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¡EN TIEMPOS COMO ESTOS!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 1 de Mayo, 2016

“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12).


La palabra “maldad” en Griego es “anomia”. Significa “violación de la ley, sin ley”. El texto nos dice que el desenfreno se multiplicará, o aumentará en gran medida, en los últimos días. Cada señal muestra que ahora estamos viviendo en ese momento. Yo estaba hablando con uno de nuestros líderes de la iglesia el viernes. Después de un rato dijo que había “capa tras capa” de iniquidad en un caso del que hablamos. ¡En efecto! Eso es lo que hace pastorear muy complicado y difícil en los últimos días. Hay una capa tras otra de desenfreno, incluso en las mejores iglesias. A menudo es muy sutil, y siempre es muy peligroso para la iglesia local.

Mi propia experiencia, desde que me entregué al ministerio en 1958, ha demostrado que esto es verdad. Desde entonces he sido testigo de nueve grandes divisiones de iglesias en cuatro iglesias diferentes – y también varias divisiones menores. Esto hace que la oficina de un pastor sea muy difícil. Un pastor a menudo experimenta una tensión casi hasta perder la cabeza, ya que lleva la carga causada por la maldad de su congregación. El Dr. Roy Branson dijo: “Probablemente el 90 por ciento de los pastores son despedidos o dejan una iglesia bajo presión durante su ministerio. Más de la mitad sufren una o más divisiones en la iglesia. Todos se enfrentan a graves conflictos de iglesia muchas veces. El efecto en los ministerios dañados y destruidos, familias de pastores traumatizadas, para la causa global de Jesús es enorme” (Church Split, p. 15). Muchos jóvenes piensan que debería ser fácil pastorear una iglesia. Yo conozco pocos que durarían seis meses si tuvieran mi trabajo.

Un joven dijo que muchos de los problemas eran mi culpa. Cada vez que nuestra iglesia estaba lista para crecer, yo empiezo una pelea de algún tipo. El pensó que un buen pastor nunca estaría en una pelea. ¡Pero es interesante ver lo que la Biblia dice acerca de eso! En primer lugar, el Apóstol Pablo nos dice que estamos en una constante batalla con Satanás y el mundo demoníaco. Pablo habló de las “asechanzas” [o intrigas] del Diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:11, 12). Y el Apóstol Pedro añadió:

“Sed sobrios [controlados], y velad [alertas]; porque vuestro adversario [tu enemigo] el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe” (I Pedro 5:8, 9).

A veces me sorprende que la gente olvide todo acerca de Satanás y lo demoníaco en el momento en que están a prueba. Olvidan todo acerca de Satanás y comienzan a explicar todo rápidamente desde un punto de vista sociológico o psicológico. Por lo tanto se olvidan de inmediato por qué ha surgido problemas en su vida, o la vida de la iglesia. ¡Se olvidan completamente de la Biblia cuando llegan las pruebas!

¡Sí, el pastor tiene muchas peleas, tal como dice la Biblia que tendría! El Apóstol Pablo le dijo a un joven predicador llamado Timoteo:

“Tú, pues, sufre penalidades [con nosotros] como buen soldado de Jesucristo” (II Timoteo 2:3).

De nuevo,

“Pelea la buena batalla de la fe” (I Timoteo 6:12).

Y de nuevo,

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (II Timoteo 4:7).

Sí, yo peleo. ¡Soy un viejo soldado de la cruz con cicatrices! No me gusta pelear. Dios sabe que lo odio. Pero si alguien empieza una pelea yo no retrocederé ni me retiraré. Yo estaba hablando con otro líder de la iglesia cuando estaba escribiendo esto. El dijo, “Dr. Hymers, lo admiro por no dar marcha atrás o huir de una pelea”. Por la gracia de Dios, nunca lo he hecho – ¡y oro que nunca lo haga! Voltea a II Timoteo 4:14-18. Está en la página 1238 en la Biblia Anotada de Scofield. Pónganse de pie mientras lo leo:

“Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.” (II Timoteo 4:14-18).

Se pueden sentar. Esas palabras del Apóstol a menudo me han fortalecido en tiempos de prueba. Él estaba en una pelea espiritual tras otra – ¡aún al final de su vida!

La otra una noche uno de nuestros hombres me recordó lo que dije al final de nuestras reuniones evangelísticas en Enero. Tuvimos catorce nuevas personas que esperamos hayan sido salvas como en tres semanas. Entonces me voltee a Romanos 12:1 y 2, y hablé a los jóvenes que han estado en la iglesia desde hace mucho tiempo. Hablé durante unos minutos sobre la consagración. Hubo una fuerte resistencia a la Palabra de Dios en ese tema. Así que le dije que íbamos a cerrar las reuniones, que no parecía que Dios enviaría un avivamiento en ese momento. Sólo un corto tiempo después me encontré con unos pocos casos, donde nuestros miembros eran muy débiles en la fe, y muy resistentes a la Palabra de Dios. Ahora vamos a ver qué tan fuerte o débil nuestra iglesia realmente es.

