de la Biblia durante la década de 1960 y principios de 1970, mientras lo escuchaba todos los días en la radio. Literalmente retrocedo al pensar en corregirlo en su punto de vista sobre el Hijo Pródigo. Pero no tengo otra opción. El Dr. McGee dijo que él mismo fue salvo cuando un “evangelista en el sur de Oklahoma hace muchos años utilizó esta parábola para presentar el evangelio...una noche predicó sobre el Hijo Pródigo, y esa es la noche que pasé al frente” (ibid., p. 314). Pero entonces el Dr. McGee dijo: “La parábola no es cómo un pecador es salvo” (ibid.). Él dijo que es “primeramente” cómo Dios toma “de nuevo a un hijo que peca”.

El Dr. McGee no obtuvo esa idea del antiguo predicador quien lo llevó a ser salvo en Oklahoma. No, él obtuvo esa idea de predicadores modernos evangélicos como Billy Graham, que piden por “re-dedicaciones” en lugar de conversiones claras. Esta “nueva” forma de ver la parábola ha producido un gran océano de los tales llamados “Cristianos reincididos” que nunca han sido convertidos. Como el Dr. Lloyd-Jones dijo: es “imposible que sean Cristianos”.

Hace poco leí un artículo de un evangelista, quien dijo:

Yo vivo en Carolina del Sur, y amo el Sur, no me estoy burlando de nadie de allí, ¡pero parece que todo el mundo allí dice que es salvo!...En algunos estados del Sur, hay una iglesia en casi cada esquina. Incluso nuestros políticos y estrellas de cine dicen que son salvos...Sin embargo, tenemos más asesinatos, violaciones, drogas, pornografía, divorcio, mentiras y robos que nunca...Entonces ¿qué está mal? ¿Por qué nuestras iglesias locales están disminuyendo en el crecimiento y el alcance?...¿Cuál es el problema? (traducción de Jerry Sivnksty, “Gospel Soaked or Gospel Thirsty?”, Frontline Magazine, Julio/Agosto 2013, p. 38?

Voy a decirte cual es el problema – ¡tenemos decenas de miles de personas que han hechodecisionespero no son convertidas! ¡Ese es el problema! Y no sólo pasa en el Sur. ¡Es en toda América! Un predicador en la Florida me dijo recientemente que casi todas las puertas que toca en el evangelismo, la gente le dice que se vaya, ¡porque ya son salvos! Dijo que no van a la iglesia y no se arrepienten – ¡porque piensan que ya son salvos! ¡Ese es el resultado de décadas dedecisionismoy la falsa idea de que loshijos pródigosson realmente Cristianos! Yo digo: “¡Fuera con tal evangelio falso! ¡Ha arruinado literalmente a América!” ¡Fuera con eso! ¡Acabar de una vez! ¡Échalo hacia fuera! ¡Ha dañado millones de almas, paralizado nuestras iglesias, y ha traído la ruina espiritual a nuestra nación! No me importa quién lo promueve – Dr. McGee, Billy Graham, el Papa Francis, o el Anticristo – es una doctrina infernal, ¡llena de veneno Satánico! Lo cual nos lleva de vuelta a nuestro texto,

“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse” (Lucas 15:24).

(Oprime aquí para leer otro sermón que prediqué sobre el Pródigo, titulado, “El Arquetipo de la Conversión”. Debes leerlo con este sermón).

II. Segundo, ¡esta parábola la dio Cristo para mostrar como los pecadores perdidos, muertos en delitos y pecados, son salvos!

Una vez conocí a un hombre que dejó a su esposa y se fue con otra mujer. Luego robó un banco con una pistola, y fue a la cárcel por varios años por robar el banco. Él era un adúltero, un ladrón y un asaltante de bancos. ¡Pero dijo que era salvo todo ese tiempo! Le pregunté qué habría pasado si el rapto había ocurrido mientras él estaba robando ese banco con una pistola. Con toda seriedad, dijo: “¡El arma se habría caído al suelo cuando era arrebatado para recibir al Señor en el aire!” Le dije que estaba equivocado, que nunca había sido convertido. Él apeló al Hijo Pródigo, y dio la falsa interpretación que expliqué hace un momento, que él era un “hijo” todo el tiempo. Abrí la Biblia. Tomé su dedo índice en la mano y puse la punta de su dedo en Lucas 15:24. Yo dije: “Léelo”. Tuve que decir eso tres o cuatro veces antes de que finalmente leyera titubeando:

“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado…” (Lucas 15:24).

