EL AMOR DE DIOS HACIA EL HOMBRE CAÍDO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en la Mañana del Dia del Señor, 30 de Abril de 2006
en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).


Este es el verso más querido y mejor conocido en la Biblia. Ningún otro verso de la Escritura hace más claro el evangelio de Cristo. Hasta me atrevo a decir que da la mera esencia de la Cristiandad. Si comprendes este verso, comprendes el corazón de la Biblia. Pero si no lo entiendes, no importa cuanto estudies las Escrituras, no importa cuanto tiempo vayas a la iglesia, no importa cuanto te reformes, o cuan bueno seas - te has perdido la enseñanza central del Nuevo Testamento. Leámoslo de pie y en voz alta.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Se pueden sentar.

Este verso se puede dividir en cuatro puntos principales: (1) El amor de Dios; (2) El don de Dios; (3) La manera de recibir el don de Dios; (4) Los resultados de recibir este don.

I. Primero, el verso nos dice del amor de Dios.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo.” Esa de veras es una declaración notable. Es algo notable pensar que Dios ama al mundo caído, arruinado y culpable. La palabra “mundo” no se refiere a la tierra, sino que a la humanidad que vive en la tierra. ¿Qué hay en la humanidad que causaría que Dios lo amase? El mundo no ama a Dios. Yo he escuchado a gente inconversa decir que lo aman, pero nunca he visto a ninguno de ellos realmente amar a Dios con todo el corazon, con toda el alma, y con toda la mente (Mateo 22:37). Es un mandamiento, pero es un mandamiento que ningún hijo caído de Adán obedece. Lo opuesto es cierto de los hombres y mujeres inconversos -

“Por cuanto la mente carnal es enemistad contra Dios” (Romanos 8:7).

En vez de amar a Dios, el mundo perdido no quiere tener nada qué ver con Él. El Apostol Pablo lo hizo muy claro cuando dijo:

“No hay quien busque a Dios” (Romanos 3:11).

Despues de 48 años en el ministerio, jamás he visto al Apostol estar equivocado respecto a lo que dijo en la sagrada pagina de la Escritura:

“No hay quien busque a Dios” (Romanos 3:11).

Sin embargo, a pesar de las masas de humanidad que están “contra Dios” (Romanos 8:7), y a pesar de que

“No hay quien busque a Dios,”

todavía (y es lo que lo hace tan sorprendente) - y todavía, nuestro texto dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo”! Dios ama a la humanidad a pesar del hecho de que ellos están contra Él, y a pesar del hecho que “No hay quien busque” a Él. ¡Él todavía ama al mundo! Esto de veras es sorprendente. No se puede explicar con lógica humana. No se puede explicar con la filosofía. No se puede explicar con la religión hecha por el hombre. De hecho, no sabríamos esta gran verdad si no hubiese sido revelada a nosotros en la Biblia, “Porque de tal manera amó Dios al mundo.”

Ahora, aquí debemos tener cuidado. Algunos nos dicen que el amor de Dios quiere decir que todos son aceptados simplemente porque Dios ama. Pero, según la Biblia, esto no es así. Tienes que ver el verso otra vez. No termina con las palabras “amó Dios al mundo.” Hay otra palabra después de la palabra “mundo.” Miralo en la Biblia. Dice de tal manera amó Dios al mundo “que” Él hizo algo para salvar a esta raza rebelde y arruinada. La palabra “que” es muy importante. Y eso nos lleva al segundo punto.

II. Segundo, el verso nos dice del gran don de Dios.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16).

Dios hizo algo verdaderamente sorprendente. ¡Sí, esa palabra que es muy usada “sorprendente” de veras se aplica aquí! Dios hizo algo realmente y verdaderamente sorprendente por Su gran amor a la humanidad perdida. Esto es lo que Dios hizo: Él amó al hombre caído de tal manera “que ha dado a su Hijo unigénito.”

¿Qué significa cuando dice que “ha dado” a Jesús? Primero, Dios dio a Jesús en la encarnación. La Biblia dice:

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer…” (Gálatas 4:4).

