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PELEA LA BUENA BATALLA DE LA FE

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 19 de Mayo, 2013

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna”
(I Timoteo 6:12).


He estado leyendo un artículo interesante que atacó la teología Reformada moderna. El autor dijo que la gente no es naturalmente reformada, sino que deben ser “enseñados” de la misma. Creo que está exactamente correcto, pero eso no desmiente la doctrina de los Reformadores. En realidad fortalece su posición. Hay muchas cosas que no entendemos al principio cuando somos salvos. Hay muchas cosas en las que tenemos que ser “enseñados”, tales como la importancia de la iglesia local y la oración que prevalece. Nadie entiende todas las doctrinas de la Biblia en el día de su conversión. El autor continuó diciendo que “algunos” hombres Reformados “son motivados por la pereza”. Una vez más, creo que está exactamente correcto. He visto a algunos hombres Reformados arruinar sus iglesias al negarse a promover que cada miembro haga evangelismo. Una vez más, el autor dice que los que le creen a los Reformadores se niegan a “limpiar la vida del Cristiano”. Esto es verdad entre muchos modernos que adoptan la teología Reformada. Pero entonces el autor dice correctamente que esta flojera y apatía hacia el evangelismo no fue el caso de los hombres Reformados “en las generaciones anteriores”. Después de leer lo que este autor dijo, ¡me di cuenta de que todos sus argumentos podrían aplicarse a los Arminianos modernos también! ¿Acaso no sabemos que algunos Arminianos modernos son haraganes respecto al evangelismo? ¿Acaso no sabemos algunos Arminianos modernos “se niegan a limpiar la vida del Cristiano”? Por ejemplo, piensa en lo que pasó en Hammond. Por favor entiende que yo no estoy apoyando el Calvinismo moderno. ¡No, en absoluto! Pero yo estoy con John Knox, George Whitefield, William Carey, Adoniram Judson, el Dr. David Livingstone, y C. H. Spurgeon entre ellos.

C. H. Spurgeon era un hombre Reformado quien enfatizó fuertemente la santidad y el evangelismo. Y desde luego no fue motivado por la pereza, ni tampoco fomentó la pereza y la desidia en su iglesia. El Dr. John R. Rice llamó el Tanernáculo de Spurgeon “una trampa de almas”. Escucha lo que dijo Spurgeon acerca de nuestro texto:

“Echa mano de la vida eterna”. Observa que este precepto es precedido por otro – “Pelea la buena batalla de la fe”. Los que echan mano de la vida eterna tendrán que pelear por ella. El camino de la vida espiritual no es fácil: tendremos que [pelear] en cada paso…[pelear] contra el mundo, la carne y el diablo. Si vivimos para Dios vamos a necesitar pelear una lucha diaria, y pisotear a los poderes de la muerte y el infierno (traducción de C. H. Spurgeon, “Eternal Life Within Present Grasp,” The Metropolitan Tabernacle Pulpit, Número 1,946; Febrero 6, 1887).

Lo que Dijo Spurgeon enfatiza la lección de nuestro texto:

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna”
       (I Timoteo 6:12).

Voy a aplicar este verso de dos maneras – primero a los salvos, y después a aquellos que están perdidos.

I. Primero, el texto habla a los salvos.

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna”
      (I Timoteo 6:12).

La palabra “pelear” es traducida de la palabra Griega “agonizomai”. Nuestra palabra en Español “agonizar’ viene de ella. La vida Cristiana es una batalla de principio a fin. El presente imperativo de la palabra Griega muestra que es una batalla continua, una batalla sin fin en esta vida. Esta no es cualquier batalla. Se llama “la buena batalla de la fe”. El Apóstol Pablo estaba diciéndole al joven Timoteo (y a nosotros) esta gran verdad. Es una verdad que muchos Cristianos no entienden. En II Timoteo 2:3 el Apóstol dijo:

“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo”
      (II Timoteo 2:3).

Esto no solo está hablando a pastores, aunque incluye a los pastores fieles. Pablo dijo:

“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (II Timoteo 2:4).

