¡EL AVIVAMIENTO VS. LA MAGIA BLANCA!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Mañana del Día del Señor, 23 de Agosto de 2009

“Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo” (Hechos 8:18-19).


El hombre que dijo esto era Simón, el Mago. El era mago, y todavía tenía la mente de mago cuando dijo:

“Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo” (Hechos 8:19).

Simón acababa de haber sido testigo del poderoso avivamiento que ocurrió en Samaria bajo la predicacion de Felipe sobre Cristo.

“Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe” (Hechos 8:5-6).

Este era un avivamiento poderoso, un derramamiento del Espíritu de Dios.

Cuando Simón el mago vio el poder y potestad de aquel avivamiento, él dijo:

“Dadme también a mí este poder” (Hechos 8:19).

¡Y él le ofreció dinero a los Apóstoles para obtener dicho poder! ¡Esto muestra que Simón todavía pensaba como mago!

¡Esa es la respuesta de un mago hacia el avivamiento, la respuesta de un brujo! Me temo que hoy es más común de lo que nos damos cuenta. El Dr. A. W. Tozer dijo una vez: “Tan fuerte es la inclinación del corazón humano hacia la magia que casi nunca ha habido un tiempo cuando la fe de Cristo no halla sido plagada por ella” (traducción de A. W. Tozer, “Magic No Part of the Christian Faith,” in Of God and Men, Christian Publications, 1960, p. 87). El pedir “Dadme también este poder” se oye a menudo en circulos Cristianos con relación al avivamiento, pero me temo que está más relacionado a la magia blanca que a lo que la Biblia enseña como avivamiento verdadero. Explicaré eso dando tres puntos:


1.  La definición de la magia.

2.  La diferencia entre la magia y el avivamiento.

3.  La diferencia entre la oración por avivamiento y la manipulación mágica.

I. Primero, la definición de la magia

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El Dr. Merrill F. Unger era un catedrático de la Interpretación del Antiguo Testamento en el seminario Dallas Theological Seminary de 1948 a 1967. En su libro, Biblical Demonology (Scripture Press, 1952), el Dr. Unger dio esta definición de la magia.

La magia se puede definir como el arte de sacar resultados más allá del poder humano por medio de enlistar agencias sobrenaturales (ibid., p. 108).

En su libro, [Los Demonios en el Mundo Hoy] Demons in the World Today (Tyndale House, 1983), el Dr. Unger habla de la magia “blanca”:

La magia blanca es magia negra disfrazada de piedad. Usa el nombre de Dios, Cristo, y del Espíritu Santo, junto con frases y terminología Biblica de modo mágico, pero es de carácter demoníaco. La sostienen muchos circulos supuestamente Cristianos... Se llama [magia] “blanca” porque desfila con la bandera de luz, en contraste a la magia “negra” que abiertamente enlista la ayuda de los poderes de las tinieblas (ibid., p. 85).

El Dr. Unger señaló que “La magia blanca da una ilustración perfecta de la advertencia que da el Apóstol Pablo”:

“Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (II Corintios 11:14-15).

Como dijo el Dr. Unger: “la magia se puede definir con el arte de sacar resultados más allá del poder humano por medio de enlistar agencias sobrenaturales”. El dijo que la magia “blanca”: “Usa el nombre de Dios, de Cristo y del Espíritu Santo, junto con frases y terminología Biblica de un modo mágico...” Simón el mago pensaba en términos de magia “blanca” cuando dijo:

“Dadme también a mí este poder” (Hechos 8:19).

¡Y él les ofreció dinero a ellos para “consguir” ese poder!

II. Segundo, la diferencia entre la magia blanca y el avivamiento

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La predicación de Felipe fue atendida por el avivamiento verdadero, pero Simón el mago quería magia. El quería poder sobrenatural para sacar “resultados más allá del poder humano por medio de agencias sobrenaturales”. La diferencia básica era esta – que Felipe “predicaba a Cristo” (Hechos 8:5), pero Simón dijo:

“Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo” (Hechos 8:19).

Esto es “canalizar”. Es la idea, en la magia, que un ser humano se vuelve el “canal” de poder sobrenatural. El Dr. Tozer describe la magia como un poder sobrenatural dado “si se hacen ciertos gestos o si se susurran ciertas palabras secretas” (Tozer, ibid., p. 85). A mi me parece que la “oración del pecador” que la gente considera como testificar en realidad es una forma de magia “blanca”, donde el murmurar las palabras correctas automaticamente produce poder y salvación. ¿Cómo es esta forma de “evangelismo” diferente de la magia blanca? ¡Si tienes objeción contra lo que he dicho, responde a esa pregunta!

