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EL PEREGRINAJE DE JACOB A EGIPTO

(SERMÓN #73 SOBRE EL LIBRO DE GÉNESIS)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 3 de Marzo, 2013


Los hijos de Jacob habían ido a Egipto a comprar comida, porque había una gran hambre en la tierra de Canaán. Mientras estaban allí, descubrieron para su sorpresa que su hermano menor José era el gobernador sobre toda la tierra de Egipto. Ellos habían vendido a José como esclavo, pero Dios estaba con él y lo alzó a gran autoridad. Ahora los hermanos regresaron y le dieron a su padre Jacob la buena noticia de que José estaba vivo. Jacob no le creía a sus hijos al principio, pero pronto lo convencieron de que era verdad, y dijo Jacob:

“Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera” (Génesis 45:28).

Eso nos lleva a nuestro texto esta noche. Por favor pónganse de pie y volteen a Génesis 46:1-4.

“Salió Israel con todo lo que tenía, y vino a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos” (Génesis 46:1-4).

Pueden sentarse. Por favor mantengan su Biblia abierta en ese lugar.

Cuando yo estaba asistiendo a un seminario muy liberal hace cuarenta años, nos dijeron que estos versos cambiaron los nombres de Jacob y de Israel vez tras vez, porque fueron escritos por diferentes autores, o “redactores”. El autor “E” siempre le llamó “Jacob”, mientras que el siguiente redactor “R” insertó el nombre de “Israel”. Les pregunté entonces: “¿Cómo saben eso?” Nunca me pudieron convencer de su teoría. El Dr. H. C. Leupold, el comentador Luterano rechazó esa teoría liberal, y dijo: “Con esos recursos críticos casi cualquier cosa puede ser probada” (traducción de H. C. Leupold, D.D., Exposition of Genesis, Baker Book House, edición de 1985, volumen II, pág. 1106; comentario sobre Génesis 46:1-4).

El Dr. Leupold sugirió que los dos nombres fueron utilizados deliberadamente – Jacob refiriéndose a la persona; e Israel refriéndose a su descendencia. Eso puede ser cierto, pero me parece que la explicación de Spurgeon es la principal razón por el cambio de los nombres. Spurgeon dijo que su antiguo nombre “Jacob” se utilizó aquí cuando estaba reincidido, y su nuevo nombre “Israel” se utilizó cuando fue revivido, como podemos ver en Génesis 45:27 y 28: “...y viendo Jacob…su espíritu revivió. Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera” (Génesis 45:27, 28). Estoy convencido de que es la manera de explicar el cambio de nombre. “Jacob” significa “suplantador engañoso”. “Israel” significa “príncipe de Dios”. Todos los creyentes tienen una vieja naturaleza, así como una nueva naturaleza. Cuando él fue influenciado por su vieja naturaleza, Dios lo llamó “Jacob”. Pero cuando fue “revivido” él fue influenciado por su nueva naturaleza, y por lo tanto llamado “Israel”. Esa explicación es fiel a las Escrituras, y es fiel a la vida – como todo Cristiano sabe por experiencia. Spurgeon dijo: “‘Jacob’ fue el nombre de su naturaleza de nacimiento, ‘Israel’ fue el nombre de su nueva y espiritual naturaleza” (traducción de C. H. Spurgeon, Metropolitan Tabernacle Pulpit, Número 2,116, página 1.). En su nueva naturaleza, estaba dispuesto a obedecer a Dios por fe, y descender a Egipto, a su hijo José. Pero en su vieja naturaleza temía ir. Por lo que Dios tuvo que consolarlo antes de que fuera. Así vamos a ver fe y temor en la peregrinación de Jacob a Egipto. Con esta explicación, vamos inmediatamente al texto, donde aprendemos dos grandes verdades que nos ayudan en nuestra vida Cristiana.

I. Primero, aprendemos de la fe de Jacob.

Cuando Jacob y su familia comenzaron su viaje para ver a José, se detuvieron en Beerseba, mientras aún estaban en la tierra de Canaán. Se detuvieron allí mientras Jacob ofreció sacrificios. Por favor, pónganse de pie y lean Génesis 46:1 en voz alta.

“Salió Israel con todo lo que tenía, y vino a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac” (Génesis 46:1).

Pueden sentarse.

