¡EL AVIVAMIENTO VERDADERO!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 24 de Junio, 2012

“Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne...” (Hechos 2:17).


El término “postreros días”, en el contexto de este pasaje, se refiere a la dispensación del Evangelio completa, de Pentecostes a la Segunda Venida de Cristo. En Hechos 2:17 Dios promete “Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne” durante esta era del Evangelio. Es triste que la mayoría de versiones modernas de la Biblia dejen fuera la importante palabra “de”. Solamente la versión New American Standard [en Inglés] traduce la palabra Griega “apo” como “de”, después de la Biblia de King James y texto Griego original. Otra vez, ¡La buena Biblia King James [en Inglés] echa luz sobre las traducciones modernas! George Smeaton (1814-1889) dijo: “Según la cita del Nuevo Testamento, hay un significado en las palabras “de mi Espíritu” que no se debe perder (apo) distinguiendo entre la medida [dada] a los hombres y la plenitud interminable de la fuente (traducción de George Smeaton, The Doctrine of the Holy Spirit, Banner of Truth, reimpresión de 1974, p. 28).

Es cierto que “de” no viene de las palabras de profecía en el Hebreo, en Joel 2:28. pero la palabra Griega, creo yo que fue dada en revelación progresica en Hechos 2:17 para mostrarnos que siempre hay más del poder del Espíritu Santo, que hay una fuente “inagotable” del Espíritu Santo. Que el Cielo siempre puede derramar más. Así los Discípulos fueron llenados otra vez, como se nos dice en hechos 4:31: “y todos fueron llenos [otra vez] del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”. De nuevo, George Smeaton dijo:

No puede haber una teoría más maliciosa y engañosa, ni una que deshonre más al Espíritu Santo, que el principio que porque el Espíritu Santo fue derramado en Pentecostes la Iglesia no tenga necesidad, ni mandato de orar por derramamientos del Espíritu de Dios. Al contrario, entre más pida la Iglesia por el Espíritu y espere por Su respuesta, lo más que recibe (ibid., p. 255).

El Espíritu Santo es dado a todos los Cristianos verdaderos, pero no obra siempre con el mismo poder. Iain H. Murray dijo: “Desde Pentecostes en adelante, la obra del Espíritu Santo se puede ver en dos aspectos: el más normal, y el extraordinario” (traducción de Iain H. Murray, Pentecost Today?, Banner of Truth, 1998, p. 18).

La obra “normal’ del Espíritu continua, como vemos, con conversiones de vez en cuando. Aunque yo predico el Evangelio todos los Domingos, solo tenemos una conversión de vez en cuando. Pero cuando “vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19) veremos muchas más conversiones traídas por la obra del Espíritu Santo. Estos “tiempos de refrigerio” son lo que ahora llamamos “avivamiento”. Cuando oramos por avivamiento oramos para que un mayor derramamiento del Espíritu Santo traiga a los perdidos bajo la convicción, y que los atraiga a Jesús para salvacion. Esta idea de la obra “normal” del Espíritu de Dios, y Su obra “extraordinaria” se expresan en un himno antiguo que dice:

“De bendición lluvias vienen”:
   Esta promesa de amor;
Y tiempos tan refrescantes,
   Enviará el Salvador.
De bendiciones, lluvias deseamos tener,
   Gotas clementes ya caen,
Oramos por el llover.

“De bendición lluvias vienen”:
   Que nos podrán avivar;
Sobre los montes y valles,
   Las lluvias se escucharán.
De bendiciones, lluvias deseamos tener,
   Gotas clementes ya caen,
Oramos por el llover.
   (Traducción libre de “There Shall Be Showers of Blessing”
     por Daniel W. Whittle, 1840-1901).

Sin embargo, arriesgandome a ser malinterpretado, debo decir que esa oración por sí sola no asegura que recibiremos dichas “bendiciones” en aviamiento. El Dr. A. W. Tozer dijo:

      ¿Te has fijado cuanta oración por avivamiento ha tomado lugar ultimamente – y cuan poco avivamiento ha resultado?
      Considerando la cantidad de oración que ha ascendido estos días, ríos de avivamiento deberían de fluir en bendición sobre la tierra. Que tales resultados no sean evidentes no deben desanimarnos; en vez debe agitarnos a averiguar por qué nuestras oraciones no son contestadas (traducción de A. W. Tozer, D.D., “Prayer No Substitute for Obedience,” en Of God and Men, Christian Publications, 1960, pp. 50, 51).