Me miró con una mirada salvaje en sus ojos, ¡como si hubiera sido atrapado! A continuación dijo bruscamente: “¡Pero eso no es lo que significa!” Yo dije: “Yo no te dije lo que significa. Yo sólo te dije que lo leyeras”. Después se lo leí a él:

“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado…”

Entonces le dije, “el padre del hombre dijo que estaba ‘muerto’. Su propio padre dijo que estaba ‘perdido’. Si su padre dijo eso, ¿quién eres tú para contradecirlo?” Por cierto, si miras el comentario del Dr. McGee, ¡verás que no dio ningún comentario sobre Lucas 15:24! ¡No pudo! ¡Habría destruido su teoría falsa por completo! En Lucas 15:24 el padre dijo que su hijo “muerto” era – eso es, “muerto en delitos y pecados” (Efesios 2:1, 5). Entonces el padre dijo: “se había perdido”. ¿Qué puede ser más claro? ¡El Hijo Pródigo ilustra a un pecador perdido!

Jesús dio tres parábolas en el capítulo quince de Lucas para responder a los Fariseos. Ellos se habían quejado de que Él comía con pecadores (Lucas 15:2). ¡Él dio estas tres parábolas para mostrar cuanto Dios se regocija cuando un pecador es salvo! Cada una de las tres parábolas muestra que Dios recibe y perdona pecadores perdidos. Él dio la parábola de la oveja perdida en los versículos 3 a 7. Él dio la parábola de la moneda perdida en los versículos 8 a 10. Y luego dio la parábola del hijo perdido en los versículos 11 a 32. El punto principal en estas tres parábolas es que Dios se regocija en gran manera por “un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:7, 10, 24). Curiosamente, el Dr. Ryrie no estaba de acuerdo con el Dr. McGee y Billy Graham. El Dr. Ryrie estaba correcto en esto. En su nota sobre Lucas 15:4, él dijo: “Perdido. Ocho veces en este capítulo la perdición del hombre es enfatizada, vv. 4 [dos veces], 6, 8, 9, 17, 24, 32” (traducción de Charles C. Ryrie, Th.D., Ph.D., The Ryrie Study Bible, Moody Press, 1978, p 1576; Nota sobre Lucas 15:4). “La perdición del hombre es enfatizada”. ¡Exactamente correcto!

El Dr. McGee enfatizó demás el hecho de que el Pródigo era llamado “un hijo”. En esta parábola “hijo” no significa que él era salvo. El Dr. John MacArthur tenía razón sobre este punto en particular cuando dijo que esta parábola “ilustra a todos los pecadores (en relación a Dios el Padre por medio de la creación) que pierden sus privilegios y rechazan cualquier relación con Él [Dios], prefiriendo una vida de pecado y satisfacción propia” (traducción de John MacArthur, D.D., The MacArthur Study Bible, Word Bibles, 1997, p 1545; nota sobre Lucas 15:12).

El Dr. MacArthur también dijo correctamente que el Hijo Pródigo “era un candidato para la salvación”, cuando “volvió en sí” (ibid., nota sobre Lucas 15:17). Esto muestra que MacArthur correctamente dice que el Hijo Pródigo estaba perdido. Estoy del lado del Dr. McGee contra el Dr. MacArthur en muchos temas, particularmente sobre la Sangre de Cristo. El Dr. McGee está correcto en ese tema importante, y John MacArthur no lo está. Pero sobre la conversión del Hijo Pródigo, el texto me obliga a estar de acuerdo con John MacArthur,

“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado…” (Lucas 15:24).