Dios envió a Jesús del Cielo y lo puso en el vientre de María. Así que cuando nuestro texto dice: “ha dado a su hijo unigénito” se refiere a eso. Habla de que Dios puso a Jesús de un modo supernatural en el vientre de María, sin padre humano. Es por eso que nuestro texto llama a Jesús “Hijo unigénito.” La palabra “unigénito” es de una palabra Griega: “monogēnē,” que significa: “solo, hijo único” (Versión Inglesa de la Concordancia de Strong #3439). Esto se refiere a que Jesús nació de una virgen. Él es precisamente el único hijo procreada de Dios, sin padre humano. No quiere decir que Dios lo creó. Los escritores de antaño correctamente dijeron que Jesús era “engendrado, no hecho,” porque Jesús existía en el Cielo como la Segunda Persona de la Trinidad, pero Él fue engendrado en el vientre de la virgen por Dios. Sí, Dios “ha dado” a Su Hijo al engendrarlo en el vientre de María.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16).

Pero Dios “ha dado” a Jesús de otro manera. No solamente era Jesús dado para nacer de una virgen, Dios tambien lo “dio” para morir en la Cruz para que nuestros pecados pudiesen ser perdonados. La Biblia dice:

“Mas Dios muestra [da] su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”
      (Romanos 5:8).

Dios “ha dado” a Jesús para morir en la Cruz para pagar por nuestros pecados. Dios lo dio para atravesar tal tortura indecible, azotes, flagelaciones, clavado a la Cruz, para proveer una expiación vicaria por nuestros pecados. “Vicaria” significa “una persona en lugar de otra.” Cristo murió en nuestro lugar, para pagar la pena por nuestros pecados. Así que Dios

“sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús ” (Romanos 3:26).

La ira y el juicio de Dios cayeron sobre Jesús en la Cruz, haciendo el pago completo de nuestra deuda de pecado y satisfaciendo la justicia de un Dios santo. Eso quiere decir que Jesús fue castigado por Dios en nuestro lugar, por nuestros pecados.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…”

La palabra “dado” todavía contiene otra idea - que la salvación es un don. No te la puedes ganar. No la puedes ameritar. La salvación es un don gratuito de Dios “que ha dado a su Hijo unigénito.” Y eso nos lleva al tercer punto.

III. Tercero, el verso nos dice la manera de recibir este don.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda...” (Juan 3:16).

La única manera en que puedes recibir los beneficios del “don de amor” de Cristo en la Cruz es por ¡creer en Él! Aquí la pequeña palabra Griega traducida “en” es muy importante. Es “eis.” Significa, literalmente, creer “dentro de” Jesús. Esto aclara mucha confusión. Demuestra que nosotros no meramente debemos creer lo que la Biblia dice acerca de Jesús. ¡No, no! El Diablo cree lo que la Biblia dice sobre Jesús. Pero el Diablo no cree “dentro de” Jesús. No hagas el error del Diablo. No solamente creas lo que la Biblia dice acerca de Cristo. En vez cree “dentro de” Él. Pon tu fe directamente en Jesucristo, el Hijo resucitado de Dios en el Cielo. Tantos han cometido el error de creer acerca de Jesús sin creer “dentro” de Él. Muchas de las viejas canciones lo hacen muy claro.

“¡Vengo ya Señor! ¡Vengo hacia Ti!”
   (traducción de “I Am Coming, Lord” 
      por Lewis Hartsough, 1828-1919).

“¿Por qué no ahora? ¿Por qué no ahora?
¿Por qué no vienes a Jesús ahora?”
   (traducción de “Why Not Now?”
      por Daniel W. Whittle, 1840-1901).

Y especialmente:

“Afuera de mi pecado y adentro de Tí,
Vengo, Jesus a Tí”
   (traducción de “Jesus, I Come” 
      por William T. Sleeper, 1819-1904).

La manera de ser salvo es creer “dentro” de Jesús. Pon tu fe entera dentro de Él y Él solamente.

“Para que todo aquel que en [dentro] el cree, no se pierda…” (Juan 3:16).

