COSAS QUE APRENDÍ DEL DR. JOHN R. RICE

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 2 de Septiembre, 2012

“Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmo 126:6).


Cuando yo era un adolescente leí la biografía de James Hudson Taylor, y sentí que Dios me estaba llamando a ser misionero a los Chinos. Me uní a la Primera Iglesia Bautista China de Los Ángeles. Ese otoño fui a la Universidad de Biola. Fui salvo allí cuando escuché al Dr. Charles J. Woodbridge predicar del tercer capítulo de II Pedro. Reprobé mis clases allí, a excepción de la clase de ganar almas. Agarré un trabajo y trabajé en la iglesia China Viernes y Sábados por la noche y todo el día el Domingo. En ese tiempo leí el Diario de John Wesley, [Journal of John Wesley] y aprendí lo que era un avivamiento. Estaba orando todo el tiempo para que viniera el avivamiento a la iglesia China. Empecé a ir a la universidad por la noche, mientras trabajaba cuarenta horas a la semana durante el día, y trabajaba todo el fin de semana en la iglesia China. Me gradué de la Universidad del Estado de California en Los Ángeles en la primavera de 1970. Unos meses antes el avivamiento comenzó a arrasar a través de la iglesia China. Cientos de personas fueron convertidas y entraron a la iglesia. Desde 1969 hasta alrededor de 1973 la iglesia se encontraba en medio de una serie de avivamientos poderosos, encabezados por el pastor, el Dr. Timothy Lin.

En el otoño de 1970 me fui al Seminario Teológico Bautista Golden Gate cerca de San Francisco. Durante el segundo año en Golden Gate empecé una iglesia con la ayuda de dos amigos del seminario. A nosotros tres nos dolían los ataques liberales sobre la Biblia en la escuela, pero dije poco acerca de eso durante dos años. Durante mi tercer y último año en el seminario fui elegido director del periódico estudiantil de la escuela. Fue entonces cuando empecé a defender la Biblia, tanto en el periódico como en la clase. Me dijo el presidente del seminario que yo estaba obteniendo una mala reputación que me impediría ser contratado por una iglesia Bautista del Sur. Después de una gran lucha decidí que realmente no importaba y continué defendiendo la Biblia. Los profesores hablaban fuertemente en contra de la Biblia de Estudio Scofield, y contra el Dr. J. Frank Norris y el Dr. John R. Rice. Pensé que la Biblia Scofield debía ser buena o no la criticarían tanto, así que compré una y he predicado de ella desde entonces. Pero pensé que el Dr. Norris y el Dr. Rice eran raros. No había leído nada escrito por ninguno de ellos. Los juzgué sin saber nada de ellos en realidad.

Después de que me gradué continué exponiendo el liberalismo en el seminario. Envié correos y videos exponiendo los ataques a la Biblia en el Seminario al presidente de los diáconos de todas las iglesias Bautistas del Sur de California. Como resultado directo de esto uno de los presidentes del seminario fue obligado a renunciar a la mitad de su período. Nuestra iglesia envió $600 cada mes al Dr. Bill Powell para ayudarlo a enviar copias de su Revista Bautista del Sur, [Southern Baptist Journal] que expuso el liberalismo, a todas las iglesias Bautistas del Sur de Estados Unidos. Mi esposa y yo fuimos cada año a la Convención Bautista del Sur para repartir la Revista. La gente nos gritó, y nos amenazó. Durante la última convención mi esposa tenía más de seis meses de embarazo. Le escupieron en la cara y le tiraron cosas a ella, a pesar de que ella estaba embarazada. Cuando regresamos a nuestro cuarto ella me dijo: “¿Cómo pueden ser Cristianos?” Bajé mi cabeza avergonzado.

Como me habían advertido, fui “puesto en la lista negra” por el seminario. Mandaron cartas y correos contra mí, y mis amigos Bautistas del Sur de toda la vida se volvieron contra mí. Estaba muy desanimado y triste. Fue en medio de esta época de depresión que un amigo me dio una copia de la biografía del Dr. John R. Rice que escribió el Dr. Robert L. Sumner, titulada Hombre Enviado de Dios [Man Sent from God]. Me senté a leer unas páginas una noche, pero no podía dejar de leerlo. Leí toda la noche, terminando alrededor de las 9:00 de la mañana. Me llamó la atención las similares experiencias del Dr. Rice con los liberales Bautistas del Sur y las mías. A los pocos meses había comprado casi todos los libros del Dr. Rice, y ansioso los leí todos. A partir de entonces el Dr. John R. Rice se convirtió en uno de mis guías y mentores, con el que fue mi pastor por 23 años, el Dr. Timothy Lin.