Yo no sugiero que dejemos de orar por avivamiento. Para nada. ¡Pero sí digo que la oración no puede hacer que avivamiento suceda! He visto dos avivamientos con mis propios ojos. Ambos llegaron de repente, sin tanta oración antes. El avivamiento que vi en la Primera Iglesia China Bautista de Los Ángeles comenzó de repente una noche cuando un grupo de jovenes en un campamento de verano cayeron bajo convicción y clamaron a Dios que viniera y perdonara sus pecados. En el avivamiento que vi en una iglesia Bautista fundamentalista en Virginia, quizá hubo oración antes, pero nada fuera de lo normal. Todos se sorprendieron cuando Dios de repente derramó de Su Espíritu en un servicio de noche en Domigo, cuando más de 70 personas, inclusive el pastor asociado, cayeron bajo la convicción de pecado, y clamaron a Dios por misericordia. Un hombre gateó por el pasillo del centro gritando: “¡Estoy perdido! ¡Estoy perdido!” Varios adolescentes pasaron a la plataforma a cantar. Pero no pudieron cantar porque rompieron en lagrimas, bajo gran convicción de pecado. En otra iglesia, donde estuve presente, parecía que iba a haber avivamiento. La presencia de Dios se podía “sentir” literalmente en las reuniones. La gente empacó la iglesia, hasta que solo quedaba lugar para estar de pie. Pero los servicios fueron cancelados de repente porque algunos de los pastores patrocinadores tuvieron miedo cuando tres adolescentes y otros cayeron bajo la profunda convicción de pecado. Temían que esto causara rompimiento en sus iglesias. Así, yo creo que hay un elemento humano involucrado. La Biblia dice: “No apaguéis al Espíritu” (I Tesalonicenses 5:19).

¡Hoy día necesitamos predicación anticuada, que condena el pecado, que exalte a Cristo! La falta de esa clase de predicación, creo yo, es una de las razones por las que “nuestras oraciones no son contestadas”. W. P. Nicholson era ese tipo de predicador. Él era de Irlanda del Norte, y él a menudo vio avivamientos enviados de Dios. Nicholson dijo: “El avivamiento que debe venir a nuestras iglesias es avivamiento que…enoje terriblemente a la gente o los haga gloriosamente felices. Nada alarma más mi mente que la ausencia de alarma en nuestras iglesias. En mi mente no hay nada más terriblemente temible que los pecadores no tengan terror. Oh, que [hubiera] unos cuantos hombres tan muertos a todo menos a Dios, tan llenos de Él, que fueran más que un rival para el resto de la humanidad” (traducción de Sermons by W. P. Nicholson: Tornado of the Pulpit, artículo de biografía por Ian R. K. Paisley, Martyrs Memorial Productions, 1982, p. 41).

De nuevo, W. P. Nicholson dijo:

      Acordaos de la mujer de Lot. Ella salió de un hogar Cristiano a un infierno sin Cristo; salió de los brazos de un hombre justo al abrazo del diablo y de los condenados. Tú puedes salir de un hogar Cristiano y terminar en un infierno sin Cristo…
      Cuando te unes a una iglesia sin ser convertido eres dos veces hijo del infierno…
      Otra vez, los Cristianos sin Cristo son hombres y mujeres que se creen Cristianos porque alguna vez profesaron tener fe… [Cristo dijo] “No todo el que me dice, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos”.
      Un Cristiano sin Cristo es el que imagina que está bien porque hizo una profesión, pero no tiene evidencia en su vida. No hay camino de término medio, o es el cielo o el infierno.
      Dejame preguntarte…¿eres un Cristiano sin Cristo? ¿Eres Cristiano nominal [solo de nombre]? Tienes todas las formas de la religión, pero sin experiencia. Sabes todo acerca de Cristo en tu cabeza, pero no puedes decir: “Gracias a Dios que soy salvo”. Tienes que humillarte, ser honesto con Dios, y olvidar tu orgullo apestoso, y tus profesiones pasadas, y tu Cristiandad falsa. Debes ir a Cristo como un pobre, pecador perdido (ibid, pp. 41-44).