Yo creo que Charles G. Finney introdujo elementos de magia “blanca” al tema de avivamiento. Esta podría ser una nueva idea para ti, así que por favor escucha con cuidado. Finney dijo: “Un avivamiento no es un milagro, ni depende de un milagro, en ningun sentido...un avivamiento es el resultado del uso correcto de los medios apropiados” (traducción de Revival Lectures, Revell, n.d., p. 5). Es cierto que Finney usaba el nombre de Dios, a veces hablaba de Cristo, y en ocasiones citaba un verso Biblico. ¡Pero la magia “blanca” también lo hace! Lo que hallamos en las [Lecciones de Avivamiento] Revival Lectures, de Finney, es en realidad bastante parecido al “canalizar” de la “magia blanca.” Es la idea de que Dios no está soberanamente en control del avivamiento, y que el avivamiento puede ser “canalizado” por medio de los Cristianos por “el uso correcto de los medios apropiados”. ¡En otras palabras, tú sí puedes pagar dinero para conseguirlo, o decir ciertas palabas u oraciones para hacer que suceda! Finney pelea contra

...que la Iglesia esté persuadida de que promover la religión es un tema de Divinidad Soberana tan misterioso, que no hay conexión natural entre los medios y el fin. De hecho, ¿cuáles son los resultados? Bueno, generación tras generación se ha ido al infierno, mientras la Iglesia ha estado soñando y esperando que Dios los salve sin el uso de los medios (ibid., pagina 6).

Esa es una declaración absolutamente falsa. Brian Edwards dio una lista de 18 avivamientos de importancia entre D.C. 1150 y los tiempos de Finney, en los que multiples millones de gente fueron convertidos sin usar los “medios” de Finney para conseguir avivamiento, en su libro: [¡Avivamiento! Un Pueblo Saturado Con Dios] Revival! A People Saturated With God (Evangelical Press, 1991, pp. 271-272). Ni siquiera se oía de los “medios” de Finney en el Primer y el Segundo Gran Despertamiento, y no fueron usados en el Tercer Gran Despertamiento, que salió de la reunión de oración de la calle Fulton. No, tres grandes tiempos de avivamiento en América no fueron producidos por el uso de los “medios” de Finney de ninguna manera – inclusive el Primer Gran Despertamiento (1730 en adelante) y el Segundo Gran Despertamiento (1800 en adelante).

Finney atacaba la doctrina de la soberanía de Dios al representar mal los hechos de los avivamientos en la historia. El lo hizo porque él creía que los avivamientos son centrados en el hombre. Es por eso que él dijo: “El avivamiento no es un milagro, ni depende de un milagro, en ningún sentido... La religión es la obra del hombre. Es algo para que el hombre haga” (ibid., pp. 5, 1). ¡El estaba equivocado! ¡Solo Dios puede enviar el poder! ¡Solo Dios puede enviar avivamiento! ¡No depende del hombre en para nada!

¿Ves cómo las ideas de Finney se parecen a la magia “blanca”? El Dr. Unger dijo: “La magia se puede definir como el arte de sacar resultados más allá del poder humano por medio de enlistar agencias sobrenaturales”. Para Finney, el poder de Dios se canaliza por medio de la iglesia cuando ciertas condiciones se cumplen. ¡Yo digo que eso es magia blanca!

El Dr. Bill Bright era un buen hombre en muchas maneras, mas él tuvo la influencia de Finney con respecto al avivamiento. Yo no lo culpo. Yo mismo estuve una vez confundido por las ideas de Finney. Pero el Dr. Bright dijo,

Durante mis primeros cuarenta días de ayuno en 1994, el Señor me dio la seguridad de que El iba a enviar un gran avivamiento espiritual a Su iglesia...Sin embargo, con aquella seguridad del avivamiento venidero venía la exhortación de que los creyentes debían cumplir las condiciones... Entonces, para sorpresa mía, el Señor me dio la impresión de orar para que dos millones de creyentes se juntaran a ayunar y orar conmigo por cuarenta días, para ayudar a cumplir las condiciones de aquella promesa y para ver el avivamiento... (traducción de Bill Bright, The Transforming Power of Fasting and Prayer, New Life, 1997, p. 7).

El titulo mismo está mal. “El Poder Transformador del Ayuno y la Oración”. ¡No hay “poder transformador” en el ayuno y la oración! ¡El titulo está mal! ¡El único poder transformador es Dios Mismo, no algún ayuno u oración que el hombre haga!

El “condicionalismo” en esa declaración, como en Finney, parece indicar que Dios es una “fuerza”, y que la “fuerza” o “agencia” del poder de Dios se puede obtener haciendo ciertas cosas. Esto me recuerda de la declaración del Dr. Tozer: “Tan fuerte es la inclinación del corazón humano hacia la magia que casi nunca ha habido un tiempo cuando la fe de Cristo no halla sido plagada por ella” (traducción de A. W. Tozer, ibid., p. 87). ¡Solamente Dios puede enviar avivamiento! Ninguna cantidad de esfuerzo humano puede traer avivamiento. ¡Si Dios no lo envía, ninguna obra humana puede hacer que venga!

