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¿PODRÍA SER ESTE TU MAYOR PECADO?

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 2 de Junio, 2013

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20).


La Gran Comisión da las últimas palabras de Cristo a Su pueblo. Es claro que los primeros once Discípulos no podían ganar almas de todas las naciones, ni predicarle el Evangelio a toda criatura. Así que es obvio que la Gran Comisión le fue dada a todos los Cristianos, a través de los tiempos, “hasta el fin del mundo”, como nos dijo Cristo al final de la Comisión. Hombres buenos a través de las edades han visto las palabras de Cristo como un llamado a todos los Cristianos para ganar almas y hacer discípulos de ellos. Es el mandato supremo de Cristo, diciéndole a todo Cristiano que debe ganar almas y ayudar a discipularlas. 

El Dr. John R. Rice dijo: “Está claro que si amas a Cristo le obedecerás, y Su último mandato fue la Gran Comisión. ¡Cuán seriamente debemos tener en el corazón el último mandato de un padre que está muriendo! Pero cuanto más seriamente debemos tomar el último mandato de Jesús” (traducción de John R. Rice, D.D., The Bible Garden, Sword of the Lord Publishers, 1982, “The Sevenfold Sin of Those Who Do Not Win Souls,” pp. 330, 331).

Ahora yo quiero que voltees al Salmo 126:5 y 6. Aquí hay un gran versículo que nos dice acerca del gozo del ganador de almas. Dice:

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmo 126:5-6).

Dice: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán”. Dice que el ganador de almas “volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”. La Biblia promete grande gozo al hombre o mujer que gana almas. ¡Yo estoy convencido que algunos jóvenes que han batallado para ser salvos, deben convertirse en celosos ganadores de almas primero!

He estado leyendo un libro sobre cómo parar a los jóvenes de que se vayan de nuestras iglesias. Dios sabe que las iglesias están en problemas. Ellas pierden más del 88% de sus jovenes antes de que éstos lleguen a los veinticinco años de edad, “para nunca más volver” a las iglesias, según un informe fiable. El libro que he estado leyendo da mucho consejo sobre cómo evitar que eso suceda, cómo mantener a los jovenes viniéndo a la iglesia. Pero yo dudo que el libro haga tanto bien – si acaso algún bien. Es como una cuenta nueva de las quejas que los “niños de iglesia” han hecho desde que yo recuerdo – que ya hace mucho tiempo, como sesenta años. Estas son las mismas quejas que yo oí de “niños de iglesia” hace casi sesenta años en la iglesia Bautista del Sur de la cual yo era miembro. Ellos tenían un pastor juvenil. Ellos tenían director de coro. Ellos tenían una joven pareja que estaba completamente devota a ellos. Ellos tenían fiestas en la playa y sociales, y salidas. Pero, según lo que sé, todos ellos “se apartaron”. Hasta yo me “aparté” por un tiempo corto. Yo no fui salvo allí. Sin la sobre poderosa gracia de Dios, yo nunca hubiera sido salvo.

Yo fui salvo en una conferencia Bíblica en la universidad BIOLA el 28 de Septiembre de 1961. En ese tiempo yo estaba leyendo el Diario de John Wesley. ¡Qué hombre! Predicó en los campos y en las calles. Yo pensé: “Eso es para mí!” Yo tomé una Biblia y me fui a predicar en la calle en el centro de Los Ángeles todos los días a la salida del trabajo. Nadie respondía. Pero un día, un señor mayor en mi trabajo me preguntó qué hacía después del trabajo. Yo le dije que predicaba en la calle. Me preguntó si podía venir conmigo. Le dije: “Sí, vamos.” Yo lo veo en mi mente, sentado en un banco de Pershing Square, en el centro de Los Ángeles era un anciano blanco de buen aspecto con el pelo cano blanco puro, con una camisa blanca y traje negro, vestido impecablemente, sentado en un banco viéndome predicarle a un montón de borrachos y vagabundos. Después de unas semanas de oírme predicar en la calle todos los días, me dijo que su padre había sido un predicador Presbiteriano anticuando. Me dijo que mi predicación en la calle, le recordaba a su padre.

Entonces un día me dijo que él y su esposa querían que yo fuera a cenar a su apartamento. La invitación me sorprendió mucho. Me puse un traje y fui a su apartamento. Era un lugar caro en la parte “buena” de la ciudad. Su esposa era la Directora de una escuela secundaria en el área de Los Ángeles. Ambos asistían a una iglesia Presbiteriana liberal todos los Domingos por la mañana. Eran una pareja encantadora, de edad. Después de la cena sacaron unos viejos álbumes de fotos, y me mostró fotos de cuando eran jóvenes en la iglesia de su padre. Luego, cuando la noche llegaba a su fin, me sorprendió mucho cuando el hombre me dijo: “Te invitamos a cenar, porque queremos que nos guíes a Cristo.” El hombre dijo que le había contado a su esposa lo que había me escuchaba predicar en la calle. Él dijo: “Eso es lo que queremos. Queremos que nos lleves a Cristo.” ¡Allí estaba yo, salvo por como un año y medio, un muchacho de veintiún años de edad, y esta fina pareja de ancianos quería que le llevara a Cristo! Yo no sabía qué decirles. Sin que yo les pidiera, ambos se arrodillaron frente a mí. Les expliqué el plan de salvación lo mejor que pude. Entonces los guié en oración, mientras ellos confiaron en Jesús. ¡Nunca olvidaré ese momento mientras yo viva! Mantuve contacto con ellos varios años después de eso. ¡Una y otra vez me dieron las gracias por guiarlos a Cristo!