Arthur W. Pink dijo: “Por lo tanto, lo primero registrado de Jacob después de que su largo viaje a Egipto había comenzado, fue la ofrenda de sacrificios a Dios. Los largos años de disciplina en la escuela de la experiencia...le habían enseñado a poner a Dios en primer lugar; [antes] de seguir adelante a ver a José se demora para adorar al Dios de su padre Isaac” (Gleanings in Genesis, Moody Press, edición 1981, pág. 313).

Al principio en mi propia experiencia Cristiana escuché personas decir que fueron “guiados” por el Espíritu Santo para hacer ciertas cosas, como cambiar su membresía a otra iglesia. Pero vi, una y otra vez, que esto usualmente tuvo un mal resultado. Desde el principio decidí que no iba a hacer ningún cambio repentino, y que iba a poner a Dios primero en todas las decisiones importantes en mi vida. Aunque yo no tenía ganas de quedarme donde estaba, yo no haría ningún cambio a menos que mi pastor y otros Cristianos ancianos en mi iglesia, me aconsejaran respecto a cualquier cambio que enfrentara. Aunque esto a veces era muy difícil de hacer, yo tenía mucho cuidado de no seguir mis propios sentimientos y deseos, sino que puse a Dios primero; y siempre era prudente en pensar en Hebreos 13:17,

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; [Obedeced a vuestros líderes, y sujetaos a ellos] porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (Hebreos 13:17),

Y I Tesalonicenses 5:12, 13,

“Os rogamos, hermanos, que [aprecies] a los que trabajan entre vosotros, y os presiden [están a cargo de ti] en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros” (I Tesalonicenses 5:12, 13).

Yo siempre consulté a mi pastor el Dr. Timothy Lin, y mi asesor y mentor el Dr. Murphy Lum, cuando me enfrenté a importantes decisiones en mi vida. Me determiné que iba a seguir su consejo, aunque no me pareciera correcto en ese momento. Esto repetidamente resultó ser lo correcto de hacer. La Biblia dice:

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos… No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia” (Proverbios 3:5-8, 11-13).

La fe de Jacob lo llevó a detenerse y hacer sacrificio a Dios en Beerseba, y mientras lo hacía, Dios le dio a conocer Su perfecta voluntad a él, aunque al principio Jacob tenía miedo de obedecerle.

Curiosamente, mientras escribía esto, se me ocurrió coger un pequeño libro de mi escritorio que no pensé que tenía algo que ver con este sermón. Se abrió en la página 17 y leí el consejo de un viejo pastor Bautista del Sur, escrito hace años – antes de que él muriera. El Dr. W. Herschel Ford dijo:

      Proverbios 3:6 describe esa guía, “reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”. Yo personalmente sé que cuando he seguido Su liderazgo he encontrado paz y victoria. Cuando me negué a seguirle he encontrado tristeza y derrota.
      Hay muchas decisiones para hacer hoy. Supongamos que se te ofreció un trabajo en otra ciudad con un aumento de salario. ¿Correrías y aceptarías el nuevo puesto de trabajo o esperarías en el Señor? Hay decisiones que tomar acerca de tu educación o la de tus hijos. ¿Qué escuela es mejor para ti o para ellos? Hay que hacer decisiones sobre los niños. ¿Cuánta libertad hay que darles, cuánto debes contenerlos? Hay decisiones que tomar sobre una nueva casa o un auto nuevo. Bueno, la gran aclaración viene en la espera... Corremos delante del Señor, buscamos nuestra propia gloria y riqueza, seguimos nuestro propio camino. Y muy a menudo terminamos quebrantados de corazón (traducción de W. Herschel Ford, D.D., Simple Sermons on Life and Living, Zondervan Publishing House, 1971 edición, pp. 17, 18).

Dije que fue “extraño” que yo haya recogido ese libro y que se abriera en esa página, justo cuando estaba escribiendo esto. Yo no soy muy creyente en ese tipo de cosas, pero creo que Dios trajo estas páginas a mi atención para que escucharas el consejo del Dr. Ford. Lo más importante que dijo era de esperar, no precipitarse a una decisión de tu vida. Él dijo: “La gran aclaración viene en la espera”. Y yo añadiría a eso la sabiduría de buscar el consejo de tu pastor, y líderes ancianos Cristianos en tu iglesia. Yo no iría a ningún líder fuera de tu iglesia local. Algunos predicadores usarán tu confusión para tratar de conseguir que vayas a su iglesia, que es muy poco ético. Además de eso, sólo los líderes de tu iglesia saben todos los detalles de tus necesidades. Jacob se detuvo en Beerseba, ofreció sacrificios al Señor, y esperó Su guianza. ¡Esa fue la fe de Jacob!

