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¿QUE NIÑO ES ESTE? – UN SERMÓN DE NAVIDAD

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermon predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Mañana del Día del Señor, el 21 de Diciembre de 2003

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).


Se pueden sentar.

El nació en un pueblito oscuro, hijo de una campecina. El trabajó de carpintero hasta los treinta años, y luego tres años fue un predicador itinerante. Cuando la ola de la opinión popular se volvió contra él, sus amigos huyeron. El fue entragado a sus enemigos. El fue enjuiciado y convicto. Fue clavado a una cruz entre dos ladrones. Cuando murió, fue sepultado en una tumba prestada. El nunca escribió libro alguno. Nunca tuvo una oficina. El jamás fue propietario de algún hogar. El jamás viajó más de doscientas millas del lugar donde nació. El jamás hizo las cosas que generalmente acompañan a la grandeza. Sin embargo todos los ejércitos que jamás hayan marchado, y todos los gobiernos que hayan regido, y todos los reyes que hayan reinado, no han afectado la vida sobre esta tierra tan poderosamente como aquella Vida Solitaria (traduccion literal de “One Solitary Life,” author unknown).

El historiador famoso, Dr. Philip Schaff dijo,

Jesús de Nazaret, sin dinero y sin armas, conquistó a más millones que Alexander, Cesar, Mahoma y Napoleón.

¡O que Lenin, Stalin, Hitler, y Mao Tse Tung!

Y hay solamente tres reacciones posibles hacia Cristo. C. S. Lewis dijo,

Lo puedes catalogar de necio, puedes escupirle y matarlo como a un demonio, o puedes caer a Sus pies y llamarlo Señor y Dios.

En este maravilloso pasaje de Navidad, en el segundo capitulo del Evangelio de Lucas, vemos la pobreza de Cristo. Por favor lea de pie conmigo Lucas 2:7, en voz alta:

“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Lucas 2:7).

La Biblia nos dice que el Espíritu Santo puso a Jesús en el vientre de la virgen María.

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35).

Pero el Hijo de Dios no nació en un gran palacio. El nació en una condición muy pobre – en un establo. La Biblia dice que El

“…se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:7).

Cristo nació en esta condición pobre para cancelar la grandeza del evento de un mundo insensitive y pecaminoso, y para revelar la grandeza de ello a aquellos que tenían mente espiritual.

El lugar de nacimiento de Jesús era tan humilde y pobre que eso en sí se le dio a los pastores para que lo identificaran a El:

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

Los pañales en sí no eran la señal. Todos los bebés Judíos, al nacer, eran lavados en agua, untados de sal y luego envueltos en pedazos de tela o pañales. El no sería solamente envuelto en pañales, sino que también sería acostado en un “pesebre,” en una caja de paja de donde comían los burros en un establo. El Dr. Gill dice, “Esta señal distinguiría al Salvador recién nacido de todos los demás” (traducción de John Gill, D.D., An Exposition of the New Testament, The Baptist Standard Bearer, reimpreso en 1989 de la edición de 1810, comentario de Lucas 2:12). Y el Dr. Lenski observa que esto era

No una ‘señal’ sino positivamente ‘la señal,’ la señal segura y cierta…Talvez algún otro bebé había nacido en Belén aquella noche; pero este bebé divino sería descubierto ‘habiendo sido envuelto en pañales…y acostado en un pesebre’…Ambos participios forman la ‘señal,’ y ambos la son juntos…¿Dónde en todo el vecindario estaría un bebé envuelto, acostado en un pesebre – en un establo, no en la propia casa, y aun en el establo sin cama sino que en un pesebre de paja? (traducción de R. C. H. Lenski, The Interpretation of St. Luke’s Gospel, Augsburg, 1946, comentario de Lucas 2:12).

