Print Sermon

Estos manuscritos de sermones y videos ahora van a casi 1,500,000 computadoras en más de 215 países todos los meses en www.sermonsfortheworld.com. Otros cientos miran los videos en YouTube, pero rápidamente dejan YouTube y vienen a nuestro sitio de Internet. Los manuscritos de sermones se dan en 36 idiomas a casi 120,000 computadoras cada mes. Los manuscritos de sermones no tienen derecho de autor, así que los predicadores pueden usarlos sin nuestro permiso. Por favor, oprime aquí para aprender cómo puedes hacer una donación mensual para ayudarnos en esta gran obra de predicar el Evangelio a todo el mundo, incluyendo las naciones Musulmanas e Hindúes.

Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




LOS LIBROS Y EL LIBRO

(Un Sermón Sobre el Último Juicio)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 25 de Enero, 2015

“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Ésta es la muerte segunda” (Apocalipsis 20:12-14).


Cuando mi esposa y yo nos casamos fuimos a Israel. En el camino de regreso pasamos unos días en Roma. Entre otros lugares, fuimos al Vaticano, a la Basílica de San Pedro, donde el Papa preside y donde hay muchos tesoros de arte de diferentes siglos. Yo siempre había querido ver el techo de la Capilla Sistina. Allí Miguel Ángel (1475-1564) hizo una de las más grandes obras de arte en todo el mundo. Representa las grandes épocas de la Biblia, la Creación del hombre, la Caída del hombre, nuestros primeros padres expulsados del Huerto, y así sucesivamente, por toda la Biblia. Ese es el gran fresco que cubre el techo. Otro Papa encargó a Miguel Ángel que cubriera la pared de enfrente con un fresco del Juicio Final. Es una vista impresionante del Señor enviando a aquellos que están condenados al Infierno. Uno de los hombres que se hunde en las llamas te mira fijamente con una mirada de horror y asombro en su rostro. Me quedé mirando a ese gran fresco pintado, que representa el Juicio Final. Me pregunté cuántas veces un Papa o un cardenal había estado delante de esa imagen y había predicado sobre el Juicio Final en los últimos cien años. ¡Yo no creo que ninguno de ellos haya hecho eso!

Y nuestras iglesias Bautistas y protestantes no son mejores. De hecho estamos peor. Al menos tienen esa famosa pintura para recordarle a la gente. Si fuera una iglesia Bautista, una de las damas importantes, como la directora de la Escuela Dominical o la directora de la escuela Cristiana, habría pensado que era demasiado dura, demasiado aterradora para que los niños la vieran. ¡Una tarde el pastor habría entrado y visto que esta mujer había traído a alguien para que pintara una capa de pintura blanca sobre ella! El Juicio Final de Miguel Ángel ha durado más de 450 años en la pared en la Capilla Sistina. ¡Dudo que las damas de la escuela Dominical la hubieran dejado permanecer por 4 años en una iglesia Bautista o en una iglesia evangélica!

¿Crees que estoy siendo demasiado duro con nuestras iglesias Bautistas y evangélicas? ¡¡¡Probablemente no estoy siendo lo suficientemente duro!!!

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a un pastor Bautista dar un sermón sobre el Infierno? ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a un pastor evangélico o carismático predicar sobre el Infierno? ¡No es de extrañar que no hemos experimentado un avivamiento en todo el país durante más de 150 años!

El Dr. Martyn Lloyd-Jones fue un gran estudiante y autoridad sobre el avivamiento. Él dijo: “... hasta que los hombres y las mujeres en la Iglesia Cristiana sean humillados y denigrados, y caigan en la tierra ante este Dios santo, justo, y sí, airado, no veo ninguna esperanza para avivamiento” (traducción de Martyn Lloyd-Jones, M.D., Revival, Crossway Books, 1987, p. 42). Es por ello que este gran predicador dijo: “Voy a hacer todo lo posible para alarmarte con la vista de los terrores del infierno. Remordimiento eterno, miseria eterna, desolación eterna, tormento inmutable, tal es la suerte de todos los que se contentan con sólo estar de acuerdo y disfrutar del evangelio, pero que...nunca renuncian a todo lo demás y lo abrazan de todo corazón” (traducción de Lloyd-Jones, Evangelistic Sermons, The Banner of Truth Trust, 1990, p. 161).

