JESÚS - SENTADO A LA DIESTRA DE DIOS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
en la Tarde del Día del Señor, 28 de Enero de 2001

“Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre” (Hebreos 8:1-2).


Cuando Jesús fue a Jerusalén la ultima vez, los Judíos lo buscaron y dijeron: “¿Dónde está aquél?” (Juan 7:11). Muchos miles de personas hoy están igual de confundidas. “¿Dónde está aquél?” No tienen idea de dónde está Jesús. Se llaman Cristianos, pero no tienen idea alguna de dónde está Jesús hoy como aquellas otras personas no la tuvieron hace mucho tiempo en Jerusalén.

En Hebreos 8:1 se nos dice exactamente donde está Cristo ahora. El verso uno dice: “Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos.” El Dr. J. Vernon McGee da este comentario:

Cristo hizo algo que ningún sacerdote en el Antiguo Testamento hizo jamás. No hay sacerdote de la línea de Aarón que jamás tuviese asiento en el tabernáculo donde sentarse. Siempre andaba apresurado. ¿Por qué? Porque tenía un trabajo que hacer. Todas estas cosas son sombras que señalan hacia el sacrificio consumado. Ahora que Cristo ha muerto, todo ha sido cumplido...Él se sentó porque ha consumado nuestra redención (J. Vernon McGee, Thru the Bible, tomo V, pagina 557).

Y se nos dice exactamente donde se sentó Cristo después de haber ascendido al Cielo: “a la diestra del trono de la Majestad en los cielos” (Hebreos 8:1b).

Ahora mira a Hebreos 10:12. Dice:

“Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12).

Ese verso responde a la falsa creencia de la Iglesia Católica de que Cristo se ofrece como un sacrificio en cada Misa. El texto dice: “Habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio.” El sacrificio de Jesús en la Cruz fue hecho de una vez “para siempre.” Cuando Él murió, dijo: “Consumado es” (Juan 19:30). Jesús pagó la pena por todos tus pecados una sola vez, en la Cruz. No hay necesidad de un nuevo sacrificio en la Misa. El momento en que tú crees en Jesús, lo que Él hizo para pagar por tus pecados en la Cruz se hace tuyo. Tus pecados están todos pagados. “Consumado es.”

Pero luego el verso continúa:

“Habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12).

Jesús se sentó a la diestra de Dios, en el Cielo, en otra dimensión. ¡Es allí donde Él está ahora!

Consideremos tres cosas sobre esta gran doctrina.


1.  Dónde se sentó Jesús.

2.  Cuando se sentó Jesús.

3.  Por qué se sentó Jesús.

I. Primero, donde se sentó.

Ya hemos visto en esos versos que Él se sentó a la diestra de Dios en el Cielo. Jesús nos dijo que Él haría eso antes de ser crucificado. Jesús dijo:

“Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios. Dijeron todos: ¿Luego, eres tú el hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que lo soy. Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio necesitamos? Porque nosotros mismos lo hemos oído de su boca” (Lucas 22:69-71).

Mateo graba estas palabras de Jesús, poco antes de ser crucificado.

“Jesús le dijo [al sumo sacerdote]: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es le que te golpeó” (Mateo 26:64-68).

Le escupieron y lo golpearon por decir que Él se sentaría “a la diestra del poder” (Mateo 26:64).

¡Oh, cuan claras son estas palabras de Jesús, dadas la noche antes de que le cruficiaran! ¡Cuan claramente Él dijo que Él se “sentará a la diestra del poder de Dios”! (Lucas 22:69).

Luego, el Nuevo Testamento nos dice repetidamente donde Jesús se sentó después de resucitar de los muertos y ascendió al Cielo. En Marcos 16:19, leemos esta declaración.

“Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios” (Marcos 16:19).

En su gran sermón de Pentecostés, Pedro dijo:

“A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Hechos 2:32-35).

Pedro citó de Salmo 110:1,

“Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Salmo 110:1).

Este verso profético en el verso en los Salmos revelado por adelantado, que Jesús se sentaría a la diestra de Dios en el Cielo.

En otro sermón, grabado en el Libro de los Hechos, Pedro dijo:

“El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador…” (Hechos 5:30-31).

El gran sermón de Esteban ante el Sanedrín terminó siendo él apedreado a muerte. Al morir, Esteban dijo:

“He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” (Hechos 7:56).

El Dr. J. Vernon McGee nos da este tierno comentario.