En el otoño de 1980 fui a Murfreesboro, Tennessee, a la oficina del Dr. Rice, y grabé una entrevista con él. Murió unas semanas más tarde, pero he seguido leyendo sus libros y sermones casi cada semana. He aprendido muchas cosas útiles del Dr. Rice, y yo voy a compartir algunas de ellas con ustedes esta noche.

Al inicio del sermón leí el versículo de vida del Dr. Rice,

“Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmo 126:6).

Ese fue el tema de la vida y ministerio del Dr. John R. Rice. Él fue un gran catedrático y estudiante de la Biblia, pero nunca perdió la visión de su vocación principal como un evangelista, ganador de almas y defensor de avivamiento enviado del Cielo. Aquí, entonces, hay cuatro cosas que aprendí de él.

I. Primero, aprendí mucho sobre predicar del Dr. Rice.

Cuando empecé a predicar en 1950 yo conscientemente copié el estilo evangelista y la construcción del sermón de Billy Graham. Él era un gran predicador en ese tiempo. Pero más tarde me dijeron que predicara los llamados sermones “expositivos.” Luché tratando de hacer eso durante varios años. Pero me sentía limitado y frenado por tratar de predicar bosquejos complejos, complicados e intrincados de varios versículos de la Escritura, con puntos, incisos y sub-puntos. Me sentí ahogado y esclavizado, atrapado y detenido, por lo que me enseñaron acerca de la llamada predicación “expositiva”. Después leí lo que el Dr. Rice dijo que sobre este tema. El Dr. Rice dijo:

      Ningún sermón que Jesús predicó...alguna vez predicó lo que ahora se llama un sermón expositivo. Y así los sermones en el libro de los Hechos por Pedro, por Esteban y Pablo – no eran sermones expositivos. En todos los casos un predicador se puso de pie para predicar y obtener cierto resultado, y él predicó hacia ese resultado. Así deberían los predicadores de hoy predicar hacia un fin determinado, no simplemente exponer la Biblia solo por hacerlo (traducción de John R. Rice, D.D., Why Our Churches Do Not Win Souls, Sword of the Lord, 1966, pp. 74, 75).

Aprendí del Dr. Rice que la tal llamada predicación “expositiva” no vino de nuestros antepasados Bautistas o Protestantes, quienes predicaron de uno o dos versos de las Escrituras. El Dr. Rice dijo que el sermón “expositivo” moderno vino de los Hermanos de Plymouth y fue popularizado por el Dr. Harry Ironside, un predicador de Plymouth Brethren. El Dr. Rice dijo que Wesley, Whitefield, Spurgeon, y el Dr. Torrey predicaron: “Fuertes, sin compromiso, polémicos [sermones] que condenaban el pecado”. Dijo que necesitamos “predicación que condena el pecado, que lucha contra la herejía, que muestra como salir del problema, que advierte a la gente de la ira de Dios” (ibíd., pp. 77, 78). El Dr. Rice dijo:

       ¿De dónde vino esta terrible ruptura de las normas en Estados Unidos? ¿Por qué se presiona a las personas con el sexo, y las películas y las revistas son más obscenas, y las mujeres menos virtuosas, y los hombres más profanos que antes? Porque Estados Unidos, con sus millones de miembros de la iglesia, tiene relativamente pocos predicadores…fuertes. No hay muchos predicadores que predican sobre el pecado, sobre el juicio venidero, o del Infierno terrible para los pecadores que rechazan a Cristo...El púlpito le ha fallado a las iglesias, y las iglesias le han fallado a Estados Unidos (traducción de John R. Rice, D.D., Bible Doctrines to Live By, Sword of the Lord, 1968, p. 311).

La Biblia dice:

“Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado” (Isaías 58:1).

