Print Sermon

Estos manuscritos de sermones y videos ahora van a casi 1,500,000 computadoras en más de 215 países todos los meses en www.sermonsfortheworld.com. Otros cientos miran los videos en YouTube, pero rápidamente dejan YouTube y vienen a nuestro sitio de Internet. Los manuscritos de sermones se dan en 36 idiomas a casi 120,000 computadoras cada mes. Los manuscritos de sermones no tienen derecho de autor, así que los predicadores pueden usarlos sin nuestro permiso. Por favor, oprime aquí para aprender cómo puedes hacer una donación mensual para ayudarnos en esta gran obra de predicar el Evangelio a todo el mundo, incluyendo las naciones Musulmanas e Hindúes.

Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




RESPUESTAS BÍBLICAS A PREGUNTAS
SOBRE EL CIELO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 12 de Mayo, 2013

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (I Corintios 2:9-10).


¡Estos versos ciertamente incluyen una referencia al Cielo! Me parece increíble que algunos comentadores nieguen eso. El ojo humano no ha visto el Cielo. El oído humano no ha oído a nadie hablar sobre el Cielo. El corazón del hombre no puede imaginar la gloria del Cielo. El Dr. Henry M. Morris dijo que el verso habla del Cielo y:

Las glorias de “los cielos nuevos y la nueva tierra” (Isaías 66:22) están más allá de la imaginación humana, porque son “preparados” para nosotros por Cristo Mismo (Juan 14:2, 3). [Pero] algunas de estas glorias nos han sido reveladas por medio del Apóstol Juan, Apocalipsis 21:22 (traducción de Henry M. Morris, Ph.D., The Defender’s Study Bible, World Publishing, 1995, p. 1256; notas sobre I Corintios 2:9, 10).

El Dr. R. C. H. Lenski dijo el texto:

…a menudo es usado en referencia al cielo y referente a la bendición que nos espera en la vida venidera. Este uso es legítimo, en verdad…(traducción de R. C. H. Lenski, Ph.D., St. Paul’s First and Second Epistles to the Corinthians, Augsburg Publishing House, edición de 1963, p. 104; comentarios sobre I Corintios 2:9).

Ningún ojo terrenal ha visto jamás la gloria del Cielo. Jamás oído terrenal alguno ha escuchado cantar a los ángeles allí. Las cosas en el Cielo, entre otras realidades espirituales, solamente se pueden conocer por revelación especial de Dios. Así, en el verso 10, leemos: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu…” (I Corintios 2:10). La Biblia nos revela lo que nunca podríamos descubrir de ninguna otra manera. Y cuando Dios ilumine nuestras mentes, creeremos lo que Él ha revelado en las Escrituras sobre esas cosas espirituales, incluyendo el Cielo. The Applied New Testament Commentary (Kingsway Publications, Ltd., 1997) da este comentario sensato:

Aquí Pablo cita de Isaías 64:4. ¿Qué es lo que Dios tiene preparado para los que le aman – pero que ha sido ocultado de aquellos que no [lo aman]? Es la salvación, la vida eterna, y la gloria; esto es lo que Dios ha preparado para los que le aman a Él. Y lo que Dios ha preparado para aquellos que le aman es más grande y más maravilloso de lo que nos podamos imaginar (ibid., p. 631; nota sobre I Corintios 2:9).

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu…” (I Corintios 2:9-10).

El Espíritu Santo ha revelado en la Biblia cosas acerca del Cielo que no podríamos aprender de ninguna otra manera. He aquí algunas de esas cosas que la Biblia revela sobre lo que le sucederá a los Cristianos en el futuro.

1. Primero, ¿Qué sucede cuando un Cristiano muere?

La Biblia dice:

“Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (II Corintios 5:8).