En el día de Pentecostes el Apósto Pedro dijo: “Este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:36). Sí, tú le crucificaste a Él. Tu pecado le envió a la Cruz. ¡Tú eres culpable como el Infierno! Tu pecado lo envió a la Cruz. ¡Pero te podría importar menos! ¡Estás contento contigo mismo así como estás! Quieres un poquito de “religión”, pero no quieres “ir a Cristo como un pobre, pecador perdido”.

“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron…Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos…”
       (Hechos 2:37-38).

¡Arrepentíos! ¡Arrepentíos! Volveos de vuestra religión muerta. ¡Desechala! Tú dices que eres Cristiano, ¡pero no eres nada más que un hipócrita! Nicholson dijo: “Tú dices que eres Cristiano! ¡Si lo fueras, yo preferiría ir al infierno y vivir con el diablo que estar contigo! Ponte bien con Dios, ¡no importa lo que cueste! ¡Olvida lo que piense la gente! ¡Fuerza tu camino al reino! Jesús dijo: “los violentos lo arrebatan” (Mateo 11:12). ¡Fuerza tu entrada! ¡Ve a Jesús no importa lo que cueste! ¡Desecha tu religión vacía! ¡Arrepientete, y “arrebata” a Jesús! ¡No sigas un día más en la senda en que andas! ¡Arrepientete! ¡Arrepientete! ¡Da voces a Jesús: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!” (Marcos 10:47). Da de voces a Él: “¡Jesús, ten misericordia de mí! ¡Jesús, ten misericordia de mí! ¡Jesús, ten misericordia de mí! ¡Jesús, ten misericordia de mí!

La misericordia re-escribió mi vida.
La misericordia re-escribió mi vida.
Perdido estaba yo en pecado,
Pero Jesús re-escribió mi vida.

¡Arrepientete y arrojate sobre la misericordia de Jesús! ¡No hay otra esperanza para tí! ¿Escuchaste? ¡¡¡NO HAY OTRA ESPERANZA PARA TÍ!!! ¡¡¡NINGUNA!!!

El Dr. Tozer dijo: “Un avivamiento de largo alcance de la clase de Cristiandad que conocemos hoy en América puede ser una tragedia moral de la cual no nos podamos recuperar en cien años!” (traducción de “No Revival Without Reformation,” en Keys to the Deeper Life, 1957, p. 12).

¡Tú no necesitas lo que la mayoría de gente tiene hoy en nuestras iglesias Americanas! ¡No! ¡Afuera con ello de la faz de la tierra! ¡Tú no necesitas religión muerta! ¡Tú necesitas un Salvador vivo! ¡Tú necesitas Sangre verdadera, de un Salvador verdadero, que lave tu verdadero pecado, y te salve de la verdadera ira de un Dios verdadero, que está verdaderamente airado contigo por tu pecado! ¡Tú necesitas la Sangre verdadera de Jesús para que propicie la verdadera ira de un Dios verdadero! Clama – “¡Jesús, ten misericordia de mí! ¡Jesús, ten misericordia de mí!” ¡Clama a Él de todo corazón, como lo hacen en China, en donde el más grande avivamiento en la historia moderna se lleva a cabo hoy mismo! Claman con lagrimas: “¡Jesús, ten misericordia de mí! ¡Jesús, ten misericordia de mí! ¡Jesús, ten misericordia de mí!” Clama como ellos – ¡hasta que el Hijo de Dios venga a tí con sanar en Sus manos heridas por los clavos!

Al cantar aquel coro, ve a la parte de atras del cuarto y Dr. Cagan te llevará al cuarto de oración. Clama como Bartimeo, “¡Jesús, ten misericordia de mí”, hasta que Él venga y lleve la paz a tu alma atribulada!

La misericordia re-escribió mi vida.
La misericordia re-escribió mi vida.
Perdido estaba yo en pecado,
Pero Jesús re-escribió mi vida.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Marcos 10:46-52.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Revive Thy Work” (por Albert Midlane, 1825-1909).