Jóvenes, escuchen. Si tienes una experiencia así te hará mucho más bien de los que algún que un programa de Escuela Dominical de lujo podría lograr. ¡Te hará más bien que veinte vacaciones de escuelas Bíblicas, diez retiros, o dos años en un instituto Bíblico! ¡Puso fuego en mi alma! ¡Mientras yo viva daré gracias a Dios por usarme para guiar al Sr. Allan Black y a su esposa a Cristo! ¡Aleluya!

Yo sabía que la salvación era real. Yo sabía que Dios contestaba oración. Yo era miembro de la Primera Iglesia Bautista China entonces. El Dr. Murphy Lum, el director juvenil, me dijo no hace mucho tiempo: “Bob, tú siempre estabas orando por avivamiento. Tú sí creías en el avivamiento. ¡Tú orabas por avivamiento cada vez que guiabas la oración en público! Y Dios sí envió avivamiento a nuestra iglesia, tal como tú oraste”. Yo sabía que otros también estaban orando, pero él dijo: “Fueron tus oraciones las que Dios contestó. Estoy seguro”. Yo no sé si él tenía razón – pero sí sé que Dios envió el avivamiento más sobresaliente que yo he visto en esa iglesia. Centenas de gente entraron a esa iglesia Bautista y fueron convertidas en una serie de avivamientos que bajaron del Cielo. En tres o cuatro cortos años la iglesia aumentó de 100 a más de dos mil todos los Domingos. ¡Ver ese avivamiento hizo más por mí, siendo yo joven, que cien lecciones Bíblicas, o algún título de seminario! ¡Fue entonces cuando yo probé de la gloria de Dios lo cual no me ha dejado hasta esta hora!

¡Si ustedes los jóvenes saborean la gloria de Dios así, nada podrá sacarlos de la iglesia! ¡Nada! ¡Eso es lo que los “niños de iglesia” necesitan! ¡Niños de iglesia necesitan ver respuestas de oración, y el poder de Dios! El libro que leí acerca de mantener a los jóvenes en la iglesia no tiene nada de eso! Es así como yo sé que no ayudará mucho, si acaso algo.

Lo que necesitas es una visión, un deseo santo de ganar almas. Si estás perdido, deja de pensar en ti mismo, y empieza a pensar en ganar a otros jóvenes perdidos. ¿Suena como una herejía? ¿Está mal que yo le diga a los jóvenes perdidos, que parecen “atascados” e incapaces de confiar en Cristo, ir tras los perdidos? ¡Yo no lo creo! ¡Eso es lo que me pasó a mí! Yo estaba “atascado”. No tenía certeza de la salvación. Pero cuando leí el diario de John Wesley, y un libro sobre Hudson Taylor, me fui a predicar y testificar. Fui a la escuela Bíblica por unos meses – y fui salvo – ¡y fui a trabajar por Cristo incluso más que antes! ¡Qué maravillosa y gloriosa experiencia! Dr. John R. Rice dijo:

      En mi propia experiencia de largos años como ganador de almas varias ocasiones sobresalen en mi memoria cuando otra vez puse el yo sobre el altar para [obetener] poder. Recuerdo el momento en el Pacific Garden Mission en Chicago y en la Universidad de Chicago donde yo estaba estudiando, cuando me volví definitivamente de la profesión docente y me entregué al Señor para Su ministerio. Recuerdo el momento en 1926 cuando dejé el pastorado, renuncié a un salario regular, renuncié a mi seguro de vida, y comencé a ser un evangelista a cualquier costo en el mundo. Y casi al mismo tiempo me enfrenté con claridad al problema de dejar a los amigos de toda la vida al estar en contra de la enseñanza evolucionista en colegios Cristianos y al oponerme a algunos de los que estaban en posiciones de alta denominación...
      Sin embargo creo que fui lleno del Espíritu Santo por primera vez...cuando tenía quince años. Encontré el segundo capítulo de Los Hechos en la Biblia. Durante días lo leí una y otra vez y medité sobre él y caminé entre las nubes...A los quince años gané mi primera alma. Recuerdo pasar tiempo en ayuno y oración cuando una campaña [evangelistica] de avivamiento en el pequeño pueblo ganadero cerca no tuvo conversiones en algunos días. Después de mi ayuno y oración tuve gran regocijo cuando las mareas de la bendición de Dios cayeron sobre la comunidad y muchos fueron salvos...Muchas, muchas veces sinceramente he buscado y he tenido la seguridad de un nuevo aliento del Cielo sobre mí, una nueva investidura de poder de lo alto (traducción de John R. Rice, D.D., The Power of Pentecost, Sword of the Lord Publishers, edición de 1979, pp. 426, 427).