Por cierto, todos los antiguos comentarios dicen que el Hijo Pródigo estaba perdido, y luego fue convertido en esta parábola. ¡Ninguno de los antiguos comentadores dicen que él “re-dedicó” su vida y siempre estuvo salvo! Matthew Poole (1624-1679) dijo de nuestro texto: “Un alma pecadora es un alma muerta...La conversión de un pecador es como una resurrección de entre los muertos. Tampoco es un alma capaz de una verdadera alegría, hasta que se reconcilie con Dios por medio de la sangre de Cristo” (nota sobre Lucas 15:24; A Commentary on the Holy Bible, The Banner of Truth Trust, reimpresión de 1990, tomo III, p. 247).

Matthew Henry (1662-1714) dijo: “La parábola representa a Dios como un Padre común a toda la humanidad, a toda la familia de Adán...” Matthew Henry llegó a decir que el Hijo Pródigo representa a “un pecador, a cada uno de nosotros en nuestro estado natural...la condición del pródigo...representa para nosotros un estado de pecado, ese estado lamentable en el que ha caído el hombre”. Luego Matthew Henry dio nueve maneras que el pródigo muestra a una persona perdida (traducción de Matthew Henry’s Commentary on the Whole Bible, Hendrickson Publishers, reimpresión de 1996, tomo 5, páginas 599-600).

El Dr. John R. Rice volvió a la antigua manera de los comentarios clásicos. El Dr. Rice estaba en desacuerdo con la declaración del Dr. McGee que “esto no es una ilustración de un pecador que se salva”. El Dr. Rice dijo lo contrario. El Dr. Rice dijo: “El hijo pródigo ilustra a un pecador perdido” (traducción de John R. Rice, D.D., The Son of Man, Sword of the Lord Publishers, 1971, p. 372; nota sobre Lucas 15:11-16).

C. H. Spurgeon, el Príncipe de los Predicadores, da este mismo punto de vista en su sermón “El Clímax Del Pródigo” (traducción de The Metropolitan Tabernacle Pulpit, Pilgrim Publications, reimpresión de 1975, tomo XLI, pp 241-249). Nuestro texto dice:

“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse" (Lucas 15:24).

Spurgeon dijo de nuestro texto: “La conversión de un alma es suficiente para tener gozo eterno en los corazones de los justos” (ibid., Exposition of the chapter, p. 251). El peso de todos estos comentaristas muestra claramente que el Pródigo era un hombre perdido, y la parábola muestra la forma en que fue convertido. Ese es el punto de vista dado por la mayoría de los escolares a través de las décadas – ¡hasta que el “decisionismo” de nuestro tiempo hizo la conversión “borrosa” y poco clara!

III. Tercero, esta parábola muestra lo que debe sucederte en una conversión verdadera.

Si esperas ser convertido, y convertirte en un verdadero Cristiano, vas a tener que pasar por lo mismo que el Hijo Pródigo pasó. Si no lo haces, Dios no va a ser capaz de decirte:

“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado...” (Lucas 15:24).

Ahora te has sentado a través de toda esta explicación, y tu mente está flotando sin rumbo. ¡Siéntate bien hombre! ¡Siéntate bien mujer! ¡Ahora te estoy hablando a ti! ¡Debes pasar por lo menos algo de lo que el Hijo Pródigo pasó o irás al Infierno! ¡Debes experimentar lo que él experimentó o vas a pasar la eternidad en las llamas sulfurosas, arrastrado y atormentado por los demonios, y despedazado por tu propia conciencia! Esto es lo que debes pasar, por lo menos hasta cierto punto, para ser salvo. Jesús murió en tu lugar, para pagar por tus pecados, en la Cruz. Él se levantó de entre los muertos para darte vida. Pero usualmente hay una lucha al venir a Jesús. Los siguientes puntos se han extraído de la parábola del Hijo Pródigo:

1.   Admite a tí mismo que tu corazón es realmente egoísta y quiere estar tan lejos de Dios como sea posible. ¡Hemos conocido personas que fueron al cuarto de consejo y dijeron que querían ser salvos, que estaban al mismo tiempo, pensando en irse de la iglesia! Esto es engañarse a sí mismo. ¿Por qué Dios le va a dar gracia salvadora a una persona que está pensando regresar al mundo? “Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (I Juan 2:15). “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:8).

