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EL VERBO HECHO CARNE – UN SERMÓN DE NAVIDAD

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Mañana del Día del Señor, 16 de Diciembre de 2007

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).


La residencia de verano de la Reina de Inglaterra es el Castillo Balmoral en Escocia. Cuando la reina Victoria iba ahí, a veces salía a los campos del castillo disfrazada en ropas viejas. Su guardaespaldas, John Brown, la seguía. Andando por una vereda se encontró con un rebaño de ovejas guiado por un niño. El le gritó, “Apartese del camino, vieja estúpida.” La Reina se sonrió, pero no dijo nada. Un momento más tarde el guardaespaldas se le acercó al niño y le dijo, “Cállate, ella es la Reina.” “Bueno” dijo el niño, “Debería vestirse como Reina!”

De ese mismo modo es con Jesús.

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció” (Juan 1:10).

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11).

“El mundo [en general] no le conoció.” En la mayoría, su propio pueblo “no le recibió.”

La primera Navidad, el Rey Herodes buscaba “al niño para matarlo” (Mateo 2:13). Hoy no es diferente. Todas las Navidades, la gente de este mundo lo rechaza. Para ellos la Navidad es solamente un “día de fiesta,” solamente un tiempo de tomar vacación, de ver un montón de filmes baratos, de ir a Las Vegas o de emborracharse. Pero para aquellos que reciben a Cristo, es un tiempo de estar en la iglesia en el Domingo de Navidad, y de recordar que

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

Ese es uno de los versos más profundos en toda la Biblia. Y da una de las declaraciones más claras sobre la encarnación de Jesucristo. Yo no puedo sacar toda la llenura de este texto en un sermón. Pero te daré tres puntos principales de él.

I. Primero, Cristo es el Verbo eterno de Dios.

El texto comienza con “el Verbo.” El “Verbo” en el Griego original es “Logos.” Significa “palabra, idea, concepto, y las expresiones de ello” dice el Dr. Ryrie (The Ryrie Study Bible, Moody Press, 1978, nota de Juan 1:1). Los filosofos Griegos usaban la palabra “Logos,” pero la idea de ellos del “verbo” era muy diferente de lo que Juan quería decir con ella. El Dr. Criswell dijo,

Básicamente la palabra hace referencia a una comunicación única. Juan afirma que cuando Dios quiso darle al hombre la más alta comunicación de sí Mismo, El lo hizo en carne humana (v. 14) por medio del Logos...Juan declara que el Logos existía desde el principio. El no es ningún otro que Dios Mismo, no solamente trayendo el Verbo sino que incorporandolo en Su propia persona, vida y ser. Además, este Logos fue “encarado” con Dios indicando una distinción de personas dentro de la Deidad [la Trinidad]. Finalmente el Logos es eternamente Dios. Nunca hubo un tiempo en que el Logos no fuera completamente Dios. Por consecuencia, podemos observar que desde el principio del evangelio de Juan él declara su tésis, o sea que Jesús es el Dios eterno de todos los tiempos venido en carne humana. También es la prueba final de la ortodoxia. Uno no puede tener una [falsa] Cristología [un falso punto de vista de Cristo] y al mismo tiempo estar correcto en otros elementos cruciales de teología. [El punto de vista que uno tiene de Cristo] es la prueba final de la ortodoxia [la prueba final si tus creencias son fieles a las Santas Escrituras]. Uno no puede tener un [punto de vista falso de Cristo] y al mismo tiempo estar correcto en otros puntos de [la fe Cristiana] (W. A. Criswell, Ph.D., The Criswell Study Bible, Thomas Nelson Publications, 1979, note on John 1:1).

La razón por la que la palabra “Navidad” se ha reemplazado con “las fiestas” es porque la gente no quiere pensar en el nacimiento de Cristo. Se enojan con tan solo la palabra “Navidad” porque les recuerda de “el Verbo.” Se rebelan contra la idea de que Jesús es el Verbo de Dios, la expresión exclusiva de Dios. Sobre todo, aullan y batallan contra Cristo como el Único Verbo de Dios en nuestro mundo caído. Porque en nuestro texto Jesús es llamado “el Verbo.” Cristo como “el Verbo” es demasiado exclusivo y estrecho para que sus mentes cegadas por el pecado entiendan, porque El es “el Verbo.” El excluye a todos los demás “verbos.” Si El es “el Verbo,” El excluye toda idea de los rabinos antiguos de que El era un impostor. Si El es “el Verbo,” El excluye la idea Musulmana de que El era solamente un profeta. Si El es “el Verbo,” El excluye el punto de vista que tienen de El los Testigos de Jehová, de que era solamente un ser creado. Si El es “el Verbo” El excluye al “Cristo-Espíritu” de muchos Pentecostales y Carismáticos. Porque como el Dr. Criswell dijo, “Basicamente, la palabra se refiere a una comunicación única” – ¡y aquella única comunicación, de una sola clase, es Jesucristo, el Verbo eterno de Dios! Todo lo que necesitamos saber de Dios y del hombre es hablado en las Santas Escrituras por Jesús – el Verbo de Dios.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).

