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EL DECISIONISMO Y LA DEMONOLOGÍA

por Dr. Robert Hymers

Un sermón predicado en la tarde del Viernes, 27 de Enero de 2006
en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

“Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho” (Lucas 9:42).


Spurgeon dijo: “Este muchacho poseído con un espíritu inmundo es el mejor emblema [tipo o retrato] de cada hombre impío e inconverso” (Traducción de p. 369 de “The Comer’s Conflict With Satan”, por C. H. Spurgeon, The New Park Street Pulpit, Pilgrim Publications, reimpresión de 1981, tomo II). Aunque no estés poseído por demonios, ciertamente estás influenciado por ellos en gran manera si no eres convertido. El Apóstol Pablo lo hizo muy claro.

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo [Satanás] cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo...”
     (II Corintios 4:3-4).

De nuevo, la Biblia nos dice que Satanás es “príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” (Efesios 2:2). Estos dos versos demuestran que Satanás ciega la mente de la persona incrédula, y que Satanás “opera” en el corazón de la persona inconversa.

De modo que cada persona inconversa está más o menos retratada en éste joven, de quien se habla en la primera parte de nuestro texto:

“Mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia…” (Lucas 9:42).

Yo vi una ilustración de esto en la Campaña final Billy Graham en el estadio Rose Bowl, en Noviembre del 2004. Durante la invitación, un joven comenzó a gritar, “¡Jesús, ten misericordia de mi! ¡Jesús, ten misericordia de mi!” Él gritaba eso a todo pulmón. Billy Graham se mantuvo quieto en el púlpito y calmó a la multitud mientras los guardias sacaban al joven del lugar. Él seguía gritando: “¡Jesús, ten misericordia de mi!” Yo sabía que este joven estaba bajo la influencia demoníaca, pero en vez de ministrarle, guardias armados lo sacaron de aquel estadio. La invitación silenciosa continuó con miles de personas que bajaban por los pasillos, hablando y riendo al “pasar adelante”. Solo me podía imaginar que todos ellos estaban virtualmente tan ciegos y “ocupados” por Satanás como el joven que había gritado, pues no vi señas de convicción de pecado, ni de arrepentimiento evangelistico verdadero en los rostros de los que “pasaban adelante”. Me parecía que la multitud que “pasaba adelante” estaba bajo la misma influencia demoníaca que el muchacho que había sido expulsado por los guardias.

Yo creo que la persona que está familiarizada con el ministerio de Jesucristo, verá instantáneamente una gran paradoja entre el ministerio de Cristo, dado en nuestro texto, y el ministerio de Billy Graham en el Rose Bowl. Cristo no echó al joven, sino que lo sanó. Cristo no permitió que miles de personas desinteresadas que reían “pasaran adelante” y se proclamaran “salvas”. Él trató con cada persona que respondió en serio, hasta que llegaron bajo la convicción profunda, y fueron soltados de las cadenas del Diablo. Billy Graham no siguió a Cristo en ambas cosas, creo yo. Yo dudo que alguien haya sido suelto del poder del Diablo en la reunión bien organizada del Dr. Graham esa noche. El que ha leído sobre la predicación de Whitefield, de Wesley y de Edwards, durante el Primer Gran Despertamiento, se dará cuenta de que Graham erró, ambos en el modo en que trató con el joven, y en el modo en que invitó a la gente desinteresada a “pasar adelante”.

Y aquí les señalo una fuerte reprimenda que el famoso evangelista de antaño, Dr. Asahel Nettleton le dio a estos métodos modernos. El Dr. Nettleton dijo:

A menudo me ha sorprendido [el pensamiento] de que no se oye nada del peligro de las falsas conversiones. El tema de que hubiese una influencia satánica con la forma de religión no fue tocado por meses a la vez. Ni siquiera se soñaba con el sujeto hipócrita entusiasta, ni con la persona engañada por si misma (Traducción de pp. 367-368 de The Life and Labours of Asahel Nettleton, por Asahel Nettleton, D.D., citado por Bennet Tyler y Andrew Bonar, Banner of Truth Trust, reimpresión de 1975).