Esa es la manera en que recibes el don amoroso de Dios en Cristo, por creer dentro de Él. Como el gran Spurgeon lo puso: “Acuéstate plano en Cristo.” Confía en Jesús solo. Esa es la manera de recibir el don de Dios. Como lo puso Joseph Hart:

“En Él aventura, aventura completamente:
   No confíes en algo más:
Jesus solo, Jesus solamente,
   Puede hacerle bien al pecador.”
      (traduccion de “Come, Ye Sinners” 
         por Joseph Hart, 1712-1768).

Spurgeon dijo:

Pon tus pecados a Su cargo, hazlo deliberadamente. Atrévete a [dejar] toda otra esperanza. Aventurate sobre Jesús…Avientate simplemente sobre Jesús…Cree en Él, y confía en Él, Y jamás serás avergonzado de tu confianza. “El que creyere en él, no será avergonzado” (traduccion libre de C. H. Spurgeon, Around the Wicket Gate, Christian Focus Publications, edicion de 1987, paginas 26-27).

Pon tu confianza completa en Jesús. Eso es lo que significa en nuestro texto: “Para que todo aquel que en él cree, no se pierda...” (Juan 3:16). Y eso nos lleva al cuarto y último punto.

IV. Cuarto, el verso nos dice los resultados de recibir el don de Cristo.

Miralo por favor. Leelo en voz alta.

“…para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Cuando vienes a Jesús por fe y crees “dentro” de Él por fe tú recibes dos beneficios instantaneamente. Primero, no perecerás. Eso quiere decir que no irás al Infierno. Ninguna persona que ha confiado en Jesús, ninguna persona que ha creído “dentro” de Jesús perecerá jamás en las llamas del Infierno. ¿Por qué? Porque Jesús dijo:

“Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás” (Juan 10:28).

Tú estarás eternamente seguro, salvo para toda la eternidad, el momento en que confíes en Jesús por venir a Él por fe, aunque sea pequeña y débil. Es Jesús quien hace el salvar, ninguna cantidad de fe que tengas en Él.

Así, el primer resultado de creer en Jesús por fe es que no perecerás jamás. Tú habrás pasado de muerte a vida el mismo momento en que confíes en Él, viniendo a Él en fe.

El segundo resultado, cuando vienes a Jesús y crees en Él, es que recibirás la vida eterna instantáneamente. Tú eres nacido de nuevo a vida eterna, y no se te podrá quitar. “No perecerán jamás” (Juan 10:28).

Que promesa tan maravillosa! Qué esperanza tan maravillosa! Ponte de pie una vez más y lee Juan 3:16 en voz alta.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¿Te gustaría creer en Jesús, confiando en Él, “acostandote plano” sobre Él, como lo puso Spurgeon? Entonces, al cantar, sal de tu silla y camina hacia la parte de atras del cuarto cuando cantamos la última canción. El Dr. Cagan, el Sr. Mencia y yo estaremos allí para ayudar a aconsejarte. Que Dios te bendiga y ayude a confiar en Jesús esta misma mañana. De pie, al cantar el último himno en la hoja de canciones. Sal hacia la parte de atras del cuarto al cantar y el Dr. Cagan te llevará a mi oficina para que hablemos.

“Del cautiverio, noche y penar,
   Vengo Jesus, vengo Jesus:
Adentro de tu libertad, gozo y luz,
   Vengo Jesus, a Tí.”
      (traducción de “Jesus, I Come” 
         por William T. Sleeper, 1819-1904).

(FIN DEL SERMN)
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La Escritura Leída por Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Juan 3:14-18.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Jesus, I Come” (por William T. Sleeper, 1819-1904).


EL BOSQUEJO DE

EL AMOR DE DIOS HACIA EL HOMBRE CAÍDO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.


“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

I.   El amor de Dios, Juan 3:16a; Mateo 22:37; Romanos 8:7; 3:11.

II.  El don de Dios, Juan 3:16b; Galatas 4:4; Romanos 5:8; 3:26.

III. La manera de recibir el don de Dios, Juan 3:16c.

IV. Los resultados de recibir este don, Juan 3:16d; 10:28.