El Dr. Rice dijo:

       El primer objetivo de todo predicador llamado por Dios debe ser ganar almas. Un ministro puede decir, como una excusa, “Soy llamado a ser pastor de enseñanza. Mi ministerio es a la iglesia. Tengo que alimentar el rebaño de Dios”. Pero eso, insisto, es una excusa para la desobediencia abierta al mandato claro de Dios. La Gran Comisión es aún un deber para los predicadores. El Evangelio debe ser predicado a toda criatura… Charles Spurgeon fue pastor toda su vida y nunca se llamó a sí mismo un evangelista. Sin embargo miles fueron salvos bajo su ministerio, y [la iglesia de Spurgeon] fue llamada una “trampa para el alma”. La predicación en los servicios de la iglesia debe ser fuertemente evangelística, así como en otros lugares (traducción de John R. Rice, D.D., Why Our Churches Do Not Win Souls, ibíd., pp. 67-69).

Estoy de acuerdo con el Dr. Rice sobre el tema de la predicación. Él me ha animado a seguir el antiguo método de presentar el Evangelio que conmueve el alma. Y el Dr. Rice creía que el Evangelio debe ser predicado en todos los servicios, diciéndole a los pecadores perdidos que Jesús los ama y que Él los salvará. El Dr. Rice dijo:

Oh, fluye fuente de misericordia,
   De el crucificado Salvador.
Preciosa sangre Él dio por comprarnos,
   Gracia y perdón por nuestros pecados.
(Traducción libre de “Oh, What a Fountain!” por John R. Rice, 1965).

Él te ama a ti, Él te ama aún,
   Y más de lo que piensas tú;
Murió para salvarte del Infierno,
   Al cual hoy te vas tú.
(Traducción libre de “He Loves You Still” por John R. Rice, 1960).

II. Segundo, aprendí mucho del Dr. Rice sobre defender la fe.

La Biblia dice: “Que contendáis ardientemente por la fe” (Judas 3). El Dr. Rice fuertemente contendió por la fe durante su ministerio. El Dr. Rice dijo:

       El pastor que no espera ganar muchas almas puede predicar pequeños sermones bonitos sobre...el amor fraternal. Pero el hombre que espera despertar la conciencia, agitar las emociones y traer la voluntad a un arrepentimiento santo... debe predicar sobre las grandes verdades de la Biblia...Los grandes temas sobre la depravación del corazón humano, la muerte expiatoria de Cristo, la necesidad del nuevo nacimiento, la salvación por gracia mediante la fe, un Cielo y un Infierno literal son temas de evangelización. Y ellos implican necesariamente la deidad de Cristo, el nacimiento virginal, la resurrección corporal, y son los fundamentos de la fe Cristiana.
       No es un accidente que los grandes ganadores de almas han sido defensores de la fe. Spurgeon llevó a cabo una noble campaña contra el “Movimiento de Degradar”, ahora llamado modernismo, y dejó la Unión Bautista de Gran Bretaña e Irlanda, a precio de gran reproche, y sacó a esa gran iglesia, por causa del pecado. Y Spurgeon predicó maravillosamente manteniendo la inspiración y autoridad de la Biblia, la deidad de Cristo y otros fundamentos de la fe (traducción de John R. Rice., D.D., Why Our Churches Do Not Win Souls, ibíd., pp. 71, 72).

El Dr. Rice dijo:

       Mientras haya duda en la mente del predicador o en las mentes de los oyentes en cuanto a la autoridad absoluta de la Biblia como la infalible Palabra de Dios, su mensaje se debilita, el impacto en la comunidad se diluye, la razón para ganar el alma se ve disminuida (ibíd., p. 73).

Por qué murmuro, y el lamento detengo,
   ¿Con miedo a perder amigos por Él?
¡O voy y acepto el dolor y el castigo
   Para tener parte con Él!
Todo mi amor y mi desear,
   Hazlos que sean tuyos Señor.
Todo lo que yo quiero ser,
   Jesús, tómame Tuyo seré.
(Traducción libre de “All My Heart’s Love” por Dr. John R. Rice).

Canta el coro conmigo.

Todo mi amor y mi desear,
   Hazlos que sean tuyos Señor.
Todo lo que yo quiero ser,
   Jesús, tómame Tuyo seré.