Esto muestra que el momento que el Cristiano muere su espíritu está presente con Cristo. El Apóstol Pablo hablaba de tener “deseo de partir y estar con Cristo” (Filipenses 1:23). Estos versos muestran que los Cristianos se van a estar con Cristo como espíritus. Ellos no se reunirán con sus cuerpos sino hasta el Arrebatamiento. Sin embargo seremos reconocibles, como lo fueron los espíritus de Abraham y de Lázaro (Lucas 16:22-25). La Confesión de fe de Westminster dice: “Los cuerpos de los hombres después de la muerte vuelven al polvo y ven la corrupción, pero sus almas (que no mueren ni duermen), teniendo una subsistencia inmortal, vuelven inmediatamente a Dios que las dio. Las almas de los justos, siendo entonces hechas perfectas en santidad, son recibidas…en luz y gloria, esperando la completa redención de sus cuerpos” (32:1).

Las almas de los muertos van a un estado intermedio. No entran en “sueño de alma” como enseñan equivocadamente los Adventistas del Séptimo Día. Lucas 16:22-26 revela que el “Hades” (“Seol” en el Antiguo Testamento) se dividía en dos partes antes de la ascensión de Cristo. Estas eran las residencias de los salvos y los perdidos. El hombre rico estaba en la sección del Hades conocida como el lugar de “tormentos”. Lázaro estaba en la parte del Hades que Jesús llamó “paraíso”. Lázaro y el hombre rico estaban completamente conscientes, lo cual prueba lo opuesto de la enseñanza Adventista del Séptimo Día.

Cuando Jesús ascendió de nuevo al Cielo Él se llevó el “paraíso”, y todas las almas salvas en él, hasta “el tercer cielo…adentro del paraíso” (II Corintios 12:2, 4). Efesios 4:8 y 9 describen esa transición. Cristo “llevó cautiva la cautividad” – “él ascendió” después de haber descendido a “las partes más bajas de la tierra”. Cristo no fue al lugar de “tormento” como Frederick K. Price y otros Pentecostales equivocadamente han dicho. Cristo descendió a la división del Hades que era el “paraíso” y llevó a todas las almas salvas con Él cuando ascendió de regreso a Dios, arriba al “tercer cielo”.

Hoy día los perdidos van de inmediato al lugar de “tormentos” en el Hades cuando mueren. Hoy los salvos van de inmediato a estar con Cristo en el “tercer cielo” (II Corintios 12:2; 5:6).

“Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (II Corintios 5:8).

La Biblia Anotada de Scofield da una explicación de todo esto en su nota sobre Lucas 16:23 (págs. 1056, 1057).

John MacArthur pone de menos esta descripción del “paraíso” en el Antiguo Testamento, llamándolo “un compartimiento especial” o “un tanque de espera”. Como lo hace con otros temas, tal como con la Sangre de Cristo, el Dr. MacArthur pone sobrenombres como un modo de condenar los puntos de vista que su propio padre sostenía cuando predicaba de la Biblia Anotada de Scofield. En sus notas sobre I Pedro 3:18, 19 el Dr. MacArthur admite que el espíritu de Cristo “fue a los espíritus de demonios atados en el abismo y proclamó que Él había triunfado sobre ellos”. ¿Pero, fue eso todo lo que Cristo hizo allí? Efesios 4:9 también dice que Él descendió allí, y en Efesios 4:8 se nos dice que “llevó cautiva la cautividad”. MacArthur dice que él ha “botado” la teoría errónea de la Biblia de Scofield con Escrituras, pero no lo ha hecho. Él solamente ha usado apodos y una cita de Wilbur M. Smith tomada fuera de contexto y mal aplicada (John MacArthur, D.D., The Glory of Heaven, Crossway Books, 1996, p. 70).

Wilbur Smith no derribó la posición de la Biblia Anotada de Scofield en el capítulo que citó MacArthur. El Dr. Smith solamente trató con las falsas doctrinas del purgatorio y el sueño de almas en ese capítulo. Fue deshonesto, al menos poco sincero, que el Dr. MacArthur usara una cita de Wilbur Smith para probar equívoca la posición de Scofield cuando el Dr. Smith no se estaba refiriendo a la posición de Scofield en lo absoluto, ni en ninguna otra parte del capítulo que citó MacArthur (Wilbur M. Smith, D.D., The Biblical Doctrine of Heaven, Moody Press, 1977 edition, pp. 155-170).