No podemos obtener el poder de Dios con dinero (como Simón el Mago trató de hacerlo), o por ayunar, o “si se hacen ciertos gestos o si se susurran ciertas palabras secretas” (A. W. Tozer, ibid., p. 85). Dios no es una “fuerza” para “canalizar” por medio de la iglesia si cumplimos ciertas “condiciones”. ¡Eso es magia “blanca”! Dios no es una “fuerza” como en “La Guerra de las Galaxias [Estrellas]”. Dios es una Persona. Él no es “Dios según como tú lo entiendes”, como dicen los Alcoholicos Anonimos. “Dios según como tú lo entiendes” es un demonio. El Dios verdadero es “¡Dios como tú no lo entiendes!” Y Dios ciertamente no es una “fuerza” o “poder”. Dios es una Persona – ¡y tenemos que orar para que EL envíe avivamiento!

III. Tercero, la diferencia entre la oración por avivamiento
y la manipulación mágica.

Dios es una persona, ¡no una fuerza de la nueva edad! Jesús dijo:

“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”
       (Mateo 6:9-10).

Estas palabras familiares del “Padre Nuestro” nos muestran que debemos dirigir nuestras oraciones a Dios “en el cielo”, y que debemos pedir que Su voluntad sea haga “como en el cielo, así también en la tierra”. Iain H. Murray dice que no hay

...ninguna promesa de un dar extraordinario [del Espíritu Santo] para algún tiempo o circunstancias que nosotros determinemos... y no queda en nosotros dictarle a Dios cual es su voluntad. Los críticos de este punto de vista no sacan textos de la Escritura que prometan lo extraordinario, en vez, ellos basan su confianza en predicciones contemporaneas que alguien ha hecho o simplemente en alguna impresión propia, la cual ellos le atribuyen confiadamente al Espíritu Santo. La historia de la iglesia está tejida de ejemplos de esperanzas mal puestas de esta clase (traducción de Iain H. Murray, Pentecost Today? The Biblical Basis for Understanding Revival, Banner of Truth, 1998, pp. 76-77).

De nuevo, Murray dice: “Demasiado a menudo en el siglo veinte ha habido fe en el ‘avivamiento’ donde ha habido poca fe en Dios mismo” (ibid., p. 78).

Jesús nos enseñó a orar para que se hiciera la voluntad de Dios. No podemos dictarle a Dios si El ha de enviar avivamiento o no. Podemos, y debemos, orar por avivamiento. Pero al fin, la venida del avivamiento depende de la voluntad de Dios, no de nosotros. Esa es la diferencia entre la oración por avivamiento y la magia “blanca” introducida por Charles G. Finney.

Cuando Simón el Mago dijo:

“Dadme también a mí este poder” (Hechos 8:19)

él todavía pensaba como mago, en términos de magia. El pensaba que el poder de Dios se podía controlar, y canalizar por medio de él. El pensaba que podría decir las palabras correctas y conseguir lo que quería. El pensaba en manipular una “fuerza” en vez de orar a Dios. Ay, ¡cuantos son como Simón hoy en día!

Hace un tiempo oí que un pastor Bautista famoso había predicado un sermón sobre el tema: “¿Cómo Conseguir que Dios Haga Cosas”. Muchos maestros de “fe” hoy día tienen este énfasis también. Creo que esto revela un modo de pensar mágico. ¡No podemos “conseguir” que Dios haga cosas! Podemos pedirle a Dios que haga cosas – pero Él tiene la autoridad divina para decir “¡no!”

Por favor voltea a II Corintios 12:8-9. El Apóstol Pablo dijo:

Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (II Corintios 12:8-9).

¡Las oraciones de Pablo simplemente no fueron contestadas, aunque él oraba fuertemente y mucho!

Jesús nos enseñó a orar para que se hiciera la voluntad de Dios. No podemos dictarle a Dios si El contestará nuestras oraciones del modo que nosotros queremos que nos las conteste. Podemos y debemos orar por avivamiento. Pero al final de Dios depende dar la respuesta que a Él le parezca mejor. Tal como fue con el Apóstol Pablo, en II Corintios 12:8-9, debemos aceptar la respuesta que Dios nos da – ya sea un “sí” o un “no”.

¿La oración “poderosa”, o las oraciones de mucha gente preceden siempre al avivamiento? Por seguro las oraciones fuertes a menudo preceden el avivamiento, pero la Biblia enseña que esto no siempre es así. El avivamiento más grande en la historia humana está profetizado en Apocalipsis 7:1-14. ¡Y sin embargo este avivamiento no será precedido por ninguna oración de ningún Cristiano sobre la tierra! ¡Se nos dice que los Cristianos ya habrán sido raptados! ¡Se nos dice que no habrá ni un solo Cristiano en la tierra orando por este poderoso avivamiento cuando venga hacia el fin de la Tribulación!