III. Tercero, yo aprendí mucho del Dr. Rice sobre el tema del avivamiento.

La Biblia nos da una oración por el avivamiento cuando dice:

“¿No volverás a darnos vida, Para que tu pueblo se regocije en ti?”
       (Salmo 85:6).

El Dr. Rice creía en avivamientos sobrenaturales, enviados de Dios. El dijo: “Que quede establecido de una sola vez que todos los avivamientos son manifestaciones divinas. Un avivamiento es un milagro de Dios. No es natural, sino que sobrenatural. No es ordinario, sino que extraordinario. No es humano, sino que divino. Solo Dios nos puede dar un avivamiento” (traducción de John R. Rice, D.D., The Soul Winner’s Fire, Sword of the Lord, 1969, p. 79).

En su libro: Sí Podemos Tener Avivamiento Ahora [We Can Have Revival Now] (Sword of the Lord, 1950), el Dr. Rice dijo: “Los más grandes avivamientos que ha de ver el mundo son todavía futuros. Vendrán avivamientos todavía más grandes de lo que el mundo ha experimentado. ¡Eso lo enseña claramente la Palabra de Dios, y qué consuelo debe ser para nuestros corazones! Cuando veamos que Dios ha prometido claramente avivamientos más grandes de los que el mundo ha tenido aun, eso comprobará que el día de los avivamientos no ha pasado de largo” (p. 29).

El Dr. Rice dijo eso en 1950. Los Comunistas estaban sacando a todos los misioneros extranjeros de la China cuando él dijo eso. Más de 25 años de tortura y prisión esperaban a los Cristianos en China cuando él dijo eso. Pero desde 1980, el año que Dr. Rice falleció, ¡uno de los más grandes avivamientos que el mundo jamás haya visto ha estallado en la Republica de China! Hoy se estima que hay más de 120 millones de Cristianos en China. ¡Hay más gente en la iglesia el Domingo en la mañana en China ahora que en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido combinados! El Dr. C. L. Cagan calcula que hay más de 700 conversiones a Cristo en China cada hora, noche y día, veinticuatro horas al día, ¡siete días a la semana! ¡Piénsalo – 700 conversiones cada hora! El Dr. Rice estaba completamente correcto cuando dijo eso en 1950: “Los más grandes avivamientos que ha de ver el mundo son todavía futuros” (ibíd., p. 29).

Yo mismo he sido testigo ocular de tres avivamientos “sobrenaturales” enviados de Dios. En la Primera Iglesia China Bautista de Los Ángeles, entre 1969 y 1973, yo vi el poder milagroso de Dios atraer a más de 2,000 personas a entrar a nuestra pequeña iglesia de como 125 personas, volviéndola en una de las más grandes iglesias Bautistas del Sur en California. Yo vi servicios que duraron todo el día el Domingo, con lágrimas de arrepentimiento y conversiones milagrosas. ¡Yo mismo prediqué en uno de esos servicios donde 46 jóvenes fueron convertidos, y ese fue solo uno de los servicios que tomaron lugar noche tras noche! ¡Recientemente indagué y hallé que casi todos los jóvenes Chinos que fueron salvos aquella noche todavía están en esa iglesia cuarenta años más tarde! ¡Cuando mi esposa y yo fuimos allí en Mayo, para el 60 aniversario de la iglesia, jóvenes Chinos, uno tras otro, me dijeron que fueron salvos las veces que yo prediqué en aquel gran avivamiento!

En el Condado de Marín, al norte de San Francisco, en una iglesia que yo comencé en 1972, vimos a 600 Hippies ser salvos en unos cuantos meses, parando su estilo de vida pecaminoso y las drogas, y volviéndose Cristianos sólidos. Este fue el segundo aviamiento que yo vi con mis propios ojos.