“Ninguno” – incluye a todos los verdaderos Cristianos. Cada verdadero Cristiano tiene que “pelear la buena batalla de la fe”, mientras viva en este mundo caído, malvado. Como dijo Spurgeon: “Tendremos que [pelear] en cada paso…vamos a tener que pelear una fuera diaria”.

Mi ex pastor el Dr. Timothy Lin enfatizó el hecho de que la vida Cristiana es una batalla. Es una batalla continua con el mundo, la carne y el Diablo. Quisiera que cada pastor lo hiciera claro a los nuevos conversos que están entrando en una vida de conflicto. Una y otra vez, Cristo le dijo a las siete iglesias en Apocalipsis, en los capítulos dos y tres, que deben ser vencedores (Apocalipsis 2:7; 2:11; 2:17; 2:26-29; 3:5-6; 3:12 -13; 3:21-22). Por ejemplo, Apocalipsis 2:10-11 dice:

“Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte” (Apocalipsis 2:10-11).

Estos versos fueron tomados tan en serio por los primeros Cristianos que eran literalmente “fieles hasta la muerte” siendo arrojados a las fieras salvajes en las arenas Romanas paganas. En los tiempos modernos, en China y en tierras Musulmanas, los Cristianos son tan serios sobre vencer como lo eran los antiguos Cristianos como Perpetua (181-203). Que por su fe fue despedazada por fieras salvajes. Sr. Griffith, por favor canta la gran cancion de Reginald Heber, “El Hijo de Dios Va a la Guerra” [“The Son of God Goes Forth to War.”]

El mártir con gloriosa fe
   La muerte despreció,
Por su Maestro salvo fue
   Su nombre él invocó;
Perdona él como Jesús
   Por el que le hizo mal,
Por su enemigo él oró
   ¿Quién, pues, le seguirá?

Cual fiel y noble el grupo aquel
   Que le Salvador clamó,
Su Espíritu Consolador
   Sobre ellos descendió;
La espada del tirano vil,
   Del león la furia atroz.
Miraron sin sentir terror
   Oh, ¿quién les siguen en pos?

Mujeres, niños y hombre hoy,
   Del trono en derredor,
Levantan al Señor Jesús
   Sus voces en loor.
Peligros, luchas y dolor,
   Pudieron dominar;
¡O, danos gracia, Eterno Dios,
   Su ejemplo a caminar!
(Traducción libre de “The Son of God Goes Forth to War”
por Reginald Heber, 1783-1826).

Y Frederick W. Faber dijo:

Fe de los padres cual vive aun
   Que foso, espada y fuego venció;
Como se alegra nuestro corazón
   ¡Al escuchar su fe triunfó!
¡De nuestros padres santa fe!
   ¡Fiel te seremos siempre aquí!

Libre conciencia pudieron tener,
   Aunque moraron en la prisión:
Cual a sus hijos ejemplo será,
   ¡Miel para su destinación!
¡De nuestros padres santa fe!
   ¡Fiel te seremos siempre aquí!
(Traducción libre de “Faith of Our Fathers”
      por Frederick W. Faber, 1814-1863).

Y luego está esa canción conmovedora por Henry F. Lyte, que el Dr. John R. Rice amaba por encima de todos los otros himnos:

O Jesús, mi cruz hoy llevo, todo dejo y sigo a Ti;
   Despreciado, abandonado, Eres todo para mí:
Toda la ambición perezca, lo que quise y conocí.
   ¡Más cuan rica es mi vida, Dios, el cielo diste a mí!

Que el mundo me desprecie, ya a Jesús también dejó;
   Como el hombre que me miente, no es así mi Salvador;
Mientras tenga Tu sonrisa, tierno, poderoso Dios,
   Aunque todos me eviten, Tu faz muestras y luz salió.
(Traducción libre de “Jesus, I My Cross Have Taken”
       por Henry F. Lyte, 1793-1847).

Eso es lo que el Apóstol Pablo quiso decir cuando dijo:

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna,
         (I Timothy 6:12).