¿Qué estoy diciendo esta noche? Estoy diciendo que hay algunos jóvenes aquí en nuestra iglesia que están “atascados”. Parece que no puedes dejar a un lado tu orgullo y tus ideas falsas y pecados. ¡Parece que no puedes descansar en Jesús y ser libre! ¡Parece que el Espíritu Santo no te está moviendo! ¿Cuál es la causa de tu condición? ¿Podría ser que usted no estás dispuesto a ser un ganador de almas celoso? ¿Podría ser que sales con frialdad y te paras allí, y no tienes ningún deseo de orar y buscar seriamente las lamas perdidas? ¿Podría ser que tu pecado, el pecado que te detiene y te impide ser salvo, es el pecado de rebelión en contra de la Gran Comisión que Cristo dio? ¿Es tu rechazo a convertirte en un ganador de almas entusiasta el pecado que te impide ser salvo? ¡Seguro que hay algún pecado que no dejarás!

Mientras pensaba, oraba y meditaba sobre este sermón, Dios parecía decirme que hay algunas chicas que odian ir a ganar almas, por lo que casi nunca traen un nombre. Y sin embargo no eres salvo, no confías en Jesús. ¿Podría ser que tu principal pecado es tu odio a obedecer el mandato de Cristo de ganar almas? Sé que hay algunos jóvenes aquí en la misma condición. Vas a cuarto de consejo una y otra vez, ¡pero estás tan lejos de Cristo como si nunca hubieras oído el Evangelio! ¿Podría ser que tu rebelión contra el mandato de Cristo de ganar almas es el pecado que te mantiene en las garras de Satanás? Cuando cantemos “Pecadores de Hombres os Haré”, dice tu corazón: “No vas a conseguir que yo sea pescador de hombres!” Me pregunto si algunos hasta piensen: “¡Prefiero irme al Infierno que ser ganador de almas!” ¡Tal vez no tan duro – pero cerca! ¿Podría ser ese tu caso? ¿Podrías ser ese tu mayor pecado? ¿Podría eso estarte deteniendo de ser salvo?

¡Termina con tu rebelión! Arrepiéntete de tu frialdad. Arrepiéntete de tu rebelión contra el mandato de Cristo. Voltéate de este pecado que condena el alma – ¡y hazlo ahora, esta noche! Cristo está con los brazos abiertos para recibirte. Toma Su yugo sobre ti. ¡Su yugo es fácil y ligera Su carga! Deshazte de tu rebelión. Confía en el Salvador. ¡No te pierdas la alegría y la felicidad que sólo llega a aquellos que ganan almas de todo corazón! ¡Jesús nunca miente! Y Jesús dijo:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

Por favor pónganse de pie. Escuchen de nuevo con atención el solo del señor Griffith. Sr. Griffith, por favor venga a cante esa hermosa y antigua canción del Dr. B. B. McKinney,

Habla a mi ser, Señor Jesús, Perdona todo pecar;
   Habla a mi ser, Señor Jesús, A los perdidos ganar.
Habla a mi ser, oh, habla a mi ser, esta es mi oración;
   Rendido estoy, a Tu voluntad, Oh, habla a mi corazón.

Habla a mi ser, Señor Jesús, Que mío ya no es,
   Habla a mi ser, Señor Jesús, Tuyo completo yo soy.
Habla a mi ser, oh, habla a mi ser, esta es mi oración;
   Rendido estoy, a Tu voluntad, Oh, habla a mi corazón.
(Traducción libre de “Speak to My Heart”
     por Dr. B. B. McKinney, 1886-1952).

Si deseas hablar con nosotros acerca de ser salvo, por favor deja tu asiento y ve a la parte de atrás del auditorio ahora. El Dr. Cagan te llevará a un lugar tranquilo donde podamos hablar y orar. Ve ahora mismo mientras el Sr. Griffith canta otra estrofa de la canción.

Habla a mi ser, Señor Jesús, Perdona todo pecar;
   Habla a mi ser, Señor Jesús, A los perdidos ganar.
Habla a mi ser, oh, habla a mi ser, esta es mi oración;
   Rendido estoy, a Tu voluntad, Oh, habla a mi corazón.

Dr. Chan, por favor venga y guíenos en oración por los que respondieron. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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Puedes enviar en correo electronico al Dr. Hymers en Ingles a rlhymersjr@sbcglobal.net – o
puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015, Estados Unidos.
Llamale por telefono a (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme:Mateo 28:18-20.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Speak To My Heart” (por Dr. B. B. McKinney, 1886-1952).