II. Segundo, aprendemos del temor de Jacob.

Ahora descubrimos la razón por la cual Jacob se detuvo en su peregrinación a Egipto. Dudó en Beerseba, porque tenía miedo. En el versículo tres leemos que Dios le dijo: “no temas de descender a Egipto” (Génesis 46:3). Hizo una pausa para ofrecer sacrificios en Beerseba, porque tenía miedo de ir a Egipto, y esperó a que Dios hiciera Su voluntad clara a él.

Spurgeon dijo que Jacob se detuvo y ofreció sacrificios a Dios en Beerseba para preguntarle al Señor si él realmente debería ir a Egipto. Sé que la gente testaruda menosprecia a cualquier persona que vacila y tiene miedo de equivocarse. Es por eso que muchos Cristianos profesantes tropiezan en errores de los que nunca se recuperan. Es mejor no ser como ellos. Spurgeon dijo, “El Señor ama ver a sus hijos ansiosos de tener razón; porque la ansiedad es un gran punto en su correcta orientación... Estamos hechos cuidadosos: somos ayudados a balancear el asunto en balanzas del santuario, y entonces nuestro juicio frío, calmado toma sus decisiones, y elegimos el camino que es más para la gloria de Dios” (traducción de Metropolitan Tabernacle Pulpit, volumen 35, sermón número 2,116, pág. 639).

El temor de Jacob era natural, porque él era un hombre viejo. A las personas mayores no les gusta hacer cambios. Esa es una de las razones por las que personas más maduras cometen menos errores que los que todavía son jóvenes. Y esa es una de las principales razones para que los jóvenes consulten a los que son más viejos Cristianos en su iglesia local. Tú eres menos apto de cometer un error cuando consultas a tus mayores en la iglesia, y escuchas sus consejos.

Entonces, también, Jacob sin duda tenía temor de ir a Egipto porque se acordó de lo que Dios había dicho a su abuelo, Abraham. Jacob comenzó a pensar que Egipto podría ser la tierra que hizo que Abraham experimentara el “temor de una grande oscuridad”, cien años antes (Génesis 15:12). Por eso dudaba ir a Egipto porque temía que su descendencia iba a ser afligida allí durante cuatrocientos años.

También, Jacob sin duda temía que Egipto confrontaría a su familia con muchas nuevas tentaciones. Cuando la gente lleva a sus hijos del campo a una gran ciudad a menudo sienten este temor, porque cualquier gran ciudad es un lugar de gran tentación. Y aún recuerdo lo que el gran misionero C. T. Studd dijo: “El único lugar seguro para estar, es estar en la voluntad de Dios”. Cuando Dios dijo a Jacob: “no temas de descender a Egipto”, él fue allí por fe. Y Egipto era el único lugar seguro para estar, porque era la voluntad de Dios para Jacob y su familia estar allí.

Recuerdo muy bien cómo dejé mi iglesia en Los Ángeles, y fui a San Francisco, a un seminario muy liberal. Fui con mucho temor, porque sabía de antemano que liberal e incrédulo era el Seminario Teológico Bautista Golden Gate en ese momento. Pero yo no tenía dinero para ir a un seminario más conservador. Mi pastor me dijo que fuera a San Francisco a ese seminario liberal. Me dijo que no me haría daño. En cierto modo tenía razón. Casi me destruyó, ¡pero no me “hizo daño”! Yo no sería el predicador que soy hoy si no hubiera ido allí. Yo no recomendaría que cualquier otro joven fuera a un seminario liberal. ¡Pero era exactamente el lugar adecuado para que yo fuera!

Dios le dijo a Jacob: “Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver” (Génesis 46:4). Eso es exactamente lo que Dios hizo por mí. Él me acompañó al seminario liberal, sin Dios, ¡y Él me hizo volver de allí! Ese seminario fue mi Egipto y mi Getsemaní. Pero el Señor me trajo a través de el, y me fortaleció con esa experiencia. ¡Una vieja canción lo dice bien!