Y Matthew Henry dice,

Cuando lo vimos envuelto en pañales y acostado en un pesebre, estuvimos tentados a decir, “Seguramente este no puede ser el Hijo de Dios.” Pero mira su nacimiento atendido, así como se ve aquí, con un coro de ángeles, y decimos, “Seguramente no puede ser otro sino que el Hijo de Dios…” (Matthew Henry’s Commentary on the Whole Bible, Hendrickson, reimpresión de 1996, comentario de Lucas 2:12).

Un bebé recién nacido, envuelto en pañales, acostado en un pesebre, una caja que se usa para darle comida a los animales. ¡Ni aun estos pobres pastores jamás habían visto a un bebé en una caja como cuna! ¡“Esto os servirá de señal”!

Venid a Belén a ver a El de quien cantan los ángeles;
Venid, adored de rodillas a Cristo el Señor, al recién Rey.

¡Ved dentro del pesebre a Jesús, Señor del cielo y de la tierra!
José, María, ayudadnos a cantar el nacimiento de nuestro Salvador.
   (traducción libre de “Angels We Have Heard on High,” fuente desconocida).

Allá en un pesebre, sin cuna en qué dormir,
El Señor Jesús de bebé, reposa su cabecita,
Las estrellas brillantes en el cielo lo ven descansar,
El bebé Jesucristo, durmiendo en la paja está.
   (traducción libre de “Away in a Manger,” fuente desconocida).

Jesús vino de la gloria del Cielo a nacer en un establo y ser puesto en una caja sucia de paja.

“[El] se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:7-8).

El Hijo de Dios, el Señor de la creación, nació en un establo. Vivió Su vida en la pobreza. Fue desnudado, y clavado a una cruz. ¿Por qué se permitió pasar por tanta humillación? El Apóstol Pablo lo explicó bien cuando dijo,

“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (II Corintios 8:9).

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

Es una señal extraña para identificar a alguien nacido para deberes y dignidades grandes, que El…no como hijo de los más pobres, yace en un pesebre. Humillación es la señal de la majestad, la más grande humildad es testimonio de la altura de gloria. La cuna demasiado pobre para algún hijo del hombre, es buena para el Hijo de Dios (traducción de The Preacher’s Homiletic Commentary, nota de Lucas 2:12).

¿Qué niño es este, que posa sobre las piernas de María?
¿Por qué yace El en un estado tan bajo donde los bueyes y burros comen?
A quien los angeles cantan dulces himnos, mientras los pastores guardan vigilia.
   (Traducción libre de “What Child Is This?” por William C. Dix, 1837-1898).

¿Qué niño es este?

Por favor voltea conmigo a Juan, capitulo uno, verso uno. Leamoslo en voz alta.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:1-3).

Alce la vista. Estos versos nos dicen que Jesús es “ho logos” – “El Verbo.” Jesús es la Segunda Persona de la Trinidad. El verso uno dice que Jesús “era con Dios” y “era Dios.” Desde la eternidad pasada, El estaba con Dios y siempre ha sido Dios, coexistiendo con el Padre.

Ademas, el verso tres nos dice que “todas las cosas fueron por él hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Jesús creó el mundo.

Ahora mira el verso diez. Leamoslo de pie y en voz alta.

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció” (Juan 1:10).

Jesús creó el mundo, aun cuando El nació, de bebé, el mundo no lo conoció como su Creador y Señor. Ahora lea el verso catorce en voz alta.

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

Se pueden sentar. “Y el verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.” Esa es la encarnación. Dios el Hijo, la Segunda Persona de la Trinidad, fue hecha carne en el vientre de la virgen, María. Aquel que hizo el mundo nació en ese establo en Belén.

Verbo del Padre, ahora aparece en carne;
O venid, adoremos a El, O venid, adoremos a El;
O venid, adoremos a El, al Señor Jesucristo.
   (Traducción de “O Come, All Ye Faithful,”
      traducido al Inglés por Frederick Oakeley, 1802-1880).

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

Jesús vino del Cielo a esta tierra. Pero El no vino del modo en que lo esperaban. El no vino como un gran rey. El vino como un pequeño bebé. El nació en las condiciones más bajas. Lo acostaron en la paja, en medio de vacas y burros.