Nosotros entonces dejamos la posición de Scofield en pie como explicación fiable y creíble de lo que la Biblia enseña sobre lo que sucede al Cristiano cuando muere. La enseñanza basica de la Biblia Estudio de Scofield tambien ha sido dada por muchos otros. Vea J. Dwight Pentecost, Th.D., Things to Come, Zondervan Publishing House, edición de 1964, p. 558. Vea Henry M. Morris, Ph.D., The Defender’s Study Bible, World Publishing, edición de 1995, nota sobre Efesios 4:8, 9. Vea Dr. W. A. Criswell (W. A. Criswell, Ph.D., Paige Patterson, Ph.D., Heaven, Tyndale House Publishers, 1991, p. 60). Vea también Henry C. Thiessen, Ph.D., Introductory Lectures in Systematic Theology, Eerdmans Publishing Company, edición de 1963, pp. 488, 489). El Dr. Thiessen dijo:

El Nuevo Testamento indica que había dos compartimientos en el Hades: uno para los impíos y uno para los buenos. El de los justos se llamaba paraíso. El de los impíos no tiene nombre, pero es descrito como un lugar de tormento… Después de la resurrección de Cristo…los creyentes se presentan como yendo a la presencia de Cristo en la muerte…Ellos aun van al paraíso, pero el paraíso ahora está arriba (II Cor. 12:2-4)…cuando Cristo resucitó, Él llevó consigo…las almas de todos los justos en el Hades (Efesios 4:8; Salmo 68:18). De allí en adelante todos los creyentes van a la presencia de Cristo en la muerte, mientras que los incrédulos van al Hades, como en los tiempos del Antiguo Testamento (traducción de Thiessen, ibid., p. 489).

Eso es lo que le sucede al alma del Cristiano cuando muere.

II. Segundo, ¿cuándo recibirá el Cristiano su cuerpo resucitado?

El Rapto es más conocido que el estado intermedio, así que voy a pasar menos tiempo en él. Escucha a I Tesalonicenses 4:15-17.

“Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (I Tesalonicenses 4:15-17).

El Dr. John F. Walvoord dijo:

      El principal pasaje sobre el Rapto es I Tesalonicenses 4:13-18. Pablo describe la escena como el Señor en la carne viene del cielo al aire sobre la tierra, y la emisión de una trompeta que será una señal para que los Cristianos que han muerto sean resucitados. Un momento después, los Cristianos que aún viven también serán arrebatados con los que han sido resucitados para recibir al Señor en el aire. Una vez que se encuentren con el Señor en el aire, se van al cielo en cumplimiento de la profecía de ir a la casa del Padre (Juan 14:2-3). I Corintios 15 revela más sobre el Rapto, diciendo que los cuerpos humanos tanto de los [Cristianos] que han muerto como de los que aún viven serán transformados instantáneamente en cuerpos aptos para el cielo, 15:51-52 (traducción de John F. Walvoord, Ph.D., The Rapture, Prophecy Study Bible, AMG Publishers, 2000, p. 1152).

III. Tercero, ¿serán juzgados los Cristianos?

Sí, los Cristianos serán juzgados por sus obras. Escucha a II Corintios 5:10-11.

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias” (II Corintios 5:10-11).

El Dr. Erwin Lutzer dijo:

Nuestro Salvador administrará lo que es correcto y justo, pero no guiñará a nuestra desobediencia...Si tomamos las palabras de Pablo por su valor, tenemos que enfrentar la posibilidad de una serio regaño de Cristo y la pérdida de beneficios o privilegios…Aquellos que son fieles tendrán el privilegio de reinar con Cristo (Apocalipsis 3:21); y los que no lo son serán reprendidos y les será dadas responsabilidades menores [en el Reino terrenal]...todos disfrutarán el estado eterno y contribuirán al honor y alabanza de nuestro Señor (traducción de Erwin Lutzer, D.D., The Judgment Seat of Christ, Prophecy Study Bible, ibid., p. 1247).

IV. Cuarto, ¿qué harán los Cristianos durante la era del Reino?

Por favor volteen a Apocalipsis 20:1-7.

“Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión” (Apocalipsis 20:1-7).

Este pasaje enseña el pre-milenio. Los primeros Cristianos tenían razón al decir que Apocalipsis 20:1-7 es literal. Cristo regresará a la tierra y establecerá Su Reino en Jerusalén, estableciendo el trono de David. Los verdaderos Cristianos seguirán a Cristo desde el tercer Cielo para establecer el Reino de Cristo sobre la tierra por 1,000 años. Esto se explica en Zacarias 14:4-9.

Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos. Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz. Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno. Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre” (Zacarías 14:4-9).

El Libro de Apocalipsis dice,

“Nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10).

V. Quinto, ¿qué sucederá después del Reino de Cristo de 1,000 años sobre la tierra?

Al final del Reino terrenal de Cristo, este mundo y el universo serán consumidos en fuego. Escucha a II Pedro 3:10-13.

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (II Pedro 3:10-13).

En ese momento Dios creará un Cielo nuevo y una tierra nueva. Voltea a Apocalipsis 21:1.

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” (Apocalipsis 21:1).

Entonces, la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén, bajará. Será la capital del Reino eterno de Cristo. Voltea a Apocalipsis 21:16 para el tamaño de la Nueva Jerusalén.

“La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales” (Apocalipsis 21:16).

El tamaño de la Nueva Jerusalén es 1,500 millas de largo, 1,500 millas de ancho y 1,500 millas de alto. Así la ciudad será igual a la del área de la costa este de los Estados Unidos hasta el Río Misisipi en un lado y de la frontera de Canadá hasta el Golfo de México por el otro. Además de la longitud y la anchura, la ciudad tendrá 1,500 millas de alto. Tendrá cientos de pisos hasta la cima. El Dr. Paul Lee Tan calcula que la Nueva Jerusalén “sostendrá la sorprendente cifra de 72 mil millones de habitantes” (traducción de Prophecy Study Bible, ibid., p. 751). Sr. Griffith, por favor canta la tercera estrofa de “La Ciudad Perla Blanca”.

Dolor no hay en esa ciudad,
   Ni llanto los ojos tendrán,
No habrá descontento en el cielo,
   Ni envidia y conflicto allí;
Los santos son purificados,
   En unidad todos están;
Mi alma anhela esa ciudad,
   Y sus bendiciones tendré.
Ciudad brillante, ciudad de perla,
   Allí yo tengo corona y hogar,
Hoy yo espero, veo y deseo,
   La ciudad blanca que Juan vio bajar.
(Traducción libre de “The Pearly White City” por Arthur F. Ingler, 1902).

El Dr. Tan también dice, “Hebreos 12:22-24 enumera los habitantes de la ciudad” (ibid.). Él dijo: “La Nueva Jerusalén [incluirá] ángeles, la Iglesia, Dios el Juez, los Santos del Antiguo Testamento, y Jesús el Mediador” (ibid.). Curiosamente, el Dr. Tan deja fuera lo último que se menciona en la lista. Volteen a Hebreos 12:22-24. ¿Cuál es la última cosa en la lista? “La sangre rociada”. Yo no sé por qué el Dr. Tan dejo fuera “la sangre rociada”. Pero el Dr. MacArthur dice que el pasaje en Hebreos 12 es un pasaje “fascinante” “sobre el cielo”. Luego cita Hebreos 12:22-23. ¡Pero deja fuera todo el verso 24! (Véase John F. MacArthur, The Glory of Heaven, Crossway Books, 1996, p. 104). No puedo entender por qué un hombre dejaría fuera a “Jesús el Mediador” y “la sangre rociada”. ¡Para mí, Jesús y Su Sangre están entre las cosas más importantes en el Cielo!

¿Qué esperanza tenemos sin Jesús? ¿Qué esperanza tenemos sin Su preciosa Sangre? ¡Yo solo puedo decir que un evangelio sin Cristo y sin Sangre no es el verdadero Evangelio! El gran Spurgeon dijo:

Hay algunos predicadores que no predican acerca de la sangre de Jesucristo, y tengo que decirte una cosa acerca de ellos – ¡nunca vayas a escucharlos! ¡Nunca los escuches a ellos! Un ministerio que no tiene la sangre no tiene vida, y un ministerio muerto no es bueno para nadie (traducción de C. H. Spurgeon, “Freedom Through Christ’s Blood,” Agosto 2, 1874).