Yo creo que eso nos muestra que Dios puede enviar avivamiento sin las oraciones del pueblo de Dios sobre la tierra. Por favor voltea a Apocalipsis 7:10. La gran multitud de aquellos salvos durante el avivamiento en la Tribulación clamarán:

“La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero... Diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén” (Apocalipsis 7:10, 12).

¡Dios solo es el autor de la salvación y del avivamiento! El Apóstol Pedro entendía esto. Por favor voltea a Hechos 3:12. Pedro dijo:

“Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús…” (Hechos 3:12-13).

¡No es “nuestro poder o santidad” lo que trae avivamiento – o ningún otro milagro! ¡Dios envía avivamiento Él Mismo – para glorificar a Su Hijo Jesús!

¡Sí, nosotros debemos orar por avivamiento! ¡Pero debemos recordar constantemente que es Dios quien lo envía – para glorificar a Su Hijo Jesús! ¡Dios Mismo, es el autor del avivamiento! ¡Canta el himno número tres!

Misterio es lo que hace Dios, maravilloso es;
Sus pies El planta en la mar, y va en la tempestad.
   (Traducción de “God Moves in a Mysterious Way”
     por William Cowper, 1731-1800).

¡Ora para que Dios envíe avivamiento! ¡El no está atado! ¡El no es débil! ¡El es el Señor Dios Todopoderoso! ¡Ora para que El envíe avivamiento – conforme a Su voluntad! Cuando Dios decida enviarlo, entonces el avivamiento vendrá, ¡y no antes! Yo creo que Dios a quitado Su mano fuera de los Estados Unidos de América. Es por eso que no hay avivamiento alguno aquí hoy. Mas Dios está enviando avivamientos poderosos ahora mismo a muchas partes del mundo, particularmente en la China y el Asia Sudeste. Pero los predicadores Americanos son demasiado temerosos para hablar en contra del pecado para tener avivamiento en los Estados Unidos. ¡Las iglesias aquí están virtualmente como Laodicea, y así se quedarán!

“Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”
       (Apocalipsis 3:17).

Amigo mío, ¡Dios escupirá fuera de su boca a las iglesias que son como Laodicea en los Estados Unidos! Yo no veo el avivamiento venir entre las iglesias que tienen predicadores asustados. En los Estados Unidos no hay predicación antigua. No hace mucho tiempo, un autor anciano Bautista con quien hablé se lamentaba del hecho de que no hay gran predicación hoy. En realidad, ¡no hay predicación para nada! Lo que tenemos es enseñanza Bíblica, en tono de conversación. La predicación verdadera se ha ido de América. Esa es una de las razones por las que no puede haber avivamiento aquí. Los predicadores están más interesados en asegurar su salario que en salvar almas, o ver a Dios moverse en avivamiento. Nadie está dispuesto a arriesgar perder su salario, así que no puede haber predicación grande, y así, ¡tampoco avivamiento! No tenemos predicadores como Bunyan, Whitefield o Wesley; no tenemos ni siquiera alguno del calibre de Timothy Dwight o Dr. Asahel Nettleton. No tenemos a nadie de la estatura de los predicadores que yo escuchaba cuando era un joven. ¡No puede haber avivamiento sin predicación verdadera, sin predicación sobre la depravación total, sobre la naturaleza pecaminosa del hombre, y la necesidad absoluta de la Sangre de Cristo!

Si no eres salvo todavía, te urjo a que te arrepientas, a buscar la convicción de pecado y a que vengas a Jesús y confíes en El. El murió en la Cruz para pagar por tus pecados. El ha resucitado de los muertos, y El está vivo arriba en el Cielo, a la diestra de Dios. Ven a Cristo. Su Sangre puede lavar todo tu pecado. Confía en Cristo. ¡Él te puede salvar del pecado, del Infierno y de la tumba! ¡Eso no es magia! ¡Eso es el evangelio de Cristo!

(FIN DEL SERMÓN)
Tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español.”

La Escritura Leída por Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Hechos 8:5-23.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Revive Thy Work, O Lord” (por Albert Midlane, 1825-1909).


EL BOSQUEJO DE

¡EL AVIVAMIENTO VS. LA MAGIA BLANCA!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo” (Hechos 8:18-19).

(Hechos 8:5-6).

I.   Primero, la definición de la magia, II Corintios 11:14-15.

II.  Segundo, la diferencia entre la magia blanca y el avivamiento, Hechos 8:5, 19.

III. Tercero, la diferencia entre la oración por avivamiento y la manipulación mágica, Mateo 6:9-10; II Corintios 12:8-9; Apocalipsis 7:10, 12; Hechos 3:12-13; Apocalipsis 3:17.