De regreso a nuestro texto:

“Mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia…” (Lucas 9:42).

Como dijo Spurgeon “Este muchacho poseído con un espíritu maligno es el mejor emblema [tipo o retrato] de cada hombre impío e inconverso... nuestro tema esta noche será el bien conocido hecho de que los pecadores que vienen, cuando se acercan al Salvador, a menudo son arrojados por Satanás, y sacudidos, para que sufran en sus mentes en gran manera, y estén [casi] listos para rendirse en desesperación” (ibíd.). Consideremos esto en detalle.

I. Primero, lo que el Diablo hace.

Mientras el muchacho venía a Cristo, el Diablo le derribó y le sacudió con violencia. Esto ilustra lo que Satanás hace con la mayoría de pecadores. Al tratar débilmente de venir a Cristo, él los derriba y los sacude con violencia para apartarlos de Cristo. Señalaré algunas de las formas en que el Diablo hace su obra malévola en los corazones y en las mentes de aquellos que están tratando de venir a Cristo.

Primero, el diablo te puede derribar y sacudirte diciéndote que no eres uno de los elegidos. Él te puede decir: “No importa que estés esforzándote y batallando. Si no eres uno de los elegidos, toda tu oración y búsqueda no te hará ningún bien”. Él puede preguntar: “¿Cómo puede un pecador miserable como tú estar entre los elegidos? Tú te mereces ser condenado, y tú lo sabes. ¿Cómo puedes esperar que Dios te escoja para ser uno de los elegidos?” Pero estos pensamientos son fácilmente sobre vencidos al leer la Biblia. La Biblia dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). Esto no tiene ningún misterio. Si crees en Jesús, tú serás uno de los elegidos. La Biblia dice:

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16).

Se te dice que creas en Jesús. Cuando crees en Él eres uno de los elegidos, no importa cuan pecaminoso te sientas. Pero si rehúsas creer en Él, tú “será[s] condenado”.

Segundo, el Diablo te puede derribar y sacudir recordándote de tu depravación. Él puede decir: “Ves que persona tan depravada eres. Ves como has pecado contra Dios. Mira tu corazón. ¿Cómo podrá llegar a ser lavado? Es imposible que llegues a ser perdonado. Te has descarriado demasiado. Tu corazón es tan desesperadamente malvado que no puedes ser salvo”. ¿Has sido derribado y sacudido alguna vez con dichos pensamientos? Si has sido es porque el Diablo ha torcido y mal representado la doctrina de depravación en tu mente. De nuevo, tienes que recordar lo que la Biblia dice, y no escuchar los razonamientos torcidos de Satanás. La Biblia dice claramente:

“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”
     (I Timoteo 1:15).

¿Eres un pecador? ¡Entonces Cristo vino para salvarte, sí, a ti! Cristo Jesús vino al mundo para “salvar a los pecadores”. Así que si eres un pecador depravado, ¡Él vino a salvarte a Ti! De nuevo, la Biblia dice:

“La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”
     (I Juan 1:7).

El momento en que vengas a Jesús, Él dirá:

“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isaías 43:25).

La Sangre de Cristo borra todo el pecado del que cree en Él.

El Diablo te derriba y sacude violentamente con pensamientos de tu depravación - pero si confías en Jesús, toda depravación y pecado es borrado para siempre por la Sangre de Cristo. El Diablo te derriba y te sacude violentamente con este pensamiento para detenerte de venir a Cristo. Porque Satanás sabe muy bien que el momento que vengas a Cristo serás sanado de toda depravación y actos pecaminosos, porque

“La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”
     (I Juan 1:7).

El Diablo tiene ese verso memorizado. Y él sabe que es cierto. Es por eso que él quiere que lo olvides. Satanás, sobre todos los demás, detesta aquel viejo himno que dice fielmente:

Hay un precioso manantial
   De sangre de Emmanuel;
Y al sumergirse el pecador,
   Sus manchas pierde el.
(Traducción de “There Is a Fountain” por William Cowper, 1731-1800).

¿Crees tú ese himno? ¡Entonces huye a Cristo y serás limpiado de todo pecado por Su Sangre preciosa esta noche!