No que el Verbo era “un” dios, como los Testigos de Jehová traducen Juan 1:1 erroneamente para su propia destrucción. La construcción Griega solamente puede darse honestamente como se da en King James Bible [Versión en Inglés], “y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). No que El era la misma “persona” que el Padre o que el Espíritu Santo, sino que pese a tener la misma “esencia” con ellos, El solo el Logos divino – el Verbo eterno – la Segunda Persona de la Santa Trinidad.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).

Así, la única posición Bíblica verdadera es que Jesús es el Verbo eterno, la primera y máxima comunicación de Dios al hombre pecaminoso. El es el Logos eterno, el Verbo eterno, que habló y el mundo existió. Y Jesús continúa por la eternidad como la Segunda Persona de la Trinidad. Al fin de esta edad, en el Libro de Apocalipsis, la Biblia lo llama, “El Verbo de Dios” (Apocalipsis 19:13). Desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura Jesús es el Verbo de Dios.

Nota que el Apóstol, en el Libro de Hebreos, dice que Dios

“en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo” (Hebreos 1:2).

Por lo tanto, nosotros proclamamos con certeza absoluta que Jesús es “el Verbo,” el Logos eterno, y que ningún hombre, ni ningún líder religioso o político, o filóso en toda la historia, puede clamar ser “el Verbo” del Dios viviente, la Segunda Persona de la Santa Trinidad. Desde la eternidad pasada hasta las eras de la eternidad futura solamente hay un Verbo eterno – ¡y Su nombre es Jesús!

II. Segundo, Cristo es el Verbo de Dios en carne.

Mirando de nuevo a nuestro texto, vemos que El no es solamente el Verbo eterno de Dios, sino que también se volvió en el Verbo encarnado. La palabra “encarnar” significa “vestir de carne.” Cierto, la palabra “encarnar” no aparece en la Biblia, pero la descripción de la encarnación se ve vez tras vez en las Santas Escrituras. Esta palabra “encarnación” es usada por los escolares Bíblicos para explicar el significado de nuestro texto, que dice,

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”
       (Juan 1:14).

El mismo Verbo de Dios, que existía con el Padre y con el Espíritu Santo desde “el principio” (v. 1) bajó de Su asiento a la diestra de Dios y vivió entre nosotros en carne humana. Eso es exáctamente lo que dice nuestro texto,

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”
       (Juan 1:14).

Arthur W. Pink dijo,

Lo infinito se volvió finito. Lo invisible se volvió tangible. Los trascendente se volvió eminente. Lo que estaba lejos se volvió [cercano]. Lo que estaba fuera de alcance de la mente humana se volvió aquello que podía ser [visto]...“El Verbo fue hecho carne.” El se volvió lo que no era previamente. El no cesó de ser Dios, mas se volvió hombre (traducción de Arthur W. Pink, Exposition of the Gospel of John, Zondervan, 1971, p. 32).

En la unión hipostática de Dios y hombre, en el vientre de la Virgen, Jesús se volvió ¡el Dios-hombre! El era completamente Dios y completamente hombre en la encarnación, cuando El nació de la Virgen una noche en la pequeña aldea de Belén. Aquella noche un nuevo ser apareció sobre la tierra, nunca antes visto por el hombre. Aquella noche Jesús, el Dios hombre, nació en un establo y fue envuelto en pañales, y puesto en un pesebre, porque no había lugar en el mesón. ¡En este humilde lugar, el Verbo de Dios se hizo hombre, y comenzó Su vida entre nosotros como el único Dios hombre que jamás ha vivido en esta tierra!

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” (Gálatas 4:4).