¡Mientras tenga aliento, voy a predicar el viejo Evangelio de un Cristo crucificado y resucitado, y la limpieza del pecado por Su preciosa Sangre! En la “Jerusalén celestial” nos alegraremos de ver a “Jesús el Mediador del nuevo pacto” y “la sangre rociada”. Y por toda la eternidad alabaremos “al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5).

Ahora te pregunto esta mañana, ¿estás listo para el Cielo? Tus pecados deben ser limpiados por la Sangre de Jesús, o nunca entrarás allí. Debes confiar en Jesús, “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Ven a Jesús por fe. Apártate del pecado y confía en Jesús, el Cordero de Dios. ¡Él te limpia de todo pecado con Su Sangre preciosa! Por favor pónganse de pie y canten el himno número 6 en su cancionero, “¿Te ha Lavado la Sangre de Jesús?”

¿A Jesús viniste por limpieza ya?
   ¿Te ha lavado la sangre de Jesús?
¿En Su gracia plena le confiarás?
   ¿Te ha lavado la sangre de Jesús?
¿Eres tú, lavado hoy en la sangre que el Cordero derramó?
   ¿Son tus ropas blancas? ¿Cuál la nieve son?
¿Te ha lavado la sangre de Jesús?

¿Al venir el Novio sin mancha estarás?
   ¿Te ha lavado la sangre de Jesús?
¿Lista para el cielo tu alma estará?
   ¿Te ha lavado la sangre de Jesús?
¿Eres tú, lavado hoy en la sangre que el Cordero derramó?
   ¿Son tus ropas blancas? ¿Cuál la nieve son?
¿Te ha lavado la sangre de Jesús?

Desechad las ropas del pecado hoy,
   Y se limpio en la sangre de Jesús.
Él la fuente es que limpiará tu ser,
   ¡Ven se limpio en la sangre de Jesús!
¿Eres tú, lavado hoy en la sangre que el Cordero derramó?
   ¿Son tus ropas blancas? ¿Cuál la nieve son?
¿Te ha lavado la sangre de Jesús?
    (Traducción libre de “Are You Washed in the Blood?”
       por Elisha A. Hoffman, 1839-1929).

Dr. Chan, por favor venga y ore por los que necesitan ser salvos.

(FIN DEL SERMÓN)
Puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

Puedes enviar en correo electronico al Dr. Hymers en Ingles a rlhymersjr@sbcglobal.net – o
puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015, Estados Unidos.
Llamale por telefono a (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: Hebreos 12:22-24.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“The Pearly White City” (por Arthur F. Ingler, 1902).


EL BOSQUEJO DE

RESPUESTAS BÍBLICAS A PREGUNTAS
SOBRE EL CIELO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (I Corintios 2:9-10).

(Isaías 66:22; Juan 14:2, 3; Apocalipsis 21:22; Isaías 64:4)

I.   Primero, ¿qué sucede cuando un Cristiano muere?
II Corintios 5:8; Filipenses 1:23; Lucas 16:22-26,
II Corintios 12:2, 4; Efesios 4:8, 9; II Corintios 5:6, 8.

II.  Segundo, ¿cuándo recibirá el Cristiano su cuerpo resucitado? I Tesalonicenses 4:15-17.

III. Tercero, ¿serán juzgados los Cristianos? II Corintios 5:10-11;
Apocalipsis 3:21.

IV. Cuarto, ¿qué harán los Cristianos durante la era del Reino?
Apocalipsis 20:1-7; Zacarías 14:4-9; Apocalipsis 5:10.

V.  Quinto, ¿qué sucederá después del Reino de Cristo de 1,000 años
sobre la tierra? II Pedro 3:10-13; Apocalipsis 21:1, 16;
Hebreos 12:22-24; Apocalipsis 1:5; Juan 1:29.