EL EJEMPLO DE ESAÚ –
UNA ADVERTENCIA PARA LOS PECADORES

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Tarde del Jueves, 25 de Marzo de 2010

“No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas” (Hebreos 12:16-17).


El ejemplo de Esaú fue dado aquí para ilustrar el peligro para los pecadores que rechazan a Cristo. El libro de Génesis nos da el fondo de Esaú.

“Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado... Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?...vendió a Jacob su primogenitura” (Génesis 25:29-33).

Dr. Nettleton dijo: “No podemos creer que [Esaú] estaba a punto de morir de hambre en la casa de su padre. Lo cual significa que él no quería [abandonar] la gratificación humana por bendiciones espirituales. La vida es corta, y estoy resuelto a hacer de ella lo más que se pueda… ‘Así menospreció Esaú su primogenitura’” (traducción de Asahel Nettleton, D.D., Asahel Nettleton: Sermons From the Second Great Awakening, International Outreach, reimpreso en 1995, p. 404). La Biblia Anotada de Scofield dice:

Esaú representa al hombre que es meramente terrenal…Esaú estaba destituido de la fe y despreció la primogenitura porque esta era una cosa espiritual cuyo valor se hacía evidente solo cuando había fe para [apreciarla]…Esaú vendió la primogenitura para tener una satisfacción carnal momentánea (Biblia Anotada de Scofield, p.36, notas sobre Génesis 25: 25, 31).

La primogenitura incluía una bendición profética, conectada con grandes privilegios espirituales. Estas eran las cosas que Esaú menospreciaba – y por esta razón se le llama “profano” – o sea, una persona impía. Y por esto Hebreos 12:16-17 ilustra cómo los pecadores venden sus almas. ¿Qué venden? ¿Cómo lo venden? ¿Por qué lo venden? ¿Cuales son las consecuencias?

I. Primero, ¿qué venden ellos?

¡Venden todas las bendiciones compradas por la Sangre de Cristo, y que el Salvador les ofrecía a ellos! ¡Así ellos pierden el perdón de pecado, la paz de conciencia, y la eternidad en el Cielo! Ellos venden sus almas y se pierden el Reino – herencia que no se corrompe. Ellos venden todas las cosas que se les ofrece en el Evangelio. De una persona así, Dios dice:

“el quebrantamiento de Esaú traeré sobre él” (Jeremías 49:8).

II. Segundo, ¿cómo lo venden?

Resistiendo la convicción del Espíritu de Dios. Todas estas bendiciones están conectadas de cerca con el contender del Espíritu. Por la sola convicción del Espíritu el pecador se alista para recibir la herencia de los santos en el Cielo.

Pero el pecador, igual que Esaú, puede estar indispuesto a dejar los placeres sensuales. Él puede darles un valor mayor a ellos que a la salvación de su alma. Así, él puede resistir la convicción del Espíritu, y sellar su condena eterna, porque Dios dijo:

“No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre”
      (Génesis 6:3).

Al resistir la convicción del Espíritu de Dios, el pecador puede perder su alma para toda la eternidad en el Lago de Fuego.

III. Tercero, ¿por qué cosa vende su alma el pecador?

Cristo preguntó, “¿Qué dará el hombre a cambio de su alma?” (Marcos 8:37). Igual que Esaú, los pecadores venden su alma por muy poco – por tonterías – ¡por nada de valor! Ellos venden su alma por un plato de lentejas – por una gratificación momentánea – por unos cuantos momentos de placer. ¡Por esto pierde su alma, la paz de conciencia, y los gozos del Cielo! Puede ser por un poquito de dinero, por una mejor posición – o tal vez para complacer a algún amigo perdido, que es enemigo de Cristo – o a causa de algunos deseos de la carne.

Cuando práctica estos pecados, el pecador puede experimentar una conciencia que lo punza. No lo espera, pero por estas prácticas el Espíritu de Dios se aparta de ellos, y la convicción los abandona.