Una persona me dijo: “¿Es usted la iglesia?” “¿Dr. Hymers, es mi más alta lealtad a usted?” Eso es muy cerca a las palabras que esa persona dijo, como las recuerda otra persona que las escuchó. Aquí está mi respuesta. Yo conozco el estado espiritual de esa persona. ¡No es bueno, no es bueno en absoluto! Leí esas palabras a uno de nuestros hombres. El dijo: “¡Guau, esas son las palabras exactas que Olivas utilizó!” ¡Él se sorprendió al oír esas palabras de una persona que ni siquiera conoció a Olivas! Mi respuesta es simple – ¿Eres la iglesia? ¿Es tu más alta lealtad a Jesús?” Si esa persona es honesta tendrá que admitir (si es honesta) que realmente no ama a Dios, y se preocupa poco o nada acerca de nuestra iglesia. Esa persona solo tira palabras para confundir a la gente. Del mismo modo que lo hizo Olivas, esas personas “no sirven a Cristo nuestro Señor, sino a sus propios deseos. Con palabras suaves y lisonjeras engañan a los ingenuos” (Romanos 16:18 NVI). Abre tu Biblia y lee ese verso. Está en la página 1167, en la Biblia Anotada de Scofield, Romanos 16:17, 18. Pónganse de pie mientras lo leo.

“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Romanos 16:17, 18).

Subráyalas en tu Biblia. Estas palabras son bien conocidas por “los 39” – las personas que se quedaron en nuestra iglesia y salvaron este edificio, después de la gran división de iglesia dirigida por Olivas y su gente. Estas son las palabras que Dios uso de la Biblia para salvar a los “39” durante la división. Pueden sentarse.

Si escuchas a alguien decir “¿Es Dr. Hymers la iglesia? ¿Es mi más alta lealtad a Dr. Hymers?” Puedes estar seguro de que están en rebelión contra mí como pastor. ¡Nunca he dicho que yo soy la iglesia! Soy el fundador de esta iglesia. La empecé yo y el Sr. John Cook reuniéndonos en mi apartamento. Sí, yo soy el fundador humano de esta iglesia. ¡Pero no soy la iglesia, y nunca he dicho que lo soy, o incluso pensado que lo era! La Biblia dice, “Siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:20).

Una vez más, “¿Es mi más alta lealtad a Dr. Hymers?” Por supuesto que no, si crees en Dios. ¿Esta persona cree en Dios? Yo le diría a esa persona, “Cuando tu mayor lealtad es para Dios, entonces critícame”. Pero, hasta entonces, digo, ¡arrepiéntete y cree el Evangelio!

Este viejo pastor quebrantado ha sido puesto aquí, en esta iglesia, para ayudarte a encontrar a Jesús y crecer como un Cristiano saludable y piadoso. Y voy a seguir haciéndolo mientras Dios me de fuerza. Mis oraciones por ti a menudo son a través de la noche. Mi esposa te puede decir que a menudo no voy a la cama hasta las 4 o 5 de la mañana. Estoy orando por ti, y yo estoy haciendo lo mejor que puedo para enseñarte de la Biblia a ser un hombre fuerte, o una mujer fuerte, durante estos días malos, justo antes de la Segunda Venida de nuestro Señor, que dijo:

“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12).

Por favor pónganse de pie y canten himno número 4 en su cancionero.

“Tu corazón dadme”, te dice Dios,
   Precioso don es a él nuestro amor;
Suave Él habla, en donde tú estás,
    “Confía en Mí, dadme tu corazón.”
“Tu corazón, dádmelo hoy”,
   Su suave voz oíd, donde tú estás:
Del mundo oscuro Él te sacará;
   Tierno dice, “Dadme tu corazón”.

“Tu corazón dadme”, dice Jesús,
   Llama en clemencia una y otra vez;
“Voltéate del pecado y el mal,
   ¿Morí por ti? Dadme tu corazón”.
“Tu corazón, dádmelo hoy”,
   Su suave voz oíd, donde tú estás:
Del mundo oscuro Él te sacará;
   Tierno dice, “Dadme tu corazón”.

“Tu corazón dadme,” el Espíritu;
   Dice, “A mi custodia todo dejad;
Gracia abundante yo te impartiré,
   Haz rendición, dadme tu corazón”.
“Tu corazón, dádmelo hoy”,
   Su suave voz oíd, donde tú estás:
Del mundo oscuro Él te sacará;
   Tierno dice, “Dadme tu corazón”.
(Traducción libre de “Give Me Thy Heart” por Eliza E. Hewitt, 1851-1920).

Si aún no eres salvo, te ruego que te voltees de tu pecado y confíes en Jesús. Él murió en la Cruz para pagar por tu pecado. Él se levantó de entre los muertos para darte vida eterna. Oro para que confíes en Él y vivas para Él. Amén.


A Dr. Hymers le gustaría saber de ti si este sermón te bendijo. CUANDO LE ESCRIBAS A DR. HYMERS DEBES DECIRLE DE QUE PAÍS LE ESTÁS ESCRIBIENDO O ÉL NO PODRÁ CONTESTAR TU CORREO. Si estos sermones te bendicen por favor envía un correo electrónico a Dr. Hymers y díselo pero siempre incluye de qué país estás escribiendo. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net (oprime aquí). Puedes escribirle a Dr. Hymers en cualquier idioma, pero escribe en Inglés si es posible. Si deseas escribirle a Dr. Hymers por correo postal, su dirección es P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Puedes llamarle por teléfono al (818) 352-0452.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Mateo 24:3-13.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith, Antes del Sermón:
“In Times Like These” (por Ruth Caye Jones, 1902-1972).