Esteban entra a la presencia de Cristo quien está esperándolo de pie. Esteban es el primer mártir de la iglesia que va a estar con su Señor. (J. Vernon McGee, Thru the Bible, tomo IV, p. 541).

Esta declaración de Esteban causó gran impresión en el Pablo inconverso, que lo oyó decir: “Veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” (Hechos 7:56). Pablo estaba cerca y oyó a Esteban decir esto (ver Hechos 7:58). Oír esas palabras de Esteban al ser apedreado a muerte le causó una gran impresión a Pablo. El Dr. McGee comenta:

Esteban fue un tremendo testimonio para Saulo [más tarde llamado Pablo]. Fue Esteban quien, creo yo, preparó a Saulo [Pablo] para la aparición del Señor Jesús en el camino a Damasco. (J. Vernon McGee, Thru the Bible, ibid.)

Este mensaje de Esteban fue quemado en el alma de Pablo para siempre Más tarde, después de ser convertido, Pablo escribió:

“¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos 8:34).

De nuevo, Pablo escribió:

“Según la operación del poder de su [de Dios] fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Efesios 1:19-20).

De nuevo, en la Epístola a los Colosenses, Pablo dijo:

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”
      (Colosenses 3:1-2).

En Hebreos 12:2, Pablo escribe:

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”
      (Hebreos 12:2).

Antes, en este Epístola, él dijo que Cristo: “se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos 1:3). Él dijo: “Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos” (Hebreos 8:1). De nuevo, él dijo: “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12).

Pedro también escribió sobre este glorioso tema. Él dijo:

“Jesucristo, quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades”
      (I Pedro 3:22).

Te he dado muchas de las declaraciones de la Biblia, ambas en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, que muestran fuera de duda que Jesucristo está en el Cielo ahora, sentado a la diestra de Dios Todopoderoso.

Sin embargo, cuando un pastor pregunta a los que vienen para ser aconsejados después de sus sermones, repetidamente se da cuenta que la persona perdida regular en la iglesia no sabe dónde está Jesús. ¿Podemos culpar a la gente perdida que visita la iglesia una o dos veces de no saber donde está el Salvador, si la mayoría de los inconversos en la iglesia no lo saben?

Una vez un maestro de escuela Dominical me dijo: “Cristo está en el aire a todo nuestro alrededor.” Ese es un malentendido hoy en día. Creo que entra a nuestras iglesias directamente del movimiento de la Nueva Edad. Pero es un error mortífero. Una persona puede conocer el plan de la salvación, y estar en la iglesia todos los Domingos, pero si es igual de ignorante sobre dónde está Cristo que aquel maestro de Escuela Dominical, todavía está perdido. ¿Qué de ti? Si piensas que Jesús está en el aire a todo tu alrededor, todavía estás perdido. No importa quién eres, ni cual posición tengas en alguna iglesia. Nadie puede ser salvo sin creer en Jesús. Y nadie puede creer en Jesús a menos que sepa dónde está Jesús. Es por eso que la Biblia dice repetidamente, verso tras verso, capitulo tras capitulo, en los Salmos, en Mateo, en Marcos, en Lucas, en Hechos, en Romanos, en Efesios, en Colosenses, en Hebreos, en I Pedro y en muchos otros libros de la Biblia se nos dice donde está Jesús ahora mismo. Estos muchos, muchos versos no estarían en la Biblia si Dios no pensara que es muy importante que sepas donde está Cristo hoy.

Si tú no sabes dónde está Él, estás igual de perdido que aquellos Judíos que dijeron: “¿Dónde está aquél?” (Juan 7:11). Tú estás igual de confundido que la pobre María Magdalena quién llegó llorando a la tumba de Jesús, y dijo: “Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto” (Juan 20:13). Personalmente, yo no creo que María era salva todavía, hasta que recibió el Espíritu Santo (Juan 20:22). Ella dijo: “Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto” porque todavía no era convertida, en mi opinión. “No sé dónde le han puesto” dice mucha gente perdida que se cree salva. Ellos no saben dónde está Jesús como María no lo sabía.

La gente no puede venir a Jesús a menos que sepan dónde está Él. Jesús dijo:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Pero nadie puede hacerlo, nadie puede venir a Jesús, a menos que la persona sepa que Él está en el Cielo, a la diestra de Dios.

En este punto regaño porque muchos predicadores leerán este sermón en el Internet. Predicador, si no le preguntas a la gente perdida dónde creen que está Jesús, ¡no sabrán dónde venir a Él! Tienes que darles la respuesta Bíblica. Mucha gente perdida dirá que Jesús está en sus corazones. Pero Él no está allí. Si creen y confían en un Jesús que está en sus corazones, se irán al Infierno.