Ahora yo le pregunto al pecador, ¿Qué consigues con esto? ¿Qué obtienes al vender tu alma al pecado?

“Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos”
      (Isaías 52:3).

¡Te has vendido por nada! ¡Oh, por cuan pocas cosas, no importantes venden sus almas los pecadores! Cuando Lisímaco, rey de Tracia, tenía mucha sed, ofreció su reino a los Getas por un vaso de agua. Después de haber bebido, dijo, “¡Ah! Miserable de mí, que por tal satisfacción momentánea, he perdido tan gran reino”. ¡Cómo se aplica esto a aquel, que por cierto placer terrenal, pierde la convicción de pecado, la conversión y el Reino de los Cielos!

IV. Cuarto, ¿cuales son las consecuencias de vender tu alma?

Después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas” (Hebreos 12:16-17).

“Después, deseando heredar la bendición...” ¡Escucha! ¡Siempre hay un después! Si esto no fuera cierto no te estaríamos molestando acerca de ello. Cuarenta y cinco años “después”, ¡cuando Esaú debió haber heredado la bendición, fue desechado! Cuando se enteró que había perdido la bendición para siempre él, ¡lloró amargamente a gritos! Sin embargo, “no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas” (Hebreos 12:17).

¡Oh, cuán grande y amargo será el llanto del pecador, cuando sea para siempre demasiado tarde para recuperar su pérdida! Esaú dijo a su padre, “Bendíceme también a mí, padre mío” (Génesis 27:34). ¡Pero ya era demasiado tarde para él! “Y alzó Esaú su voz y lloró" (Génesis 27:38). Sin embargo no hubo oportunidad para el arrepentimiento. No pudo convencer a su padre a que cambiara de opinión, “aunque la procuró con lágrimas” (Hebreos 12:17). Así será para ti un día. Gritarás: “Señor, Señor, abre[me]”, pero “se cerró la puerta” y Cristo dijo: “no os conozco” (Mateo 25:11, 10, 12).

Qué grandes consecuencias están a veces conectadas con acciones pequeñas. Por un bocado de carne – por un pecado, en determinadas circunstancias, se regala el Cielo – y el alma se pierde para siempre en la negociación.

Cuando el pecador se encuentra bajo la convicción, escuchar una palabra falsa de un “amigo” perdido puede resultar en la pérdida del alma. La ausencia a una reunión evangelistica puede hacer que el Espíritu se vaya – y nunca regrese. La falta de permanecer en un marco de mente seria después de la reunión puede causar la pérdida de la convicción y la pérdida de la salvación. ¡Mira en qué gran peligro estás!

“Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?” (I Pedro 4:18).

¡Qué cosa tan grave es estar vivo! En este momento – en esta vida – ¡estás en tribunal de una vez por todas!

No pierdas al Cristo viviente,
   Por un corto pecado hoy;
Por aferrarte fuertemente al vicio,
   ¡Y echar a perder tu alma!

(Este sermón fue editado y adaptado para uso moderno de “The Example of Esau – A Warning to Sinners” por el Dr. Asahel Nettleton (1783-1844), Asahel Nettleton: Sermons From the Second Great Awakening, International Outreach, edición de 1995, pp. 404-407).

(FIN DEL SERMÓN)
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EL BOSQUEJO DE

EL EJEMPLO DE ESAÚ –
UNA ADVERTENCIA PARA LOS PECADORES

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas” (Hebreos 12:16-17).

(Génesis 25:29-33)

I.   Primero, ¿qué venden ellos? Jeremías 49:8.

II.  Segundo, ¿cómo lo venden? Génesis 6:3.

III. Tercero, ¿por qué cosa vende su alma el pecador? Marcos 8:37;
Isaías 52:3.

IV. Cuarto, ¿cuales son las consecuencias de vender tu alma?
Hebreos 12:17; Génesis 27:34, 38; Mateo 25:11, 10, 12;
I Pedro 4:18.