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

Esto muestra que Jesús era completamente humano. El era completamente Dios y completamente hombre al mismo tiempo. El Dr. McGee dijo,

El vino del modo más débil possible, como un bebé. George Macdonald lo puso así:

Todos buscaban a un Rey
   Que matara a sus enemigos y los alzara.
Tú viniste como un bebito
   Que hizo a una mujer llorar.

Ese es el modo en que el Salvador vino al mundo. El no dejó Su deidad; El se despojó de Su gloria. Más que unos cuantos pastores y de angeles debían haber estado presentes para darle la bienvenida – toda la creación debía haber estado allí…[El Emperador Romano] Cesar debía haber estado en Belén para adorarle. Jesucristo lo podría haber forzado a hacer eso mismo, pero no lo hizo. El hizo a un lado, no Su deidad, sino que Sus prerogativas de deidad. El vino como un pequeño bebito (traducción de J. Vernon McGee, Thru the Bible, Nelson, 1983, volume IV, page 253).

El Cielo resonaba cuando los angeles cantaban, Proclamando tu realeza;
Pero en un nacimiento pobre viniste a la tierra, y en grande humildad.
   (Traducción de “Thou Didst Leave Thy Throne”
      por Emily E. S. Elliott, 1836-1897).

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

El pobre y humilde nacimiento de Jesús en aquel establo antecedió Su muerte pobre, humillante. Ellos lo arrestaron por predicar la verdad. Le taparon los ojos y lo golpearon en el rostro. Le escupieron, y le arrancaron las barbas. Casi lo azotaron a muerte al flagelar Su espalda. Le quitaron todas sus ropas y lo clavaron desnudo a una cruz. El colgó ahí muriendo entre dos criminales communes, que estaban crucificados, uno a cada lado de El. Para ver una descripción horrible de la tortura y muerte que Cristo atravesó, voltea conmigo a Marcos 15:16-20. Leamos de pie y en voz alta,

“Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía. Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias. Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle” (Marcos 15:16-20).

Baje al verso veinticuatro. Lealo en voz alta.

“Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno. Era la hora tercera cuando le crucificaron” (Marcos 15:24-25).

Baja al verso treinta y siete.

“Mas Jesús, dando una gran voz, expiró. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Marcos 15:37-39).

Se pueden sentar.

Cuando yo era un niño pequeño iba a una iglesia Católica todas las tardes. En aquellos días ellos tenían las puertas abiertas todo el día. Yo siempre iba al mismo lugar, a una estatua de tamaño real de Cristo, cargando Su Cruz al lugar de la crucifixión. La Sangre corriendo por Su rostro desde la corona de espinas en Su cabeza. Oh, yo sé que los Católicos hacen ídolos de las estatuas así. Pero hizo una profunda impresión en mí de niño. Yo pensaba vez tras vez, “¿Por qué le hicieron eso a El? El no hizo nada malo. ¿Por qué lo mataron? El era tan bueno y manso. ¿Por qué lo torturaron y lo mataron?” Yo nunca supe la respuesta. No había quien me la diera. Pero el retrato de la terrible humillación de Jesús y de su muerte fue impresa en mi mente infantil y jamás me dejó. Pensaba en eso a menudo al crecer. “¿Por qué le hicieron eso a El? ¿Por qué lo mataron?”

Más tarde, los vecinos de al lado, el Dr. y la Sra. McGowan me llevaron a una iglesia Bautista, y hallé la respuesta de la Biblia. Voltea por favor a Isaías, capitulo cincuenta, verso seis. Jesús dijo esto en profecía. Leela en voz alta.

“Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos” (IsaIas 50:6).

Ahora voltea a Isaías 53: 4-5. Es por eso que lo mataron. Leelo en voz alta.

“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:4-5).

Baja al verso once. Leelo en voz alta.

“Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos” (Isaías 53:11).