Le pregunté a una chica: “¿Dónde está Jesús ahora mismo?” Ella erróneamente dijo: “Él está en mi corazón.” Le dije: “¿De qué tamaño es Él?” Ella contestó: “como media pulgada de alto, y entró por una puertita, hecha en un hoyo en mi corazón.” Ella aprendió esa ridiculez en la Escuela Dominical. A ella mejor se le hubiera dicho dónde Jesús realmente está - en el Cielo, a la diestra de Dios.

Tú no puedes venir a Jesús si no sabes dónde está. Y este no es un asunto sin importancia, ni marginal! Está en el mero corazón del evangelio, repetido vez tras vez, a través de la Biblia. Si la resurrección y la ascensión de Cristo no son partes centrales del evangelio, ¿qué es?

Predicador,tienes que preguntarle a la gente dónde piensan ellos que Jesús está, o se irán al Infierno. ¡Ellos no podrán creer en Él, confiar en Él, y venir a Él si no saben dónde Él está! ¡ Miles de gente en iglesias Bautistas están perdidas porque se les dijo que vinieran a Jesús y creyeran en Él sin que se les dijese a dónde Él está! Esto sucede porque los predicadores no explican la resurrección y la ascensión de Cristo lo suficiente. ¡Ahora me doy cuenta de que yo menciono estas doctrinas en virtualmente cada sermón! Romanos 10:9 y I Corintios 15:17 muestran lo central de la resurrección de Cristo. Esto debe ser proclamado en todos nuestros sermones evangelisticos, junto con Su ascensión y la obra mediadora en el Cielo. Otra razón por la que tanta gente está confundida sobre este tema es porque los predicadores no hacen preguntas simples como esta: “¿Dónde está Jesús ahora mismo?” ¡Predicador, tú tienes que saber lo que piensan! ¡Lo sabrás haciendo preguntas! Aún si predicas sobre este tema y lo explicas, muchos no oirán lo que estás diciendo. Solamente haciendo preguntas averiguarás si ellos “lo captaron.”

II. Pero, segundo, pensemos sobre cuando se sentó Jesús en el Cielo a la
diestra de Dios. ¿Cuándo sucedió esto?

Primero, Él se sentó a la diestra de Dios después de haber purificado nuestros pecados en la Cruz. Eso quiere decir que Él se sentó después de haber sido crucificado y de haber resucitado.

“Habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos 1:3b).

Segundo, Él se sentó a la diestra de Dios después de haber ofrecido Su Sangre en el Cielo:

“Porque todo sumo sacerdotes está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual también es necesario que éste [Jesús] tenga algo que ofrecer” (Hebreos 8:3).

“Pero en la Segunda parte [del Lugar Santísimo en el tabernáculo] solo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo” (Hebreos 9:7).

"Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo [del Cielo], habiendo obtenido eterna redención” (Hebreos 9:12).

El Dr. J. Vernon McGee comenta sobre ese verso:

Yo creo que este verso prueba que Cristo literalmente llevó Su sangre al Cielo. Si no es eso de lo que el escritor habla aquí, entonces no sé qué está diciendo. (J. Vernon McGee, Thru the Bible, volume V, p. 566).

III. Esto nos lleva al último punto del sermón - por qué Jesús se sentó.

Él se sentó después de haber presentado Su Sangre preciosa en el lugar Santísimo en el Cielo. “Entró...en el Lugar Santísimo” (Hebreos 9:12) y puso Su Sangre en el Arca Celestial del Pacto. La Biblia dice que nuestro sumo sacerdote entró “no sin sangre” (Hebreos 9:7; ver 9:11, 24). El Dr. McGee dice:

Te digo muy definitivamente y dogmáticamente que yo creo que Su Sangre está en el Cielo aun ahora, y a través de edades sin fin estará allí para recordarnos del terrible precio que Cristo pagó para redimirnos (J. Vernon McGee, Thru the Bible, tomo V, p. 560).

C. H. Spurgeon dijo:

Yo sé que su sangre preciosa en el cielo prevalece con Dios a favor de aquellos que vienen a él. Y como yo vengo a Él, yo sé por fe que tengo beneficio en su intercesión perpetua. (Traducción de C. H. Spurgeon, “The Warrant of Faith,” The Metropolitan Tabernacle Pulpit, tomo 9, p. 530).