¡Ciertamente cualquier persona que conozca aunque sea un poco sobre la historia Cristiana conoce el nombre de John Wesley! Wesley (1703-1791) era lo que llamaríamos “un sacerdote Episcopal”. Pero Dios lo usó como un líder de uno de los más grandes avivamientos nacionales en la historia, el despertamiento Metodista. Escucha lo que dijo John Wesley acerca del Infierno.

“Los malos...serán trasladados al infierno, incluso todas las personas que se olvidan de Dios. Ellos serán ‘castigados con eterna perdición de la presencia del Señor y de la gloria de su poder’. Ellos serán arrojados al ‘lago de fuego que arde con azufre’, originalmente ‘preparado para el diablo y sus ángeles’; donde van a roer sus lenguas con la angustia y el dolor, maldecirán a Dios y mirarán hacia arriba. Allí los perros del infierno – el orgullo, la malicia, la venganza, la rabia, el horror, la desesperación – los devorarán continuamente. ¡Allí, no tienen reposo de día ni de noche, pero el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos!’ Donde ‘el gusano no muere, y el fuego nunca se apaga’”. (Traducción de John Wesley, M.A., “The Great Assize,” The Works of John Wesley, volume V, Baker Book House, 1979 edition, p. 179).

En el momento de su muerte había ochenta mil personas en las Sociedades Metodistas bajo su cuidado (ibid., P. 45). En 1834 había 619,771 miembros. Este gran evangelista no tenía miedo de predicar sobre el Infierno, así como en la verdadera conversión como una necesidad para que cualquier persona entrara al Cielo. ¡La Iglesia Metodista Unida de hoy se está desmoronando porque renunciaron a la manera de predicar de Wesley hace mucho tiempo! Tendrían que volver a los temas que Wesley predicó para salvar su denominación. ¡Pero no lo esperes! La historia muestra que los apóstatas casi siempre permanecen apóstata!

Ahora escucha a Spurgeon. El doctor John Brown habló sobre Spurgeon en una conferencia en la Universidad de Yale en 1899. Él alabó el ministerio de Spurgeon como “un éxito sin duda incomparable en Inglaterra desde los días de Whitefield y Wesley”. El Dr. W. A. Criswell, pastor de la Primera Iglesia Bautista de Dallas, Texas, dos veces presidente de la Convención Sureña Bautista, dijo, “Spurgeon fue uno de los más grandes predicadores de todos los tiempos, y su mensaje es relevante y pertinente para todas las generaciones”. Ahora escucha lo que el gran Spurgeon predicó sobre el Infierno.

“Este juicio echará el cuerpo y el alma en el lago de fuego...el infierno es un lugar de la ausencia de Dios – un lugar para el desarrollo de pecado, donde toda pasión es desenfrenada, toda lujuria es desenfrenada – un lugar donde Dios castiga de día y de noche a los que pecan de día y de noche – un lugar donde nunca se duerme o descansa, o hay esperanza – un lugar donde se niega hasta la última gota de agua, aunque la sed queme la lengua – un lugar donde el placer no existe, donde la luz nunca terminó, donde algo como consuelo nunca se escuchó – un lugar donde se niega el evangelio, donde la misericordia inclina sus alas y muere...un lugar de furia y llamas – un lugar, donde la imaginación no se ha representado. Quiera Dios que sea un lugar que nunca veas...Muere, pecador, y salirte del infierno se hace imposible; tú estás perdido, eternamente...¡Piensa! ¡Piensa! Esta advertencia puede ser la última que escuches” (traducción de C. H. Spurgeon, “The First Resurrection,” The Metropolitan Tabernacle Pulpit, volume VII, Pilgrim Publications, 1986 reprint, p. 352).

Podría seguir y darte citas sobre en el Infierno por Lutero, Bunyan, Edwards, Whitefield, Moody, el Dr. John R. Rice, y muchos otros grandes predicadores a través de las edades del tiempo. Pero eso es suficiente. Déjeme simplemente decirle que un pastor que nunca predica sobre el Infierno no es un hombre fiel, no es fiel a las Escrituras, y es un hombre que nadie debería escuchar. ¿Por qué? Porque no ha predicado “¡todo el consejo de Dios!” (Hechos 20:27). Él no ha predicado como Pablo o Pedro, o Jesucristo Mismo – que predicó sobre el juicio y el Infierno más que nadie en la Biblia. ¡No escuches a un hombre así! Si no puedes confiar en él sobre el juicio y el Infierno, ¿cómo puedes confiar en él sobre otra cosa?

Pero ahora voltea al texto. Por favor ponte de pie mientras lo leo.