Hallé la respuesta a mi pregunta de infancia, “¿Por qué le hicieron eso? ¿Por qué lo mataron?” Jesús, Señor del Cielo y de la tierra, sufrió la crucifixion para pagar la terrible pena de mis pecados y para justificarme y salvarme de la ira y del juicio de Dios. El día que yo fui salvo cantamos la canción de Charles Wesley.

El dejó el trono de Su Padre arriba, tan gratis, tan infinita Su gracia;
Se vació de todo, menos de amor, y sangró por la raza incapaz de Adán;
Esta misericordia, tan gratis e infinita, porque Oh, mi Dios, me hallo a mi.
¡Amor asombrante! ¿Cómo puede ser, que Tú, mi Dios, murieras por mí?
   (Traducción de “And Can It Be?” por Charles Wesley, 1707-1788).

Jesús fue humillado y murió en la Cruz para pagar la pena por mis pecados. Yo lo sabía, y confié en El, y El salvo mi alma.

El Dr. Watts dijo,

Cuando contemplo la gloriosa cruz, en la que el príncipe de gloria murió,
Mi más grande riqueza cuento por pérdida, y desprecio todo mi orgullo.
   (Traducción de “When I Survey the Wondrous Cross”
      por Isaac Watts, D.D., 1674-1748).

Esa era una de mis canciones favoritas cuando era joven, y todavía es. Cuando pienso en el sufrimiento horrible y la muerte agonizante de Jesús, el Hijo de Dios, “Mi más grande riqueza cuento por pérdida, y desprecio todo mi orgullo.”

Yo vine a Jesús y El me salvo. Tú puedes hacer lo mismo.

“Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre” (Lucas 2:12).

El no está en aquel pesebre hoy. El no está en la Cruz hoy. Este Domingo de Navidad El está resucitado – físicamente de los muertos. El ha ascendido a la diestra de Dios en la gloria del Cielo arriba. Tú puedes venir a El, como lo hicieron aquellos pastores. Tú puedes arrodillarte delante de El y El cancelará tus pecados y te dará un expediente limpio, y salvará tu alma.

¿Vendrás a y confiarás en Cristo, el Hijo de Dios? ¿Serás salvo por El, del pecado y de la tumba? ¿Recibirás la vida eterna de El?

El gran Reformador Martín Lutero dijo una vez,

Cristo no tenía dinero ni riquezas, ni reino terrenal, porque le dio lo mismo a reyes y príncipes. Pero El se reservó una cosa en particular, que ninguna criatura humana o angel puede – o sea, conquistar el pecado y la muerte, el diablo y el Infierno, y en medio de la muerte librarr y salvar aquellos que mediante Su Palabra creerían en El.

El Apóstol Pablo dijo,

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31).

¿Creerás en El completamente? ¿Confiarás en El con tu vida? ¿Serás salvo por El?

Y por favor haz tiempo para El esta Navidad. Por favor regresa esta noche para el banquete del Domingo Navideño a las 6:00. Y asegurate de hacer tiempo para el Hijo de Dios en la Víspera Navideña, la noche antes de Navidad, aquí en la iglesia. Dale tu corazón completo al Señor Jesucristo, y muestralo estando con Su pueblo aquí en la iglesia ambas, ¡esta noche y en la Víspera de Navidad! ¿Por qué estar solitario? ¡Ven a casa – a la iglesia! ¿Por qué estar perdido? ¡Ven a casa a Jesucristo – el Hijo de Dios!

Venid a Belén a ver a El de quien cantan los ángeles;
Venid, adored de rodillas a Cristo el Señor, al recién Rey.
   (Traducción de “Angels We Have Heard on High,” autor desconocido).

Venid, adoremos a El, O venid, adoremos a El,
O venid, adoremos a El, al Señor Jesucristo.
   (Traducción de “O Come, All Ye Faithful,”
      traducido al Inglés por Frederick Oakeley, 1802-1880).

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Dr. Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Lucas 2:8-12.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“What Child Is This?” by William C. Dix, 1837-1898).