¡Que cada Cristiano aquí esta mañana permanezca en esa lucha hasta el final de la vida! Cómo oramos que no seas como la gente “entre espinos” que, “yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto” (Lucas 8:14). Cómo oramos que tú no dejes que el matrimonio, ni los hijos, ni carrera, ni dinero, ni los placeres de esta vida te detengan de obedecer nuestro texto,

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna,
       (I Timothy 6:12).

“Pelea la buena batalla” cuando estás solero. Sigue peleando cuando estás casado. Sigue peleando cuando los niños lleguen. ¡Y no dejes de pelear la buena batalla cuando seas viejo con canas! ¡El presente imperativo de la palabra Griega “pelear” demuestra que es una batalla sin fin en este mundo! John S. B. Monsell dijo:

La buena batalla con fuerza pelead:
   Cristo tu fuerza, y derecho es;
Mano a la vida echad y
   Gozo y corona eterna tendrás.
(Traducción libre de “Fight the Good Fight With All Thy Might”
       por John S.B. Monsell, 1811-1875).

En su libro, Lo que Cuesta Ser un Buen Cristiano [What it Costs to Be a Good Christian], el Dr. John R. Rice dijo:

Nuestros listas de la iglesia hoy en día están llenas con personas que sólo acuden a los servicios de vez en cuando, sin el sudor y el trabajo de salvar personas...Recuerda que el Salvador dijo en Lucas 10:2: “La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”. Dios exige tu trabajo y tu tiempo. Tu mejor pensamiento, tu trabajo más serio, las horas son pocas para darle al Señor Jesús que te compró y pagó por ti con su propia sangre (traducción de John R. Rice, D.D., What It Costs to Be a Good Christian, Sword of the Lord, 1952, pp. 23, 24).

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna,
       (I Timothy 6:12).

¡Pelea la buena batalla de la fe! ¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Amén!

II. Segundo, el texto le habla a los perdidos.

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna”
      (I Timoteo 6:12).

Como he dicho, la vida Cristiana es una batalla de principio a fin. ¡Si esperas la vida eterna, tienes que echarle mano ahora! Recuerda lo que el gran Spurgeon dijo: “Los que echan mano de la vida eterna tendrán que pelear por ella” (ibid.).

Ya que se te dice que le eches mano, esto muestra que “la vida eterna” está fuera de ti. El término Griego traducido “vida eterna” es “zoe aionia”. Se refiere a la vida de Cristo, no a lo largo de tu propia vida. Whitefield fue despertado al leer un libro titulado: La Vida de Dios Dentro del Alma del Hombre [The Life of God Within the Soul of Man]. Eso es “zoe aionia” – la vida eterna de Cristo. Spurgeon dijo: “Si se te infunde dentro de ti la vida eterna, es eterna, una simiente viva, incorruptible que permanece para siempre. Es la vida de Cristo en ti…Sin el Espíritu vivificador tú permanecerás en muerte espiritual para siempre” (Spurgeon, ibid.).

La Biblia dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36). El momento en que confías en Jesús Su vida eterna fluye adentro de ti. ¡Zoe aionia es “infundida” dentro de tu espíritu muerto y eres renacido! Nota que Spurgeon usa “infundir” en un modo diferente del que lo usan los Católicos Romanos. Ellos se refieren a que la “justificación” se infunde poco a poco, por medio de actos de “penitencia”. Spurgeon no está hablando de la justificación, sino que de la vida eterna – que es infundida dentro del espíritu muerto de una persona perdida, dándoles el nuevo nacimiento. Spurgeon dijo: “La infusión de la nueva vida es el nuevo nacimiento…nosotros somos vivificados y alzados de entre los muertos. Amados oyentes, ¿conoces este cambio por experiencia propia?” (Spurgeon, ibid.).