“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Ésta es la muerte segunda” (Apocalipsis 20:12-14).

Pueden sentarse. Por favor mantengan abierta la Biblia en este lugar.

Esto se llama “El Juicio Final”, porque no hay más juicios después de este. Es el último. Jesús se sentará en el Gran Trono Blanco. Los Hechos 17:31 y otras Escrituras nos muestran que Jesús será el Juez. Jesús ya no será el Salvador. El tiempo de la salvación ya habrá terminado. Jesús ya no estará salvando a los pecadores. Él ahora juzgará a los pecadores perdidos. No se da este juicio para determinar quién es salvo y quien está perdido. Eso se decide en esta vida. Si tú mueres como una persona perdida, serás juzgado en este momento. El versículo 12 habla sólo de los muertos no salvos. Dice:

“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20:12).

Se nos dice que habrá “libros” y el “libro de la vida”. Los “libros” son un registro de tus “obras” durante tu vida. “Los muertos, grandes y pequeños [estarán] de pie ante Dios” (20:12). Los ricos y famosos estarán allí. El “pequeño” estará allí también. Ninguna persona no salva escapará el Juicio. Todos los muertos no salvos estarán delante de Jesús en el Juicio. Aquellos que se habían ahogado, o enterrados en el mar estarán allí en cuerpos resucitados. Sus cuerpos se habían disuelto en las aguas del mar. Pero Dios pondrá sus átomos juntos de nuevo, y los levantará en sus cuerpos para este juicio. Las tumbas en la tierra darán sus cuerpos, y el Infierno (hades), el lugar donde los espíritus perdidos van, “entregará los muertos”. Sus espíritus y sus cuerpos se unirán, y ellos estarán ante el Gran Trono Blanco. Dios no tendrá ningún problema haciendo esto. Él es todo poderoso. Ahora escucha el versículo 12 de nuevo:

“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20:12).

Si no eres salvo ahora, en esta vida, serás juzgado “por las cosas que estaban escritas en los libros, según [tus] obras”, de acuerdo con todo lo que hiciste en esta vida.

El Dr. J. Vernon McGee dijo: “Un hombre en su lecho de muerte me dijo: ‘Predicador, usted no necesita hablar conmigo sobre el futuro. Me voy a arriesgar. Yo creo que Dios va a ser justo y recto y me dejará presentar mis obras’”. El Dr. McGee dijo: “Tienes razón. Él es justo y recto, y Él te permitirá presentar tus obras. Eso es lo que dice que va a hacer. Pero tengo noticias para ti: en ese juicio nadie se salva, porque no puedes ser salvo por tus obras...tus pequeñas obras no serán nada” (A través de la Biblia, tomo V, Thomas Nelson Publishers, 1983., p 1060; nota sobre Apocalipsis 20:11).

Sí, recibirás un juicio “justo” allí. “Los libros” contienen todo lo que has hecho en esta vida. El Dr. McGee comparó “los libros” a un vídeo de tu vida. Él dijo: “Tu vida está en video y Jesús tiene ese video. Cuando Él lo ponga, lo podrás escuchar [y ver]. Y no se verá bien para ti, para nada. ¿Estás dispuesto a presentarte ante Dios y hacer que Él ponga el video de tu vida? Creo que lo va a tener en una pantalla de televisión para que tú lo puedas ver también. ¿Crees que tu vida puede pasar la prueba? Yo no sé de ti, pero yo no lo pasaría…fue Samuel Johnson [el gran lexicógrafo] que dijo: ‘Todo hombre sabe de sí mismo lo que no se atreve a decirle a su amigo más querido’. Tú lo sabes, ¿verdad? Tú sabes cosas que has cubierto y ocultado que no revelarías por nada del mundo. [Dios] las va a sacar en este juicio; mientras tú presentas tus pequeñas [buenas obras], Él te va a decir de ti mismo” (McGee, ibid.). Luego el Dr. McGee dijo, “El Juicio del Gran Trono Blanco es el juicio de los perdidos. Multitudes [de personas] quieren ser juzgadas por sus obras. Esta es su oportunidad. El juicio es justo, pero nadie es salvo por [buenas] obras” (ibid.).