2.   Ora para que Dios te muestre el vacío de este mundo. ¡No tienes que convertirte en una persona de la calle, para darte cuenta de que no quieres ir allí! Dios puede mostrarte la vanidad de cualquier estilo de vida materialista. Pídele a Dios que te muestre el vacío de una vida sin Dios. “No tenéis…porque no pedís” (Santiago 4:2).

3.   ¡Despierta! ¡Vuelve en sí! ¡Ora para que Dios te muestre que “padeces hambre”, mientras puedes tener paz y alegría! ¡La forma en que estás ahora, no tienes paz interior! ¿Por qué seguir en el pecado cuando puedes ser perdonado por Cristo? “No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos” (Isaías 57:21).

4.   Piensa en tu pecado. Piensa en los pecados individuales, así como tu corazón pecaminoso. Piensa profundamente acerca de tu pecado hasta que puedas decir con el Pródigo: “He pecado contra el cielo y contra ti” (Lucas 15:18). Mi pastor el Dr. Timothy Lin no fue salvo hasta que escribió una larga lista de sus pecados. ¡Él leyó esa lista vez tras vez hasta que Dios lo convicto, y él supo que era un pecador perdido! No estoy diciendo que debes hacer eso pero puede ayudar a alguien.

5.   Lánzate a Dios el Hijo, “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (I Timoteo 2:5). Jesús dijo: “Nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). “Esforzaos a entrar” a Jesús (Lucas 13:24). Los que sólo piensan casualmente en venir a Jesús no serán salvos. ¡Debe ser lo más importante en tu vida! “¡Esforzaos a entrar!” Cuando encuentres a Jesús valdrá la pena cualquier cantidad de lucha, cualquier cantidad de “esfuerzo”. Jesús dijo: “Venid a mí...y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (I Juan 1:7)

.

Que este antiguo himno sea tu oración esta noche –

Muy lejos yo vagué de Dios,
   Hoy volviendo estoy;
He oído al fin su dulce voz,
   Hoy volviendo estoy.
Oh cuanto desprecié Su amor,
   Hoy volviendo estoy;
Arrepentido estoy, Señor,
   Hoy volviendo estoy.
A mi hogar sin tardar,
   Hoy volviendo estoy.
¡O recíbeme, Señor!
   Hoy volviendo estoy.
(Traducción libre de “Lord, I’m Coming Home”
      por William J. Kirkpatrick, 1838-1921).

Si deseas hablar con nosotros acerca de ser salvo, por favor deja tu asiento ahora y camina a la parte de atrás del auditorio. Dr. Cagan te llevará a un lugar tranquilo para orar. Dr. Chan, por favor ore para que alguien confíe en Jesús esta noche. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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Llamale por telefono a (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: Lucas 15:21-24.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Now I Belong to Jesus” (por Norman J. Clayton, 1903-1992).


EL BOSQUEJO DE

MALINTERPRETANDO EL HIJO PRODIGO

(SERMÓN NÚMERO 2 SOBRE EL HIJO PRÓDIGO)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse” (Lucas 15:24).

I.   Primero, la manera que esta parábola ha sido malinterpretada por
muchos predicadores modernos, Lucas 15:24.

II.  Segundo, ¡esta parábola la dio Cristo para mostrar como los
pecadores perdidos, muertos en delitos y pecados, son salvos!
Efesios 2:1, 5; Lucas 15:7, 10, 24.

III. Tercero, esta parábola muestra lo que debe sucederte en una
conversión verdadera, I Juan 2:15; Santiago 1:8; 4:2;
Isaías 57:21; Lucas 15:18; I Timoteo 2:5; Juan 14:6;
Lucas 13:24; Mateo 11:28; I Juan 1:7.