“Al alma que anhele la paz que hay en Mi,
   Jamás en sus luchas la habré de dejar;
Si todo el infierno la quiere perder,
   ¡Yo nunca, yo nunca, la puedo dejar!

No habrán de anegarte las ondas del mar
   Cuando aguas profundas te ordeno cruzar;
Pues siempre contigo seré en tu dolor,
   Y todas tus penas podré mitigar.

La llama no puede dañarte jamás,
   Si en medio del fuego te ordeno pasar;
El oro de tu alma más puro será,
   Pues solo la escoria se habrá de quemar”.
(Traducción libre de “How Firm a Foundation,”
     “K” en “Rippon’s Selection of Hymns,” 1787).

Pero hay otra aplicación de este pasaje que te quiero dar esta noche. Algunos de ustedes tienen miedo de venir a Jesús. Tienen temor de confiar en el Salvador. Déjenme decirles en los términos más fuertes posibles – ¡ese miedo es del Diablo! ¡No es de Dios, sino que es un miedo demoníaco, enviado por Satanás para mantenerte, y esclavizarte! Dios le dijo a Jacob: “No temas de descender a Egipto...” (Génesis 46:3). No temas de descender a la convicción de pecado. Deja que tu corazón descienda allí, y mira que el pecado en tu corazón es un verdadero Egipto de corrupción.

Y no temas ir a Jesús el Salvador. ¡Recuerda que José es un tipo de Jesús! Dios descenderá contigo a la convicción. Dios irá contigo a Jesús, nuestro José, ¡y Dios te hará volver del pecado! Por favor pónganse de pie y lean versículos tres y cuatro en voz alta.

“Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos” (Génesis 46:3, 4).

Pueden sentarse. ¡“Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver: y la mano de José cerrará tus ojos”! José pondría la mano sobre los ojos de Jacob para cerrarlos en la muerte. ¡Pero Jesús, nuestro José, pondrá Su mano sobre tus ojos y verás por fe! “No temas” – ¡Jesús te salvará de tus pecados! Dios te está diciendo esta noche,

“Al alma que anhele la paz que hay en Mi,
   Jamás en sus luchas la habré de dejar;
Si todo el infierno la quiere perder,
   ¡Yo nunca, yo nunca, la puedo dejar!”

Ven a Jesús por fe. No hay nada que temer – ¡NADA que temer!

“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”
       (I Timoteo 1:15).

¡Cómo oramos que tú confíes en Él ahora, esta misma noche!

“Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos” (Génesis 46:4).

Si deseas hablar con nosotros acerca de tu salvación, por favor pasa a la parte de atrás del auditorio. El Dr. Cagan te llevará a un lugar tranquilo donde podamos hablar contigo acerca de confiar en Jesús mientras el Sr. Griffith canta: “Cuan Firme Cimiento”.

“Al alma que anhele la paz que hay en Mi,
   Jamás en sus luchas la habré de dejar;
Si todo el infierno la quiere perder,
   ¡Yo nunca, yo nunca, la puedo dejar!

No habrán de anegarte las ondas del mar
   Cuando aguas profundas te ordeno cruzar;
Pues siempre contigo seré en tu dolor,
   Y todas tus penas podré mitigar.

La llama no puede dañarte jamás,
   Si en medio del fuego te ordeno pasar;
El oro de tu alma más puro será,
   Pues solo la escoria se habrá de quemar”.

Dr. Chan, por favor venga y ore por los que han respondido.

(FIN DEL SERMÓN)
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Puedes enviar en correo electronico al Dr. Hymers en Ingles a rlhymersjr@sbcglobal.net – o
puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015, Estados Unidos. O llamale por
telefono a (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. Abel Prudhomme: Génesis 45:25-46:4.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“How Firm a Foundation” (“K” en “Rippon’s Selection of Hymns,” 1787).


EL BOSQUEJO DE

EL PEREGRINAJE DE JACOB A EGIPTO

(SERMÓN #73 SOBRE EL LIBRO DE GÉNESIS)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Salió Israel con todo lo que tenía, y vino a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos” (Génesis 46:1-4).

(Génesis 45:27, 28)

I.   Primero, aprendemos de la fe de Jacob, Génesis 46:1; Hebreos 13:17;
I Tesalonicenses 5:12, 13; Proverbios 3:5-8, 11-13.

II.  Segundo, aprendemos del temor de Jacob, Génesis 46:3; 15:12; 46:4;
I Timoteo 1:15.