Nota que Dios habla de “los libros”, y entonces Él habla del “libro de la vida”. El “libro de la vida” contiene los nombres de todos los que han sido salvos por Jesús, todos los que “con tu [Jesús] sangre nos has redimido para Dios” en esta vida (Apocalipsis 5:9). La Sangre de Jesucristo los había lavado de sus pecados cuando confiaron en Jesús en esta vida. Esos son los únicos cuyos nombres están en el “libro de la vida”. Ellos son los que pueden cantar y alabar “al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre”. (Apocalipsis 1:5). Sólo aquellos que son salvos por Jesús en esta vida, y son limpios por Su Sangre en esta vida, sólo ellos tienen sus nombres en el “libro de la vida”.

Nota que sólo hay un “libro de la vida” – ¡pero hay muchos “libros” que contienen un registro de los pecados de los que nunca fueron salvos! Recuerdo haber escuchado a un predicador decir: “Hay muchos ‘libros’ porque la mayoría de la gente está perdida. Pero sólo hay un ‘libro de la vida’, porque pocos son salvos”. Y, a continuación, mira el versículo quince:

“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:15).

El “lago de fuego” es el Infierno eterno, tormento eterno, sufrimiento eterno. El Señor Jesucristo dijo que hay dos caminos, y todos van por uno de esos dos caminos. Él dijo:

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14).

Jesús dijo: “pocos son los que la hallan [la puerta correcta] que lleva a la vida”. “Pocos son los que la hallan”. ¿Serás uno de los pocos cuyos nombres están en el “libro de la vida”? El único camino de escapar del juicio y el Infierno – EL ÚNICO CAMINO – es confiar en Jesús ahora, en esta vida. ¡Voltéate de tu pecado y voltéate a Jesús! La Biblia dice: “Volveos de vuestros malos caminos; por qué moriréis…” (Ezequiel 33:11). En el libro de Los Hechos “un gran número creyó y se convirtió al Señor” (Hechos 11:21). Voltéate de tu camino egoísta y pecaminoso – y voltéate al Señor Jesús,

“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Efesios 1:7).

¡La Sangre de Jesús cubrirá todos tus pecados, para que Dios no los vea! El Libro de Romanos dice:

“Bienaventurados aquellos…cuyos pecados son cubiertos” (Romanos 4:7).

¡La Sangre de Jesús va a “cubrir” tus pecados para que Dios nunca los vea! ¡Y la Sangre de Jesús va a lavar tus pecados para que Dios nunca los vea! De nuevo el Libro de Romanos dice:

“Estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Romanos 5:9).

Y Apocalipsis 1:5 dice que los que son salvos son salvos porque Jesús los ama y “nos lavó de nuestros pecados con su sangre”. ¡Amén! ¡Alabado sea el nombre de Jesús! El Dr. Martyn Lloyd-Jones, el gran predicador Galés, dijo:

Todas las soluciones del mundo no son suficientes para deshacerse de las manchas de mis pecados, pero aquí está la sangre del Hijo de Dios, sin mancha, sin culpa, y creo que esto es poderoso.

   Hay poder, poder, sin igual poder
   En la sangre de Jesús.

   Su sangre limpia al ser más vil,
   Su sangre aboga por mí.
        (Charles Wesley)

Ese es nuestro alivio y consuelo. (traducción de Martyn Lloyd-Jones, M.D., Fellowship with God, Crossway Books, 1994, p. 144).

Muchos son mis pecados, como arenas del mar,
Más Tu sangre, mi Jesús, basta es para mi;
Pues Tu promesa escrita, sobre mis pecados,
"Aunque carmesí fueron, como nieve serán".
¿Me escribiste allí, en el bello papel?
¿En el libro del reino, me escribiste allí?
   (Traducción libre de “Is My Name Written There?”
      por Mary A. Kidder, 1820-1905).

¿Podrías decir eso? ¿Puedes decir eso esta mañana? ¿Han sido tus pecados lavados por la Sangre que Jesús derramó en la Cruz? ¡Ven a Él por fe y Él te hará limpio a los ojos de Dios! Dr. Chan, por favor guíenos en oración. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com o www.rlhsermons.com.
Oprime en “Sermones en Español”.

Puedes enviar un correo electrónico a Dr. Hymers a rlhymersjr@sbcglobal.net
(Oprime Aquí) – o puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Ángeles, CA 90015,
Estados Unidos. O llámarle por teléfono a (818)352-0452.

Estos manuscritos de sermones no tienen derechos de autor. Los puedes usar sin la
autorización de Dr. Hymers. Sin embargo, todos los mensajes de video de Dr.
Hymers sí tienen derechos de autor y solo pueden ser usados con autorización.

La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Apocalipsis 20:11-15.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermon:
“Is My Name Written There?” (por Mary A. Kidder, 1820-1905).