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

Eso fue lo que Charles Wesley quería decir:

Cristo, adorado por los más altos cielos;
   ¡Cristo, el Señor eterno!
En lo tardío vedlo venir,
   El fruto del vientre de la Virgen:
La Deidad en carne ved;    Adorad a la deidad encarnada,
Contento como hombre morando con él,
   Jesús, nuestro Emanuel.
(Traducción de “Hark, the Herald Angels Sing”
      por Charles Wesley, 1707-1788).

Mas hay otro pensamiento que quiero que veas en nuestro texto.

III. Tercero, Cristo es el Verbo de Dios que se puede alcanzar.

Voltea al texto, en Juan 1:14. Por favor leelo de pie y en voz alta.

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

Se pueden sentar. Hay muchas cosas al final de este verso sobre las que podría comentar, pero quiero que pensemos sobre una de las cosas que dijo Juan. El era solamente un adolescente cuando Cristo estaba en la tierra, sin embargo él podía dar la tremenda declaración de que el “Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos so gloria” (Juan 1:14). Juan nos dice que él vivió con Cristo y vio Su gloria en persona. Juan no estaba escribiendo de alguna teoría o filosofía. ¡El estuvo allí! ¡El vivió con Cristo! ¡El mismo vio la gloria de Cristo! El sabía que Cristo era el Verbo eterno de Dios hecho carne porque él vio a Cristo, porque él mismo vio la gloria de Cristo.

Más tarde, en su primera Epístola, Juan dijo,

“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida” (I Juan 1:1).

Ahí de nuevo Juan llama a Jesús “el Verbo” – “el Verbo de vida.” Esto muestra que Jesús se puede alcanzar. No es el Logos misterioso de Philo o de los filosofos Griegos – algún espíritu “verbo” al que nunca podamos conocer. Nosotros también podemos conocer a Jesús como lo conoció Juan. El hace eso claro en I Juan 1:3.

“Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (I Juan 1:3).

Juan está diciéndote que tú también puedes tener compañerismo “con nosotros” y “con su Hijo Jesucristo.”

Pero para tener esa clase de compañerismo con Jesús, tú tienes que ser convertido. Tú tienes que ser convencido de la negrura de tu pecado. Tú tienes que ver la maldad de tu propio corazón depravado. Tú tienes que estar disgustado con tu ser pecaminoso. Tú tienes que venir a Jesús y confiar en El. Luego tus pecados serán lavados por Su Sangre, derramada en la Cruz. Entonces tú también podrás decir, “El estuvo entre nosotros, y yo vi su gloria, y yo lo conozco en persona.” Es por eso que te urgimos a volverte de las “fiestas” vanas, pecaminosas Americanas y te vuelvas a Cristo, y seas convertido. Es por eso que te urgimos a buscar a Cristo con todo tu corazón hasta que lo halles. Porque él dijo por medio del profeta Jeremías,

“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13).

¡Búscalo hasta que lo halles!

Es por eso que decimos que debes estar aquí en la iglesia para el gran banquete de Navidad el Domingo en la noche, 23 de Diciembre, a las 6:00 P.M. Ven a estar con el pueblo de Dios el Domingo de Navidad en la noche. Será un medio de gracia para ti mientras buscas a Jesús. No dejes que nada te detenga de estar aquí para la predicación, los cantos, y la adoración del Verbo eterno de Dios, ¡el Señor Jesucristo! Como lo pone en canto Navideño antiguo:

Verbo del Padre, En carne hoy aparece;
Venite adoremos, Venite Adoremos,
Venite Adoremos, a Cristo el Señor.
   (traducción de “O Come, All Ye Faithful,”
      traducida al Inglés por Frederick Oakeley, 1802-1880).

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Juan 1:1-14.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
   “Hark, the Herald Angels Sing” (por Charles Wesley, 1707-1788)/
      “O Come, All Ye Faithful” (traducido al Inglés por Frederick Oakeley, 1802-1880).


EL BOSQUEJO DE

EL VERBO HECHO CARNE – UN SERMÓN DE NAVIDAD

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

(Juan 1:10, 11; Mateo 2:13)

I.   Primero, Cristo es el Verbo eterno de Dios, Juan 1:14a, 1;
Apocalipsis 19:13; Hebreos 1:2.

II.  Segundo, Cristo el el Verbo de Dios encarnado, Juan 1:14b; 1;
Gálatas 4:4.

III. Tercero, Cristo es el Verbo de Dios que se puede alcanzar,
Juan 1:14c; Juan 1:1, 3; Jeremías 29:13.