II. Segundo, como esto es diferente de la obra del Espíritu Santo.

Lea de pie y en voz alta el texto, Lucas 9:42.

“Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre” (Lucas 9:42).

Se pueden sentar.

Debe estar claro al ver el texto, que hay una diferencia entre la obra del Diablo y la obra del Espíritu de Dios cuando una persona está tratando de venir a Jesús. He aquí la diferencia, llana y simple. Cierto, el Espíritu Santo te advierte de ser falto y no ser uno de los elegidos. ¡Pero Él lo hace para urgirte huir a Cristo! El Diablo hace lo opuesto. Satanás te recuerda de la elección solamente para derribarte y sacudirte y apartarte de Cristo. ¿Sí ves la diferencia? A mi me parece tan claro. Espero poder hacer que lo veas.

Cierto, el Espíritu Santo te recuerda de tu pecado y depravación. Pero Él convence

“al mundo de pecado...por cuanto no creen en mí” 
    (Juan 16:8-9).

El Diablo te recuerda de tu pecado para derribarte y sacudirte con violencia y apartarte de Jesús. ¡Pero el Espíritu Santo te convence de pecado para que vengas a Jesús, creas en Él y seas salvo por Él! El Diablo lo hace para apartarte de Cristo. El Espíritu Santo lo hace para ¡ traerte a Cristo! Espero que esté claro. No sé como hacerlo más simple.

“Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre” (Lucas 9:42).

Aunque Efesios 6:12 es dado a los Cristianos, demuestra la batalla espiritual de otro mundo, aun en conexión con la salvación.

“Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

Al comentar respecto a dicho verso, el Dr. McGee dijo:

Hay un mundo demoníaco a nuestro alrededor y se manifiesta en esta hora...Hay fuerzas espirituales operando en el mundo, fuerzas malévolas operando en contra de la iglesia...No trates de poner de menos estas cosas. Sí está sucediendo...sí hay un enemigo espiritual (traducción libre de p. 279 del tomo V de Thru the Bible, por J. Vernon McGee, Th.D., reimpresión de 1983).

¡No es maravilla que tu mente esté tan confundida! Anoche leí el testimonio de un joven que fue convertido en nuestra iglesia en el 2004. Él dijo:

El Dr. Hymers…me dijo que “todo lo que se requiere es ver tu necesidad de Él” (Joseph Hart). Yo sí vi la necesidad de Jesús esta vez. [Pero] también pensaba constantemente dentro de mi mismo que “no había salida”. Al arrodillarme a orar, una corriente aun más fuerte de pensamientos pasó por mi mente, la cual ahora ya sé que era el mismo Diablo tratando de detenerme de confiar en Jesús. Entonces confié en Jesús. De algún modo estos pensamientos fueron suprimidos y salté a Jesús. Por fe simple en el Señor Jesucristo y Su Sangre que abole el pecado yo fui salvo... ¡Jesús ahoga mis pecados en Su Sangre preciosa!

“Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho” (Lucas 9:42).

Al arrodillarme a orar, una corriente aun más fuerte de pensamientos pasó por mi mente, la cual ahora ya sé que era el mismo Diablo tratando de detenerme de confiar en Jesús... Entonces... salté a Jesús. Por fe simple en el Señor Jesucristo y Su Sangre que abole el pecado yo fui salvo... ¡Jesús ahoga mis pecados en Su Sangre preciosa!

Me pregunto si esa será tu feliz experiencia esta noche. Me pregunto si estarás listo a venir a Jesús y ser salvo.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón: Lucas 9:37-43.


EL BOSQUEJO DE

EL DECISIONISMO Y LA DEMONOLOGÍA

por Dr. Robert Hymers


“Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho” (Lucas 9:42).

(II Corintios 4:3-4; Efesios 2:2)

I.   Primero, lo que el Diablo hace, Hechos 16:31; Marcos 16:16;
I Timoteo 1:15; I Juan 1:7; Isaías 43:25.

II.  Segundo, como esto es diferente de la obra del Espíritu Santo,
Juan 16:8-9; Efesios 6:12.