Cuando la vida eterna vive dentro de ti crea nuevos ojos que pueden verlo a Él que es invisible. La vida eterna dentro de ti crea nuevos oídos que te dejan oír la pequeña voz suave de Dios. Esta nueva vida te lleva a un mundo nuevo. ¡Ningún cambio se puede comparar al que ocurre en aquellos que son vivificados por la infusión de la vida eterna de Cristo dentro de sus almas! ¡Cuando recibes esta “zoe aionia”, esta vida eterna, dentro de tu alma perdida, ya no serás enemigo de Dios, sino Su amigo! Ya no serás un hijo de la ira, sino un hijo de Dios. Entonces te deleitarás en Dios. Este deleite te llevará más cerca y más cerca a Él en comunión y compañerismo. Cuando recibes la vida eterna de Cristo dentro de ti, amarás estar en la iglesia. Amarás cantar los himnos entonces. Ya no tendré que decirte, “Canta”. ¡No! ¡No! ¡A lo mejor entonces tendré que decirte que no cantes tan fuerte!

El Apóstol dijo: “Echa mano de la vida eterna”. ¡Querrás preservar la vida de Cristo dentro de ti a cualquier costo! ¡Será más importante para ti que toda la plata y todo el oro!

Ahora, digo a los que aun están perdidos, echa mano de la vida eterna. “Echa mano de la vida eterna”. ¡Agárrala y aférrate a ella como un hombre que se ahoga se aferra a un chaleco salvavidas, y no lo suelta! La persona que echa mano de la vida eterna en Cristo dirá con la joven Sulamita:

“Hallé luego al que ama mi alma; Lo así, y no lo dejé”
       (Cantar de los Cantares 3:4).

¡Tendrás que pelear la buena batalla de la fe para echar mano de la vida eterna de Cristo! Sí, es una batalla. Humanamente hablando, es por eso que tan pocos son salvos. ¡No están dispuestos a pelear la buena batalla para echar mano de Cristo! Recuerda que la palabra “pelear” viene de una forma de “agonizomai” en Griego, sufrir, y pelear, y concentrarse en ganar. Nota que esta misma palabra, agonizomai, la usó Cristo, cuando dijo: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta” (Lucas 13:24). Tienes que pelear para hallar a Cristo, tienes que sufrir para hallar a Cristo, tienes que poner todo esfuerzo en ello. Cristo está allí para ti. ¡Pero tienes que pelear para echar mano de Él! Decir unas cuantas palabras en oración no te llevará a Cristo. Tú debes agonizar, y pelear, y batallar para entrar. Y cuando halles a Jesús en esta lucha, valdrá la pena todo el esfuerzo que pusiste en ello. ¡Yo veo a un joven allí! Lo he visto llorar y gemir por Cristo. Lo he visto derramar verdaderas lágrimas porque se sintió perdido. Ahora, si le preguntas, con alegría te dirá palabras como estas:

“Hallé luego al que ama mi alma; Lo así, y no lo dejé” (Cantar de los Cantares 3:4).

¿Estás listo para tomar en serio tu salvación? ¿Estás listo para derramar lágrimas de verdad, y agonizar, y esforzarte para entrar? ¿Estás listo para entregarte a Cristo?

Si quieres hablar con nosotros sobre estos asuntos por favor deja tu asiento y camina a la parte trasera del auditorio ahora mismo. Si quieres hablar con nosotros sobre volverte un Cristiano verdadero ve ahora. Dr. Cagan te llevará a un lugar tranquilo donde podremos hablar. Dr. Chan, por favor venga y ore por aquellos que respondieron. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
Puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

Puedes enviar en correo electronico al Dr. Hymers en Ingles a rlhymersjr@sbcglobal.net – o
puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015, Estados Unidos.
Llamale por telefono a (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: I Timoteo 6:8-16.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
            “Fight the Good Fight With All Thy Might” (por John S. B. Monsell, 1811-1875).


EL BOSQUEJO DE

PELEA LA BUENA BATALLA DE LA FE

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna”
(I Timoteo 6:12).

I.   Primero, el texto habla a los salvos, II Timoteo 2:3, 4;
Apocalipsis 2:10-11; Lucas 8:14; 10:2.

II.  Segundo, el texto habla a los perdidos, Juan 3:36;
Cantar de los Cantares 3:4; Lucas 13:24.