En 1992, mi esposa, nuestros hijos y yo asistimos a una conferencia sobre el Fundamentalismo en la iglesia del Dr. Rod Bell en Virginia Beach, Virginia. Al final de la conferencia, el último Domingo en la noche, yo estaba programado a predicar. Un miembro de la iglesia me dijo: “Hagas lo que hagas, no prediques un sermón evangelístico. Ya todos en la iglesia están salvos”. Eso me puso muy nervioso porque Dios había puesto en mi corazón predicar un sermón evangelístico simple. Varones de Dios grandes y famosos estarían en la congregación. ¿Qué pensarían si nadie pasara al frente? Yo sudaba. Le pedí a mi esposa que sacara a nuestros hijos del cuarto del motel por unas cuantas horas ese Domingo en la tarde. Yo ayuné y oré y clamé a Dios toda la tarde. Todavía estaba orando y sudando cuando llegamos a la iglesia. Cantaron y el pastor me presentó. De repente sentí la unción del Espíritu Santo en mí. Prediqué aquel simple sermón con gran facilidad. Tres hombres pasaron al frente. ¡Uno de ellos era el pastor asociado, el propio hijo del pastor! ¡Él vino al frente para ser salvo con lágrimas en sus ojos! Luego el Espíritu Santo descendió como nube. Un anciano que había estado en la iglesia por años gateó en sus manos y rodillas gritando por el pasillo: “¡Estoy perdido! ¡Estoy perdido!” Un cuarteto de jovencitas subió a la plataforma a cantar, pero no pudieron cantar. Las lágrimas caían de sus ojos al pedirle a Jesús que las salvara. El servicio siguió así hasta la medianoche. Setenta y cinco personas fueron salvas aquella noche en una iglesia donde se pensaba que “ya todos están salvos”. El hijo de Ian Paisley le dijo a mi esposa: “Yo nunca he visto nada igual”. Luego rompió el avivamiento. Unos cuantos días después yo volé de regreso de Los Ángeles para hablar para aquel pastor otra vez. ¡En los siguientes tres meses más de 500 personas fueron salvas y bautizadas en aquella iglesia!

Estos son testimonios de lo que yo he visto a Dios hacer en tres avivamientos – lo cual el Dr. Rice llamó: “un milagro de Dios”. Yo sé que no se puede producir un avivamiento por medios humanos. Pero también sé que el Dr. Rice tenía razón cuando dijo: “Sí podemos tener avivamiento ahora”. Nosotros estamos orando para que Dios envié avivamiento a esta iglesia en nuestros días de ayuno y oración. Una de las canciones del Dr. Rice dice:

¡Seguemos hoy, o perdemos la siega!
   Dios nos ha dado almas que ganar.
Salvemos pues amados de las llamas,
   Traigamos hoy un pecador aquí.
(Traducción libre de “So Little Time” por Dr. John R. Rice).

Me gustaría poder tener tiempo para hablar acerca de lo que creía el Dr. Rice sobre la necesidad del predicador y su gente de ser llenados con el Espíritu Santo. Me gustaría poder tener tiempo para hablar acerca de lo que creía el Dr. Rice sobre el Cristiano que debe ser un fundamentalista, pero, como él dijo, “no un loco”. Estoy de acuerdo con el Dr. Rice que no debemos defender la loca, idea falsa de que la Biblia King James es dada por inspiración, y corrige el Hebreo y el Griego de donde fue traducida. Me gustaría poder tener tiempo para decirles lo que el Dr. Rice dijo sobre hacer la iglesia local un lugar de gozo y gran alegría. Me gustaría tener tiempo para decirles por qué el Dr. Rice dijo: “Amo la Navidad”. Y me gustaría tener tiempo para hablar de su gran libro sobre “El Hogar, El Cortejo, El Matrimonio Y Los Niños”. ¡Estoy de acuerdo con el Dr. Rice en todos esos grandes temas de la Biblia! Cómo me gustaría que los pastores en todas partes regresaran y leyeran lo que el Dr. Rice escribió sobre esos temas. Pero voy a terminar con un punto final.

IV. Cuarto, yo aprendí mucho del Dr. Rice sobre el tema de la oración y el ayuno.

Dios dijo a través del profeta Isaías:

“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?” (Isaías 58:6).

En su gran libro, Oración: Pidiendo y Recibiendo [Prayer: Asking and Receiving,] el Dr. Rice dijo:

       ¡Yo sé que el ayuno y la oración verdadera y la humillación de la mente mientras esperamos en Dios recibirán la bendición que Dios quiere darnos! ¿Has tratado de ayunar y orar y esperar en Dios hasta que llegue la victoria?...Querido hijo de Dios, ¿te sientes guiado a tratar? Entonces ayuna y ora hasta que Dios te encuentre en bendición (traducción de John R. Rice, D.D., Prayer: Asking and Receiving, Sword of the Lord, 1970 edition, pp. 230, 231).