Su Sangre por toda nuestra raza expió
Y rocía el trono de gracia hoy,
Y rocía el trono de gracia hoy..
   (Traducción de “Arise! My Soul, Arise!”
      por Charles Wesley, 1707-1788).

Cristo se sentó a la diestra de Dios después de haber puesto Su Sangre incorruptible en el asiento de misericordia, en el lugar más Santísimo, en el Cielo. “La sangre rociada” está en la lista de las cosas en el Cielo (Hebreos 12:22-24).

Pero Cristo se sentó por otra razón muy importante. Él se sentó para orar por ti. En Hebreos 7:25 se nos dice:

“Por lo cual puede también salvar perpetuamente [para siempre] a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder [orar] por ellos” (Hebreos 7:25).

A menudo he estado a punto de cesar la vida Cristiana, o casi de tropezar. Me sorprende hallarme en el ministerio después de cuarenta y tres años. Ha habido tantos dificultades, tantas batallas, tantos desánimos, tantas debilidades personales, tantas dudas, temores, decepciones, y tan poca fe de mi parte. A menudo me hallo a mi mismo diciendo con Pablo: “Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?” (II Corintios 2:16). ¡De verás estoy muy sorprendido de estar todavía en el ministerio después de cuarenta y tres años! ¿Cómo he podido continuar todos estos años? ¡No por mi propia fuerza ni poder, te lo puedo asegurar!

Pero tengo un Salvador que está orando por mi en el Cielo. Y Sus oraciones son eficaces. Cuando Jesús ora por este pobre calvo, encorvado, desanimado predicador de la ciudad central, vez tras vez Dios contesta las oraciones de Su Hijo por mi. Yo soy salvo para siempre porque “[él] viviendo siempre para interceder por [mi]” (Hebreos 7:25).

He oído a buenos hombres decir: “La clave de la vida Cristiana es tus oraciones.” Hay mucha verdad en eso. Pero yo prefiero decir: “La clave principal de la vida Cristiana es las oraciones de Jesús por ti!”

Él vive arriba perpetuamente, para interceder por mi;
Su amor que redime todo, para rogar con Su preciosa Sangre.

El Padre oye orar a Su amado ungido;
Él no puede rechazar la presencia de Su Hijo.
   (Traducción de “Arise! My Soul, Arise!”
      por Charles Wesley, 1707-1788).

Que nunca se te olvide donde está Jesús - a la diestra de Dios en el Cielo. Nunca olvides por qué está allí. Él le presentó Su Sangre a Dios, para cubrir y lavar tus pecados. Nunca olvides que Él se sienta hora tras hora orando por ti. ¿Cómo puedes fallar con Jesús orando por ti? El secreto entero de tu vida Cristiana, el secreto entero de la existencia misma de nuestra iglesia, es este: que Jesús está orando por nosotros. Y Él está orando por ti, pecador. Jesús está orando para que tú confíes en Él, creas en Él y le dejes salvarte. Jesucristo está orando para que tú seas salvo por creer en Él.

Tengo un Salvador, que ora por mi en la Gloria,
Un querido, Salvador amoroso, aunque amigos son pocos,
Y ahora en su ternura cuida de mi,
¡Quisiera que mi Salvador fuese tu Salvador también!
Por ti Él está orando, por ti Él está orando,
Por ti Él está orando, Él ora por ti.
   (Traducción de “I Am Praying For You”
      por S. O’Malley Clough, 1837-1910,
         el coro ha sido modificado por R. L. Hymers, Jr.)

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón: Hebreos 7:23-27.
El Solo por Benjamin Kincaid Griffith: “I Am Praying For You”
(por S. O’Malley Clough, 1837-1910).


EL BOSQUEJO DE

JESÚS - SENTADO A LA DIESTRA DE DIOS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.


“Tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre” (Hebreos 8:1-2).

(Juan 7:11; Hebreos 10:12; Juan 19:30)

I.   Dónde se sentó Jesús, Lucas 22:69-71; Mateo 26:64-48;
Marcos 16:19; Hechos 2:32-35; Salmo 110:1; Hechos 5:30-31;
Hechos 7:56; Romanos 8:34; Efesios 1:19-20;
Colosenses 3:1-2; Hebreos 12:2; 1:3; 8:1; 10:12; I Pedro 3:22;
Juan 7:11; 20:13, 22; Mateo 11:28.

II.  Cuando se sentó Jesús, Hebreos 1:3b; 8:3; 9:7, 12.

III. Por qué se sentó Jesús, Hebreos 7:25; II Corintios 2:16.