Vamos a estar ayunando y orando como iglesia el próximo Sábado. Si tienes problemas de salud, consulta a tu médico antes de ayunar con nosotros. Los que están muy ancianos o enfermos pueden unirse a nosotros en un ayuno parcial bebiendo jugo de tomate, o algunos otros jugos o sopas, durante nuestro día de ayuno el próximo Sábado. Asegúrate de beber mucha agua durante todo el día. Y asegúrate de hacer tiempo especial para orar durante el día que Dios traiga muchas personas nuevas a nuestra iglesia este Otoño. Ora por nombre, si es posible, por las personas nuevas que han venido en las últimas semanas, y por otras que vamos a traer el próximo fin de semana, y en las próximas semanas. Ora que sean salvos y se queden en nuestra iglesia. Y recuerda el verso de vida del Dr. John R. Rice:

“Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmo 126:6).

Por favor pónganse de pié y canten la última canción en su cancionero. “El Precio del Avivamiento”, por el Dr. John R. Rice.

Del avivamiento, el precio por almas,
   Las largas vigilias, el llanto, el dolor;
Rogando al impío a quien no conoces,
   El pago es la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha! Por almas ganadas aquí.

Tesoros mundanos, son vanos, se pierden;
   Se van como niebla y marchítanse;
Mas almas ganadas con ruego y llanto
   Quedarán en la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha! Por almas ganadas aquí.

Llegando a la siega con heno, hojarasca,
   Cuan triste será en el juicio allá,
Sin nadie ganado al Señor Jesucristo
   Que mostrar en la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha! Por almas ganadas aquí.

Por favor vengan aquí a la plataforma, y pónganse de pie delante del púlpito, mientras cantamos la última estrofa, y el Dr. Kreighton Chan nos guiará en oración por nuestro tiempo de ayuno y oración el próximo Sábado, y para el éxito de los esfuerzos de ganar almas este Otoño.

Los sabios resplandecerán como el cielo
   ¡El día de pago al que almas ganó!
Los que la multitud a Jesús llevaron
   Como estrellas siempre brillarán.
¡Cosecha, celestial cosecha! Por almas ganadas aquí.

(Oración). Pueden sentarse.

Si estás aquí esta noche y todavía no eres un Cristiano nacido de nuevo, por favor escucha con mucha atención. El Señor Jesucristo bajó del Cielo y fue clavado en una cruz, donde Él murió para pagar por nuestros pecados. Pusieron Su cuerpo en una tumba, la sellaron, y pusieron un guardia Romano para protegerla. Pero el Señor Jesucristo resucitó físicamente, de carne y hueso, al tercer día. El Cristo resucitado tuvo compañerismo con Sus seguidores durante cuarenta días. Ellos lo tocaron, y vieron que Él no era un espíritu. Después Jesús ascendió al Cielo, donde está sentado a la diestra de Dios Padre. Cuando dejas tu vida pecaminosa y confías en Jesús, Su Sangre preciosa te limpiará de todo pecado, y Él te dará la vida eterna. Estamos orando para que vengas a Jesús y confíes en Él, y seas salvo muy pronto. ¡Y hagas lo que hagas, asegúrate de volver aquí a la iglesia el próximo domingo! ¡Dios te bendiga! Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
Puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

You may email Dr. Hymers at rlhymersjr@sbcglobal.net, (Click Here) – or you may
write to him at P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Or phone him at (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Dr. Kreighton L. Chan: Salmo 126:1-6.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“The Price of Revival” (por Dr. John R. Rice, 1895-1980).


EL BOSQUEJO DE

COSAS QUE APRENDÍ DEL JOHN R. RICE

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmo 126:6).

I.   Primero, aprendí mucho sobre predicar del Dr. Rice, Isaías 58:1.

II.  Segundo, aprendí mucho del Dr. Rice sobre defender la fe,
Judas 3.

III. Tercero, aprendí mucho del Dr. Rice sobre el tema del avivamiento,
Salmo 85:6.

IV. Cuarto, aprendí mucho del Dr. Rice sobre el tema de la oración y el
ayuno, Isaías 58:6.